Escribe: Rosita Bancho
Las mujeres nos encontramos nuevamente en el ojo de la tormenta. Resulta que la congresista ultraconservadora Milagros Jáuregui, Alejandro Muñante y la bancada de Renovación arremeten otra vez contra las mujeres al presentar el proyecto de ley 10342 que elimina el feminicidio del Código Penal y lo reemplaza por «asesinato de pareja», al proponer el término “como un concepto ideológico que diferencia el valor de la vida entre hombres y mujeres”. Esta medida que menosprecia la condición de las mujeres, en especial de las trabajadoras y más pobres, solo lleva a vulnerar los derechos ganados en años de lucha, cuando ya que antes de su implementación había muchos casos que quedaban impunes ante la complicidad de la propia administración de justicia.
Cifras que hablan por sí solas
De acuerdo con los reportes del INEI (2020-2025), las principales causas de feminicidio son por celos (37%), antecedentes de violencia familiar (24,6 %) y la negativa a retomar la relación (8,6%); todos estos datos discriminatorios dejarían de ser considerados feminicidio para pasar a ser homicidio simple o calificado, entregando al agresor un salvoconducto para atentar contra la vida, ya que se debería demostrar si fueron parejas o esposos.
Casos conmovedores
El caso de Evy Agreda (2018): su agresor, un excompañero de trabajo, Carlos Hualpa, la acosaba constantemente, trataba de tener una relación sentimental con ella, pero su propuesta fue rechazada. Ante esta negativa, Carlos la roció con combustible y le prendió fuego dentro de un bus frente a la mirada de otros pasajeros.
El feminicidio de Solsiret Rodríguez (2016): sus agresores Kevin Villanueva Castillo (cuñado), la pareja de Kevin, Brian Villanueva (ex pareja) y su madre; y el de Sheyla Condor (2024), su asesino un policía en servicio, Darwin Marx Condori Antezana, tampoco era su enamorado. De los tres casos presentados, ninguna de ellas mantenía una relación sentimental con su agresor.
De legitimarse la norma, las mujeres asesinadas por desconocidos quedarían fuera de toda protección; además, quienes hoy cumplen condena por feminicidio podrían beneficiarse de la reforma y salir en libertad. Además, criminaliza a la víctima y no al victimario; la impunidad se incrementa; la ley pro-crímen encaja perfecto en estos hechos y queda demostrado su carácter reaccionario y conservador de sus creadores.
Una salida desde las bases
Hasta instituciones como el Colegio de Abogados de Lima se pronunciaron al respecto, manifestando que la eliminación del feminicidio constituye un retroceso inaceptable en la protección de los derechos de las mujeres.
Este gesto se debería extender a otras instituciones y centrales sindicales como la CGTP, el SUTEP, las mismas organizaciones feministas y los partidos de izquierda. Unificar el descontento e implementar una gran movilización obrera popular que elimine esta ley pro-crímen, porque los derechos se conquistan en las calles y no en el Congreso.
Estos derechos serán justos y equitativos solo bajo el gobierno de los trabajadores.
Unir el descontento para archivar el proyecto de 10342


