Inicio Blog Página 17

La vulneración de los derechos de las poblaciones y la depredación del medio ambiente de las comunidades de El Condadillo y la Flor de Mangle en el oriente de El Salvador se agudiza

0

Al servicio del imperialismo

Los proyectos desarrollistas y que atentan contra la reproducción de la vida y de los bienes comunes en la zona oriental del país, siguen viento en popa, y solo muestran el verdadero rostro del gobierno de Nayib Bukele, quien con un discurso de bienestar, solo sirve como eslabón de los intereses imperialistas en nuestra región, al servir en bandeja de plata megaproyectos con el único y verdadero objetivo de la realización de las mercancías y mejorar las condiciones logísticas para su circulación, la amenaza del despojo y destrucción de cientos de hectáreas de tierra en la zona sur de La Unión cada vez más se concretiza, sin importar los cientos de familias afectadas.

Amenazas concretadas: inicia la destrucción.

A mediados de febrero recién pasado, personal de una empresa guatemalteca contratada por parte de la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma-CEPA (según los propios trabajadores) inició labores para realizar un estudio de suelo en las comunidades de El Condadillo y Flor de Mangle, área amenazada por la construcción del Aeropuerto del Pacífico.

El personal de dicha empresa ingresó con maquinaria y equipo en las parcelas agrícolas y de vivienda; sin la autorización por parte de los propietarios u orden judicial para ello. También dañaron cercos y alambrados, lo que causo que los propietarios que poseen ganado, se les escaparan los semovientes y anduvieran ambulantes en los alrededores.

Las intervenciones realizadas por el personal de la empresa, han consistido en perforaciones y excavaciones; formando zanjas hasta con dimensiones de 40 metros de ancho por 60 metros de largo y con una profundidad mayor a los 9 metros. En el caso de una de las parcelas la zanja llega ha abarcar casi la totalidad del área, esta misma parcela se encuentra a menos de un kilometro del manglar del estero El Tamarindo. Al finalizar las labores en las parcelas invadidas, la empresa se retira, dejando inutilizable el área agrícola y en condiciones de riesgo tanto para personas como para el pastoreo de ganado de las familias campesinas.

Llamado a la Solidaridad y Lucha.

Es lamentable la vulneración de los medios de vida de la población de las comunidades Campesinas de El Condadillo y Flor de Mangle, ubicadas en la franja costera marina del departamento de La Unión; así como también la alteración y depredación del ecosistema del manglar del estero El Tamarindo, afectando la biodiversidad de la zona y a la cuenca hidrográfica Sirama (que abarca los municipios de Jucuarán, Chirilagua, Intipucá, Conchagua y La Unión).

Desde el Movimiento Indígena para la Integración de las Luchas de los Pueblos Ancestrales de El Salvador-MILPA, hacemos el llamado a las organizaciones sociales, sindicales, indígenas y populares de El Salvador y del mundo a solidarizarse con nuestra lucha, a defender la vida, a pelear por nuestra madre tierra y por la vida de nuestros hijas e hijos.

¡Defendamos la vida y nuestra madre tierra.!

La Unión, 23/03/2023

Hasta el socialismo siempre, Noemí

0

¡Cuando una revolucionaria muere, nunca muere!

Rendimos homenaje a la que fuera en vida nuestra querida camarada Noemí Benito, luego de su inesperado fallecimiento. A casi tres meses de su partida, hoy la recordaremos por su entrega y abnegación para construir el partido revolucionario y la internacional. Publicamos la carta que le dedicó su compañero de vida y militancia, Freddy Salazar.

Con profundo dolor despido a la que fue mi amor, compañera y camarada de toda la vida, Noemí Benito. Tuvimos dos hijos y creamos una gran familia con cinco nietos y nietas que eran nuestra adoración.

Noe fue de origen argentina y fue militante del glorioso PST argentino y de su corriente internacional desde inicios de los años 70 del siglo pasado, y con el golpe militar de 1976 tuvo que salir al exilio, a Bogotá, con muchos de sus camaradas.

En Colombia militó en el PST de ese país y fue secretaria de la Brigada internacional Simón Bolívar, brigada de combate que apoyo a la lucha sandinista por el derrocamiento de la dictadura de Somoza en Nicaragua entre 1978 y 1979.

Por ese motivo fue presa junto a otros compañeros cuando la policía intervino el local de la organización.

En 1980 vino a Lima, junto a otros compañeros y compañeras, para apoyar al PST peruano, luego del éxito electoral del Focep.

Aquí nos conocimos, nos amamos y construimos una familia, con todos sus problemas, militando juntos, hasta el día de hoy que terminó su vida.

Como cientos de obreros y obreras, de jóvenes y mujeres luchadoras que la conocieron, Noe fue una activista incansable y solidaria, y amiga de infinidad de luchadores y luchadoras con quienes compartió calles, asambleas, protestas y otras actividades.

Lo hizo bajo las banderas del PST y de la Liga Internacional de los Trabajadores, LIT CI, organizaciones que construimos como herramientas políticas para la liberación de la clase trabajadora en el Peru y en el mundo.

Y lo hizo modestamente, como una militante de base abnegada, con pasión, alegría y perseverancia, y sobre todo desde la clase obrera donde llevaba solidaridad y se destacaba colocando nuestro periódico.

Era infinitamente solidaria. Su casa se convirtió en un espacio de reuniones y coordinaciones obreras ligados al trabajo del partido, y todos y todas los que llegaban a ella encontraron siempre una cama para descansar o un pan para comer. Sea un activista obrero o un camarada de la Internacional, todos tuvieron aquí siempre un acogedor lugar organizado por el inmenso corazón de Noe.

Así mostró lo que somos (y hacemos) en esencia: somos internacionalistas plenos porque la clase obrera no tiene patria y luchamos con la misma pasión y alegría en Argentina, Colombia o Perú. Dedicamos toda nuestra vida consciente y por entero a la militancia revolucionaria porque no hay forma de vencer al enemigo sino es con entereza. Y lo hacemos desde el seno de la clase obrera porque es la única clase que puede realizar esa tarea revolucionaria.

Eso somos en el PST y Noe fue un ejemplo en ello.

Un ejemplo también de entrega porque al no aspirar a nada más terminamos nuestras vidas como la iniciamos, sin más riqueza que nuestra moral.

En esto Noe fue un ejemplo que nos enorgullece y representa en el PST.

Y como compañera, madre, abuela y amiga, Noe fue también así, apasionada, alegre y amorosa, con todos sus defectos que lo mostraban también como verdaderamente humana.

Hoy la despedimos con profundo dolor familiares, compañeros del PST y de diversos países, y amigos y amigas, con los puños en alto porque sabemos que su vida no fue en vano y que sirve de ejemplo para continuar la lucha.

Sus banderas serán tomadas por otros cros. y cras. que seguirán su ejemplo construyendo nuestro partido y nuestra Internacional desde y para la clase obrera, hasta la victoria final.

Adiós querida Noe.

Hasta el socialismo siempre

Viva el PST

Viva la LIT CI

Recesión e inflación develan el fracaso del plan neoliberal del gobierno y la patronal

0

La economía viene en recesión y, junto con el incesante crecimiento del costo de vida, agravan el hambre y la pobreza en el país, con un Niño global ya en marcha que empeorará la crisis. Si bien esta situación se debe en parte a factores externos y climáticos, hay responsables directos: el gobierno y el Congreso que defienden un plan económico que convirtió al país en altamente vulnerable, y priorizan los intereses patronales mientras buscan impunidad por los asesinatos de manifestantes y permanencia ilegítima ante el mayoritario rechazo popular.

La producción nacional cayó 1.7% y 1.1% en el primer y segundo trimestres de este año (julio y agosto también cayó), lo que califica como una recesión económica que hasta las autoridades del gobierno han tenido que admitir. En las últimas décadas una recesión solo se vio en el 2020, pero fue algo fortuito por las restricciones impuestas por la pandemia.

Esta vez la recesión viene empujada por una desaceleración de la economía mundial (la crisis del 2008 nunca se resolvió), agravada por la guerra de Ucrania, y en el plano nacional por el efecto del ciclón Yaku y el Niño costero, sumado a una profunda crisis política por la permanencia ilegítima del gobierno y el Congreso.

Costo de vida y desempleo golpean economía popular

Una recesión siempre es una catástrofe para la población que depende de un trabajo para sobrevivir. Los sectores más golpeados por la actual recesión son la pesca y la agricultura (los más vulnerables al mal clima), y también la construcción y parte de la industria manufacturera. En la agricultura, estas cifras se traducen en miles de familias que perdieron sus cosechas y por tanto sus ingresos de varios meses, mientras otros miles, obreros de la agroexportación, han perdido su empleo (más de 40,000 solo en Virú, La Libertad).

Esta tragedia social se ve agravada por una inflación que eleva el costo de vida y tira al suelo la capacidad adquisitiva de los salarios. Por ejemplo, solo desde enero 2022 hasta setiembre 2023, la inflación general ha sido 12% según el INEI, mientras que, en el rubro de alimentos, principal componente de la canasta popular, los precios han subido ¡¡26%!!

En términos más simples, un salario equivalente al mínimo de S/ 1,050 mensuales en enero 2022, pasó a tener un valor real de solo S/ 833 en setiembre 2023, es decir perdió S/ 211.50 mensuales.

Los números de nuevos pobres y asalariados empobrecidos son realmente desgarradores, pero lo dramático es que se suman a las altísimas cifras que ya existían como algo “normal”: un 85% de la población que sobrevive en la informalidad, en condiciones de desempleo, subempleo o autoempleo, sin derechos ni protección social.

Perspectiva

Es importante comprender que no se trata de una situación pasajera. Las causas internacionales no solo no tienen solución a la vista, sino que tienden a agravarse con las guerras; y, en el caso de los factores nacionales, hay un Niño global que ya está en marcha y que podría ser mucho más destructivo que el Yaku y el Niño costero.

Entonces el impacto de la crisis seguramente será prolongado. El gobierno y los sectores patronales no ofrecen nada para resolver la angustiante situación de los sectores populares, solo paliativos aislados; ellos están concentrados en mostrar cifras macroeconómicas del sector formal.

Medidas del gobierno y la patronal

Como parte de las medidas del gobierno, el Congreso aprobó un crédito suplementario (aumento del presupuesto público) “para enfrentar Fenómeno El Niño y la reactivación económica”, por S/ 1,500 millones (que incluye el bono de S/ 600 para trabajadores del sector público adeudado desde julio).

La eficacia de ese crédito suplementario será muy pobre ya que lo que se haga a estas alturas no permitirá revertir a tiempo los atrasos en las obras de prevención y mitigación contra el Niño global; y, respecto de la recesión, el mayor gasto en el mejor de los casos apenas podrá suavizar la caída momentáneamente.

Organizaciones obreras y populares reclaman soluciones

Ante los embates de la crisis, ya comienzan a crecer los conflictos por aumento de salarios o contra los despidos, así como también las luchas populares que exigen medidas de emergencia frente al impacto sobre la agricultura y la pesca, obras de mitigación contra las lluvias del Niño o mayores recursos para las ollas comunes.

La respuesta del gobierno, a falta de soluciones, es de represión y mecidas, lo que plantea la posibilidad de escalamiento de los conflictos.

Hasta ahora son luchas aisladas por demandas individuales. Sin embargo, por la experiencia ganada del tiempo de la pandemia, las posibilidades de obtener conquistas dependen de la unidad y la organización.

La unidad es necesaria y es posible, sobre todo cuando hay importantes demandas urgentes que son comunes, como el aumento de remuneraciones de acuerdo con el costo de vida, medidas para frenar la inflación, freno a los despidos y ayuda a los afectados por los desastres. Pero esa unidad se ve obstaculizada por la influencia de direcciones gremiales y sindicales que no ponen al centro los intereses obreros y populares sino sus propios intereses de aparatos, disputándose espacios en la mesa de conciliación.

Necesidad de un plan obrero y popular para enfrentar la crisis

Vencer esos obstáculos es indispensable para forjar la unidad en la lucha. Pero también es clave para ampliar esa unidad, incorporar las demandas de aquella masa de trabajadores que se encuentra atrapada en la informalidad o en desempleo y subempleo y hoy son los principales amenazados en su sobrevivencia. Para ello se requiere medidas urgentes que permitan crear empleo, empezando por un plan nacional de obras públicas, con acciones contra la corrupción basadas en el control de los trabajadores; estas y otras medidas, a pesar de que son indispensables para enfrentar el Niño y para resolver la clamorosa necesidad de infraestructura de salud, educación y vial, no se realiza porque choca contra la concepción de austeridad fiscal que impone el plan neoliberal, la escasa recaudación fiscal proveniente de las empresas y el cáncer de la corrupción.

Por otro lado, el fracaso del plan neoliberal que se devela con esta crisis, y su incapacidad para evitar la quiebra de la economía popular, pone en el orden del día acabar con sus pilares que son la primarización de la economía, la privatización y el liberalismo a ultranza que solo defiende la libertad de quienes especulan con las necesidades vitales de los que menos tienen. Dado que la actual Constitución es el candado que protege esos pilares, las luchas populares por una asamblea constituyente y una nueva constitución son legítimas y deben ser impulsadas dentro de un plan nacional unitario de lucha.

El Perú sigue siendo un país con mucha riqueza, es hora de terminar con la enorme desigualdad con que se distribuye esa riqueza, y de ponerla al servicio de intereses estratégicos del país promoviendo un plan de industrialización, que la patronal subordinada al imperialismo es totalmente incapaz de concretarla.

El drama de los microempresarios

La crisis también castiga a una masa de microempresarios o autoempleados que subsisten brindando servicios de micro comercio, alimentos, turismo, etc., y que todavía no se recuperan del todo de la pandemia.

Esta realidad se complicó severamente por el impacto de los niveles alarmantes de la criminalidad y las extorsiones a muchos micronegocios, y la desastrosa respuesta del gobierno que agravó las condiciones con estados de emergencia y toques de queda inútiles para enfrentar el crimen.

Los más ricos no cargan el peso de la crisis

Esta crisis no golpea a todos por igual. Las grandes empresas y transnacionales mineras, por ejemplo, se han recuperado de la baja del 2022 y han incrementado sus ingresos en el 2023 al compensar con más producción la caída de cotizaciones de los metales. Y en la agroexportación, todavía se registran nuevos repuntes de exportaciones en algunos productos.

Otras grandes corporaciones financieras, de energía y otros servicios siguen acumulando riqueza, en tanto que los oligopolios de los alimentos, bebidas y otros bienes de consumo masivo se salvan aumentando los precios a costa de la mayoría nacional, agravando así la inflación, mientras endurecen las condiciones laborales, la negociación colectiva y los despidos.

La incapacidad de una clase empresarial parasitaria y corrupta

En última instancia, lo que condena al país a una probable crisis prolongada no son las causas en sí, sino la condición de vulnerabilidad que impone el Estado neoliberal con su plan económico. El carácter de país esencialmente exportador de materias primas, verduras y frutas, con una muy débil industrialización, es una imposición de las potencias que la clase dominante y gobernante acató sumisamente, para enriquecerse con los negocios subordinados, sometiendo a la mayoría nacional a esos mezquinos intereses.

El “plus” de la burguesía nacional es ser especialmente parasitaria y corrupta, lo que se refleja en su absoluta incapacidad para enfrentar los problemas nacionales, empezando por el colapso del Estado frente a problemas críticos como la salud, la educación y actualmente la seguridad ciudadana y los fenómenos climáticos.

El gobierno hizo gala de batallones de policías para reprimir a la población humilde, pero no atina a ninguna respuesta efectiva ante las organizaciones criminales, ni las pequeñas que son el terror de las calles, ni las grandes que están organizadas en partidos políticos, y de cuyos votos en el Congreso depende para sobrevivir.

Y, frente a los fenómenos naturales, es realmente indignante para las poblaciones usualmente afectadas por las lluvias y sequías, el insignificante o nulo avance de las obras de prevención y medidas de mitigación, y encima llenos de actos de corrupción.

El modelo neoliberal en tiempos de crisis

Las recetas de los gobiernos patronales ante las crisis son siempre las mismas: “shock de confianza a los empresarios” para fomentar las inversiones, libertad para los oligopolios de aumentar los precios y hacer que las empresas se enriquezcan con la esperanza de que alguna parte de esa riqueza se derrame sobre la población mayoritaria (el llamado “chorreo” de las ganancias). Mientras tanto, sálvense quien pueda, tal como ocurrió en la pandemia.

Todavía está fresco en la memoria lo que pasó en la pandemia: algunos se enriquecieron aceleradamente multiplicando los precios de medicinas, oxígeno, mascarillas, atenciones hospitalarias. Mientras, en el otro lado, muchos lo perdieron todo, o hipotecaron o endeudaron por años para afrontar los exorbitantes gastos para tratar de salvar a sus familiares.

Los empresarios recibieron millones en créditos promocionales, y los más pobres apenas unos escasos bonos pagados tarde, mal y nunca. Muchos trabajadores se vieron empujados a agotar sus CTS y fondos de pensiones, liberados por el Congreso como una gran “dádiva”, y que ya no volverán.

La criminalidad e inseguridad ciudadana

Como si no fuera suficiente con la recesión y la inflación, una creciente criminalidad e inseguridad ciudadana termina de rematar la economía popular ante la pasividad del gobierno. Según Osiptel, ¡¡más de 4,500 celulares!! son robados a diario en el país, y estos equipos muchas veces son la llave para el robo de depósitos bancarios de muchas familias.

Sumado a eso, bandas de extorsionadores se han apoderado impunemente de ciudades enteras imponiendo bajo extorsión pagos abusivos a tiendas pequeños negocios.

El entreguismo de la patronal y su clase política condena al país al atraso

La riqueza del país es inconmensurable, pero el Estado neoliberal ha impuesto una repartición extremadamente desigual de la misma. El país tiene otras ventajas, como por ejemplo su ubicación estratégica en el mundo, que está siendo malbarateada por el Estado neoliberal a los intereses de China.

La potencia asiática está construyendo un mega puerto en Chancay que convertirá al país en una gigantesca cabecera de playa de su comercio hacia los países de la región y hacia Europa, como parte de su estrategia del Cinturón y la Ruta, o la nueva ruta de la seda.

Por el rol del gobierno entreguista, y un Congreso extasiado con las invitaciones a China, no existen condicionamientos (los términos del convenio ni siquiera se han publicado) que permitan aprovechar ese proyecto con una retribución proporcional a su trascendencia en materia de impuestos, obras de infraestructura, medidas de mitigación y protección ambiental y condicionamientos que permitan un nivel de industrialización o producción local de las mercancías que se comerciarán.

Por el contrario, el Estado peruano está financiando obras públicas como carreteras de interconexión y medios de comunicación que beneficiará al proyecto chino. Por otro lado, las empresas que ejecutan el proyecto vienen cometiendo atropellos contra los trabajadores y las poblaciones aledañas.

Al respecto urgen medidas como hacer público el convenio firmado por el Estado peruano con China y defender los intereses nacionales

¡Ruptura de relaciones con el estado sionista de Israel, ya!

0

Asistimos al desarrollo de un genocidio del pueblo palestino por el estado sionista de Israel. La cifra de víctimas ya rebasó los 10 mil al cumplirse un mes de los ataques, entre las cuales se cuentan más de 4.000 niños.

Esto ocurre en medio de una montaña de mentiras promovidos por los países imperialistas que presentan el ataque como una lucha contra el terrorismo y en defensa de la democracia, con la cual esconden los intereses económicos, políticos y militares — especialmente EEUU y Europa–, que defienden en el Medio Oriente.

Ni siquiera la tibia resolución de la ONU que en mayoría votó la necesidad de una tregua humanitaria entre las partes y la exigencia de acceso a la ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, fue respetada. Estados Unidos vetó la resolución demostrando que no quiere ninguna paz, e Israel inmediatamente intensificó sus bombardeos sobre los civiles de Gaza, con la complicidad de la mayoría de mandatarios del mundo.

Algunas posturas como la de los gobiernos de Chile, Colombia, China y Rusia critican en diferentes grados la ofensiva militar de Israel sobre Gaza, y pretenden favorecer una solución pacífica en el marco de los acuerdos de Oslo de 1993 de convivencia de “dos Estados” independientes. Pero esta política no solo ha fracasado si no ha servido de cobertura para que Israel siga colonizando territorios palestinos de la mano de su poderosos ejército, hecho que ha desembocado precisamente en la respuesta de Hamás del 7 de octubre, mostrando que la única solución que va a poner fin al conflicto es la restitución del Estado Palestino único, libre, democrático y laico, y del río al mar. 

En este marco, el Gobierno de Bolivia se convirtió en el primer país latinoamericano en romper relaciones diplomáticas con Israel acusando sus actos como crímenes de guerra, un gesto que saludamos porque constituye en un ejemplo a seguir por los otros gobiernos, como el de Perú. 

El gobierno peruano que también llama a la paz, debería romper relaciones diplomáticas, económicas y políticas con Israel. Pero no lo hace. Su talante “pacifista” es la misma con la que arremetió contra las luchas de diciembre y enero y febrero en las que fueron asesinados 49 peruanos con disparos del ejército y la policía, crímenes que hoy busca esconder bajo la alfombra mientras es acusado por diferentes organismos internacionales por graves violaciones a los derechos humanos.

Pero no solo es sobre el terreno político que Boluarte se identifica a EEUU sino lo hace en todo, como en la defensa del modelo económico primario exportador que explota nuestros recursos y trae miseria a las masas obreras y populares, agravadas ahora por la inflación y recesión, y que se han diseñado solo en beneficio de las multinacionales imperialistas.

La actitud claudicante de Boluarte ante el imperialismo agresor se evidencia hasta en los papelones internacionales que protagoniza su gobierno y que lo muestran sumiso a los EEUU. En dos oportunidades su gobierno solicitó al Congreso sendos permisos para ausentarse del país manifestando que habían programado reuniones bilaterales con el presidente Biden en la Casa Blanca. Pero dichas reuniones jamás se realizaron.

Todo esto sólo refuerza la importancia de redoblar la solidaridad con la lucha del pueblo palestino, tal como muchos pueblos ya lo vienen haciendo en el mundo incluso enfrentando la represión de sus gobiernos.

La exigencia al gobierno Boluarte de ruptura de todo tipo de relaciones con Israel, es parte de la tarea de retomar las banderas de lucha del pueblo de sur por la derrota del gobierno, el cierre del Congreso y la convocatoria a una Asamblea Constituyente, que expresa el rechazo al modelo neoliberal impuesto más de 30 años por los gobiernos serviles al imperialismo y sus políticas, todo esto en el camino de forjar una verdadera salida socialista con poder obrero y popular que refunde el país y recupere nuestra independencia.

La izquierda (bamba) y el Congreso

0

Por: Víctor Montes

Fracasada, sin pena ni gloria, la moción de vacancia por incapacidad moral permanente presentada contra Dina Boluarte por las bancadas que se autodenominan de izquierda en el Congreso (Juntos por el Perú-Cambio democrático e incluso Perú Libre), ha quedado bastante clara la absoluta impotencia de estos grupos parlamentarios en la lucha contra el gobierno.

Más aún, su actuación muestra la más absoluta desconexión con las organizaciones obreras y populares, a las que imponen su estrategia e intentan subordinar permanentemente.

Por eso vale la pena volver a preguntar ¿Qué papel juegan estos grupos políticos, que dicen representar al pueblo en el Congreso, en la lucha contra el gobierno asesino de Boluarte? ¿Cuál debe ser el papel de una verdadera representación parlamentaria de los trabajadores y trabajadoras, y del pueblo?

Otra vez sobre el parlamento

El Congreso de la República, el parlamento, es una de las instituciones que componen el Estado peruano. Un estado que desde su origen, representa y defiende los intereses de las clases dominantes, racistas y discriminadoras, absolutamente sometidas al poder de las potencias imperialistas (primero Inglaterra y luego Estados Unidos), de las cuales reciben las migajas del festín que significa el saqueo de nuestras riquezas. Y con esas migajas, han hecho su fortuna.

Esta característica no es exclusiva del Estado peruano. En todo el mundo los estados representan los intereses y el poder de la clase que vive de la explotación del trabajo ajeno: la clase de los capitalistas, la burguesía, dueña de los bancos, minas, fábricas, pozos petroleros y todas las grandes empresas que existen en el mundo. Y ese Estado está diseñado para resguardar por la fuerza de sus leyes y de las balas ese poder.

En ese marco, el Congreso es el escenario donde se desarrolla la más triste de las pantomimas: mientras la burguesía y el imperialismo tienen asegurados los votos para aprobar todas las normas que deseen, le hacen creer al pueblo que también hace parte de la toma de decisiones. Para eso, necesita la existencia de alguna representación parlamentaria “popular”, que por algún poder misterioso, podrá ‘convencer’ a los demás partidos la aprobación de medidas ‘favorables’ a la clase trabajadora y al pueblo pobre.

Sin embargo la historia ha demostrado más de una vez que esto no es posible. El ejemplo más reciente lo tuvimos en el hermano país de Chile, donde el poderoso estallido iniciado en octubre de 2019, una poderosa revolución contra 30 años de neoliberalismo, saqueo y desigualdad creciente, impuso por la vía de la movilización la convocatoria a una Convención Constitucional (asamblea constituyente).

La elección a dicho organismo, una justa demanda del pueblo trabajador chileno que expresaba su deseo de echar abajo el orden económico y social legado por la dictadura de Pinochet, dio una clara mayoría a los partidos ‘de izquierda’ y grupos independientes nacidos del estallido popular.

Sin embargo la burguesía supo mantener control de la situación a través del acuerdo adoptado por esos partidos de la ‘democracia’ chilena, desde los derechistas Renovación Nacional y la UDI, hasta el ‘izquierdista’ Partido Comunista y el Frente Amplio, de solo aprobar aquellos artículos que obtuvieran los 2/3 de la votación de la Convención. Así aseguraron que la mayoría independiente no tuviera opción a cambiar nada por sí misma.

Esto, porque en la llamada ‘democracia’ (en realidad democracia burguesa, de los ricos) el verdadero poder proviene de quienes tienen el dinero. Ellos, la burguesía, han consagrado en la Constitución su derecho a explotar y enriquecerse con nuestros recursos naturales con nuestro trabajo. Y desde su mirada, ninguna institución puede siquiera intentar arrebatarles ese derecho. Ni siquiera las de la propia ‘democracia’.

El Congreso ante el levantamiento del sur

El otro ejemplo claro, y más cercano aún, que evidencia la incapacidad de las representaciones ‘de izquierda’ en el Congreso, es su desempeño ante el levantamiento de los pueblos del sur, durante los primeros meses de 2023.

Entonces, la lucha heroica y revolucionaria de del Sur, puso sobre la mesa la posible caída de Boluarte y todo el Congreso, y la convocatoria inmediata a elecciones generales.

En ese marco, mientras los pueblos del sur y los demás sectores que salieron a luchar contra el gobierno (mineros artesanales en Arequipa, trabajadores de la agroindustria en Ica y La Libertad, por ejemplo) exigían su caída inmediata junto a la del Congreso, los partidos del régimen, incluidos aquellos que se dicen ‘de izquierda’, jugaron a negociar los votos para el “adelanto de elecciones”. Como si fuera posible olvidar las masacres de Ayacucho (14 y 15 de diciembre de 2022) y Juliaca (9 de enero de 2023),   defendidas y aplaudidas por la mayoría del Congreso. El resultado: Boluarte, con 70 muertos encima, 49 de ellos por ejecuciones extrajudiciales, capeó la oleada de luchas y se mantuvo en el poder.

Acto seguido, esa ‘izquierda’ se entregó a la convivencia con Boluarte y sus aliados en el Congreso. Finalmente esta política se ha traducido en un conjunto de cálculos electorales que llevan a estos parlamentarios y parlamentarios a votar en diversos bloques según sus intereses de grupo, colocando siempre en segundo plano la acción directa de la clase trabajadora y el pueblo. La muestra más palpable -y rastrera- de esta convivencia es el acuerdo de Perú Libre con el fujimorismo y Avanza País, para conformar la mesa directiva del Congreso.

Estos grupos parlamentarios son adictos al juego electoral que identifican con la democracia. Y en los hechos han abandonado completamente la necesidad impulsar y fortalecer la movilización unitaria y nacional contra el gobierno retomando los métodos del Sur que tenían un carácter insurreccional y revolucionario. Y más de fondo, hace mucho que desecharon la concepción clasista (marxista) del Estado, que justamente sostiene que este es un instrumento que usa la violencia para garantizar la dominación de la burguesía sobre la clase trabajadora y el pueblo. Y que por tanto sus instituciones, sea el parlamento, la presidencia o el poder judicial, siempre están al servicio de resguardar ese orden.

¿Es posible para la clase trabajadora y el pueblo utilizar el parlamento?

Al abandonar la concepción marxista del Estado, estos partidos y grupos han renunciado a toda posibilidad de ser un instrumento útil para la lucha obrera y popular, no solo contra el gobierno asesino de Dina Bolurate, sino en general.

Esto, más allá de las buenas intenciones que pueda tener cualquier persona individual. Prueba máxima de esto es el triste final de Isabel Cortés, otrora dirigente del Sitobur, querida y apoyada por la vanguardia sindical, que hoy se ha desvelado como partidaria de la lógica del ‘vale todo’ político, sin principios, incluso aceptar sonrisa en el rostro el reconocimiento de la asesina Boluarte, con tal de, asegura “Chabelita”, ‘llevar la voz de los trabajadores’.

¿Qué actitud debemos asumir entonces los trabajadores y el pueblo su vanguardia consciente ante el parlamento? ¿Es que no existe ninguna forma de entrar al terreno electoral desde una postura clasista y revolucionaria?

A diferencia de todo lo que dicen los actuales ‘izquierdistas’, ‘progresistas’ y supuestos demócratas que se autodenominan ‘de izquierda’ en el Congreso (en realidad una izquierda bamba), una representación parlamentaria obrera y popular genuina, debe como mínimo utilizar permanentemente el altavoz que le proporciona el Congreso con dos propósitos:

El primero, desenmascarar la falsedad de la democracia burguesa, haciendo todo lo posible para que el pueblo trabajador vea que no hay nada bueno que sacar del Congreso ni de ninguna elección.

El segundo, subordinar toda acción parlamentaria al impulso y fortalecimiento de la acción directa de las organizaciones obreras y populares. A su movilización creciente y cada vez más organizada y consciente.

Esto es lo que hizo, recientemente, nuestra compañera María Rivera, del Movimiento Internacional de los Trabajadores (MIT) en Chile, durante el funcionamiento de la Constituyente, llamando al pueblo pobre de Chile a no abandonar la movilización, exigiendo que se rompa el pacto de los ⅔, o proponiendo la nacionalización de toda la minería chilena y la expropiación de la riqueza de las 7 familias más ricas de Chile. También,  a finales de los 70’s, lo hicieron Hugo Blanco, Magda Benavides y Ricardo Napurí, en la Asamblea Constituyente de 1978.

Pero para lograrlo, justamente, es central que cualquier representación ‘de izquierda’, que se precie de revolucionaria, en el parlamento, actúe como brazo de un partido obrero, marxista, que integre las voluntades individuales en una acción consciente y organizada, para contrarrestar la acción corrosiva de la democracia burguesa, llena de lobbies y ofrecimientos que tienden a corromper a quienes llegan a esas instancias de poder.

Solo así, cualquier representación parlamentaria que exprese genuinamente los intereses del pueblo trabajador, podrá desenmascarar la podrida democracia de los ricos e impulsar y fortalecer la lucha directa de las organizaciones obreras y populares.

Nada de esto hace la actual ‘izquierda’ en el Congreso. Por eso, su triste papel, se resume en la convivencia con un gobierno asesino, al que llaman dictadura, pero con el que se reparten comisiones, mesas directivas y votaciones. Negocian y “arremeten” solo cuando la situación les conviene. Esa mal llamada ‘izquierda’, esa izquierda bamba, solo merece el repudio de las organizaciones del pueblo trabajador, cuya vanguardia debe avanzar a la construcción de su propio partido de clase: un partido revolucionario que retome las bases del marxismo para guiar su actuación, dentro y fuera del parlamento, siempre ligado e impulsando la lucha directa del pueblo con una estrategia revolucionaria.

Sindicatos del Metropolitano realizan contundente plantón en la Estación Naranjal

0

Por: Redacción BS

Sindicatos de los consorcios del Metropolitano realizaron un plantón frente a la Estación Naranjal reclamando la atención a sus demandas salariales y mejores condiciones de trabajo.

SINDICATO ÚNICO DE TRABAJADORES DEL AMAUTA DE LIMA VÍA EXPRESS – CONSORCIO DEL METROPOLITANO

Jorge La Cruz, secretario general adjunto del Sindicato Único de Trabajadores del Amauta de Lima Vía Express, despedido por el solo hecho de ser uno de los promotores de la organización del sindicato en julio del 2023, nos dice que la protesta es porque exigen aumento de salarios. El promedio de salarios es 1500 soles que no alcanza para nada. La empresa dice que “no tiene plata”. Otras demandas son la reposición de los dirigentes despedidos, también por haber fundado el sindicato, y contra el trato discriminatorio y los abusos contra el tiempo de refrigerio. “Si la empresa continúa con esa actitud nos vamos a ir a la huelga”, nos dice el dirigente.

SINDICATO DE TRABAJADORES DE TRANSVIAL LIMA SAC – CONSORCIO DEL METROPOLITANO

El compañero Daniel Oroya Pumarica, secretario general del sindicato de Trabajadores de Transvial Lima SAC, otro consorcio del Metropolitano, nos dice que el pliego de reclamos de este año está en extraproceso desde hace seis meses, ante la negativa de la empresa para resolverlo. Aumento de salarios y mejores condiciones de trabajo son las principales demandas que exigen, entre otras. El consorcio, dueños de españoles, les ha dicho que “no negocia con sindicato”, y que “no hay plata”. En esa línea, el pliego del año 2017-18 sigue pendiente de solución porque está en arbitraje. Y la demora es porque la empresa se niega a nombrar su árbitro. Otra denuncia que hace el dirigente es la negativa de la empresa a pagar la suspensión perfecta, reivindicación ya ganada por la vía judicial.

Plantón en estación Naranjal

Sindicatos del Consorcio del Metropolitano en pie de lucha (Amauta y Trasnvial)

COMACSA en huelga indefinida

0

Por: Redacción BS

POR AUMENTO DE SALARIOS

A veintiún días de combativa huelga indefinida, la lucha se mantiene firme y contundente. Conversamos con Luis Nolorbe, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la empresa Agregados Calcáreos – COMACSA quien nos informa sobre el estado de su lucha y el momento en que se encuentra.

¿Desde cuando están en huelga y por qué motivo?

Nos encontramos en huelga indefinida desde el 17 de octubre, dado que no hemos llegado a ningún acuerdo durante el proceso de la negociación colectiva, el trato directo.

Ahora en la etapa de extraproceso la empresa se ha sentado a negociar, pero sólo quiere negociar dos puntos: el aumento general y el pasaje por movilidad. Respecto al aumento solo propone 3.30 soles, es decir menos de lo que cuesta un tarro de leche. Respecto al pasaje, solo ofrece 0.30 céntimos de soles.

Nosotros consideramos que no es una propuesta razonable que esté alineada con el estado económico de la empresa. En realidad es una burla, pues según la actual información económica de la empresa (2022) esta es positiva. Ha obtenido buenas ventas, el doble de la obtenida el año 2021. Entonces, la empresa sí está en capacidad de atender nuestro pliego de reclamos sin ningún problema.

Plantón de Comacsa con otros sindicatos

Las autoridades del Ministerio de Trabajo ¿Cómo han actuado?

Respecto al Ministerio de Trabajo nosotros hemos presentado toda la documentación necesaria, de acuerdo a Ley, para irnos a una medida de lucha. Para nuestra sorpresa, el Ministerio nos ha declarado improcedente nuestra huelga dos veces. Aún así hemos mantenido nuestra lucha y hemos presentado la revisión de esas resoluciones adjuntando otras pruebas. Nos encontramos en ese trámite. Claramente la empresa está alargando las negociaciones esperando que el dictamen final del ministerio le favorezca.

Y ¿Cómo ha respondido la federación a la que están afiliados, la Fetrimap?

La federación en todo momento nos ha brindado el apoyo en lo que es asesoría técnica legal. También la solidaridad de sus bases. Es muy bueno que en estos días de huelga tengamos la solidaridad de clase. También nos apoya en el tema de capacitaciones.

Por último, ¿qué llamado haría a los otros sindicatos? 

Que nos sigan brindando apoyo con su presencia. Sería bueno si este medio llega a oídos de otros sindicatos para lograr su apoyo. ¿No? La lucha de nuestro sindicato es una lucha de toda la clase trabajadora.

La lucha obrera no para ante los ataques patronales

0

Luego de la pandemia del Covid 19 que trajo despidos masivos, quiebra económica, empobrecimiento general y pérdidas de derechos en la clase trabajadora, la situación no hace más que empeorar cada día, ahora por la recesión y el retroceso económico del país sin salidas a la vista.

Despidos en AJEPER

La peor noticia de estos días ha sido el cese colectivo declarado en la fábrica Ajeper y que dejó 208 obreros en la calle. Ajeper es un poderoso grupo económico nacional con plantas en diversas partes del mundo y perteneciente a la familia Añaños, cuyo patriarca, mientras hunde en la miseria a sus trabajadores, sueña con alcanzar la presidencia de la República para hacer lo mismo en todo el país.

El proceso de despido en Ajeper se inició el 27 de setiembre con la llamada suspensión perfecta de labores –que empieza por dejar sin salario a los trabajadores–, mientras se gestiona el proceso de desvinculación laboral para dejarlos definitivamente en la calle. En realidad se trata de una reestructuración, pues la empresa ha decidido cerrar varias líneas de producción en su planta de Huachipa para concentrarlas en otras de sus plantas del interior del país, sin preocuparse por respetar el derecho al trabajo, o con el expreso propósito de golpear a la organización sindical pues todos los afectados son sindicalizados.

Afiche del Sintragrupeaje por los ceses colectivos

Otras empresas no necesitan dar este paso y recurren a otros métodos como comprar renuncias o ajustan sus políticas de represalias para motivar despidos. Así sucede en las fábricas Molitalia y Celima, afectadas también por paralizaciones o suspensiones de actividades debido a problemas de mercado, y en las que se vienen sucediendo numerosos despidos, que los sindicatos apenas responden con demandas.

Huelgas y pliegos

En este mismo contexto, algunos sindicatos con negociaciones colectivas y que aún mantienen fuerzas organizadas, salen a la lucha.

El sindicato Medifarma viene de realizar una huelga de 23 días con la que alcanzó una modesta solución a su demanda salarial. El Sindicato COMACSA de la fábrica Agregados Calcáreos, realiza una huelga indefinida desde el 16 de octubre esperando también un aumento justo, mientras sobre su cabeza pende una resolución sobre la legalidad de la huelga.

El Sindicato de Artesco (SUTRART), empresa subsidiaria de la alemana Staedtler, realiza otra huelga desde el lunes 30 de octubre. Durante cinco meses el sindicato “dialogó” con la gerencia local sin resultado alguno. La huelga se realiza en forma combativa con el apoyo de las bases de Fetrimap.

Plantón del Sutrart en el Ministerio de Trabajo

Asimismo, con algo más de 200 trabajadores agrupados bajo sus banderas, el Sindicato de Química Suiza también está en huelga desde el jueves 2 de noviembre. La empresa pertenece al grupo Intercorp, uno de los más poderosos del país.

La huelga se desarrolla con plantones en el Ministerio de Trabajo y los frontis de algunas de las empresas del grupo, como la Torre Interbank, Vantivve Perú, Casa Andina. La empresa ofrece un aumento de 1.5 soles, es decir nada, ante una inflación que en lo que va del año ya supera el 7%.

Fetrimap – Marcha contra el Ministro de Trabajo (31/10/2023)

Aun sin dar el paso a la huelga otros sindicatos se movilizan y luchan de diversas formas. El Sindicato de Trabajadores de Smurfit Kappa Perú (ubicada en Paramonga), empresa de capital irlandés y con operaciones en más de 35 países y fabricante de papel y cartón, hace oídos sordos a la demanda de sus trabajadores. En tiendas Ripley, el combativo Sutragrisa continúa con acciones de protesta en las tiendas de la empresa demandando solución a varios pliegos desatendidos por la patronal.

En el sindicato de trabajadores de El Metropolitano, también se realizan movilizaciones por la misma demanda.

Plantón de trabajadores del Metropolitano

 ¿A dónde vamos?

Hay resistencias y cuanto más duras luchas que en el mejor de los casos alcanzan triunfos parciales, pero en un contexto donde predominan los golpes y el retroceso sobre el conjunto de la clase trabajadora. Por supuesto, los que más pierden son la mayoría precarizada y sin organizaciones sindicales.

Las direcciones de la Fetrimap y la CGTP llevan al desgaste y mayor retroceso a los trabajadores orientando sus esfuerzos a luchas aisladas por sus petitorios, en un contexto donde el ritmo de la confrontación viene marcado por la CONFIEP y se realiza bajo resguardo del gobierno reaccionario de Boluarte.

Lo que se necesita es canalizar estos esfuerzos y unirlas en torno a una lucha nacional que, bajo las banderas de las grandes jornadas de inicios de año con Fuera Boluarte y el Congreso, se proponga también derrotar a la política empresarial y alcanzar las soluciones que demanda nuestro pueblo, entre ellas el aumento general, la reposición de los despedidos y la defensa del derecho al trabajo.

3–5 minutes

¿Por qué apoyamos incondicionalmente la lucha del pueblo palestino por su liberación?

0

Por Víctor Montes

La prensa peruana, haciendo eco de la prensa internacional, nos habla de una supuesta “guerra entre Israel y Hamas”. Más aún, nos dice que la culpa de todo es de Hamas, por haber atacado “territorio israelí” y haber asesinado población inocente.

Lo que no cuenta, es la masacre que el Estado sionista de Israel viene llevando a cabo en Gaza (Palestina), y contra el pueblo palestino en general, no solo desde el 7 de octubre pasado, sino desde hace 75 años.

Esta pintura (falsa) que la prensa hace de lo que está ocurriendo en Palestina es clave para los intereses israelíes e imperialistas, que buscan justificar el genocidio que el Estado sionista de Israel está perpetrando y la expulsión total del pueblo palestino de Gaza y Cisjordania ocupada… Entonces ¿Qué es lo que realmente sucede en Palestina?

Una larga historia de ocupación y opresión contra el pueblo árabe palestino

Lo que viene ocurriendo en Palestina es un episodio más de una historia de 75 años de genocidio y expulsión de la población árabe palestina, así como del robo descarado de sus tierras y territorios por parte del Estado sionista de Israel. Como contrapartida, esta historia realza la heroica e incansable lucha del pueblo palestino por conquistar su libertad.

Sin embargo, la opresión del pueblo palestino comenzó antes. Hasta 1914, el territorio palestino, al igual que el de Siria, Líbano, Jordania, Irak y Egipto, estaba ocupado y dominado por le Imperio Turco – Otomano. Tras la Primera Guerra Mundial, las potencias imperialistas triunfantes, particularmente Inglaterra y Francia, se repartieron el territorio del Imperio turco, sin tomar en cuenta el sentir ni los proyectos políticos del pueblo árabe en la región.

El objetivo del imperialismo inglés y francés era, en primer lugar, defender su posición dominante en el Canal de Suez, pero también, controlar las importantes reservas petroleras de la región y explotar a su población.

Palestina, entonces, quedó bajo el dominio de los británicos. Previendo las dificultades de mantener la ocupación de los territorios árabes tras la guerra, Inglaterra ideó, de la mano de las organizaciones judías sionistas, la colonización del cercano oriente con población judía europea. En tal sentido, en 1917, Inglaterra firmó la Declaración Balfour, en la que el imperialismo británico declaró formalmente su intención de apoyar la creación de un “hogar nacional judío” en Palestina.

Esto encendió la mecha de la lucha por la Independencia de pueblo palestino. Entre 1920 y 1935 tuvieron lugar varios motines y levantamientos en diversas ciudades como Jerusalén y Jaffa. Finalmente, en 1936 el pueblo palestino se levantó en armas contra el gobierno colonial inglés.

La gran revuelta de 1936

Tras una serie de enfrentamientos que terminaron en la muerte de dos colonos judíos, y cuatro palestinos en Jaffa, el 20 de abril de 1936 el pueblo palestino inició una huelga general. Las principales banderas de la huelga eran: terminar con la migración de colonos europeos judíos, prohibir la adquisición de tierras palestinas por parte de dichos colonos, y la formación de un gobierno árabe palestino.

Ante la situación, y aprovechando el levantamiento de la huelga en octubre del mismo año, el imperialismo inglés propone partir el territorio palestino para dar paso a dos entidades: una palestina y otra judía. Otorgando a esta última los territorios más fértiles del país.

El pueblo palestino se opuso a dicha propuesta, retomando la lucha en todo el territorio. Esta vez, la lucha ganó el apoyo de otros pueblos árabes. Así, se sumaron excombatientes de la “Gran revuelta siria” de 1925, y se produjeron multitudinarias manifestaciones de apoyo en Irak, Egipto y la propia Siria.

Los británicos respondieron declarando el estado de emergencia, y desataron una feroz represión contra el pueblo árabe palestino, condenando a muerte a los insurrectos. Para esto, trajeron unidades militares frescas desde Malta y del Reino Unido. Las fuerzas militares británicas – con el apoyo de las acciones de la organización paramilitar sionista “Haganá”, creada en la década de 1920– también multiplicaron las ejecuciones sumarias.

Cuando la revuelta fue sofocada (1939), habían sido asesinados 5.000 palestinos, 10.000 heridos y 5.697 fueron hechos prisioneros. Más del 10% de la población fue asesinada, herida, encarcelada, o debió partir al exilio.

La catástrofe (Nakba) palestina

Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, ahora primera potencia mundial, retomó el proyecto inglés de crear un enclave colonial de la mano del sionismo, dando impulso a la migración de colonos europeos judíos a Palestina.

Los horrores del holocausto judío perpetrado por el régimen nazi sirvieron de justificación ideológica para ganar apoyo a la colonización de Palestina.

En ese marco, en 1947, la ONU acuerda la partición del territorio palestino contra el sentir y voto de los pueblos árabes. El acuerdo otorgaba 54% del territorio a los colonos europeos judíos (33% de la población, incluída la franja agrícola), mientras que a la población Palestina, que constituía el 67% de la población, a penas el 45% del mismo.

Casi 6 meses después del acuerdo de la ONU, el 14 de mayo de 1948, los dirigentes sionistas autoproclamaron el nacimiento del Estado de Israel, y procedieron a la expulsión, mediante el asesinato, de la población palestina.

Campo de refugiados palestinos en Jarama (Damasco, Siria) luego de la Nakba (1948)

Solo en 1948, las milicias sionistas israelíes cometieron 70 masacres en los pueblos y ciudades palestinas, matando a más de 15 mil palestinos, hombres, mujeres, niños, niñas y ancianos, obligando a casi 800 mil a huir más allá de las fronteras de Palestina.

Desde entonces, el pueblo palestino resiste con todos los medios que tiene a disposición, el sistemático robo de sus territorios y el genocidio al que han sido sometidos.

La ideología de los ocupantes: el sionismo

No entenderíamos la brutalidad con la que el Estado de Israel ha masacrado durante décadas al pueblo palestino, sin comprender las bases de su política: el sionismo.

El sionismo es un proyecto político, impulsado originalmente por la pequeña burguesía judía europea, como respuesta al ambiente de creciente odio contra la población que profesaba la fe judía durante el siglo XIX en Europa. Entonces, fuera del selecto grupo de empresarios judíos que habían logrado asimilarse a la gran burguesía de los países imperialistas, masas crecientes de obreros y obreras judías se sumaban al torrente revolucionario de los pueblos de Europa, y abrazaban el socialismo como salida a sus problemas.

La gran burguesía judía, temerosa del crecimiento del socialismo entre el proletariado judío, abrazó entonces las banderas del sionismo para dividir a la clase obrera judía de la que no lo era.

En pocas palabras, el sionismo es una ideología y programa político ultra-nacionalista y de carácter religioso, que propone que todos los males del “pueblo judío” tienen solución en el retorno a la “tierra prometida” por Dios, esto es, Palestina. Visto así, solo el “pueblo judío” tiene derecho sobre dichas tierras, aunque nos las habitara entonces, y solo ellos tendrían el derecho de vivir en ellas.

Para el sionismo, el “pueblo judío” es el “pueblo elegido por Dios”, y por tanto, es superior a los pueblos árabes. Esta ideología supremacista no se distancia, por tanto, de la que usaron todas las potencias coloniales en el pasado, y peor aún, de la que el nazi-fascismo utilizó para justificar la masacre de judíos, polacos y demás pueblos que consideraban “inferiores”.

Un enclave militar del imperialismo

Pero lo que realmente es el Estado de Israel, es un gran “portaviones” en medio del mundo árabe. Así lo definió en la década del 80 el secretario de Estado estadounidense, Alexander M. Haig, durante el gobierno de Ronald Reagan. Entonces dijo “Israel es el mayor portaaviones estadounidense, es insumergible, no lleva soldados estadounidenses y está ubicado en una región crítica para la seguridad nacional de Estados Unidos”.

Y no les falta razón: además de estar ubicado en el corazón del mundo árabe, con sus ricas reservas de petróleo, la población israelí se encuentra militarizada. Todos los ciudadanos y ciudadanas israelíes tienen que acudir al servicio militar desde los 18 años, incluidos aquellos que tienen doble nacionalidad. Los hombres, por un período mínimo es de 3 años, y 2 años para las mujeres. Luego quedan como reservistas hasta los 51 años, debiendo recibir formación adicional cuatro meses cada año. El gasto militar israelí ya bordea el 5% de su PBI.

Es por esto que la segunda partida de gasto militar de los Estados Unidos, después de sus propias Fuerzas Armadas, es la que año a año destina como apoyo al Estado sionista de Israel. Esto ha promediado, de 2009 a la fecha, unos 3 mil 800 millones de dólares anuales.

Sin embargo, solo desde el 7 de octubre, el Congreso estadounidense ha aprobado el envío de 14 mil 300 millones de dólares adicionales al Estado de Israel.

Y como si fuera poco, Estados Unidos dona dinero para llevar nuevos colonos a Israel. Solo en 2020, entregó 5 millones de dólares adicionales con tal objetivo.

75 años de resistencia heroica

Es esta historia la que no cuentan los medios de comunicación, concentrados en señalar las acciones de Hamas como responsables de la masacre en curso.

La verdad es que el pueblo árabe palestino ha adoptado diversas formas de organización y lucha en estos 75 años de rabioso accionar sionista.

La primera respuesta ante la autoproclamación del Estado sionista en 1948, vino de los países árabes, quienes le declararon la guerra. Derrotados en las guerras del 48-49, el 56 (guerra del Sinaí, donde Israel tuvo el apoyo de Inglaterra y Francia) y el 67 (“Guerra de los seis días”), las dirigencias laicas y nacionalistas de los estados árabes iniciaron un curso de capitulación a la ocupación sionista.

En paralelo a esta lucha, en 1964 se constituyó la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Un frente de organizaciones palestinas bajo la dirección de Al-Fatah (Movimiento Nacional de Liberación Palestina), cuya cabeza visible era Yasser Arafat. Bajo la dirección laica de Fatah y la OLP, la resistencia palestina continuó mediante acciones guerrilleras y ataques selectivos. Su bandera era la existencia de un solo Estado palestino, laico, democrático, no racista, donde viva la población sin distinción de credos.

Latuff 2021

Para la década del 80, en medio de los cambios que se producían en el mundo, las dirigencias árabes avanzaron en su camino de capitulación al Estado sionista. Este mismo camino, comenzó a ser transitado por Arafat y Fatah. Esto llevó a que en 1987 estallara la primera intifada, respuesta de la juventud palestina que, piedras en mano, hizo frente a las fuerzas armadas de la ocupación. La primera intifada (1987 – 1993), nunca derrotada por la superioridad militar sionista, fue llevada al callejón sin salida de los “Acuerdos de Oslo”, donde la dirigencia de Fatah reconoció al EStado de Israel bajo la forma de la creación de dos Estados (uno árabe palestino, y el otro, israelí). La misma falsa propuesta que desde 1936 había sido rechazada una y otra vez por el pueblo palestino.

Entre 2000 y 2005 se desarrolló la segunda intifada.  Y desde entonces, la ofensiva sionista contra el pueblo palestino no ha cesado. Gaza ha sido bloqueada y cercada. Cisjordania ocupada, constantemente sometida a la construcción de nuevas colonias sionistas. El pueblo palestino, arrojado a la miseria y a ser parias en su propia tierra.

Por una Palestina del río al mar

Por eso, las acciones del pasado 7 de octubre, que sacadas de contexto no parecen más que una acción terrorista, tal como la motejan los medios, es en realidad un acto de lucha de resistencia de un pueblo masacrado y oprimido al extremo por la ocupación sionista de sus territorios. Y por eso, esa lucha debe tener nuestro más absoluto e incondicional apoyo. Porque es la lucha de un pueblo entero por su libertad. Por su derecho a existir y gobernarse. Y por su derecho a volver del exilio.

Y somos claros: esta lucha solo puede triunfar con la destrucción del estado sionista, genocida y fascista de Israel. Como plantea Alejandro Iturbe en un reciente artículo publicado por la Liga Internacional de los Trabajadores (LITci), “…La destrucción del Estado de Israel y la recuperación del territorio palestino para su pueblo solo pueden conseguirse a través de una guerra llevada hasta el final…”. Y agrega, correctamente, “…Para derrotar militarmente a Israel y destruirlo, es necesario que sea atacado desde afuera “por todos los costados”. Es decir, desde la frontera de los países árabes limítrofes (Egipto, Líbano, Siria y Jordania) con el apoyo del conjunto de los pueblos árabes y musulmanes. La resistencia militar palestina debe ser una “chispa” que encienda la lucha revolucionaria y militar de los pueblos árabes contra Israel…”

Pero incluso esa acción por la destrucción del Estado sionista, de parte de los pueblos árabes de la región, debe ser rodeada de solidaridad activa. Esto es, de la movilización de los pueblos oprimidos de todo el mundo. De la clase trabajadora a escala mundial. Este es el llamado que hacemos también en nuestro país, para acabar con la barbarie sionista en Palestina. Por una sola Palestina, laica, democrática y no racista, desde el río hasta el mar.

Los “izquierdistas” contra el pueblo

0

Por Víctor Montes

La permanencia de Boluarte en el gobierno, de la mano de las fuerzas más reaccionarias y corruptas del Congreso, tiene un telón de fondo: la traición de las dirigencias y organizaciones políticas que se autodenominan “de izquierda” a la lucha que iniciaron los pueblos del sur del país a comienzos de este año.

No solo dividieron la movilización durante las semanas en que las delegaciones del sur llegaron a la capital para “tomarla”. Adicionalmente, sobre la frustración de esa oleada de luchas, impusieron una estrategia distinta a las movilizaciones que se han desarrollado de marzo en adelante.

El sur revolucionario

La característica fundamental del levantamiento de los pueblos del interior, particularmente de la sierra sur del país, con Puno a la cabeza, fue la paralización de actividades económicas y la movilización permanente, con métodos insurreccionales, exigiendo la caída inmediata del gobierno y del Congreso.

Esto fue posible, por la existencia de una dirigencia independiente a las viejas direcciones “de izquierda” concentradas en Lima y ligadas al Partido Comunista, a Patria Roja, así como a Nuevo Perú y el Frente Amplio. Todas organizaciones adictas al juego electoral.

Estas direcciones independientes encabezaron una heroica lucha. Pusieron los muertos ante la feroz represión del gobierno Boluarte, y aún así tomaron control territorial de provincias enteras y vías de comunicación (incluso declarado el “Estado de emergencia” en Puno, las Fuerzas Armadas no lograron tomar control de ciudades como Juliaca, ni transitar libremente por las carreteras, disciplinadamente defendidas por las comunidades).

También organizaron destacamentos de autodefensa, sobre todo en Puno, ante la arremetida asesina de las fuerzas armadas y policiales, lo que permitió a la población enfrentar mínimamente la represión.

Por último, bajo esa misma lógica, se lanzaron a “tomar Lima”, enviando miles de personas de diversos pueblos y ciudades de la sierra sur, en una acción que rememoraba la movilización que hirió de muerte a la dictadura fujimorista: la llamada “Marcha de los cuatro suyos”, con la expectativa de echar abajo a Boluarte al cabo de pocos días. Pero esto no ocurrió.

Las dirigencias evitaron el ingreso de la clase obrera

Tal como se dieron las cosas, los pueblos del sur pusieron “toda la carne al asador” durante los meses de diciembre de 2022 y marzo del presente año. Era clave, para que su estrategia de caída inmediata del gobierno y el Congreso fuera exitosa, que su lucha se fundiera con la acción de los pueblos de todo el país.

Y en particular, con la lucha organizada y consciente de la clase obrera, que desde las minas del país, campos agroindustriales, puertos y fábricas, así como desde sus barrios, debía tomar las banderas del sur para, sumando las propias, cortar toda posibilidad de respuesta del gobierno asesino de Boluarte y el Congreso.

Sin embargo, aunque la clase obrera simpatizó con la acción de los pueblos del sur, quedó presa de sus dirigentes nacionales que, más allá de cualquier discurso, se dispusieron a negociar con el gobierno, poniendo en práctica una estrategia distinta: llevar adelante un proceso de movilización controlado, convocando a “jornadas de lucha” esporádicas y con diversas consignas: a veces contra la corrupción, otras contra el alza del costo de vida, etc.

De esta forma, en lugar de fundir la lucha obrera y popular a nivel nacional, con el levantamiento del sur, la política de las dirigencias “de izquierda” (Partido Comunista, Patria Roja, Nuevo Perú, etc.) ha sido domesticar la movilización para llevarla al terreno del cálculo electoral. Esto es, a la espera de construir candidaturas que les permitan disputar una próxima elección, sea esta anticipada o no.

Parecer radical para llevar todo al desastre

La máxima expresión de esta política fue la convocatoria, de la noche a la mañana y sin ningún tipo de trabajo de bases que permita garantizar las medidas, a un Paro Nacional (19 de enero), primero, y a una supuesta  “huelga nacional indefinida” (9 de febrero), después.

Esta acción “radical” en apariencia (el Paro Nacional y la Huelga general, de llevarse a cabo, habrían puesto sobre la mesa el problema de quién tenía el control del país), se convirtieron en su contrario y terminaron dando el puntillazo final al levantamiento del sur. Esto porque siendo convocatorias en la forma necesarias y correctas, no fueron trabajadas, de tal manera que nadie paró, dejando nuevamente solos a los pueblos del sur, creando en ellos mayor desconfianza hacia los trabajadores y trabajadoras de las ciudades, particularmente de Lima, consolidando la división del movimiento.

Retomar el camino de los pueblos del sur

Sin embargo, la única forma de superar el momento político que vive el país, en el que los sectores más podridos de la burguesía y sus partidos van ganando cada vez más posiciones en el aparato del Estado, pasa necesariamente por derrotar y echar abajo, tanto al Congreso como al Gobierno de Dina Boluarte.

Para esto, la única estrategia que la historia ha validado, es la que pusieron en marcha los pueblos del sur. Pero es necesario que dicho levantamiento superes las fronteras del sur andino y se extienda por todo el país, desde la amazonía hasta la costa. Y el único sector social que puede convertirse en la columna vertebral de dicho levantamiento, es la clase obrera, presente en todo el país, más allá de su lugar de origen y costumbres. Es la clase la que con su método (la huelga general), discutido y aprobado en las bases, armando coordinadoras de lucha zonales, y preparando sus comités de autodefensa, puede fundir en un solo torrente la lucha de todo el pueblo pobre y trabajadora contra el gobierno asesino de Boluarte, arrancando además soluciones concretas a los más diversos problemas que tenemos entre manos.

Pero esto no será posible sin superar a las dirigencias traidoras que, tras un ropaje ‘de izquierda’ y un discurso cada tanto, «radical», dividieron la movilización y han llevado a un punto muerto la lucha que se había desatado, con heroicidad y sacrificio en el sur del país.

Esas direcciones controladas por el Partido Comunista, Patria Roja, Nuevo Perú, y demás grupos «democráticos» y «progresistas», son los grandes responsables de que el gobierno asesino de Boluarte y el congreso se mantengan en pie. Es su adicción a las elecciones y a ocupar cargos en el Estado, lo que les lleva a traicionar la lucha obrera y popular.

Es preciso construir, por eso, dirigencias alternativas, que retomen y organicen la estrategia que nos mostró el Sur: Huelga general, movilización permanente, acción directa y autodefensa. Esa es la estrategia de la lucha obrera conciente y consecuente. Es la única que nos dará la unidad y victoria.