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El sionismo durante el Holocausto

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Por Alicia Sagra

El sionismo se presenta ante el mundo, como heredero de las víctimas del Holocausto. A partir de eso, realizan todo tipo de amenazas, acusando, muchas veces judicialmente, de “antisemitismo” a quienes enfrentan al estado sionista de Israel en defensa de Palestina.

Ese papel que se atribuye el sionismo, de representante de las víctimas del exterminio nazi, no tiene nada que ver con la verdad. En otros artículos ya lo hemos afirmado citando a destacados intelectuales judíos, como el historiador israelí Ilan Pappé[1] o el norteamericano Ralph Schoenman[2], ahora tomaremos como referencia a un sobreviviente del holocausto, Rudolph Vrba, considerado un héroe de los judíos.

El 10 de abril de 1944, junto con Alfred Wetzler, Vrba, realizó la gran hazaña de escapar de Auschwitz con el objetivo de advertir a los judíos húngaros de los planes de los nazis de exterminar a la última gran comunidad judía sobreviviente en Europa.

Su nombre volvió a tener repercusión internacional, con artículos publicados, en la Folha de São Paulo, en la BBC, y en otros medios, después de que Jonathan Freedland y John Murray, publicaron (en abril de 2023) el Best Seller, EL ARTISTA DEL ESCAPE: el hombre que se escapó de Auschwitz para advertir al mundo.

Jonathan Freedland es un destacado periodista del británico The Guardian y columnista del sionista Jewish Chronicle .

Como dice Tony Greenstein[3], en la Intifada Electrónica del 22 de agosto de 2024, llama la atención que ese conocido sionista liberal, escriba un libro reivindicando a un crítico del sionismo.

Greenstein plantea que: El problema de Freedland al querer escribir sobre este héroe judío del Holocausto es que Vrba no era sionista. El movimiento sionista, debido a la colaboración con los nazis (su deseo de sacar provecho de su ascenso al poder), prácticamente no tiene en su haber ningún héroe judío de la resistencia antinazi.

Noah Lucas, un historiador sionista crítico, describió cómo: “Cuando estalló el holocausto europeo, [el más tarde primer ministro israelí, David] Ben-Gurion lo vio como una oportunidad decisiva para el sionismo… Ben-Gurion, más que todos los demás, percibió las tremendas posibilidades inherentes a la dinámica del caos y la carnicería en Europa… En condiciones de paz, estaba claro que el sionismo no podía conmover a las masas del judaísmo mundial. Por lo tanto, las fuerzas desatadas por Hitler en todo su horror debían aprovecharse en beneficio del sionismo… A fines de 1942… la lucha por un estado judío se convirtió en la preocupación principal del movimiento”.

Los pocos sionistas que lucharon en la Resistencia, como Chajka Klinger, fueron extremadamente críticos del papel que desempeñó el movimiento sionista.[4]

Un pretendido homenaje, que falsea la historia del holocausto y del sionismo

El relato detallado de Vrba de los hechos ocurridos en Auschwitz, mostrando que no se trataba de un campo de concentración y trabajo, sino de un campo de exterminio, sirvió de base para el Informe Vrba-Wetzler de 1944. Ese informe fue uno de los tres documentos, presentados juntos como los Protocolos de Auschwitz, como prueba en los juicios de Núremberg (1945-1946).

Todo eso es muy reivindicado en el libro de Freedland, quien además hace grandes elogios a la astucia, la genialidad de ese escape, que parecía imposible, de uno de los más terribles campos de exterminio del nazismo.

Pero Frredland esconde una parte significativa de la vida del “héroe de Auschwitz”, lo que se convierte en una falsificación histórica al servicio del sionismo.

Vrba vivió en Eslovaquia, un estado títere nazi que se había separado de Checoslovaquia cuando Hitler lo invadió y desmembró en 1939. En febrero de 1942 fue citado para presentarse a la deportación. En marzo de 1942,  huyó a Hungría y visitó a los sionistas húngaros. Vrba describe,así, lo que sucedió:

Esa tarde fui a la Casa OMZSA, la sede de la organización sionista en Budapest. Allí le conté mi historia con todo detalle a un hombre de unos treinta y cinco años y rostro severo.

Reflexionó un momento antes de decir:

 “Estás en Budapest ilegalmente. ¿Es eso lo que estás tratando de decir?”

«Sí.»

“¿No sabes que estás infringiendo la ley?”

Asentí, preguntándome cómo un hombre con un cráneo tan duro podía ocupar lo que parecía una posición de responsabilidad.

“¿Y esperas conseguir trabajo aquí sin documentos?”

“Con documentos falsos.”

Si hubiera roto el Talmud y me hubiera lanzado sobre él, no creo que lo hubiera sorprendido más. Abrió la boca una o dos veces y luego rugió:

“¿No te das cuenta de que es mi deber entregarte a la policía?”

Ahora me tocó a mí quedarme boquiabierto. Un sionista entregaba a un judío a la policía fascista. Pensé que me estaba volviendo loco.

“¡Sal de aquí! ¡Sal tan rápido como un vendaval!”

Salí completamente desconcertado. Pasaron casi tres años antes de que me diera cuenta de lo que representaban la Casa OMZsA y los hombres que allí se encontraban.[5]

Tampoco se menciona en ese libro de pretendido homenaje a Vrba, lo publicado por éste en The Observer del 22 de setiembre de 1963. En esa publicación, respondiendo a Jacob Talmon, profesor de la Universidad Hebrea, quien criticó Hannah Arendt[6] por haber dicho que los Consejos Judíos colaboraron con los nazis,  Vrba preguntó:

“¿El Judenrat (Consejo Judío) de Hungría les dijo a sus judíos lo que les esperabaNo, se quedaron callados y por ese silencio algunos de sus líderes –por ejemplo, Kasztner[7]– intercambiaron sus propias vidas y las vidas de otros 1.684 judíos “prominentes” directamente con Eichmann”.[8]

Tampoco se menciona lo afirmado por Vrba en el Daily Herald de febrero de 1961: “Soy judío. A pesar de eso, de hecho por eso, acuso a ciertos líderes judíos de uno de los hechos más espantosos de la guerra. Este pequeño grupo de traidores sabía lo que les estaba sucediendo a sus hermanos en las cámaras de gas de Hitler y compraron sus propias vidas con el precio del silencio… Pude avisar a los líderes sionistas húngaros con tres semanas de antelación de que Eichmann planeaba enviar a un millón de sus judíos a sus cámaras de gas… Kasztner fue a ver a Eichmann y le dijo: “Conozco tus planes; perdona a algunos judíos de mi elección y me quedaré callado”.[9]

Por supuesto, que igualmente, nada de esto es mencionado en los artículos de la Folha de São Paulo, ni de la BBC, a los que nos referimos anteriormente.

Una vez más, estamos ante una manipulación de la historia realizada por el sionismo, con el apoyo de la prensa internacional.

Sionismo no es sinónimo de judaísmo, es sinónimo de nazismo.

Pero, a pesar de esas manipulaciones, el testimonio de Rudolph Vrba no puede ser tapado, y es otra prueba de que, lejos del sionismo ser representante de las víctimas del holocausto, fue un colaborador de sus ejecutores.

Es el mismo sionismo que hoy, desde el Estado de Israel, aplica los métodos del nazismo contra el pueblo palestino. Por eso, luchar por la destrucción del estado sionista de Israel, no es antisemitismo. Es una cuestión de humanidad. El genocidio en Gaza, los ataques en Cisjordania, los ataques al Líbano, muestran que es imposible garantizar la vida y la libertad de los pueblos de la región, mientras exista ese estado nazifascista.

¡Por un Estado Palestino Único, Laico, Democrático y No Racista, del río al mar!


[1] Ilan Pappé, A Limpeza Etnica de Palestina, Editora Sundermann

[2] História oculta do sionismo, Editora Sundermann

[3] Tony Greenstein, autor del libro El sionismo durante el holocausto (2022), es un activista y escritor judío-antisionista, británico. Fue miembro fundador de la Campaña de Solidaridad con Palestina. Se presentó al parlamento como representante de la Alianza por el Socialismo Verde. En 2018, fue expulsado del Partido Laborista acusado de antisemitismo.

[4] Intifada Electrónica, 22/08/ 2024

[5] Autobiografía de Vrba, citado por Tony Greenstein

[6] Hannah Arendt filósofa y política alemana de origem judío (1906-1975)

[7] Reszo Kasztner, líder sionista húngaro, fue quien recibió el informe Wetzler-Vrba, que no distribuyó. Años después, cuando hacía parte del gobierno de Israel fue acusado por un compatriota judío húngaro de haber colaborado con los nazis. El gobierno impulsó un juicio por calumnias contra el acusador. El juicio se volvió contra Kasztner cuando se comprobó que había declarado a favor de criminales nazis en los juicios de Nuremberg. Kasztner fue asesinado por agentes del Shin Bet en 1957.

[8] Citado por Tony Greenstein

[9] Idem

¡Viva la victoria de la revolución siria!

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¡Ninguna confianza en HTS! ¡Por la formación de consejos populares para gobernar el país! ¡Fuera las tropas extranjeras!

Declaración de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional

El 8 de diciembre, la dictadura de Al -Ássad fue derrocada por una revolución democrática y popular. Los dos pilares principales del régimen: el ejército y los 18 servicios de represión y tortura (llamados mukhabarat en árabe) se disolvieron, y el dictador y los máximos dirigentes militares huyeron del país.

La dictadura perdió su base social al mantener un régimen totalitario y someter al 90% de la población a vivir en la pobreza. Desde 2011, más de medio millón de sirios han sido asesinados por la dictadura y alrededor de 200.000 están desaparecidos en el vasto sistema penitenciario del régimen, que cuenta con 400 centros de detención, tortura y exterminio.

Al mismo tiempo, sus principales sostenedores, Rusia e Irán, no estaban en condiciones de brindar el mismo apoyo brindado en los últimos diez años para masacrar a la población del país.

La revolución combinó la acción militar de las milicias formadas en la provincia de Idlib, lideradas por Hayat Tahrir al-Sham1 (HTS) que comenzó el 27 de noviembre con alrededor de 20 mil combatientes, con un levantamiento popular en el sur del país y en el gran Damasco que retomaron experiencias de autoorganización desde el inicio de la revolución. En medio de la marcha hacia Damasco, miles de presos políticos fueron liberados de las cárceles, una medida extremadamente popular que señaló el compromiso de la revolución con las libertades democráticas aplastadas por el régimen de Assad.


Otra medida democrática fue el respeto a las llamadas “minorías” confesionales: cristianos de diversas tendencias, alauitas y drusos.

Al llegar a la capital, el líder del HTS, Mohammad al-Joulani, prometió elecciones libres en un plazo de 18 meses y nombró a Al-Bashir primer ministro de un gobierno de transición. Al-Bashir es ingeniero, miembro del HTS y jefe del gobierno de salvación nacional en la provincia de Idlib. Al-Bashir afirmó que creará un gobierno basado en una economía de mercado, integrado en el mercado mundial. Además, afirmó que nombrará un grupo para preparar la nueva constitución del país.

Además, HTS ha buscado normalizar las relaciones con los países imperialistas y las potencias regionales para facilitar la entrada de ayuda humanitaria y atraer capital para la reconstrucción del país sobre una base capitalista. La cuestión del castigo a los generales y torturadores fue la primera crisis entre la población y el gobierno de transición. La población está muy descontenta con la fuga de los principales generales y torturadores, lo que obligó a Al-Joulani a comprometerse a arrestar y castigar a todos ellos.

El impacto de la revolución en el orden regional y mundial

La revolución tuvo un impacto importante en el orden regional y mundial. La revolución afectó directamente los intereses del imperialismo ruso y del régimen iraní, y también afectó los intereses de Israel, las monarquías del Golfo y el imperialismo estadounidense y chino.

Rusia ha perdido un aliado y depende de bases militares en el país para sus acciones militares en África (Libia, Sudán y países francófonos). Su derrota en Siria alienta la resistencia ucraniana en la lucha contra la agresión rusa. En este momento Putin está negociando con HTS el mantenimiento de las bases de Hmeimim y Tartous, un acuerdo impopular que interesa a HTS.Las fuerzas iraníes tuvieron que huir del país y son odiadas por la población siria.

El Estado de Israel ha perdido su frontera más segura. Durante 50 años, la dinastía Assad ha impedido cualquier acción contra las fuerzas israelíes en los Altos del Golán2. Mantener la dictadura de Assad era estratégico para los sionistas, ya que Assad se estaba distanciando del régimen iraní y de Hezbolá con el objetivo de acercarse a las monarquías del Golfo y poder aliviar las sanciones económicas.

Pero ahora y ante la caída de Al Assad, los informes de los medios israelíes afirman que más del 80% del armamento, los barcos, los misiles, los aviones y otros suministros militares de Siria han sido dañados o destruidos por ellos. Israel avanzó hacia territorio sirio y bombardeó 500 objetivos militares y de inteligencia sirios.

Nuevamente vemos como Israel lleva a cabo la invasión de un país soberano con el aval de las potencias occidentales, que ha sido denunciada por representantes de la ONU. Además se ha apoderado de la zona desmilitarizada establecida en 1974. Ha tomado el resto de los Altos del Golán, en particular el estratégico Monte Hermón lo que indica su intención de avanzar en su hegemonía estratégica en la región.

Al contrario de lo que afirman sectores de la izquierda reformista y/o estalinista, la revolución siria fortaleció la resistencia palestina al poner fin a un régimen que encarcelaba y eliminaba a los palestinos. Alrededor de 700 palestinos fueron liberados de la prisión de Sednaya, 63 de Hamás, incluido un líder de las brigadas al-Qassam). Además protegieron la frontera con los sionistas. La revolución siria sirve de ejemplo para otros pueblos del mundo árabe. Una nueva ola de revoluciones árabes que derroquen a los regímenes árabes aliados de Israel amplía las condiciones para una victoria de la resistencia palestina contra Israel. La carretera a Al-Quds (Jerusalén) parte de Damasco, El Cairo, Beirut y Ammán.

Las monarquías del Golfo, con excepción de Qatar, estaban comprometidas con la integración del régimen de Assad en la Liga Árabe. Con su caída buscan un acercamiento con HTS. Su principal preocupación es evitar una nueva ola de revoluciones democráticas en el mundo árabe.

Desde hace diez años, el imperialismo estadounidense ha invertido en una alianza con la milicia SDF liderada por el partido kurdo PYD para controlar el 27% del territorio sirio, en el noreste del país. Las SDF mantuvieron un acuerdo tácito de no agresión con la dictadura de Assad. En este territorio existen tierras fértiles y exploración de petróleo y gas. Esta presencia garantiza a los estadounidenses una posición de fuerza en cualquier discusión sobre el futuro de Siria. Además, teme una nueva ola de revoluciones democráticas que amenacen a los regímenes árabes y a casi todos sus aliados.

El imperialismo chino planea integrar a Siria en la BRI (la “nueva ruta de la seda”) y, por tanto, en la economía china. Estos planes tendrán que ser revisados y negociados con el gobierno de transición.

La UE por su parte, se ha dado prisa para dejar en suspenso con efecto inmediato todas las solicitudes de asilo de refugiados sirios. Exigimos que ni un sirio sea deportado a la fuerza a Siria. Es el derecho de los refugiados que están en Europa, decidir si quieren regresar a Siria o no y seguiremos luchando por el reconocimiendo de sus derechos laborales, políticos y sociales en territorio europeo.

El régimen turco quiere imponer su agenda contraria a la revolución

El régimen turco es la potencia regional beneficiaria de la caída de Assad. Erdogan dio luz verde al avance del HTS en las zonas rurales de la provincia de Alepo, pero no esperaba ni apoyaba la toma de Alepo y Hama. Tras la captura de Hama, apoyó el avance del HTS hacia la capital siria. Aprovechó la ofensiva del HTS para apoderarse de las ciudades estratégicas de Tel al-Rifaat y Manbij con sus milicias aliadas del Ejército Nacional (Jaish al-Watani), expulsando a las milicias de las SDF generando la huida de miles de familias kurdas que se encontraban en territorios ahora controlados por el Exército Nacional. Erdogan espera ocupar toda la franja fronteriza e impedir manu militari la formación de cualquier autoridad kurda autónoma en Rojava. Esas acciones van en contra los objetivos de la revolución contrario a la opresión sectaria o nacional, y contrario a la presencia de tropas extranjeras.
El régimen turco se convirtió en el principal puente entre el gobierno de transición y el imperialismo, y espera explotar la reconstrucción de Siria en beneficio del capital turco.
Las acciones de las constructoras y cementeras turcas subieron tras el anuncio de la caída de Assad, mostrando que varias empresas turcas esperan desempeñar un papel estratégico en la reconstrucción
Por fin, el régimen turco, a ejemplo de los europeos, planea enviar a parte de los 3 millones de refugiados sirios de regreso a Siria.

¡Ninguna confianza en HTS! Promover consejos populares y organizaciones obreras independientes

La revolución siria ya ha logrado libertades democráticas muy importantes, como la liberación de miles de prisioneros políticos, el regreso de los refugiados a sus hogares y la libertad de expresión.

HTS jugó un papel negativo en el comienzo de la revolución siria al intentar convertir la revolución democrática en una guerra sectaria. Posteriormente comenzó a administrar la provincia de Idlib sobre una base capitalista, cooptando y/o reprimiendo otras fuerzas, y sin elecciones libres.

El mantenimiento de las libertades ya logradas depende de la organización independiente de la clase trabajadora y los pobres en consejos populares, sindicatos, asociaciones de estudiantes, organizaciones de derechos humanos y de derechos de las mujeres, entre otras.

Estas organizaciones deben luchar por las demandas populares, comenzando por la formación de tribunales populares para imponer castigos a generales y torturadores; y por la formación de comisiones de derechos humanos para investigar todos los archivos militares y los 18 servicios de represión y tortura.

También es necesario luchar por elecciones libres para una Asamblea Nacional Constituyente en un plazo de tres meses, redactar la nueva constitución y asumir el poder, y establecer la subordinación de todas las milicias a los consejos populares.

El gobierno de transición propone reconstruir la economía sobre una base capitalista atrayendo capital extranjero, lo que pondrá la riqueza del país en manos de media docena de millonarios asociados con empresas extranjeras. Nuestra propuesta es nacionalizar los activos de millonarios, como Rami Makhlouf, y poner las grandes empresas bajo control obrero para satisfacer las necesidades del pueblo. Además, es necesaria una política de reforma agraria para ampliar la producción de alimentos baratos para toda la población.

Revolución y contrarrevolución en Oriente Medio

La cuestión siria hace mucho que fue más allá del problema d ela dictadura de Assad. Hoy, Siria es una de las áreas de conflicto internacional, enfrentando el peligro real de destrucción y división a partir de la intervención de varias potencias mundiales y regionales que buscan crear un nuevo status quo o consolidar sus posiciones en la región. Es claro que grandes potencias como los Estados Unidos o Rusia, y también potencias regionales como Israel, Arabia Saudita irán y Turquía, buscan ganara con la situación que atraviesa Siria en función de concretar sus propios proyectos, lo que para el pueblo sirio solo puede traducirse en más opresión, explotación y violencia sangrienta de nuevos conflictos sectarios.

La única forma de evitar ese peligro es abrir una nueva ola de revoluciones en toda la región.

Palestina se encuentra en el centro de la atención mundial, El Estado sionista de Israel efectúa un genocidio en la Franja de Gaza y en Cisjordania, aplicando sus planes de limpieza étnica (expulsión de la población palestina de sus casas y tierras) y masacres a diario.

La declaración de Al-Joulani, líder de la milicia HTS, en la que anunció que respeta el «cese al fuego» en los Altos del Golán firmado por el dictador sirio Hafez el-Assad en 1974, y que no permitirá que Siria se transforme en plataforma de ataques contra Israel, es inaceptable, no solo porque el pueblo palestino y el pueblo sirio son hermanos en la lucha contra el imperialismo y la opresión. es inaceptable pues apunta a una estrategia de reconstrucción de Siria en alianza con los imperialismo estadounidense, europeo, ruso y chino, y en alianza con las monarquías del Golfo y el régimen truco, y en «paz» con Israel. Estrategia que conducirá a Siria a la división y a la sumisión ante los intereses imperialistas.

Para defender los intereses del pueblo trabajador sirio, que anhela libertad y justicia, es necesaria una alianza con los pueblos oprimidos y en primer lugar, con el pueblo palestino.

Exigimos que Al-Joulani se pronuncie contra la agresión israelí a Siria y al Líbano, por el retiro inmediato de las tropas sionistas de los Altos del Golán, además de pronunciarse incondicionalmente en solidaridad con el pueblo palestino, por el fin del genocidio en Gaza y Cisjordania, y por una Palestina libre, del río al mar. Eso es lo mínimo que Al-Joulani debe hacer.

Luego está la lucha del pueblo kurdo. Los kurdos son una nacionalidad oprimida y representan el 10% de la población del país. Actualmente, las milicias del Ejército Nacional, aliadas del régimen turco, están expulsando a las milicias kurdas SDF y asediando Rojava. Al-Joulani y el gobierno de transición del HTS guardan silencio. Es necesario exigir la retirada de las tropas turcas de todo el territorio sirio y el fin de las agresiones del Ejército Nacional. Es necesario garantizar el derecho a la autodeterminación del pueblo kurdo en Rojava, para que pueda decidir su futuro democráticamente, sin injerencias del régimen turco y con amplia libertad de partidos. Sin embargo, no es aliándose con EEUU, como hace su dirección política y militar, el PYD / SDF, que el pueblo kurdo conseguirá su derecho a la autodeterminación.
La retirada de todas las tropas extranjeras (Israel, Estados Unidos y Turquía) y la retoma de las bases militares rusas en la costa son decisivas para el futuro de Siria y la liberación de toda la región.

Para expulsar a las fuerzas imperialistas del país y de la región, es necesario llamar a una nueva oleada de revoluciones contra las dictaduras árabes, todas ellas aliadas del imperialismo.

La situación en Oriente Medio exige que a cada avance le siga otro. No puede haber paz con el imperialismo, Israel o los regímenes reaccionarios.

Por la construcción de un partido revolucionario

Para llevar adelante la revolución, necesitamos un nuevo partido revolucionario, totalmente diferente del HTS, obrero, socialista e internacionalista.

Las tres fracciones del Partido Comunista Sirio (Youssef, Bakdash y Jamil), que son los principales partidos de izquierda, han traicionado a la revolución al aliarse con la dictadura de Assad desde 1974, y son despreciadas por la población trabajadora siria.

El nuevo partido revolucionario tendrá que construirse al calor de la revolución para influir en la dirección del país y luchar por el poder obrero, hacia una Siria socialista como parte de una federación de países árabes socialistas.

Secretariado Internacional de la LIT


  1. Traducido como Organización para la Liberación del Levante. Milicia suní. ↩︎
  2. Territorio sirio ocupado por tropas sionistas tras la guerra de 1967 y anexado por el Estado sionista de Israel desde 1981 ↩︎

La lucha contra los despidos en Celima ingresa a su fase decisiva

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Después de fracasar en su primer intento, la patronal de Celima ha iniciado un nuevo proceso de cese colectivo, esta vez contra 119 trabajadores. El acto muestra no solo su decisión de llevar hasta el fin su plan de despidos, sino una determinación de clase que busca derrotar a una de las organizaciones sindicales más combativas del país, y que simboliza la resistencia que desatan el reaccionario gobierno de Boluarte y los empresarios. Motivados por una comprensión también de clase ante lo que se enfrentan e interpretan como un abuso sin precedentes, la determinación de los obreros también es pelear hasta el fin. Pero en esta lucha, profundamente desigual en la que se encuentran casi solos, el resultado final no dependerá de ellos, sino del apoyo efectivo que le brinde el resto de la clase trabajadora a través de sus matrices sindicales. Es la hora de la unidad y lucha al lado de estos combativos trabajadores, para garantizar su victoria y anotarle un triunfo a la lucha obrera y del pueblo pobre.

Un primer triunfo

Tres meses de lucha de los obreros de Celima dieron como resultado positivo que la autoridad de Trabajo desestimara en tres resoluciones sucesivas la solicitud de la empresa de iniciar un proceso de cese colectivo contra 216 trabajadores, y ordenó su reincorporación inmediata y el pago de los salarios devengados.

La resolución destaca que la empresa obvió una serie de pasos establecidos en la norma, entre ellos una debida consulta a los afectados, desnudando su actitud arbitraria y prepotente al momento de decidir el despido de ese grupo de trabajadores. Sin embargo, la resolución no se pronuncia sobre el contenido de la solicitud: el cese colectivo, por lo que la empresa quedó expedita para iniciar un nuevo proceso, esta vez contra 119 trabajadores, donde incluye a los mismos de la primera lista, restando a los que en el camino ya renunciaron.

Así, los obreros de Celima ganaron una primera batalla, pero su guerra contra los despidos y la prepotencia patronal continúa firme como el primer día. Lograron este primer paso en un tiempo más breve que otros procesos, debido a su presión con constantes movilizaciones y gracias a la solidaridad y apoyo que recibieron, incluso desde el exterior. Su lucha sigue en pie porque la ley que faculta los ceses colectivos brinda a las empresas la posibilidad de presentar cuantas veces quiera dicha solicitud. De ahí también su justa demanda de fondo, de unir a la clase obrera para poner fin a este abuso.

Solo mientras en Celima se desarrollaba este conflicto, DP World Perú, la multinacional que administra el puerto del Callao, y Ransa, otra multinacional del poderoso Grupo Romero, plantearon el cese colectivo de varios cientos de trabajadores de sus respectivas firmas. Esto muestra que ahora ningún trabajador puede sentirse seguro en su empleo. Cuando el cese colectivo se empezó a aplicar en 2018 los afectados eran pequeñas y medianas empresas, realmente en problemas, tanto que algunas de ellas al poco tiempo terminaron cerrando (Cogorno, BSH). Luego de la pandemia los ceses se extendieron a empresas de todos los tamaños, como ahora a multinacionales, y aunque algunas de ellas no logran la aprobación de la autoridad, la misma medida y el tedioso y largo proceso que deben seguir los trabajadores llevan a muchos de ellos a aceptar la renuncia a su reclamo a cambio de un incentivo económico, permitiendo así que los despidos se consumen.

El nuevo proceso de cese

Celima es una corporación y no escapa a las dificultades que enfrentan todas las empresas en la actual situación de estancamiento económico, pero no está en crisis y lo que hace es un uso abusivo de la norma para justificar los despidos, por las buenas (con el visto bueno de la autoridad) o por las malas, comprando renuncias, y hasta puede judicializar su demanda. Como toda norma, la que establece los ceses colectivos contiene disposiciones generales que permiten cualquier interpretación a favor de los empresarios o de los trabajadores, de tal modo que en este proceso se produce una negociación. Como por lo general no hay acuerdo la autoridad resuelve en diversas instancias. Muchas veces resoluciones favorables a los trabajadores resultan volteadas en la última instancia en favor de la patronal. Se trata de resoluciones con cargas políticas, por ello, en última instancia, dependen de la presión que se realice en este terreno.

La empresa inicia el nuevo proceso de cese con el mismo tufo prepotente del primer día. No cumplió con reponer a los trabajadores en sus respectivos lugares de trabajo y no ha efectuado el pago de los salarios devengados, ordenados por la autoridad. Juegan a desgastar y quebrar la voluntad de los trabajadores. Solo para los efectos de realizar su trámite otorgó una licencia pagada a los despedidos y al mismo tiempo les entregó las nuevas cartas de ceses adjuntado una “sustentación” y un programa de reuniones de “negociación”. Como era de esperar, en estas reuniones formales, la representación patronal no ofrece ninguna salida para preservar el vínculo laboral, ni siquiera el fuero sindical (ha vuelto a incluir a todos los dirigentes en la solicitud de despido). Ofrece lo que siempre ha ofrecido: un incentivo para el retiro voluntario de los trabajadores implicados, lo que estos rechazan en defensa de sus puestos de trabajo.

Cumplidas estas formalidades la patronal presentará su nueva solicitud en la tercera semana de noviembre, y una vez revisada por la autoridad, y si no existen nuevas observaciones, la dará por admitida e iniciará la evaluación del cese. En esta fase se considera la presentación de sustentaciones y descargos, la “negociación” de alternativas de solución, y como no habrá acuerdo, al final la autoridad se pronunciará aceptando o no la totalidad o parte de los ceses planteados. Aun esta decisión seguirá el camio de nuevas apelaciones, hasta una última instancia. Todo esto puede durar por lo menos tres meses más. Peor aún: si no es favorable a la patronal, su prepotencia la puede llevar a la opción de judicializarla, lo que significa al menos 5 o 6 años.  

De este modo la lucha de los obreros de Celima ingresa a una fase decisiva. En ella la sustentación de la empresa como la de los trabajadores será crucial para el resultado final. Pero sobre todo será decisiva la lucha que desplieguen y, sobre todo, la solidaridad que puedan movilizar en favor de su causa, hasta derrotar el brutal ataque patronal.

La defensa del trabajo hoy

¿Qué está en juego aquí? Es claro que está en juego la defensa del derecho más preciado y básico que tiene un trabajador en una sociedad capitalista: el trabajo. Parece contradictorio porque en general esos mismos trabajadores denuncian la explotación y los abusos, ante lo cual muchos sectores, desde “emprendedores” y pequeñoburgueses y hasta cuentapropistas pobres les respondes diciendo: “búsquense otro trabajo”, e incluso justifican los despidos “porque la empresa tiene problemas”.

En la nueva realidad de América Latina y sobre todo en el Perú donde más del 80% de la población trabaja y vive en la informalidad, el trabajo formal y dependiente ha devenido en el privilegio de una minoría, y con ella se ha debilitado la identidad de clase y la consciencia del derecho que se tiene, bajo la actual sociedad capitalista, de un trabajo estable, digno y bien remunerado para todos. El capitalismo en su actual etapa de degradación no es capaz ni de garantizar la explotación de la clase obrera y la empuja a la barbarie. Desclasar a un trabajador es sumirlo en el abandono, mientras es embutido con la falsa consciencia de emprender pensando en hacerse rico algún día, lo que solo sucede en los cuentos. Por ello la defensa del derecho al trabajo siendo vital es también difícil, muchas veces es una batalla con los mismos trabajadores.

Las leyes y las normas reconocen el derecho al trabajo como reconocen el derecho a la educación, la salud y otros que no se cumplen o son vulnerados todo el tiempo. La Constitución del Estado, aún el aprobado por el régimen de Fujimori que recortó derechos fundamentales de los trabajadores, establece que el trabajo es un “derecho” porque “es base del bienestar y un medio de realización de la persona”, (Art. 22), y que, “en sus diversas modalidades, es objeto de atención prioritaria del Estado…” (Art. 23). Por eso, en defensa de estos derechos se desatan luchas y en el mundo hasta revoluciones. 

Dejar en la calle a 119 trabajadores de quienes dependen familias enteras, muchos con padres dependientes de ellos, con numerosos hijos en edad escolar y/o en estudios superiores, con deudas contraídas a cuenta de sus futuros ingresos, en su mayoría compuesto por trabajadores que cuentan entre 20 y 30 años de servicios en la misma empresa, esto es que han hecho su vida en torno a ella; es un tema humano por donde se le mire, tiene un costo social invaluable que no puede ser sometido a negociación alguna como a la evaluación del “estado de pérdidas y ganancias” de la empresa. Y cuando son despedidos producen daños irreparables sobre sus vidas. Esto es lo que el despido significa para un trabajador.

Visto desde otro punto de vista, si esos trabajadores y todos los demás fueran capacitados y tuvieran un trato digno y mejor remunerado, la empresa podría hasta ganarlos a que contribuyan a hacer más eficiente y productiva sus actividades. Pero no: aquí se trata de aplicar el capitalismo salvaje. Aquí se trata de priorizar la ganancia sobre un derecho humano. Por eso luchan los obreros de Celima, incluso con sus mujeres e hijos.

Su lucha es un grito a la clase obrera a defender los puestos de trabajo, en una época donde los despidos se han naturalizado vía los cierres de fábricas, las reconversiones o simplemente por las políticas patronales que intentan imponer formas de trabajo esclavizantes en su voracidad competitiva por las ganancias. Por eso es una lucha que debería comprender a toda la clase trabajadora. Y desde una perspectiva social, es una batalla por la misma supervivencia de la clase obrera como clase, del único sujeto social que, al ser contrapuesto al capitalismo, puede liderar la lucha por derrotarlo y construir un mundo nuevo.

Las falsas razones e inconsistencias de la empresa para justificar los despidos

Aun cuando cualquier despido representa un abuso contra el derecho básico al trabajo, la patronal de Celima no muestra un solo argumento sólido que sustente o justifique su solicitud de cese o la desvinculación laboral de los 119 trabajadores que ha incluido en este nuevo proceso.

En el informe pericial pagado por la misma Celima para justificar los despidos, se arguye las siguientes razones:

“1. Obsolescencia Tecnológica: La maquinaria de CELIMA 1 tiene más de 40 años, lo que afecta la calidad y eficiencia productiva. Los altos costos operativos hacen inviable su funcionamiento.

2. Impacto del Mercado: La demanda de cerámicos fabricados en el Perú ha disminuido drásticamente desde mediados de 2023, agravada por la competencia de productos importados sin aranceles, especialmente de China e India. La entrada en producción de una fábrica de capitales chinos ha deteriorado los márgenes de rentabilidad.

3. Eficiencia Operativa: La paralización de líneas de producción en las plantas existentes y el exceso de personal operativo y administrativo generan costos fijos insostenibles.

4. Análisis Financiero: Los informes de los últimos años muestran una tendencia negativa en ingresos y utilidades, con un alto nivel de inventarios que impacta la liquidez. La reducción de costos operativos es crítica para la sostenibilidad de la empresa.

Y propone las siguientes acciones:

“1. Cierre de CELIMA 1: Se propone el cierre definitivo de esta planta debido a su ineficiencia económica. Las operaciones serán trasladadas a CELIMA 2 y CELIMA 3, que son más rentables.

2. Reducción de Personal: Se identificó un excedente de 119 trabajadores, que no pueden ser reubicados en otras plantas. Se prevé el cese de personal en CELIMA 2 y CELIMA 3 debido a la optimización de procesos productivos.

Primera conclusión: Celima no está en crisis

En todo este escrito, aunque con tono dramático se habla de “graves problemas” que han devenido en una situación de ineficiencia productiva y sobre stocks que afectan “drásticamente la rentabilidad de la empresa” y “ponen en riesgo” su futuro, a lo que se están refiriendo simplemente es a que hay una disminución de sus ganancias. Es decir, no hay una crisis con pérdidas que estén arrojando balances en rojo y generando endeudamiento. Celima goza de buena salud. Sus “problemas” son los mismos que enfrentan todas las empresas del país, unas más que otras. Pero con una enorme diferencia: Celima es una corporación con posicionamiento y dominio de mercado, con un patrimonio evaluado en más de 400 millones de dólares y que es visible por las plantas, maquinarias, terrenos y la red nacional de tiendas que posee, los que le garantizan respaldo financiero para revertir dicha situación, sin mayores “dificultades” ni dolores de cabeza como quedarse en la calle sin nada. Por tanto, en primer lugar y ante todo, hay que reconocer que estamos ante una burda política que pretende priorizar la ganancia al derecho al trabajo, y como tal debe ser denunciada.

Segunda conclusión: los “graves” problemas” que aduce son de su propia responsabilidad

Los “graves problemas” a que se refiere la empresa, se han originados en su propia salsa:

1) Dice: ha aparecido una nueva competencia. Porcelanato Latino es una nueva fábrica de origen chino instalada recientemente en Chilca (sur de Lima) con la misma capacidad productiva de Celima y con una producción de mejor calidad y a menor precio. Perfecto. Se cumplen las “leyes del mercado”. Esa empresa opera en las mismas condiciones y las mismas reglas de juego que lo hace Celima y hacen otros, como Cerámica San Lorenzo, y les gana la partida. Es incongruente, por decir lo menos, que mientras el actual modelo económico de libre mercado fomenta la competitividad, Celima, que es uno de sus grandes beneficiarios, se queje de ella. Toda empresa enfrenta competencias y es responsabilidad de la gerencia preverla y hacerle frente. Celima, como gran corporación que es, en lugar de enfocarse en aprovechar y mejorar sus ventajas, pretende subsanar sus déficits golpeando en el lado más débil: los trabajadores.   

2) Dice: también le afecta la creciente importación de cerámicos de la India que no paga “aranceles”. Es lo mismo. Celima exporta sin aranceles como otros países importan al país sin aranceles, en el marco de las políticas de libre mercado que ha suscrito el Estado y que los empresarios defienden porque también les proveen ganancias. Es decir, no hacen un reclamo sino se quejan de las mismas políticas que defienden. Valga aclarar que los trabajadores estamos en contra del neoliberalismo porque solo beneficia a unos cuantos (como la misma Celima), mientras mantiene en la pobreza al país y a los trabajadores, y estamos a favor de un modelo que de verdad industrialice, desarrolle al país y genere empleos de calidad. 

3) Dice: también que disminuyen las ventas por la contracción del mercado nacional, y que ésta no tiene solución en el corto plazo. Ante esto recordamos que son los mismos empresarios a través de la CONFIEP los que dictan las políticas económicas que se aplican, y que el gobierno que ellos apoyan y defienden es quien las implementa y conduce. Por tanto, una vez más, son ellos, no los trabajadores, los que tienen la responsabilidad de reactivar la economía nacional. Y no la van a reactivar despidiendo trabajadores, que también consumidores.

Se queja, entonces, de problemas generales en los que ellos mismos tienen responsabilidad. Pero al mismo tiempo hay que decir que no se trata de problemas graves que se solo se pueden resolver cesando masivamente a trabajadores, sino de problemas que se encuentran bajo su control y que puedan atender y resolver fácilmente.

Tercera conclusión: todo está dicho y montado para justificar despidos

En realidad, el estudio que presenta la empresa está hecho para sustentar como única salida los despidos. No puede ser de otro modo. Para eso ha pagado por él.

Como una primera solución, por ejemplo, plantea el cierre de la Planta 1 y la concentración de la producción en las plantas 2 y 3. Pero esta medida no es nada nuevo ni menos es forzado. Este cambio ya estaba previsto desde hace diez años atrás, cuando inició la construcción de la planta 3 en Punta Hermosa, que es una moderna megaplanta. Muchas otras empresas, como Coca Cola, también cerraron sus plantas antiguas de las áreas urbanas y se mudaron a la misma zona sin despedir a un solo trabajador. Pero ahora Celima exhibe este cambio ya planificado como pretexto para justificar los despidos que plantea.

Asimismo, mientras dice que concentrará personal en las plantas 3 y 2 al mismo tiempo plantea el despido de trabajadores de dichas plantas. Además, es visible para todos y una simple inspección puede identificar que en la planta 3 falta personal y que muchos trabajadores están siendo obligados a quedarse fuera de sus jornadas de trabajo, infligiéndoles desgaste físico y estrés. Sin embargo, varios trabajadores con puesto fijo de dicha planta han sido incluidos en el cese. 

Cuando se plantea reducir pérdidas disminuyendo personal, el informe trata de esconder burdamente un elefante bajo la alfombra. Los costos laborales de Celima tienen poca incidencia en el volumen de sus costos operativos totales; un hecho que fácilmente se puede verificar si la empresa publicara el detalle dicha información, y en el que podríamos hasta identificar verdaderas joyitas como los salarios onerosos de los gerentes, las dietas y gastos de directorio, los costos de gestión empresarial (el Grupo Enfoca se encarga de la gestión de Celima), los inmensos gastos en publicidad, etc. y muchos gastos superfluos más.

Solo realizando recortes en algunos o varios de estos ítems la empresa puede reducir considerablemente sus costos y mejorar sus márgenes operativos, sin necesidad de prescindir de ningún trabajador. Pero se enfoca solo en despedir, confirmando que este no es una necesidad sino un abuso.

En la misma línea el informe tampoco da ninguna cifra que demuestre consistentemente las dificultades que estarían enfrentando la empresa y las soluciones más globales que está proponiendo. No muestra planes de reorganización productiva, de renovación o innovación tecnológica, de estudios de mercado, de ajustes en sus principales gastos. Tampoco presenta datos precisos sobre el “ahorro” que le significaría aplicar los despidos y en qué medida contribuirían a mejorar sus costos.

Por último, ni siquiera cumple con los requisitos básicos que obliga la norma, tales como demostrar la excedencia de dicho personal, no evalúa otras opciones para evitar los despidos, como la reubicación o la reducción de jornada; y vulnera groseramente la libertad sindical y el fuero sindical, protegidos también por la ley, volviendo a incluir en su lista de despidos a todos los dirigentes y sindicalizados.

El trabajo primero que las ganancias

Además de todo lo dicho, la defensa de los trabajadores tiene varias alternativas para defender el trabajo. Entre ellas las siguientes:

a) Reubicación de trabajadores en la Planta 3, donde es vista la necesidad de mano de obra. Si no es suficiente, se puede reubicarlos a otras empresas del grupo corporativo.

b) Reducción de jornada de trabajo de 8 a 6 hrs., sin reducción de salarios, para dar cabida al personal supuestamente excedente.

c) Y ante las pérdidas, ineficiencias y problemas que se aducen, pueden demandar la apertura de toda la información contable y financiera de la empresa para los auditores de los trabajadores, para conocer su verdadera situación y proponer, sobre esa base, las medidas que garanticen la operatividad de la empresa sin afectar los derechos de los trabajadores.

Las verdaderas razones detrás de los despidos que se pretende

Si no existe verdadero sustento económico, jurídico ni real, ¿por qué entonces la empresa plantea el cese? En primer lugar, para Celima se liquidar o debilitar la organización sindical, que es la que defiende el aumento salarial, las mejores condiciones de trabajo, la seguridad y salud en el trabajo. Ellos mismos dicen: sin trabajo, se acabaron los derechos. Así, para enfrentar a su competencia, la empresa busca tener las manos libres para hacer tabla rasa de los derechos obreros e imponiendo políticas de trabajo esclavizantes. Así es como busca ganar “competitividad”: no con tecnología ni eficiencia, sino abusando de los trabajadores.

No es casual que en la lista de los 119, se incluya a la Junta Directiva en pleno, a los miembros del comité de lucha y activistas reconocidos, y que en su mayoría son trabajadores sindicalizados por muchos años, conscientes de sus derechos laborales. El cese o despido claramente está planteado contra ellos.

En segundo lugar, desde el punto de vista patronal, se trata de liquidar a la principal organización obrera que durante 20 años ha sido ejemplo de combatividad defendiendo los derechos obreros y ejemplo de solidaridad, desarrollando una política de clase, democrática, de autoorganización por la base y antiburocrática.

La lucha debe ganar

Por estas razones, la lucha de los trabajadores de Celima es plenamente justa. Por eso su indignación. Por eso su férrea pelea. Por eso mismo, la necesidad de reforzar el apoyo y solidaridad con su lucha, para que gane en su propósito de hacer respetar su derecho al trabajo, por encima del abuso patronal y su mezquindad que pretende sobreponer a ella la defensa de sus miserables ganancias.

En esta segunda etapa decisiva de su pelea, los trabajadores de Celima van a entregar toda su energía para demostrar en la mesa que les asiste la totalidad de la razón y luchando en la calle para defender esa razón.

Su lucha de hoy sigue siendo un ejemplo para toda la clase trabajadora de lo que hay que hacer para defender los derechos obreros ante la prepotencia patronal. Y su grito de “abajo la ley de ceses colectivos”, es un claro llamado a la lucha unida de la clase obrera para poner fin a este recurso de la que se valen los empresarios para seguir vulnerando los derechos de los trabajadores. Llamamos a renovar y ampliar la solidaridad con su lucha, y demandamos que la CGTP y federaciones obreras hagan suya su pelea preparando y llevando a cabo un paro nacional.

Frente a la realización del Foro APEC… ¡Nos sumamos al paro convocado contra la criminalidad y el gobierno!

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Partido Socialista de los Trabajadores

Esta semana se reúne el foro APEC en Lima, en un ambiente de conflictividad social marcado por el paro nacional convocado por diversos sectores contra el gobierno, por su inacción ante la ola de criminalidad que asola al país y sobre todo a los sectores más empobrecidos.

Desde hace varias décadas, el foro APEC reúne a los países del Asia y pacífico con el fin de promover las relaciones y acuerdos de libre mercado.

Acuerdos que solo benefician a las potencias (en especial a EEUU, Canadá Japón y China) y que traen más dependencia y sometimiento de los países más pobres como el Perú.

30 años de neoliberalismo y acuerdos comerciales de esta naturaleza y que han sido y son presentados por los grandes medios como pilares de desarrollo y progreso, solo han traído beneficios para las multinacionales y los empresarios socios de ellas, quienes se han enriquecido a costa del mayor saqueo del país, la depredación del medio ambiente, la reprimarización y desnacionalización de nuestra economía y la explotación del trabajo precario e informal que se generaliza en el Perú y en las naciones dependientes.

Al mismo tiempo, como producto de este modelo, se han corrompido gobiernos y las instituciones del Estado, convirtiéndolos en botín de mafias de todo tipo, y se ha fomentado el crecimiento de economías ilegales que ahora se desbordan con la expansión del crimen organizado que extorsiona, asesina y descompone todo el tejido social, afectando sobre todo a los trabajadores y a los sectores más pobres y ante la cual no existe respuestas o se responde reprimiendo a los que luchan contra ella, colocando al país en una crisis sin precedentes.

Al foro APEC asisten Biden, el presidente de EEUU que encabeza el apoyo imperialista a Israel en su genocidio del pueblo palestino y que viene a velar por sus intereses económicos y políticos en la región, y Xi Jinping, presidente chino que viene a inaugurar el puerto de Chancay, devenido en un enclave para la expansión de su presencia y negocios en nuestro país y América Latina, y en disputa con la hegemonía norteamericana.

Como sus socios menores, los únicos que pueden complacerse con dicho foro y celebrarlo son los miembros de la CONFIEP, los empresarios angurrientos que despiden masivamente y vulneran derechos elementales de los trabajadores, y que ven en el Foro una oportunidad de generar nuevos contactos y acuerdos de negocios con sus pares que los visitan.

Así, lo único que podemos esperar de este encuentro de bandidos es, de un lado, una mayor presencia de las potencias que dominan y saquean nuestros países y al mundo, y una mayor profundización del modelo que hunde cada vez más a los países pobres, y cuya muestra clara hoy es el Perú, anfitrión de dicho encuentro. 

En esta línea, el odiado régimen de Boluarte y el Congreso, lo único que ha hecho para garantizar el desarrollo exitoso de la cumbre APEC, ha sido encerrar a la población suspendiendo clases, declarando feriados y sellando calles, y sacando a las fuerzas represivas a reprimir el paro y la movilización convocada para estos días.

Si bien la protesta busca llamar la atención del mundo sobre la inacción del gobierno ante la creciente criminalidad que se expande en el país, de contenido es una lucha contra el actual estado de cosas que afecta a los trabajadores y al pueblo pobre: el alza del costo de vida, la carencia de empleos y de servicios básicos de calidad, el asfixiante autoritarismo, la corrupción y la represión criminal del régimen que lo sustenta, y los diversos ataques que sufren diversos sectores como los despidos masivos de trabajadores; descontento encarnados en el gobierno de Boluarte y su Congreso.

Por ello, la salida por la que luchamos es por las mismas banderas con las que insurgió el sur andino hace cerca de dos años: por fuera el gobierno y el Congreso, por castigo a los responsables de los crímenes cometidos, y por una Asamblea Constituyente que nacionalice los recursos naturales, las tierras y las grandes empresas monopólicas y oligopólicas, e instrumente un modelo económico independiente y soberano bajo un gobierno de las organizaciones obreras y populares.

Con estas banderas nos sumamos al paro y las movilizaciones convocadas para estos días, y llamamos a construir desde abajo un verdadero plan de lucha hasta el triunfo definitivo de las reivindicaciones planteadas.

¡Viva el paro contra la criminalidad y el gobierno! ¡Fuera Boluarte asesina, corrupta e incapaz! ¡Abajo el Congreso corrupto y reaccionario!

¡Fuera el imperialismo yanki del Perú! ¡Fuera Biden cómplice del genocidio desatado por el estado sionista de Israel en Gaza!

¡Fuera el dictador y capitalista Xi Jinping! ¡Nacionalización sin indemnización del megapuerto de Chancay y de todas las inversiones chinas!

13 de noviembre de 2024

El momento político y la clase obrera

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Por Víctor Montes

Las paralizaciones y movilizaciones encabezadas por los transportistas los días 26 de septiembre, 10, 11, 12 y 23 de octubre, han abierto un nuevo momento político en el país.

Con los paros y movilizaciones, la acción directa de los sectores populares se ha colocado en el centro de la situación política, mientras el gobierno asesino de Dina Boluarte, así como el Congreso reaccionario, se muestran absolutamente incapaces para solucionar las demandas urgentes de la población, comenzando por enfrentar el accionar del crimen organizado.

De ahí que el movimiento, compuesto por transportistas, choferes, comerciantes pequeños y medianos, mototaxistas, jóvenes estudiantes y trabajadores, mujeres, hombres, niños y ancianos…  rápidamente haya escalado en sus demandas, exigiendo ahora la caída del gobierno y convocando de inmediato a una nueva paralización los días 13, 14 y 15 de noviembre, en plena realización de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia – Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés).

Tan amplia es la simpatía que ha ganado la movilización, que incluso la burocracia sindical de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), controlada por el Partido Comunista (PCP-U), se ha visto obligada a reubicarse y plegarse a la nueva convocatoria, llamando a las bases sindicales a movilizarse (pero no a parar).

Con este cambio de orientación, la dirigencia de la CGTP quieren evitar quedarse fuera del movimiento, e intentar controlarlo para utilizarlo como carta de negociación con el gobierno, que es su política fundamental.

Prueba de esto es que, ante el paro de transportistas del 23 de octubre pasado, la CGTP por medio de su base más sólida, la Federación Nacional de Trabajadores de Construcción Civil, convocó a una movilización “por la paz” para el día siguiente, 24 de octubre, junto a la patronal de la construcción, dividiendo una vez más la lucha, y pidiendo al gobierno atención a sus demandas, cuando la movilización del 23 gritaba la caída de Boluarte.

La respuesta del gobierno

Por su parte, el gobierno también ha percibido el odio de la población, y sabiéndose incapaz de resolver las exigencias planteadas, ha redoblado el discurso represivo iniciando una campaña para tildar de “traidores a la patria” a quienes convocan el paro.

Para tomar control de las calles de Lima y Callao, ha dispuesto la salida de 8200 efectivos de la Policía Nacional (PNP) y 5000 de las Fuerzas Armadas los días del APEC. Y para que no quepa duda sobre su vocación represiva, ha anunciado que enviará un proyecto de Ley al Congreso para que los policías y militares que hieran o maten a alguien “en cumplimiento de su mandato constitucional”, sean juzgados por el fuero militar, y no por el civil, donde hoy se les juzga.

Y el Congreso, jugando “en pared” con Boluarte, aprobó el 6 de noviembre último una norma que modifica el Código Penal y el nuevo Código Procesal Penal, para que la fiscalía no pueda solicitar detención preliminar o prisión preventiva para los policías que, haciendo uso de su arma de fuego, causen lesiones o incluso la muerte.

El Congresista Víctor Flores, de Fuerza Popular, argumentó durante el debate parlamentario que el objetivo de la norma era que la policía, “pierda el temor” de usar su arma, incluídos “los días de franco o si está de vacaciones”. La intención es clara.

Urge que la clase obrera ingrese a la pelea

Un número indeterminado de trabajadores y trabajadoras viene haciendo parte de las movilizaciones. Sin embargo, la inacción de las dirigencias nacionales y los sindicatos, provoca que su participación se realice en forma espontánea y sin vincular sus banderas, como la lucha contra los ceses colectivos o por el aumento de los salarios, entre otras, con las del resto del pueblo.

Esto es un problema pues, desde el punto de vista de la lucha inmediata de la clase trabajadora, se viene perdiendo la oportunidad de colocar la agenda obrera en la palestra nacional, de la mano con las demandas de los sectores populares de todo el país.

Hay que construir una alternativa obrera y revolucionaria desde la lucha

Pero además, el momento político reabre un debate necesarísimo: ¿cuál es la perspectiva política que debe tomar el país? El levantamiento del sur contra Boluarte y el Congreso, durante los meses de diciembre de 2022 y marzo de 2023, respondió a esta pregunta con un programa democrático radical: salida inmediata del gobierno y el Congreso, convocatoria a una Asamblea Constituyente y elecciones generales. Con esto, los pueblos del interior y particularmente del sur del país, expresaron su vocación de cambiarlo todo, apuntando a lo político como tema fundamental.

Sin embargo, hoy, las luchas que recorren las calles no han construido una expresión de ese deseo. Y carentes de una dirección política revolucionaria, y más aún, obrera, se corre el riesgo de que la lucha quede a merced de aventureros reaccionarios y autoritarios, que ofrezcan más represión y xenofobia – la famosa “mano dura” que tantas veces ha encandilado a un Perú “aficionado” a los militares- como fórmula para ganar votos. Represión que, como siempre sucede, solo terminarían cebándose contra la organización y movilización obrera y popular.

Por eso se hace urgente que la clase obrera se sume y tome las banderas de la movilización, pero dándoles un contenido de clase frente al Estado y su represión. Solo una dirección obrera y revolucionaria, puede encaminar la movilización obrera y popular hacia la caída, no solo de Boluarte, sino de toda la corrupta democracia patronal y a sus partidos políticos que mantienen relaciones simbióticas con las más altas esferas del crimen organizado, y recuperar el país del modelo económico neoliberal de Odebrecht y compañía.

En este sentido, buen ejemplo nos han dado los trabajadores de Celima que, enfrentando en las calles el proceso de cese colectivo que les viene imponiendo la empresa, salieron el 23 de octubre a denunciar al gobierno y a impulsar la realización de un paro nacional combativo y efectivo, en todas las fábricas minas y centros laborales del país. Ese es el camino que debe seguir el conjunto de la clase trabajadora, que sufre día a día, junto al abuso y la prepotencia patronal, los embates de la criminalidad.

Sobre la victoria de Trump. Cuando la gente busca alternativa y no se les ofrece ninguna, se va por otro lado

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Por John Prieto

Ahora que se han acabado las elecciones, se puede ver más claridad por qué Kamala Harris perdió estas elecciones. No fue culpa de los votantes latinos. Ni fue culpa de los votantes musulmanes o árabes. Tampoco se debió principalmente al machismo o al racismo. La campaña de Harris encontró obstáculos que no pudo y no quiso superar, y tomó algunas decisiones políticas que alejaron a sectores del electorado.

¿Estoy mejor ahora que hace cuatro años?

Esta pregunta eterna del año electoral, para la mayoría de los trabajadores, podía responderse definitivamente de forma negativa. Según las encuestas a pie de urna de NBC News, el 68% de los votantes opinaba que la economía «no esta tan buena/pobre». Tres cuartas partes de los votantes dijeron que la inflación había causado a su familia dificultades moderadas o graves. Un número similar dijo estar insatisfecho o enfadado con la marcha de las cosas en el país.

Harris, como era de esperar, perdió apoyo de todos estos grupos. En un año en que los ingresos familiares se están reduciendo a nada bajo el peso de la inflación y la continua ofensiva patronal post-COVID, Harris optó no ofrecer ninguna alternativa. Cuando se le dio la oportunidad de distanciarse de Biden, se negó a identificar una sola cosa que hubiera cambiado de los últimos cuatro años.

Aunque es muy común identificar la primera victoria electoral de Trump como el resultado de la ansiedad económica y ocultar el animo racista muy verdadero que sin duda motivó y sigue motivando a una parte central de sus partidarios, está claro que, hasta cierto punto, las elecciones de 2024 se perdieron principalmente por cuestiones económicas. En lugar de llevar a cabo una campaña centrada en las penurias muy reales causadas por la inflación y distanciarse de un titular históricamente impopular, acercó aún más a Biden y, en consecuencia, a la situación económica actual. Cuando la gente busca una alternativa y no se les ofrece ninguna, se van por otro lado.

No hay alternativa… en el Partido Demócrata

¿Intentó Kamala ofrecer una alternativa sólida a Trump? No. En este caso, volvió a fracasar a la hora de proporcionar una motivación seria para que los votantes se decantaran por ella.

¿Te preocupa el cambio climático? ¡Qué pena! Harris quiere más fracking. ¿Te preocupa la violenta retórica de Trump en torno a la inmigración y la deportación? ¡Mala suerte! Harris prometió aprobar la fracasada Ley Bipartidista de Fronteras para poner más policías en la frontera, crear un mecanismo para cerrar la frontera a las solicitudes de inmigración y asilo, y facilitar el proceso de deportación. En lugar de oponerse a la narrativa racista de Trump, la reforzó, posicionándose como la fiscal fronteriza responsable y experimentada que realmente podría conseguirlo.

También en materia de derechos de las personas trans, Harris volvió a ceder a las narrativas de la derecha. En lugar de contraatacar y defender con franqueza a nuestros hermanos y hermanas trans, lo mejor que Harris pudo ofrecer (en entrevista con Fox News) fue decir que «cumpliré la ley» y acusar a Trump de proporcionar también atención de afirmación de género a los presos durante su primer mandato. ¿Esto es lo mejor que puede ofrecer la supuesta «administración más pro-LGBTQ+»? Esto no es ninguna alternativa; es un retraso total frente a la retórica eliminacionista en torno a las personas trans.

Ante un Partido Republicano tan transfóbico y antiinmigrante, ¿qué prometió Harris a quienes se preocupan por estos temas? Prometió colaborar estrechamente con los republicanos, uniendo su bandera a gente como el verdugo neoconservador Dick Cheney y su hija, Liz, ex congresista estadounidense.

Y así, la campaña de Harris fue vista como partidaria de una frontera fuerte, más fracking, ni pío sobre los derechos trans, rechazar la asistencia médica universal gratuita, poner a republicanos en el gabinete, mantener el ejército «más letal» de la tierra y seguir armando y financiando el genocidio israelí en Gaza.

Esa última postura en particular podría haberla derrotada en Michigan. La campaña de Harris desperdició todas las oportunidades que podría haber tenido de ganar en relaciones públicas con los votantes árabes o musulmanes preocupados por el genocidio. Enviaron a Ritchie Torres -quizás uno de los congresistas sionistas más extremistas- a Michigan, junto con Bill Clinton, para regañar y sermonear a los que apoyan Palestina.

Mientras tanto, en la campaña electoral, Harris imitó a Biden, señalando de vez en cuando con el dedo a los israelíes y haciendo llamamientos sin amenaza concreta a un «alto el fuego», al tiempo que seguía abogando por armar a Israel hasta los dientes. Los demócratas -al igual que Trump y los republicanos- no están dispuestos a negar su apoyo al principal socio menor del imperialismo estadounidense en Oriente Próximo.

¿Por qué hizo tanto Harris para desmobilizar a su «base» y perder estas elecciones? La respuesta es sencilla. Todos nosotros -inmigrantes, afroamericanos, personas LGBTQ+ y la clase trabajadora- no somos su base. Nunca lo hemos sido. La base del Partido Demócrata, su base verdadera, es la misma que la del Partido Republicano. Se sientan juntos en los consejos de administración de las empresas, envían juntos a sus hijos a escuelas de élite enclaustradas y se benefician juntos de la guerra y el empobrecimiento.

Los liberales tenían razón al decir que «no había alternativa» en las elecciones. No ofrecieron ninguna, y por sus intereses de clase, los demócratas nunca podrían ofrecer una de forma seria. Pero lo que esto indica es que tenemos que mirar más allá de los límites del sistema capitalista y luchar por una alternativa política real que esté dirigida por y para los trabajadores.

Construir juntos el futuro

Para afrontar el momento, nosotros -socialistas, sindicalistas y la clase obrera en general- debemos construir nuestra propia alternativa. León Trotsky identificó el crecimiento del fascismo a principios del siglo XX como el resultado del fracaso del movimiento obrero a la hora de afrontar el momento de crisis capitalista. La democracia burguesa estaba en crisis, la oleada revolucionaria había terminado, los Partidos Comunistas estalinizados no consiguieron proporcionar un liderazgo político eficaz, por lo que la clase media especialmente, pero también algunos miembros de la clase obrera, recurrieron a las respuestas fáciles del fascismo. El ascenso de Trump ha sido acompañado por el avance de la política de la extrema derecha creciente en Estados Unidos. Este crecimiento se debe principalmente a los fracasos del Partido Demócrata -y de la burocracia obrera que hace de cola de los demócratas- a la hora de proporcionar algún tipo de alternativa a las crisis del capitalismo.

Para hacer frente a Trump, para luchar contra el crecimiento de la política reaccionaria, la clase obrera y los oprimidos necesitamos construir nuestra propia alternativa. Vimos un ejemplo de cómo responder a Trump en las protestas militantes de masas que se opusieron a la «prohibición de los musulmanes» en 2016. Pero el impulso político anti-Trump fue absorbido por las ONG liberales, que finalmente lo canalizaron hacia el Partido Demócrata. Debemos construir nuestras propias organizaciones, independientes de los demócratas, porque los Demócratas, a pesar de las disputas partidistas en época de elecciones, están unidos brazo con brazo con Trump y los republicanos en la gestión conjunta del capitalismo y el imperialismo estadounidenses.

Debemos luchar contra Trump y las políticas reaccionarias que con toda seguridad se avecinan, pero no debemos permitir que esa lucha sea absorvida por las mismas instituciones y líderes políticos que han creado las condiciones para el ascenso de Trump. Lo que necesitamos es un partido independiente de la clase obrera. Aprovechemos este momento para cohesionar las fuerzas que pueden construirlo y llevarlo a la victoria.

Israel ataca a Irán… ¡Es necesario responder al sionismo genocida!

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Por Fabio Bosco

El 26 de octubre, el Estado de Israel bombardeó instalaciones militares en territorio iraní, matando a dos soldados.

Los criminales sionistas justificaron la acción como una respuesta a los bombardeos que las fuerzas militares iraníes realizaron contra bases militares israelíes, incluyendo la sede de su servicio de inteligencia militar, el 1 de octubre. Dijeron incluso que buscaban destruir instalaciones de producción de misiles iraníes.

El hecho es que, además de los ataques genocidas contra palestinos y libaneses, todos los días, los sionistas bombardean objetivos en Irán, en Irak, en Siria y en Yemen, a escala inferior comparados con Gaza y Líbano, regionalizando sus agresiones militares.

¿Quién quiere la regionalización?

Los dirigentes sionistas apuestan a la regionalización de sus agresiones genocidas para imponer un nuevo orden regional bajo su comando. Para tener éxito necesitan involucrar, política y militarmente, a los países imperialistas, particularmente los Estados Unidos. Joe Biden apoyó las acciones genocidas en amplia escala en el Líbano, y el asesinato de Yahya Sinwar. Pero su gobierno prefiere que no haya una guerra generalizada contra Irán antes de las elecciones estadounidenses del 5 de noviembre.

Por motivos opuestos, una parte de la población palestina apoya la regionalización de las acciones militares contra Israel, apostando que nuevos frentes de batalla obligarán a los sionistas a reducir las acciones genocidas en Gaza y en Cisjordania, e incluso acelerarán un alto el fuego.

Los marxistas revolucionarios también apoyamos la regionalización de las acciones militares contra Israel, y llamamos al régimen iraní y a los regímenes árabes a hacerlo, no solo para paralizar el genocidio sino también para multiplicar la crisis económica y social israelí, y abrir el camino hacia una derrota política y militar de Israel, que ponga en el horizonte una Palestina libre del río al mar.

El régimen iraní prometió devolver el ataque, lo que es justo y necesario. No obstante, nos parece que sería necesario hacer mucho más que lo que hizo hasta ahora, e involucrarse realmente en la lucha junto con Gaza contra Israel.

Sin embargo, los regímenes árabes (Arabia Saudita y países del Golfo, Egipto, Jordania, Siria, Líbano…) que critican el genocidio en Gaza y en el Líbano, se niegan a realizar acciones militares contra Israel, e impiden la auto-organización de palestinos y sus simpatizantes, ya sea para realizar protestas pacíficas o acciones militares contra Israel.

El régimen iraní no es diferente. Su prioridad son las relaciones políticas, económicas y militares con los imperialismos ruso y chino. Así como la normalización de relaciones con el imperialismo occidental, para evitar las durísimas sanciones a las cuales está sometido el país. El ayatolá Khamenei ya declaró que no atacará a Israel por cuenta del genocidio en Gaza, sino sólo si fuera atacado. Y lo hizo dos veces, para responder a las agresiones israelíes, en abril y en octubre de este año.

La mayoría de los drones Shaheed y de los misiles Fathi producidos por Irán son entregados al imperialismo ruso para promover un genocidio en Ucrania. Si la prioridad del régimen iraní fuese el apoyo militar a la resistencia palestina, todas las semanas tendríamos ataques con centenas de drones y misiles iraníes contra el enemigo sionista, lanzados desde Irán y desde varios países de la región.

Por eso nosotros, marxistas revolucionarios, defendemos la autoorganización independiente de la resistencia palestina, al lado de la clase trabajadora y de la juventud de los países árabes, para luchar, por medios pacíficos y/o militares, por el fin del genocidio y del Estado sionista y por una Palestina libre del río al mar.

En esta lucha tiene un papel clave la solidaridad internacional, para impedir el envío de armas y fondos a Israel, y para luchar por la ruptura de relaciones comerciales y diplomáticas de cada país con el Estado de Israel.

Resaltamos el importante papel de los judíos antisionistas en la construcción de la solidaridad internacional. Los judíos antisionistas crecen en todo el mundo, excepto dentro de la Palestina ocupada, donde la mayoría de la población judía es beneficiaria del robo de tierras palestinas y, por eso, apoya el genocidio de palestinos y libaneses.

Más que nunca es válido el eslogan, abandonado por la mayoría de la izquierda palestina y árabe, que afirma que el camino para la liberación de Al-Quds (Jerusalén) comienza en Amán, Beirut, El Cairo y Damasco.

Esa alianza de fuerzas obreras y populares en la región y en todo el mundo puede poner fin al Estado de Israel y a las dictaduras árabes, liberando a Palestina, del río al mar, y poniendo un punto final a la presencia de varias fuerzas imperialistas en la región, abriendo el camino para una Federación Árabe de Repúblicas Socialistas.

Traducción: Natalia Estrada

107 años de la revolución que cambió el mundo

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Por Wilson Honório da Silva

Petrogrado, madrugada del 26 de octubre de 1917. “Lenin, de pie (…), haciendo que sus diminutos ojos brillantes recorrieran a todos los presentes mientras esperaba, pareciendo desatento, la larga y ruidosa ovación que lo saludaba (…). Cuando esta hubo terminado, él dijo simplemente: ‘¡Eso es todo, camaradas! ¡Pasemos ahora a la construcción del orden socialista!’. 

Así describe el periodista estadounidense John Reed, en Los diez días que estremecieron al mundo, el momento en que, en el II Congreso de los Soviets (“consejos”) de diputados obreros, soldados y campesinos, el dirigente del Partido Bolchevique confirmó la toma del poder por los Soviets de Toda Rusia, que tuvo lugar en la víspera, 25 de octubre (o 7 de noviembre, según el antiguo calendario ruso), con la toma del Palacio de Invierno.  

Por primera vez en la historia, el poder de todo un país estaba en manos de la clase obrera, aliada a campesinos y soldados. Manos completamente distintas de aquellas que, sin derramar ni una gota de sudor, se apropiaban de la riqueza, a partir de la explotación y la opresión del pueblo.  

“Rostros ásperos, magullados por el invierno, manos pesadas y agrietadas, dedos amarillentos por el tabaco, botones caídos, cinturones sueltos y botas largas ásperas y mohosas. La nación plebeya, por primera vez, envió una representación honesta, hecha a su imagen y sin retoques”, así calificó uno de los principales dirigentes de la Revolución de Octubre, León Trotsky, a los delegados y delegadas allí reunidos. 

Ese 25 de octubre, el Dien, uno de los periódicos bolcheviques, publicó el titular “¡Todo el poder a los soviets de obreros, soldados y campesinos! ¡Pan, Paz y Tierra!”, haciéndose eco de los gritos que durante meses se habían apoderado de las calles de las principales ciudades y de las zonas rurales de una Rusia devastada por el hambre, la pobreza y las pérdidas y sufrimientos causados ​​por la Primera Guerra Mundial (1914-1918), alimentada por la codicia imperialista y su necesidad de dividir el mundo según los intereses burgueses.

El comienzo de la Revolución: mujeres en lucha pusieron en marcha la Revolución

En aquella época, en comparación con otras potencias europeas, Rusia, un país con alrededor de 150 millones de habitantes, era un Imperio atrasado, gobernado por un monarca (el zar Nicolás II), de mayoría agraria, y donde reinaba la servidumbre, el analfabetismo, la pobreza y las costumbres y tradiciones medievales. 

Sin embargo, ya insertada en el capitalismo mundial, también contaba con una burguesía, que, parasitaria, vivía a la sombra de la nobleza y sumisa al imperialismo internacional. Del otro lado del “frente”, había una clase trabajadora en crecimiento que había demostrado durante mucho tiempo su combatividad, con una vanguardia importante que había abrazado los ideales socialistas.

El 8 de marzo de 1917 (23 de febrero, en el antiguo calendario ruso), una huelga de obreras en Petrogrado movilizó a más de 400.000 mujeres, por mejores condiciones laborales y contra el hambre y la participación en la Primera Guerra, que consumía millones de vidas.

Impulsada por esta heroica lucha, la agitación revolucionaria estalló en los lugares de estudio y trabajo, tomando las calles e incluso ganándose la simpatía de los soldados, que se unieron a ellas. La fuerza de los levantamientos insurreccionales hizo que el ministerio zarista se desmoronase, aislando completamente al zar Nicolás II, quien finalmente se vio obligado a renunciar el 27 de febrero.

Incluso de forma desorganizada, el poder migró del Palacio Imperial a las calles y la única salida para la burguesía, en un intento de mantener un mínimo control, fue establecer un Gobierno Provisional basado en la Duma (el Parlamento ruso) y teniendo al frente a los demócratas constitucionalistas (llamados “kadetes”, por la sigla en ruso), un partido burgués liberal que defendía un régimen monárquico constitucional.

El surgimiento de los Soviets y las “Tesis de Abril”
Soviet de Petrogrado durante la revolución.

La burguesía y los reformistas que pasaron a darle apoyo pretendían estabilizar, así, la situación. Sin embargo, en medio de los levantamientos, campesinos, obreros y soldados rusos habían rescatado el principal legado dejado por una revolución anterior, la de 1905: los Soviets (o consejos) de Diputados Obreros y Soldados. 

Primero, en Petrogrado, luego en todos los rincones del país, en un proceso que culminó con la creación del Comité Ejecutivo de los Soviets de Toda Rusia, que, en la práctica, creó una situación de “poder dual” en el país, ya que el Gobierno Provisional pasó a depender de su aprobación para implementar la mayoría de sus resoluciones. 

Lenin y la revolución“La tesis para la reconstrucción del mundo”

En su exilio en Suiza, Lenin se dio cuenta de que había llegado el momento de regresar al país. Cruzó Europa, clandestinamente, en un tren, y desembarcó, el 3 de abril, en Petrogrado, llevando bajo el brazo un discurso que cambió literalmente el curso de la historia y que, más tarde, pasó a ser conocido como las “Tesis de Abril”.     

En sus diez puntos, Lenin atacó a los mencheviques y a los socialrevolucionarios, que dirigían la mayoría de los soviéticos y apoyaban el Gobierno Provisional; denunció su carácter capitalista, pidió que no se le diese ningún apoyo, lo calificó de tan imperialista como el régimen zarista, y exigió una salida inmediata de la guerra; defendió la nacionalización de industrias y bancos, así como la expropiación de las tierras por el Estado y lanzó la consigna que definiría el rumbo de la Revolución: “Todo el poder a los Soviets”.

Atacadas por mencheviques y eseristas, las Tesis, en un principio, también recibieron la oposición de dirigentes bolcheviques, como Kamevev y Stalin, lo que abrió una intensa polémica, pues ellos avanzaban hacia una política de apoyo vergonzante al Gobierno Provisional.

De julio a octubre: el partido bolchevique y la victoria de la Revolución 

En julio, el Gobierno Provisional desató una ola represiva contra el movimiento que había organizado una fuerte jornada de luchas. Fuerte, pero aún insuficiente para que los soviets tomasen el poder. Los bolcheviques fueron duramente reprimidos. Se cerraron sus imprentas y su sede, se prohibieron sus periódicos y sus dirigentes fueron encarcelados (como Trotsky) u obligados a huir, como Lenin.  

Con el consiguiente debilitamiento de los bolcheviques, Kerensky, que había asumido el cargo de primer ministro en agosto, intentó detener el proceso revolucionario y, simultáneamente, ganarse el apoyo del imperialismo y de la burguesía, nombrando al “kadete” y general Kornilov en el comando del ejército. 

Kornilov, sin embargo, protagonizó sucesivos fracasos en el “frente” y, finalmente, intentó promover un golpe de Estado, cuya resistencia y derrota fue liderada por los bolcheviques. Fue en este momento cuando el partido ganó un inmenso prestigio, ya que tomó la iniciativa de la defensa de la revolución, mientras el gobierno de Kerensky estaba paralizado. Además de derrotar a la contrarrevolución, los obreros liberaron de la prisión a todos los presos políticos.  

Así, el 4 de setiembre, Trotsky asumió la presidencia del Soviet de Petrogrado y, junto con Lenin, los bolcheviques comenzaron a organizar la toma del poder. La fecha elegida fue el día 25, cuando comenzaría el II Congreso de los Soviets, perfecto para concretar el llamado de “Todo el poder a los Soviets”.

Momento decisivo: el grito de “Todo el poder a los Soviets” resuena en el interior del Palacio de Invierno

Poco después se formó el Comité Militar Revolucionario que, bajo el comando de Trotsky, asumió todas las decisiones relativas a la insurrección, que comenzó con la ocupación de edificios públicos, la infraestructura de transporte y comunicación, los fuertes y los cuarteles. 

Cuando se celebró el Congreso de los Soviets, los delegados se involucraron en un acalorado debate. Los mencheviques y socialistas revolucionarios exigiían el fin de la insurrección en curso, diciendo que si el gobierno era derrocado, los bolcheviques no permanecerían en el poder por más de unos pocos días.

 Por otro lado, los bolcheviques y sus aliados socialistas revolucionarios de izquierda insistían en que había llegado el momento. Una posición que fue refrendada con la elección de una nueva dirección para el Comité, en el que los alguna vez minoritarios partidarios de Lenin formaban ahora una mayoría. 

“De repente, se escuchó una voz nueva y más profunda, que dominaba el tumulto de la asamblea. ¡Era la voz sorda de un cañón! Todos los ojos se volvieron ansiosamente hacia las ventanas. Una especie de fiebre ardiente dominó la asamblea”, describió John Reed, refiriéndose a los disparos realizados por el acorazado Aurora, dando la señal para la toma del Palacio de Invierno. 

Kerensky ya había huido y los pocos ministros que quedaban fueron detenidos por Antonov-Ovseenko, el bolchevique que comandó la toma del Palacio. La insurrección había triunfado.

Las conquistas del gobierno soviético

Por primera vez en la historia, la gran mayoría de los explotados y oprimidos tenía en sus manos el poder económico y político, consolidado en lo que llamamos la dictadura del proletariado. Los medios de producción habían pasado a manos de los trabajadores, quienes comenzaron a ejercer el poder, democrática y colectivamente, a través de consejos populares; en contraste con la dictadura, también de clase, de la burguesía, ejercida por una ínfima porción de la población. 

Se trataba de un nuevo tipo de Estado, controlado por la clase obrera y el pueblo oprimido, basado en soviets que tenían mandatos revocables en cualquier momento y donde su remuneración no superaba el salario de un obrero calificado. Así, eran los “de abajo” quienes debatían y resolvían todo lo que tenía que ver con el rumbo de la vida, desde el plan económico para el país hasta sus aspectos más cotidianos. 

Los derechos civiles se ampliaron en una escala que no existía en el resto del mundo. Por ejemplo, ya no le correspondía al Estado interferir en materia sexual, salvo en casos de daño o violencia, y antes que cualquier potencia capitalista despenalizó a las personas LGBTI+ y permitió a las personas transexuales someterse a procedimientos de reasignación sexual y utilizar sus nombres sociales. 

El Estado Soviético también otorgó amplios derechos a las mujeres, comenzando por el aborto, pero extendiéndose a los servicios públicos colectivizados, como lavanderías, restaurantes y guarderías, que les quitaran de sus manos el trabajo doméstico.

También hubo una enorme explosión creativa en la Cultura, el Arte y las Ciencias y una revolución completa en el sistema educativo. Ninguna nación en el mundo había logrado tanto en tan poco tiempo.

La contrarrevolución estalinista y la restauración del capitalismo

Después de tomar el poder, los bolcheviques intentaron exportar la revolución socialista a Europa, pero esta fue derrotada por la reacción de los capitalistas. Esto dejó a la joven república soviética aislada y teniendo que enfrentar una encarnizada guerra civil contra la burguesía y contra el intento de invasión militar de las potencias capitalistas. 

La derrota de la revolución mundial y los años de guerra que siguieron, que consumieron a una gran parte de la vanguardia que había hecho la Revolución, contribuyeron a la burocratización de la URSS y del partido bolchevique, mediante el surgimiento de una camada cada vez mayor de funcionarios oportunistas. 

En el centro de esta historia está la infame figura de Joseph Stalin quien, especialmente después de la muerte de Lenin en 1924, se apoyó en estas camadas sociales, profundizó la burocratización y se atrincheró en el poder, destruyendo por completo aquello que había llevado al pueblo ruso a la revolución: la idea de que todo el poder debía ser ejercido por los soviets. 

En este proceso, Stalin creó la ideología del “socialismo en un solo país”, utilizada para garantizar los privilegios de los burócratas; o los Frentes Populares, que justificaban alianzas con sectores burgueses. Y, así, desmanteló conquista tras conquista, haciendo que todos los aspectos de la vida dieran un enorme paso atrás. 

Nada de esto se hizo sin oposición. La principal de ellas, encabezada por Trotsky. Sin embargo, Stalin implementó una sangrienta contrarrevolución, asesinando o arrestando a miles de dirigentes, cuadros y militantes bolcheviques. Trotsky, asesinado en 1940, cuando se encontraba exiliado en México, fue la última de sus víctimas.

Wilson Honório da Silva es integrante de la Secretaría Nacional de Formación del PSTU Brasil.

Artículo publicado originalmente en 2023.

Republicado en: www.opiniaosocialista.com.br, 25/10/2024.-

Traducción: Natalia Estrada.

Marxismo Vivo se renueva: La teoría como instrumento para la lucha revolucionaria

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Por Fancesco Ricci

Introducir el socialismo en las luchas y construir el partido obrero de vanguardia capaz de ganarse a las masas para el proyecto comunista. Esta fue la principal actividad de toda la vida de Karl Marx quien, como recordó Engels en su funeral, fue «ante todo un revolucionario. Contribuir al derrocamiento de la sociedad capitalista y del Estado que esta ha creado, contribuir a la emancipación del proletariado moderno (…) esta era su verdadera vocación». Esta insistencia de Engels sobre el verdadero Marx, el militante, el dirigente del partido, en el que «el científico no era ni la mitad de Marx»1 es más actual que nunca en nuestros años, donde muchos, desde la burguesía hasta el reformismo, han intentado transformar al «Moro» (como lo llamaban sus amigos) en un «filósofo» para hacer inocua la teoría que elaboró junto con Engels y otros militantes cuyos nombres no recordamos. Una elaboración que no se dio en una “torre de marfil” sino participando activamente en las luchas del proletariado con el objetivo de instaurar el poder de los trabajadores (la dictadura del proletariado) como paso ineludible para eliminar con la sociedad dividida en clases la explotación, las guerras, la miseria y las opresiones.

La teoría marxista, desarrollada en las décadas siguientes por el bolchevismo (que lo convirtió en el instrumento de su propia victoria en Octubre de 1917) y luego por el trotskismo –el marxismo de nuestra época– sigue siendo el arma más mortífera contra un mundo capitalista que avanza rápidamente hacia la barbarie.

Pero si la revolución es «el freno de emergencia» que hay que tirar para evitar terminar en el barranco, según la imagen de Walter Benjamin2, ninguna revolución puede ser verdaderamente victoriosa sin la teoría marxista.

Esta revista, dedicada entonces a la teoría marxista, se distingue de las otras porque está escrita por militantes y no por académicos: y porque está dirigida, en primer lugar, a militantes y activistas, trabajadores y trabajadoras, jóvenes comprometidos no sólo con saber sino con conocer para hacer, en lucha para intentar construir un mundo mejor que este.

León Trotsky, otro gran militante revolucionario, que también dedicó toda su vida a la lucha y que por lo tanto no tenía mucho tiempo libre, escribió en su autobiografía: «las ganas de estudiar nunca me han abandonado»3. Esto porque para los revolucionarios el estudio de la teoría marxista no es un pasatiempo sino una necesidad. Estudiar la historia del movimiento obrero, marcada por victorias y derrotas (ambas llenas de lecciones para hoy), analizar aspectos teóricos aparentemente abstractos, filosóficos, significa dotarse con las lentes para analizar la realidad actual y poder transformarla.

Si con esta revista logramos apasionar a viejos y nuevos lectores por la teoría viva (precisamente el «marxismo vivo» de nuestra revista), y hacerles comprender la utilidad práctica de la teoría, habremos logrado nuestro objetivo.

Como habrá notado cualquiera que lea estas líneas, Marxismo Vivo, que existe desde hace décadas, cambia.

No cambia el nombre, pero cambian varias cosas. Cambia el formato: menos libro y más revista. Cambia la gráfica, con el uso de fotografías. Cambia (al menos en parte) la redacción (un caluroso agradecimiento a los compañeros y compañeras que nos precedieron en este trabajo). Sobre todo, cambia, en parte, el perfil de la revista.

El proyecto, ambicioso, es ampliar el círculo de nuestros lectores, yendo más allá de los actuales lectores habituales, más allá del perímetro de los militantes y simpatizantes de la LIT (de los cuales esta revista continuará siendo el órgano teórico). Intentaremos abordar, de manera rigurosa pero también clara y accesible, temas que sean útiles no sólo para la formación y el debate de los militantes de la LIT, sino que puedan ser útiles también para otros activistas.

Este número, que continúa la antigua numeración, es en realidad casi un número cero. A partir del próximo número presentaremos más innovaciones que estamos evaluando.

Entre las novedades estudiadas: secciones fijas, más reseñas de libros publicados en el último período, pero también artículos dedicados al redescubrimiento de los «clásicos» del marxismo, guías bibliográficas de los temas, glosarios de los conceptos claves del marxismo, mayor espacio para los debates y polémicas teóricas con otras corrientes…

Y mucho más. También basado en críticas y sugerencias que los lectores de este número quieran hacernos llegar escribiendo a nuestra redacción al e-mail marxismovivo.2@gmail.com

Y llegamos ahora a una breve presentación del contenido de este número.

A la espera, como dijimos, de ampliar las secciones e introducir otras, este número se compone de cuatro de ellas.

La primera sección contiene artículos sobre temas centrales de la actualidad política, abordados no desde un punto de vista informativo sino tratando de ofrecer herramientas para un análisis en profundidad. Aquí encontramos un extenso dossier sobre el tema más candente de la lucha de clases mundial: Palestina y la heroica lucha de décadas contra el sionismo.

Florence Oppen (Estados Unidos) abre el dossier con una síntesis de las posiciones de nuestra Internacional sobre este tema. Sigue un artículo de la activista palestina Soraya Misleh sobre la historia del sionismo. Fabio Bosco (militante, como Soraya, del PSTU brasileño, activo desde hace muchos años en la lucha por Palestina) profundiza en la historia y las posiciones de las principales corrientes del movimiento de resistencia palestino. Alejandro Iturbe (Argentina) desarrolla una polémica con las principales posiciones expresadas por la izquierda sobre este tema. El extenso dossier se completa con una cronología (nuevamente de Florence Oppen) y una pequeña guía bibliográfica de Ángel Luis Parras (Estado español).

En esta rica primera sección también encontramos un ensayo de Parras sobre otro tema central de reflexión para los marxistas: la trama entre crisis-guerras-revoluciones.

La segunda sección contiene artículos sobre la historia del movimiento obrero y la teoría marxista. En este número se dedican dos ensayos a los 100 años de la muerte de Lenin: uno, del autor de estas líneas, está dedicado al tema de la conciencia revolucionaria en Lenin; mientras Gustavo Machado (Brasil) aborda la concepción leninista del imperialismo. Completa la sección un ensayo de Fabiana Stefanoni (Italia) sobre la concepción materialista de la historia, sobre las falsificaciones que de ella se han hecho y sobre cómo esta concepción es vital para comprender, entre otras cosas, la cuestión nacional.

La tercera sección de la revista, en este y en los próximos números, estará dedicada a debates y polémicas con otras posiciones políticas y teóricas. En este caso, traemos un artículo de Joana Salay (militante del PSTU brasileño) sobre las tesis de Domenico Losurdo, referente teórico de diversas corrientes neoestalinistas.

La revista finaliza con reseñas de dos libros publicados recientemente. Flor Neves (Portugal) reseña el libro publicado por la sección portuguesa de la LIT con motivo del 50° aniversario de la Revolución de los Claveles; mientras Javier Fernández Barrero (Brasil) presenta el libro, recién publicado, de Roberto Herrera Zúñiga (El Hombre del Clima y la Mujer de Lot) sobre la izquierda en Costa Rica y Centroamérica.

No nos queda sino desearles una buena lectura e invitarlos a hacer conocer esta revista en sus lugares de trabajo o de estudio.


  1. ENGELS, F. “Discurso ante la tumba de Marx” (1883) https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/83-tumba.htm ↩︎
  2. BENJAMIN, W. Sobre el concepto de historia (1940). ↩︎
  3. TROTSKY, L. Mi vida (1929). ↩︎

Trotsky: La batalla contra la burocracia y la fundación de la IV Internacional

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Ante un nuevo aniversario del asesinato de León Trotsky, rendimos nuestro homenaje recordando su lucha contra la burocracia que culminó en la fundación de la IV Internacional.

Por Alicia Sagra

La fundación de la Cuarta, no estaba en el programa de Trotsky cuando comenzó la batalla contra la burocracia.  Por el contrario, su objetivo estratégico era recuperar para la revolución al partido soviético y a la Internacional. La necesidad de la IV Internacional se manifestó como tal cuando, después de 10 años, esa batalla fue derrotada.

La lucha contra la burocracia.

Fue Lenin el primero en ver la necesidad de esa batalla. Al final de 1922, cuando se reintegra después de haber estado alejado por su enfermedad, queda impresionado por la expansión de la burocracia en el partido y en el estado.

El partido bolchevique, cuando tomó el poder, heredó el atraso y la barbarie de siglos. La destrucción de la Primera Guerra Mundial y después la Guerra Civil, bajaron aún más el nivel cultural general del país. La terrible situación económica llevó a una lucha desmoralizadora de sobrevivencia. Las masas que habían hecho enormes sacrificios, tendían a alejarse de la actividad política, los soviets comenzaban a vaciarse, y las tareas del Estado cada vez recaían más y más en manos del partido.

Lenin y Trotsky intentaron por todos los medios buscar nuevos organismos que permitieran la participación de las masas: los sindicatos independientes, la organización de los sin partidos. Pero no pudieron cambiar esa tendencia del movimiento de masas que había perdido a sus mejores representantes en la Guerra Civil. Nahuel Moreno opinaba que el proceso del estalinismo fue tan profundo, precisamente por esa realidad del movimiento de masas, que los esfuerzos de Lenin y Trotsky no lograron revertir[1].

Todo esto se agravó cualitativamente con la derrota de la revolución alemana. No vinieron los técnicos y especialistas que los bolcheviques esperaban de Alemania. Se tuvo que recurrir al viejo servicio civil zarista, así como a sus técnicos y especialistas. El resultado fue el crecimiento dentro del partido de una corriente que reflejaba las aspiraciones de los arribistas.

Esa corriente se fue aglutinando en torno a Stalin quien, como dirigente del Buró de Organización, era el responsable de asignar los cargos en el partido y en el Estado.

En diciembre de 1922, Lenin escribió a Trotsky proponiéndole formar “un bloque contra la burocracia en general y contra el Buró de Organización en particular”[2]

Lenin inicia la batalla enfrentando a Stalin en la cuestión de las nacionalidades El 30 de diciembre dictó lo siguiente a sus secretarias: “Se dice que se necesita un aparato unificado, ¿de dónde proviene esa afirmación? ¿No será del mismo aparato gran ruso que le tomamos al zarismo y que ligeramente engrasamos con aceite soviético” expresó la necesidad de “defender a los no rusos del azote de aquel auténtico hombre ruso, del chauvinista gran ruso, en esencia, un bribón, un tirano, tal como es el típico burócrata ruso”, e insistió “la responsabilidad política recae, claro está, sobre Stalin y Dzerzhinski”[3]

El 4 de enero de 1923, escribió una posdata a sus escritos sobre la dirección, que es conocido como su testamento “el camarada Stalin al convertirse en secretario general, ha concentrado en sus manos un poder ilimitado, y no estoy seguro que sea siempre capaz de utilizar esa autoridad con cautela” y proponía que el partido “buscara la forma de remover a Stalin” de su cargo de secretario general.

El 5 de marzo escribió a Trotsky pidiéndole que defendiera a quiénes disentían con Stalin en el Partido Comunista de Georgia. El mismo día escribió a Stalin amenazándolo con romper toda relación con él.

Todo estaba orientado hacia el XII Congreso del Partido Comunista ruso, que se iniciaría el 30 de marzo. Según Trotsky: Ahora Lenin ya no se contentaba con preparar la destitución de Stalin del cargo de Secretario General, sino que se disponía a hacer que fuese descalificado por el partido. E todas las cuestiones que se planteaban: en la del monopolio del comercio exterior[4], en la cuestión de las nacionalidades, en la del régimen del partido, en la de la inspección obrera y campesina y en cuanto a la comisión de vigilancia, toda su preocupación sistemática y tenazmente manifestada, era encauzar las cosas de tal modo que en XII Congreso del partido, que había de celebrarse, pudiera asestar un golpe de muerte al burocratismo, al régimen de pandillaje, al funcionarismo, al despotismo, a la arbitrariedad y a la grosería, personificadas en Stalin.[5]

Pero fue una batalla que no pudo llegar a su fin, porque el 9 de marzo de 1923, Lenin tuvo un nuevo ataque que lo mantuvo paralizado hasta su muerte, el 21 de enero de 1924.

El Congreso fue postergado para abril a la espera de que Lenin se recuperase y pudiese participar. Stalin preocupado por el clima creado por las manifestaciones de Lenin, se había comprometido a modificar su documento sobre las nacionalidades y en el Politburó se aprobaron las tesis sobre economía y la industria de Trotsky.

Pero después del agravamiento de la enfermedad de Lenin, cuando se vio que no participaría del congreso, “la troika”[6] cambió de actitud. No se animaban a tomar medidas contra Trotsky quien tenía una gran popularidad en el partido, pero comenzaron acciones para desacreditarlo. A fines de marzo, la “troika” con el apoyo del Politburó lanza una carta a todos los miembros y candidatos al CC en la que enumeraban todas las diferencias con Trotsky. Una de las principales acusaciones era que con sus tesis (del informe sobre la industria) donde plantaba una mayor separación entre el trabajo partidario, estatal y económico “tendía una mano a aquellos que quieren liquidar el papel dirigente del partido”[7]

Mientras que Trotsky, planteaba sus diferencias sólo al nivel del Politburó, por lo que eran desconocidas por los delegados y no existió ninguna coordinación, en el Congreso, entre Trotsky y varios delegados que planteaban críticas similares.

Trotsky explica el porque de su actitud: La idea de un “bloque” entre él [Lenin] y yo para dar la batalla contra el aparato y a la burocracia sólo la conocíamos Lenin y yo. Las cartas de Lenin a propósito de la cuestión nacional y el “testamento” permanecían en el mayor secreto. Mi campaña se hubiera interpretado o al menos hubiera podido interpretarse, como una batalla personal para conquistar el puesto de Lenin al frente del partido y del estado. Y yo no era capaz de pensar en eso sin sentir espanto. Me parecía que ello produciría una desmoralización tal en nuestras filas, que, aun en el caso de que triunfase, pagaría el triunfo demasiado caro.[8]

Puede ser, que ese haya sido, como plantan algunos de sus biógrafos, el mayor error de Trotsky. Lo concreto es que el XII Congreso, lejos de dar el golpe final contra el burocratismo, como planeaba Lenin, terminó fortaleciendo a la “troika”.

La Oposición de Izquierda

El 8 de octubre de 1923, Trotsky envió una carta al Comité Central, en la cual atribuía el surgimiento de grupos en el partido a dos factores: “a) el régimen partidario radicalmente incorrecto y malsano al interior del partido y b) la insatisfacción de los obreros y campesinos por la grave situación económica causada, no sólo por las dificultades objetivas, sino por las flagrantes y radicales errores de la política económica”. Exigía que el “burocratismo secretarial” fuese reemplazado por la democracia partidaria en la medida que fuese necesaria para evitar que el partido fuese amenazado por la “osificación y la degeneración”. Y manifestaba que durante un año y medio venía dando esa batalla dentro del CC, y que ahora en vista de la crisis producida por las políticas aplicadas, se consideraba libre para llevarlas fuera del organismo.

El 15 de octubre, 46 líderes del partido enviaron un Manifiesto al Comité Central, donde hacían una fuerte crítica a la política económica y denunciaba que el partido estaba manejado por una camarilla burocrática que estaba apartando al partido de las masas.

La “troika” se vio forzada a abrir la discusión y anunció que el 7 de noviembre las columnas del Pravda se abrirían para publicar las distintas posiciones.

Poco después de abierto el debate el Comité Central de la Juventud Comunista apoyaba a la oposición. La mayor parte de las células estudiantiles declararon su apoyo a los “Cuarenta y seis”

Ante eso, la “troika” se dio dos tácticas. Por un lado, la persecución de los dirigentes de la oposición. Por ejemplo, Antonov Ovseenko, uno de los “Cuarenta y seis”, jefe del asalto al Palacio de Invierno en octubre de 1917, héroe de la guerra civil en Ucrania y jefe de los comisarios políticos del Ejército Rojo, fue destituido de su cargo y fue suspendido su voto. El Comité Central de la Juventud Comunista fue desintegrado y reemplazado por personas dispuestas a apoyar la línea de la “troika”.

Por otro lado, intentó neutralizar algunas de las críticas, identificándose con ellas. En una resolución aprobada por el Politburó y publicada el 7 de diciembre se condenaba: “La aguda diferenciación en la situación material de los miembros del partido”, “una estrechez de mira oficial”, “la burocratización que se ha venido observando en los puestos del partido” y hacíaun llamado a “la real y sistemática aplicación de la democracia obrera”.

El 11 de diciembre aparece en el Pravda, firmada por Trotsky, una carta abierta a todo el partido, donde llamaba a todos sus miembros a asumir las promesas contenidas en la resolución del Politburó. Decía que era necesario remover de sus posiciones de dirección a los “que, ante la primera palabra de crítica, de objeción o de protesta, hacen relucir los rayos de las penalidades…, el nuevo curso debe empezar por hacer sentir a cada uno que, de ahora en adelante, nadie se atreverá a aterrorizar al partido”

La aparición pública de Trotsky fortaleció a la oposición, él era el dirigente más popular después de Lenin y muchos de los grandes dirigentes del partido estaban de su lado: Preobrazhenski, Rakovski, Muralov, Sosnovski, Piatakov.[9] Pero la batalla se definió por el peso del aparato.

La “troika” enviaba a sus adictos de una fábrica a otra en automóviles oficiales. Los oposicionistas eran amenazados con la pérdida del trabajo o con el traslado a regiones lejanas. El peso del aparato aumentaba en las regiones alejadas.

Así, a pesar de que en las conferencias del partido en Moscú la oposición tuvo 36% de los delegados, en el XIII Congreso nacional, donde se definiría la discusión, que se realizó en enero de 1924, la oposición sólo tuvo 3 delegados sobre 218.

La prueba de fuerza de la “troika” fue contundente, y la oposición se vio obligada a renunciar a sus actividades. El XIII Congreso dio categoría de principio a una suspensión temporal de las tendencias dentro del partido y amenazó con expulsión a quien no cumpliese con esa norma. El nuevo régimen del partido fue resumido por S.I. Gusiev, un nuevo miembro de la Comisión Central de Control: “La autoridad se adquiere no sólo por el trabajo sino por el miedo. Y ahora la Comisión Central de Control y la Inspección de obreros y Campesinos han tenido éxito en imponer el miedo. En este aspecto su autoridad está creciendo”.[10]

La derrota de la revolución alemana- el socialismo en un solo país.

Esa derrota de 1923, de fue un golpe muy duro para la revolución rusa, que vio acentuado su aislamiento. En el XIII Congreso Bujarin planteó “la depresión psicológica tuvo una influencia extraordinaria en las filas de nuestro partido”.

La orientación equivocada de Stalin de no impulsar el levantamiento, así como la negativa al viaje de Trotsky a Alemania, contribuyeron a la derrota, pero la respuesta fue responsabilizar a la dirección alemana. Zinoviev, como presidente de la Tercera Internacional acusó a Heinrich Brandler[11] de oportunista y pidió que se lo bajara de su cargo de dirección.  Trotsky fue atacado duramente por oponerse a esa destitución. Zinoviev con el apoyo de Stalin, extendía a la Internacional las prácticas que se venían aplicando en el partido ruso.

El debate dentro del partido ruso había concluido oficialmente. La Oposición de Izquierda pasó a ser definida como una “desviación pequeño burguesa del leninismo” mientras que Trotsky era tildado de semi menchevique. Esa campaña de 1924, marcó el inicio de la falsificación histórica. Al principio tímidamente y después en forma abierta, el papel de Trotsky en la insurrección y en la Guerra Civil fue disminuido, distorsionado, hasta que finalmente fue sacado de la historia.

Pero el ataque contra el “trotskismo” se centró en la Teoría de la Revolución Permanente. La “troika” comenzó a acusar a Trotsky de aventurero que trataba de embarcar a Rusia en peligrosos planes para expandir la revolución. Stalin fue mucho más allá. En septiembre de 1924, enunció una nueva teoría que revisaba todas las concepciones marxistas, la del “socialismo en un sólo país”. En síntesis, esa teoría decía que el socialismo se podía construir en la URSS sin tener en cuenta el curso de la revolución europea. Y planteaba que existían países maduros para el socialismo y otros que no lo estaban, la URSS era la única que estaba madura. Esa teoría servía para justificar su política de subordinar los intereses de la revolución mundial a los intereses inmediatos de la burocracia soviética.

En 1925, Trotsky fue relevado del cargo de comisario de guerra y fue nombrado presidente del comité de concesiones, jefe de las explotaciones electrónicas y presidente de la dirección científico-técnica de la industria.  Según dice en Mi Vida, el objetivo era separarlo del ejército rojo y taparlo de trabajo para alejarlo de la actividad dentro del partido.

La Oposición Conjunta de 1926

La aplicación de la NEP[12] sirvió para reanimar la economía destruida por la guerra civil, pero dio origen a un sector de nuevos explotadores, centralmente en el campo, los kulaks, que tenían fuerza suficiente para también chantajear a las ciudades.  Todo eso aumentaba el malestar social, a pesar de lo cual continuaba la política de capitulación a los kulaks

Kamenev y Zinoviev se fueron apartando de esa política, al tiempo que no aceptaban la nueva teoría del socialismo en un solo país. Por iniciativa de Kruskaia, la viuda de Lenin, organizaron un bloque para enfrentar a Stalin en el XIV Congreso (1925) pero fueron derrotados y apartados de sus cargos de dirección en el partido y en los soviets.

Esa nueva realidad creo las condiciones para ir a una oposición unificada entre la dirigida por Zinoviev y la dirigida por Trotsky.

En julio de 1926 la Oposición Conjunta presentó su programa al Comité Central. El CC rechazó sus propuestas y declaró ilegales sus reuniones. Lashevich, vicecomisario de guerra, fue destituido de su cargo y expulsado del Comité Central por haber hablado en un mitin de la Oposición Conjunta. Zinoviev fue separado del Politburó.

La Oposición apelaba a la base con panfletos y hablando en las reuniones de células, en las fábricas. En los mítines, debían enfrentarse a matones organizados que los silbaban y abucheaban. A pesar de eso, llegaron a tener 8.000 miembros. Probablemente esa fuera la misma cantidad de los miembros activos de la fracción de Stalin-Bujarin, la gran masa del partido estaba apartada de la discusión.

En octubre de 1926, el Comité Central expulsó a Trotsky del Politburó, a Kamenev se le privó de su condición de miembro candidato y Bujarin reemplazó a Zinoviev en la presidencia de la III Internacional. Eso provocó desmoralización en algunos miembros de la Oposición. Trotsky escribe en Mi Vida: “A comienzo de 1927, Zinoviev estaba ya dispuesto a capitular si no de una vez, por lo menos sí en varias etapas. Pero vinieron los acontecimientos catastróficos de China, en que el crimen cometido por la política de Stalin era tan evidente, que la capitulación de Zinoviev y de cuantos le seguían hubo de suspenderse por algún tiempo”

Expulsión y exilio

La política de Stalin llevó a la muerte de miles de comunistas chinos.[13] Trotsky exigió que la política para China fuese discutida a nivel de todo el PCUS. Como Stalin se negó, apeló al Comité Ejecutivo de la Internacional. En setiembre él y Zinoviev fueron expulsados del Comité Ejecutivo Internacional.

Stalin incapaz de soportar el debate sobre China, redobló sus ataques contra la Oposición, destituyendo o trasladando a sus dirigentes. El punto culminante fue el 7 de noviembre en la celebración del 10mo aniversario de la revolución. La Oposición participó con carteles con sus propias consignas: “Lucha contra el kulak y el burocratismo”, “Acelerar la industrialización” “que se cumpla el testamento de Lenin” “Contra la división del partido, conservemos la unidad bolchevique”.

La columna de la Oposición fue atacada por grupos armados y el 14 de noviembre, Trotsky y Zinoviev, junto a cientos de miembros de la oposición fueron expulsados del partido. La Oposición Conjunta se divide. Zinoviev, Kamenev y sus seguidores capitulan[14]. No sólo aceptan las decisiones, sino que denunciaron a sus propias posiciones como “equivocadas y anti-leninistas”. Trotsky es exilado al Kurdistán.

Después de la expulsión de Trotsky, la Oposición de Izquierda se organizó como fracción del partido oficial y continuó la pelea por reformar al PCUS y a la Internacional. Sostenían que aún no existían fundamentos para afirmar que el proceso de burocratización fuese irreversible, que la vanguardia del proletariado mundial se concentraba en las filas de la Internacional Comunista y que la tarea de la Oposición era llegar a ellos.

La Oposición de Izquierda Internacional

En abril de 1930 se constituyó la Oposición de Izquierda Internacional. La integraban pequeños grupos. Los de España y Grecia se acercaban a los 2 mil miembros, en los demás países eran grupos de centenas o incluso de decenas de militantes. En su lucha por la regeneración de la Tercera Internacional, intervinieron en los procesos desarrollando una fuerte batalla por el Frente Único Obrero para enfrentar al fascismo y contra del Frente Popular.

Esa lucha por recuperar al partido mundial para a revolución llegó hasta 1933.

La victoria de Hitler y la muerte de la Tercera Internacional

Analizando la victoria de Hitler, Trotsky escribió: “Es inconcebible la socialdemocracia sin gobierno parlamentario y sin organizaciones de masas de los obreros, como los sindicatos. Por el contrario, la misión del fascismo es destruir a ambos, al parlamento y a las organizaciones obreras.

La unidad defensiva de los comunistas y socialdemócratas hubiera debido basarse en ese antagonismo. Pero dirigentes ciegos rechazaron ese camino. A los trabajadores se los dejó divididos, indefensos, sin planes ni proyectos ante un enemigo que atacaba[15]

Aunque el peligro del fascismo no había conseguido despertar al partido alemán, Trotsky aún confiaba que la Komintern podía reaccionar. Pero el 7 de abril de 1933, la Internacional Comunista anunciaba: “La línea política del Comité Central del PCA, con Thaelmann a la cabeza, fue completamente correcta, antes y después del golpe de estado de Hitler”.

Eso fue determinante. En julio de 1933, Trotsky, llamó a construir una nueva Internacional marxista, independiente de la burocracia estalinista y completamente opuesta a ella, diciendo que sólo así se podría salvar el gran triunfo de 1917.

En octubre del mismo año, Trotsky llegó a la conclusión de que sólo se podría acabar con la burocracia estalinista con una nueva revolución, la revolución política. Las reformas del PCUS y de la Komintern, eran imposibles. Se había dado una larga y dura batalla y se había perdido.

La polémica sobre la fundación de la Cuarta.

En medio del avance del terror estalinista, de los procesos de Moscú, de los asesinatos de militantes, Trotsky desarrolló un gran combate por la construcción de la Cuarta.  Entre los miembros de la ex Oposición de Izquierda Internacional, había resistencia a su fundación.

En mayo de 1938, Trotsky escribe una carta, a un camarada belga, respondiendo a los cuestionamientos que existían: (…) “Usted señala el hecho de que nosotros no hemos hecho todavía un análisis de la última fase del imperialismo, etc. (…) La relación entre la teoría y la práctica tiene no un aspecto, sino dos aspectos, es decir un carácter dialéctico. Nosotros estamos suficientemente pertrechados teóricamente para la acción, mejor que cualquier otra organización. Nuestra acción impulsará nuestro trabajo teórico, originará y atraerá nuevos teóricos, etc.(…) El proceso histórico no espera a la investigación marxista, ‘definitiva’, ‘completa’ y ‘exhaustiva’. Tenemos que tomar una posición sobre la Revolución Española sin esperar los estudios marxistas sobre España. La guerra nos exige una respuesta, independientemente de si, nuestros teóricos han producido o no uno, dos o tres volúmenes de trabajo de investigación (…) La teoría es muy importante; pero el fetichismo pedante de la teoría no sirve para nada.” (…) “Es preciso dedicar la mayor atención a los grupos de la clase obrera, vacilantes, inmaduros que se están moviendo hacia nosotros. Pero no podemos hacer concesiones de principios a los sectarios dirigentes centristas, que no quieren reconocer nuestra organización internacional, ni nuestra disciplina”

“¿Significa esto que usted quiere una internacional monolítica? Diría alguien con santo temor. No, nada de eso, replicaría yo. Toda la historia de la IV Internacional y de cada una de sus secciones muestra una constante, ininterrumpida y libre lucha de tendencias y puntos de vista. Pero como nuestra experiencia lo testimonia, esta lucha mantiene un sano carácter sólo cuando sus participantes se consideran miembros de una misma organización nacional e internacional, que tiene su programa y sus estatutos (…)” Por todas estas consideraciones, sostengo mi posición de que nos denominemos, así como somos llamados por los trabajadores y las clases enemigas, es decir ¡La Cuarta Internacional!”[16]

En el Programa de Transición se contesta una vez más a los diferentes sectores que cuestionan fundación de la Cuarta: “Los escépticos preguntan: pero, ¿ha llegado el momento de crear una nueva internacional? Es imposible, dicen, crear una Internacional ‘artificialmente’, ‘sólo grandes acontecimientos pueden hacerla surgir’ etc. (…) La Cuarta Internacional ya surgió de grandes acontecimientos: las mayores derrotas del proletariado en la historia.”

“La causa de esas derrotas está en la degeneración y la traición de la antigua dirección. La lucha de clases no admite interrupción. Para la revolución, la Tercera Internacional, después de la segunda, ha muerto. ¡Viva la IV Internacional”

“¿Qué es débil? Sí, sus filas no son numerosas porque todavía es joven. Por ahora hay principalmente cuadros. Pero estos cuadros son prenda del futuro”

“Si nuestra Internacional es débil numéricamente, es fuerte por su doctrina, su programa, su tradición, el temple incomparable de sus cuadros”

El Congreso de Fundación.

El 3 de septiembre de 1938, en una Conferencia realizada en París se funda la IV Internacional. Participaron diez secciones (URSS, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Polonia, Italia, Grecia, Holanda, Bélgica y Estados Unidos) más un delegado representando a Latinoamérica (el brasileño Mario Pedrosa). Por razones de seguridad Trotsky no participó de la Conferencia. Días antes había sido asesinado por la GPU Rudolf Klement[17]. El Congreso dura solamente un día, en él se aprueba el Programa de Transición.

Las presiones provocadas por el avance del nazismo y del estalinismo, llevan a la capitulación a diferentes sectores que en un primer momento se habían incorporado a la tarea de construir una nueva Internacional. Por ese motivo la Cuarta es fundada por lo que fuera la Oposición de Izquierda Internacional. Fue fundada como continuidad programática, metodológica, moral, de la Tercera Internacional, expresada en sus cuatro primeros congresos. Trotsky había insistido en la necesidad de su fundación, para conservar las bases del leninismo y poder responder al ascenso revolucionario que se daría después de la Segunda Guerra Mundial. El ascenso se dió, pero la Cuarta no cumplió ese papel.

Nahuel Moreno decía que la IV Internacional nació con una cabeza de gigante y un cuerpo de enano. El asesinato de Trotsky, dos años después, dejó sólo el cuerpo de enano. Una dirección sin experiencia que tuvo que enfrentar no sólo la guerra y el terror nazista, sino también el terror, las persecuciones, los asesinatos del estalinismo. Terminada la guerra, esa dirección se vio sometida a las presiones del estalinismo, la socialdemocracia, los movimientos nacionalistas burgueses, y no supo responder, lo que llevó a la dispersión.

Hoy nos encontramos con la contradicción de que, cuando la realidad confirma su programa, la Cuarta no existe como organización.

Esa ausencia se siente con fuerza en momentos en que vivimos la heroica resistencia palestina contra el genocidio sionista, las movilizaciones internacionales de apoyo a Palestina, la guerra de Ucrania contra la invasión rusa, las grandes movilizaciones de Bangladech, la de los jóvenes ingleses contra el fascismo.

Esa realidad confirma la definición estratégica que asumió la LIT-CI desde su fundación: ponerse al servicio de la reconstrucción de la IV Internacional, continuidad revolucionaria de la Tercera Internacional leninista, como única forma de avanzar hacia el triunfo de la revolución socialista mundial.


[1] Escuela de Cuadros- Argentina 1984, Crux Ediciones

[2] Diario de las secretarias de Lenin

[3] Lenin, Obras Completas, Tomo XXXVI

[4] Stalin había hecho votar en el CC (en ausencia de Lenin y Trotsky), una reducción de ese monopolio. Tanto Lenin (a pesar de ya estar enfermo) como Trotsky manifestaron su oposición y Lenin notificó a Stalin que Trotsky defendería su posición en la próxima reunión. Ante eso, Stalin retrocedió y el CC anuló su resolución anterior.

[5] Mi Vida, La enfermedad de Lenin, pág. 383. Editorial Pluma

[6] A fines de 1922, Stalin había formado un bloque con Kamenev y Zinoviev dentro del Politburó del partido bolchevique. Zinoviev dirigía la organización del partido en Petrogrado y Kamenev en Moscú, las principales ciudades rusas. Y Zinoviev era presidente de la Internacional Comunista. Ese bloque conocido como la “troika” que tenía la mayoría del Comité Central no se basaba en un acuerdo programático, sino en el apoyo mutuo para mantenerse como los principales dirigentes del partido

[7] Informe del XII Congreso del PC ruso, citado por Vadím Rogóvin en “Havia Alternativa ao stalinismo?”, pág. 146, Editora Sunderemann

[8] Mi Vida, pág. 384, Editorial Pluma.

[9] Preobrazzhenski: Principal economista bolchevique. Ingresó en 1903, dirigió la lucha clandestina en los Urales, en donde encabezó la lucha por la revolución y en Guerra Civil. Racovski: encabezó el primer gobierno soviético en Ucrania. Fue embajador soviético en Francia e Inglaterra. Muralov. Bolchevique desde 1903, dirigió a los Guardias Rojas en el asalto al Kremlin en octubre de 1917. Comandante del distrito militar de Moscú durante la guerra civil, miembro de la Comisión de Control del partido. Sosnovki, destacado periodista bolchevique, jefe de departamento de agitación y propaganda. Piatacov: Lenin dice en el “testamento” que era uno de los más destacados dirigentes de la joven generación.

[10] Citado por Dave Frankel en Historia de la Oposición de Izquierda.

[11] Principal dirigente del partido alemán.

[12] En 1921, el partido bolchevique había aprobado la aplicación de La Nueva Política Económica (NEP). Lenin la propuso como un mecanismo para levantar la economía soviética después de la destrucción de los años de la Guerra Civil, por medio de una limitada restauración del mercado libre. La idea básica era que el estado soviético mantuviese el control de los “centros decisivos” de la economía, mientras utilizaba el mercado para establecer un vínculo entre las ciudades y la economía

campesina. Los campesinos venderían el cereal voluntariamente a cambio de productos industriales que podrían comprar en el mercado.

[13] Stalin impuso la disolución del PCch en el Kuomintang, designando a su jefe,  Chiang Kai  Shek miembro honorario de la dirección de la Internacional. Después de la represión de Chiang Kai Shek que provocó la muerte de miles de militantes del partido, Stalin indicó la misma política en relación al Kuomintang de Izquierda

[14] A pesar de su capitulación, Zinoviev y Kamenev, acaban siendo condenados y fusilados en los procesos de Moscú.

[15] La victoria de Hitler– Escritos, 1933.

[16] León Trotsky, Escritos, Tomo IX, Vol. 2. Editorial Pluma

[17] Secretario de Trotsky, era uno de los responsables de la organización del congreso.