Hasta el socialismo siempre, Noemí

¡Cuando una revolucionaria muere, nunca muere!

Rendimos homenaje a la que fuera en vida nuestra querida camarada Noemí Benito, luego de su inesperado fallecimiento. A casi tres meses de su partida, hoy la recordaremos por su entrega y abnegación para construir el partido revolucionario y la internacional. Publicamos la carta que le dedicó su compañero de vida y militancia, Freddy Salazar.

Con profundo dolor despido a la que fue mi amor, compañera y camarada de toda la vida, Noemí Benito. Tuvimos dos hijos y creamos una gran familia con cinco nietos y nietas que eran nuestra adoración.

Noe fue de origen argentina y fue militante del glorioso PST argentino y de su corriente internacional desde inicios de los años 70 del siglo pasado, y con el golpe militar de 1976 tuvo que salir al exilio, a Bogotá, con muchos de sus camaradas.

En Colombia militó en el PST de ese país y fue secretaria de la Brigada internacional Simón Bolívar, brigada de combate que apoyo a la lucha sandinista por el derrocamiento de la dictadura de Somoza en Nicaragua entre 1978 y 1979.

Por ese motivo fue presa junto a otros compañeros cuando la policía intervino el local de la organización.

En 1980 vino a Lima, junto a otros compañeros y compañeras, para apoyar al PST peruano, luego del éxito electoral del Focep.

Aquí nos conocimos, nos amamos y construimos una familia, con todos sus problemas, militando juntos, hasta el día de hoy que terminó su vida.

Como cientos de obreros y obreras, de jóvenes y mujeres luchadoras que la conocieron, Noe fue una activista incansable y solidaria, y amiga de infinidad de luchadores y luchadoras con quienes compartió calles, asambleas, protestas y otras actividades.

Lo hizo bajo las banderas del PST y de la Liga Internacional de los Trabajadores, LIT CI, organizaciones que construimos como herramientas políticas para la liberación de la clase trabajadora en el Peru y en el mundo.

Y lo hizo modestamente, como una militante de base abnegada, con pasión, alegría y perseverancia, y sobre todo desde la clase obrera donde llevaba solidaridad y se destacaba colocando nuestro periódico.

Era infinitamente solidaria. Su casa se convirtió en un espacio de reuniones y coordinaciones obreras ligados al trabajo del partido, y todos y todas los que llegaban a ella encontraron siempre una cama para descansar o un pan para comer. Sea un activista obrero o un camarada de la Internacional, todos tuvieron aquí siempre un acogedor lugar organizado por el inmenso corazón de Noe.

Así mostró lo que somos (y hacemos) en esencia: somos internacionalistas plenos porque la clase obrera no tiene patria y luchamos con la misma pasión y alegría en Argentina, Colombia o Perú. Dedicamos toda nuestra vida consciente y por entero a la militancia revolucionaria porque no hay forma de vencer al enemigo sino es con entereza. Y lo hacemos desde el seno de la clase obrera porque es la única clase que puede realizar esa tarea revolucionaria.

Eso somos en el PST y Noe fue un ejemplo en ello.

Un ejemplo también de entrega porque al no aspirar a nada más terminamos nuestras vidas como la iniciamos, sin más riqueza que nuestra moral.

En esto Noe fue un ejemplo que nos enorgullece y representa en el PST.

Y como compañera, madre, abuela y amiga, Noe fue también así, apasionada, alegre y amorosa, con todos sus defectos que lo mostraban también como verdaderamente humana.

Hoy la despedimos con profundo dolor familiares, compañeros del PST y de diversos países, y amigos y amigas, con los puños en alto porque sabemos que su vida no fue en vano y que sirve de ejemplo para continuar la lucha.

Sus banderas serán tomadas por otros cros. y cras. que seguirán su ejemplo construyendo nuestro partido y nuestra Internacional desde y para la clase obrera, hasta la victoria final.

Adiós querida Noe.

Hasta el socialismo siempre

Viva el PST

Viva la LIT CI

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