Una ola de despidos enciende las alarmas por la vulneración del derecho a huelga en el sector manufacturero. La Secretaria de Defensa, Edith Rivera, denunció que la empresa CIFARMA despidió a 18 trabajadores tras iniciar una huelga declarada legal por el MTPE. Una arremetida patronal que intenta marcar un nuevo precedente contra la clase obrera.
Por Manuel Fernández, dirigente obrero del PST
Un legítimo reclamo laboral se ha transformado en una verdadera masacre sindical a vista y paciencia del Ministerio de Trabajo. Trabajadores del sindicato de la empresa farmacéutica y manufacturera CIFARMA realizaron un plantón de protesta junto a los sindicatos de la FETRIMAP – CGTP este jueves 14 del presente, para denunciar los despidos abusivos de casi 18 operarios, como represalia tras el inicio de una huelga indefinida declarada procedente por la Autoridad de Trabajo.
Edith Rivera Galindo, Secretaria de Defensa del Sindicato de CIFARMA, detalló que la paralización de labores cumplió rigurosamente con los plazos y requisitos que exige la norma: “La huelga fue comunicada con la debida anticipación a la empresa y el propio Ministerio de Trabajo nos dio la razón mediante una resolución que la declaraba procedente. Pese a tener el respaldo legal, la respuesta de la empresa fue pisotear nuestros derechos e imponer despidos por doquier”, puntualizó la compañera.
La industria farmacéutica es un sector altamente rentable, con producción de medicamentes de primera necesidad, en el caso de CIFARMA atendiendo a clientes como Bayer. Sin embargo, desde el saque la actitud patronal ha sido abiertamente antisindical y mezquina. Ni siquiera acude al llamado de la Autoridad de Trabajo, y viene utilizando la maniobra de calificar a todo su personal como puestos indispensables para luego amenazarlos y despedirlos ante cualquier inicio de paralización que los trabajadores acaten como medida de protesta.
“Lamentablemente, la empresa ha buscado cualquier mecanismo para pisotear nuestros derechos. Primero nos notifican calificándonos como ‘personal indispensable’ para intentar frenar la protesta y obligarnos a entrar a planta quebrando nuestra medida de fuerza, cuando nuestros puestos no cumplen con ese criterio técnico. Al no ceder, nos enviaron cartas de pre-despido y, finalmente, las cartas de despido definitivo”, explicó la compañera Rivera Galindo.
La Mujer Madre trabajadora también lucha
El sindicato está compuesto mayoritariamente por mujeres, muchas de ellas en condiciones de alta vulnerabilidad. Son ellas quienes están al frente en cada convocatoria de lucha que se realiza. Y lamentablemente también en su mayoría han sido ellas las que enfrentan estos despidos en pleno desarrollo de su legítimo derecho a huelga. Un doble golpe para estas madres que no solo son explotadas por el patrón en la fábrica, sino que además siguen cargando con las labores domésticas del hogar.
“Más de la mitad de los despedidos somos madres de familia y el único sustento de nuestros hogares; somos padre y madre a la vez. También han echado a adultos mayores y a compañeros con enfermedades ocupacionales que se enfermaron trabajando en las líneas de producción de esta misma empresa”, manifestó Rivera con indignación. “Es indignante que mientras las instituciones del Estado y las Corporaciones saturan las redes y la televisión con propagandas festivas por el Día de la Madre, en la realidad días antes de esta celebración nacional, a nosotras nos echan a la calle, sin el pan para nuestros hijos por el solo hecho de defender nuestros derechos laborales”.
La lucha de CIFARMA es la lucha de toda la clase obrera
El caso de los despidos en CIFARMA no es un hecho aislado. Es la misma política que enfrentan los trabajadores del Sindicato de DINET, ya con más de 15 días en huelga indefinida, sin que exista visos de solución y también del cese colectivo implementado por la patronal de Industrias del Envase en el Callao.
Una nueva arremetida patronal al calor de este proceso electoral amañado donde la clase empresarial, gane quien gane ya juega sus fichas para imponer nuevamente sus intereses. Por ello una respuesta aislada en donde cada sindicato resuelve su problemática es inviable.
Necesitamos unificar las luchas
Urge una respuesta del movimiento obrero organizado. No podemos dejar a su suerte estas luchas. Las respuestas en el terreno legal deben realizarse, pero no son la salida al problema. Una orientación legalista como el arbitraje o que los despidos se encarguen al poder judicial significaría una derrota y un retroceso en nuestras conquistas, puesto que la patronal aplicará la misma fórmula en otras luchas.
Por el contrario, debemos unificar estas luchas y organizar la movilización de los trabajadores, La FETRIMAP debe convocar a sus bases a discutir la problemática actual y discutir un plan de lucha que permita derrotar los despidos y estas maniobras patronales que quedan impunes ante vista y paciencia de la Autoridad de trabajo. Es una respuesta que debemos organizar ahora y no para después de 28 de julio.
Ese plan debe desembocar en una huelga del sector obrero industrial en Lima, que señale el camino que debe tomar la clase trabajadora peruana para defender y conseguir solución a nuestra problemática.
Ese es el reto que tenemos y en eso coinciden los trabajadores del sindicato de CIFARMA que al cierre de esta edición se mantienen firmes en su lucha: “Somos un sindicato chico, pero fuerte en convicciones. Hemos decidido continuar con esta pelea hasta las últimas consecuencias, porque sabemos perfectamente que sin lucha no hay victorias, llamamos a nuestros hermanos sindicatos a solidarizarnos con nuestra lucha”, concluyó la compañera Ediht Rivera.


