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El keynesianismo y el sistema monetario de Bretton Woods

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Por Alejandro Iturbe

Introducción

Hace 80 años, entre el 1 y el 22 de julio de 1944, se realizó en Bretton Woods (New Hampshire – EE.UU.) una conferencia de la que participaron delegados de todos los gobiernos que integraban el campo de los Aliados en la II Guerra Mundial. La principal figura y orientador de la conferencia fue el economista británico John Maynard Keynes, cuya visiones teóricas (el “keynesianismo”) pasaron a ser predominantes en la economía política burguesa de la época.

Basada en las propuestas de Keynes, en la conferencia se firmaron los Acuerdos de Bretton Woods que creaban un sistema monetario internacional con el dólar estadounidense como “moneda patrón” de todas las transacciones internacionales. También fueron creadosel Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF, más conocido como Banco Mundial).

Este sistema monetario internacional fue una herramienta muy importante de lo que se conoce como el “boom económico de posguerra” (1945-1970) un “período de oro” del capitalismo imperialista. Estuvo vigente hasta 1970 cuando (de modo paralelo al fin del boom) el gobierno estadunidense de Richard Nixon lo finalizó de modo unilateral.

A continuación, presentamos el capítulo 5 del libro de Alejandro Iturbe “El sistema financiero y la crisis económica internacional”, sobre la crisis financiera internacional abierta en 2007/2008 que analiza esta conferencia y sus acuerdos, el contexto en que se dieron y las ideas centrales de Keynes[1].

En un próximo artículo, veremos lo ocurrido con el sistema monetario internacional desde 1970 y cómo está configurado en la actualidad. 

El keynesianismo

La profundidad y la virulencia de la crisis abierta en 1929 que, realmente, hizo cimbrar los cimientos capitalistas, impulsó a que los políticos y economistas burgueses comenzaran a pensar no sólo en la forma de atenuar sus efectos sino, centralmente, cómo evitar un nuevo cataclismo de esa magnitud.

Entre ellos, se destacó claramente el economista británico John Maynard Keynes (1883– 1946), en especial, a través de su libro Teoría general del empleo, el interés y el dinero (1936). Los economistas burgueses clásicos, como Adam Smith, defendían a ultranza la “mano invisible del mercado” (y las propias crisis cíclicas) como mecanismo suficiente para garantizar el funcionamiento y el desarrollo equilibrado del sistema capitalista, y se oponían a toda intervención del Estado en los mercados. Keynes, por el contrario, consideraba que el funcionamiento natural del mercado (movido por el interés individual de los empresarios) llevaba a profundos desequilibrios y deformaciones del sistema que, cuando se acumulaban, producían crisis como la de 1929.

Frente a eso, proponía un papel activo y preponderante del Estado que, a través de políticas monetarias y fiscales (emisión de moneda, crédito, exenciones o recargas impositivas, obras públicas) corrigiese esos desequilibrios, especialmente en los momentos de falta de dinero y de caída pronunciada de la demanda. El objetivo era atenuar los efectos adversos de los ciclos económicos (en especial de las depresiones), transformándolos en una secuencia más armónica, con forma de meseta. Por eso, una parte importante de sus propuestas eran las “medidas anticrisis”. 

Keynes es considerado el padre de la moderna teoría macroeconómica burguesa y con él nace la “política económica”; es decir, los programas y medidas que los gobiernos aplican en su intervención en la economía. En la década de 1930, sus teorías fueron la base de la política aplicada, en EE.UU., por el gobierno de Franklin Roosvelt (el New Deal). A partir de allí, el keynesianismo se transformó en la “doctrina económica oficial” de la mayoría de los gobiernos capitalistas y su influencia aún permanece en muchos economistas burgueses keynesianos o neokeynesianos, como Stiglitz y Krugman. 

Algunas de las políticas propuestas por Keynes estaban destinadas a garantizar la existencia de aquellos segmentos de la economía que, aunque necesarios para el funcionamiento y el desarrollo de un país, no resultaban interesantes o no podían ser atendidos por la iniciativa privada (es decir, directamente por la burguesía). Como las obras de infraestructura que requerían altas inversiones de capital y tenían una baja tasa de retorno, o las empresas de servicios que la burguesía ya no quería administrar, por ejemplo, el transporte. Así nació el llamado estado empresario.

Después de la Segunda Guerra Mundial, los gobiernos también impulsaron otros servicios públicos (desde salud y educación, deporte social, comedores populares, hasta la vivienda y pequeños requerimientos crediticios) destinados a los sectores populares, necesidades que nunca fueron atendidas directamente por la burguesía, o lo fueron muy escasamente. Eso dio origen al llamado “estado de bienestar” que, en la práctica, creaba un “salario social” que los trabajadores recibían del estado a través de esto servicios, financiados con la aplicación de los impuestos o la emisión de moneda. Este “salario social”, como subproducto del enfoque de las políticas keynesianas, por un lado, daba un impulso adicional a la demanda. Por el otro, como elemento central, ayudaba a amortiguar los procesos de la lucha de clases y a evitar riesgos revolucionarios.

El sistema monetario de Bretton Woods

En 1943, ya en curso la II Guerra Mundial y superada la fase más aguda de la crisis, Keynes propuso un plan para el restablecimiento del comercio mundial y la constitución de una “autoridad monetaria internacional” que permitiese la existencia de “monedas sanas”. El plan fue adoptado por la conferencia realizada en Bretton Woods (New Hampshire, EEUU), en julio de 1944, de la que participaron delegados de todos los países que integraban el “bando aliado” (Keynes presidió la delegación británica).

Los “acuerdos de Bretton Woods” establecieron varias cuestiones centrales. La primera de ellas fue que el dólar sería la “moneda patrón” del sistema monetario, comercial y financiero internacional. El gobierno de EEUU garantizaría la convertibilidad dólar-oro con las reservas almacenada en Fort Knox. Se estableció una cotización de 35 dólares por onza troy (31 gramos) de oro.

Este hecho representaba una inmensa ventaja para EEUU, algo que sólo puede explicarse por el grado de hegemonía económica, política y militar lograda por este país con la II Guerra Mundial. Por un lado, a través del dólar, intervenía, de hecho, en todas las operaciones monetarias internacionales. Por el otro, era el dueño de la “máquina de imprimir dólares”. Y como no se había establecido ningún mecanismo de auditoría e inspección para verificar si la cantidad de dólares circulantes en el mundo coincidía con el oro almacenado por la Reserva Federal, el gobierno de EEUU (y su burguesía) disponían de capital monetario a su antojo por el simple mecanismo de imprimir billetes. Como veremos más adelante, ésta “sobreimpresión” fue una de las razones que llevó a la caída del sistema monetario establecido en Bretton Woods, por decisión unilateral del gobierno de Richard Nixon, en 1971. 

En la misma conferencia fueron creadosel Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF, más conocido como Banco Mundial), con capitales aportados por las diversas naciones participantes. El objetivo formal del FMI era garantizar la estabilidad monetaria de los países miembros, a través de préstamos otorgados en los momentos de “sequedad”. El del Banco Mundial era, primero, financiar las obras de reconstrucción de los países destruidos por la guerra y, luego, impulsar las obras públicas de infraestructura en los otros países. Luego veremos cuál terminó siendo la función real de ambas instituciones. Es importante señalar que, en los consejos de administración de ambos organismos, los países votaban proporcionalmente al capital aportado. Como la mayoría del capital provenía de un préstamo de EEUU, este país tenía asegurada su supremacía.

Veinticinco años de boom económico

El sistema financiero y monetario creado en Bretton Woods fue un factor muy importante para el mejor período del capitalismo durante el siglo XX: el “boom económico de posguerra”, que se extendió hasta finales de los 60, en el que logró garantizar, simultáneamente, buenos índices de crecimiento económico, tasas de ganancia satisfactorias y un mejoramiento del nivel de vida de las masas en los países imperialistas y otras regiones.

El boom económico (25 años de crecimiento capitalista constante, casi sin crisis) se explica por una combinación, en gran medida irrepetible, de factores económicos y políticos. Como factores políticos, además del grado de hegemonía logrado por el imperialismo estadounidense, al que ya nos hemos referido; estuvo la política de colaboración del estalinismo que frenó la revolución socialista en países imperialistas claves como Francia e Italia y, como dirección indiscutible de los trabajadores, colaboró con la reconstrucción capitalista de esos países.

En términos económicos, fue financiado básicamente por la emisión de dólares estadounidenses (por ejemplo, el Plan Marshall). Estos capitales encontraban destinos productivos rentables. En primer lugar, por la gran quema de capitales de capitales que provocó la crisis de 1929 y la destrucción física de capital fijo ocasionada por la II Guerra Mundial. En segundo lugar, por la entrada de nuevas ramas económicas (como la petroquímica y la electrónica, que reordenaron todo el sistema productivo) y también por la generalización de otras ramas, como la automotriz, en los países atrasados.

En un trabajo ya clásico, que analiza las raíces y las características de la crisis de la década de 1970, Pier Salama y Jacques Valier, dedican el último capítulo a analizar la importancia de la intervención del Estado en la economía de los principales países imperialistas en la segunda posguerra. Una de las conclusiones es que esta intervención era lo que explicaba que, si bien durante los 25 años del boom había habido varias crisis cíclicas, las fases descendentes fueron de menor intensidad y de menor duración (Una introducción a la economía política, Ediciones Era, México, 1973, pág. 155). Por esa razón, los economistas burgueses comenzaron a utilizar, de modo diferenciado, los términos “recesión”, para referirse a estas crisis más cortas, y “depresión”, para denominar las crisis más largas y profundas, como la iniciada en 1929.

La ruptura de los acuerdos

Pero, en un punto, todo lo bueno se termina. Nuevamente existían grandes capitales excedentes o, para ser más precisos, a partir de Bretton Woods, grandes masas de “dólares excedentes”, resultado de la emisión excesiva. Comenzó a hablarse de “eurodólares” (resultantes del Plan Marshall) y, más tarde, también de “petrodoláres” (en manos de los países árabes exportadores de petróleo).

Fue esa situación la que llevó al presidente Richard Nixon, en 1971, a romper unilateralmente la convertibilidad oro-dólar y, con ello, poner fin a los acuerdos de Bretton Woods y al sistema monetario surgido en 1944. El dólar siguió siendo, de hecho, la moneda padrón del mercado mundial pero ahora sin el “orden monetario formal” que garantizaba estos acuerdos.

Una de las consecuencias de esta ruptura fue que el sistema monetario internacional se volvió mucho más inestable, sujeto a las fluctuaciones permanentes de las cotizaciones de las monedas, especialmente del dólar y de las monedas “duras” de los países imperialistas. Desde este punto de vista, también quedó mucho más expuesto a las intervenciones especulativas en el mercado de monedas, como, por ejemplo, las realizadas por George Soros contra el rublo o el real, en años recientes.

La crisis de los 70 y sus consecuencias

Después de la primera señal clara que representó la medida de Nixon, esta crisis se expresó, a partir de 1973, en el fuerte aumento de los precios del barril del petróleo, empujado simultáneamente por la caída de las reservas y la producción de EE.UU, por el conflicto bélico árabe-israelí y por la presión de los países de la OPEP para mejorar su participación en la renta petrolera. El alza de los precios del petróleo impactó negativamente sobre la industria automotriz, la siderurgia y otras ramas de alto consumo de combustible y energía. 

A diferencia de la lógica deflacionaria propia de los procesos recesivos, la crisis de los 70 tuvo un carácter inflacionario. El aumento del precio de un insumo básico, como el petróleo, desató lo que los economistas burgueses llaman “puja por los precios relativos”. Es decir, una pelea por la masa de plusvalía extraída que, como resultado de la crisis, comienza a decrecer. Todas las mercaderías aumentan y la economía se vuelve inflacionaria. Como, al mismo tiempo, la economía estaba estancada o decrecía, a partir de esta crisis comenzó a hablarse de “estanflación” (estancamiento + inflación).

Según la nueva escuela económica burguesa predominante (los neoliberales seguidores de Milton Friedman), esta situación era el resultado de décadas de políticas keynesianas y del exceso de dinero inyectado por la intervención del estado, cuyas consecuencias negativas había que corregir con “planes de ajuste” de los presupuestos estatales y la “reestructuración” de los sistemas económicos y productivos.

Aplicando los consejos de la “escuela de Chicago”, los gobiernos burgueses (no sólo de las semicolonias, también de los países imperialistas), comenzaron a liquidar el “estado empresario”, privatizando las empresas públicas; a eliminar el “estado de bienestar”, reduciendo a su mínima expresión los servicios públicos y el “salario social”, y a “desregular” la economía de trabas arancelarias y legislativas. Al mismo tiempo, atacaron, y en gran parte desmontaron, las conquistas obreras de la época del boom, reduciendo el salario y endureciendo las condiciones y ritmos laborales (aumentando así enormemente la extracción de plusvalía absoluta y relativa). Todos estos procesos tuvieron un gran impacto en la dinámica económica y financiera de los años posteriores.

Sin embargo, a pesar del “discurso público” de la corriente neoliberal, el estado continuó teniendo un gran peso en la economía, como veremos más adelante. Sólo que lo hacía a través de mecanismos distintos, mucho más especulativos y parasitarios.

¿Es posible otro Bretton Woods?

Desde le desinfle de la burbuja inmobiliaria en EE.UU., en 2007, (y más aún, después del crack financiero de setiembre de 2008), se multiplican las voces que reclaman la necesidad de un nuevo acuerdo financiero mundial del tipo de Bretton Woods. Desde los neokeynesianos, como Stiglitz y Krugman, que ganan renovado prestigio y oídos burgueses para sus propuestas, hasta el “keynesianismo de izquierda” del Foro Social Mundial y de Ignace Ramonet, director de Le Monde Diplomatique.

Por nuestra parte, vemos prácticamente imposible un acuerdo que permita un “orden” o “arquitectura” financiera internacional similar al logrado en Bretton Woods porque hoy no existe casi ninguna de las condiciones económicas y políticas que permitieron ese acuerdo.

Uno de esos factores centrales fue la hegemonía económica-político-militar lograda por EEUU, en 1944, que así pudo imponer el dólar como moneda-patrón de la economía mundial. Hoy, esa hegemonía se encuentra bastante cuestionada en el plano político-militar y EEUU no tiene intenciones de reconstruir esos acuerdos. Al mismo tiempo, no aparece otro país, o grupo de países, que pueda reemplazarlo y jugar ese papel. Basta ver la crisis del euro, en este sentido. Ramonet responde que, lejos de ser un obstáculo, esto representa un aspecto positivo, ya que eso permitiría incluir en la “mesa chica” en que se toman las decisiones a “países como China, India, África del Sul, Brasil y México”. Algo así como un Bretton Woods “democratizado”.

El problema no es únicamente que Bretton Woods sólo fue posible por la hegemonía estadounidense sino que la lógica de la “arquitectura financiera” que surgió en 1944 estaba destinada a reforzar y ampliar esa hegemonía, sin que nadie pudiera cuestionarla. Pensar que la burguesía y el gobierno de EEUU (incluso en decadencia) van a estar dispuestos a ceder “amablemente” y compartir su poder con los “países emergentes” es no comprender la esencia del imperialismo y, en particular, el de EEUU. Es olvidar, por otro lado, que Nixon, ya en 1971, rompió unilateralmente los acuerdos, en condiciones mucho menos problemáticas. El capitalismo imperialista no es un sistema “maligno” por una cuestión de “mala voluntad”: es un sistema profundamente negativo para la humanidad por las tendencias profundas que surgen de sus propias leyes de funcionamiento. La otra alternativa es que, quizás Ramonet piense qué sea posible imponerle a la burguesía imperialista estadounidense un nuevo acuerdo “democratizado”, contra sus intereses y contra su voluntad.  Otro factor, secundario pero muy importante, es que los acuerdos de Bretton Woods fueron precedidos por la gran quema de capitales que provocó la crisis de 1929 y por la destrucción de capital físico de la II Guerra Mundial, especialmente en Europa. En otras palabras, la “casa imperialista estaba en orden” y dispuesta a recibir nuevas inversiones de alta rentabilidad. Actualmente, esa situación no existe: la quema de capitales (más allá del importante derrumbe que ya hemos visto) apenas ha comenzado. Y las burguesías, los gobiernos y los bancos centrales de los países imperialistas están más preocupados en un “sálvese quien pueda” que en construir una nueva “arquitectura financiera” internacional.


[1] El libro fue publicado en portugués por la Editora Sundermann (Brasil), en 2009, y en español. Por entregas, en varias ediciones de la revista Marxismo Vivo.

La COP-16 se realiza en Colombia, mientras los capitalistas continúan destruyendo la naturaleza en el mundo

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Por Alejandro Vera

El gobierno de Petro y en especial su ministra de ambiente y desarrollo sostenible Susana Muhamad han promovido enérgicamente la realización de la COP-16 en la ciudad de Cali, evento que traerá más de 15.000 visitantes a la misma del 21 de octubre al 1 de noviembre de este año; se trata de la decimosexta reunión de la Conferencia de las Partes (COP), organismo que dirige y monitorea el Convenio sobre la Diversidad biológica (CDB) de las Naciones Unidas, tratado internacional suscrito por 195 países y cuyo origen se remonta a la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro de 1992.

Esta conferencia internacional que se lleva a cabo cada dos años y que busca según sus objetivos plantear medidas, marcos y agendas para conservar la biodiversidad en el planeta y darle un uso sostenible, contará en su versión 16 con la participación de 12 jefes de estado (entre estos Lula da Silva de Brasil) y más de 100 ministros de ambiente de las naciones capitalistas, así como con 14.000 delegados internacionales. Habrá una zona azul para las delegaciones “de alto nivel” y una zona verde para la “participación” de la “gente”, lo que ya de por sí le crea una marca de elitismo y de falsa inclusión al evento por la separación del alto burocratismo internacional medioambiental del resto de la “gente”.

El gobierno Petro ha señalado un sinnúmero de bondades que traería esta conferencia para sectores económicos de Cali como el turismo, el comercio, el transporte, e incluso prometiendo la generación de nuevos puestos de trabajo; también indicando que se deben mostrar compromisos, avances y mejoras por parte del estado colombiano en cuanto al control de las problemáticas ambientales y la conservación de la biodiversidad del país. Sin embargo, vale la pena cuestionar si de esta “bonanza” temporal y circunstancial los mayores beneficiarios serán los grandes empresarios de estos sectores económicos, mientras que la mayoría de los trabajadores locales seguirán padeciendo los altos niveles de desempleo e informalidad laboral que azotan a la ciudad de Cali como al resto del país.

El gran rechazo a nivel nacional que ha recibido la mediocre intentona del periodista Luis Carlos Vélez director del medio radial burgués “la FM” de minimizar este evento como parte de su campaña derechista permanente de desgaste y oposición al gobierno, puede reflejar de forma distorsionada una expectativa sembrada en la consciencia de capas de trabajadores, sectores populares y juveniles, y del activismo social, ambientalista y político, ante el desarrollo y los resultados de la COP-16 en Colombia.

Más allá de estos debates sobre la relevancia del evento o de su impacto en la economía de Cali, queremos compartir con los trabajadores, la juventud y el activismo social y ambiental una perspectiva crítica del mismo, partiendo por reconocer que ante el avasallante y desesperanzador escenario ambiental que actualmente vivimos y padecemos de distintas maneras en todos los países del mundo, son muchos los sectores de trabajadores, populares, campesinos y de los pueblos originarios, y especialmente la juventud, quienes se han preocupado honestamente por la superación de la crisis ambiental y ecológica, y consecuentemente han desarrollado un activismo ecológico acorde con su nivel de consciencia, que los ha colocado al frente de luchas que han logrado la protección real y concreta de ríos, páramos, especies de fauna y flora, y ecosistemas enteros.

No hay paz con la naturaleza en el capitalismo

El lema principal de la COP-16 Colombia es “paz con la naturaleza”, pero también ha sido promovida como la COP de “la gente y la reconciliación”. Según la misma página de la COP-16 Colombia este lema es “un llamado a la reflexión para mejorar la relación que tenemos con el ambiente, repensar un modelo económico que no priorice la extracción, sobreexplotación y contaminación de la naturaleza”, pero todo esto sin rebasar los marcos del sistema capitalista.

En esta COP-16 se plantea hacer seguimiento a la implementación de los estados parte de la CDB al Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal adoptado por 192 países en la anterior COP-15 realizada en Canadá en diciembre de 2022. Este marco que según el programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente busca “detener y revertir la pérdida de la naturaleza, en un contexto de peligroso declive que amenaza la supervivencia de un millón de especies y afecta a la vida de miles de millones de personas”  y cuyo objetivo es “salvaguardar y utilizar de manera sostenible la biodiversidad”, ha sido catalogado como un paso histórico, pero paradójicamente fue dirigido por China, uno de los países con el capitalismo más depredador de recursos y destructor de la naturaleza en el planeta.

Una de las razones fuertes que le permitió a Colombia ser la sede elegida de este evento internacional es que hace parte del grupo privilegiado de países megadiversos del mundo, siendo el segundo más biodiverso al albergar en su territorio el 10% de la biodiversidad del planeta. Recordemos que la biodiversidad hace referencia a la riqueza en diversidad de especies de la fauna y flora vivas de un territorio, cuya preservación es fundamental para el sostenimiento de los ecosistemas y la permanencia de las diversas formas de vida en el planeta.

Pero esta biodiversidad del país está amenazada constantemente por nuestro sometimiento al imperialismo principalmente al estadounidense, estado que firmó más no ha ratificado aún el CDB y para el cual somos parte de su patio trasero, por lo que la abundante riqueza natural y biodiversidad de nuestros ecosistemas es continuamente expoliada, apropiada y enajenada (robada) por voraces capitalistas nacionales y extranjeros.

La ministra Muhamad ha declarado que la verdadera lucha del siglo XXI es por la vida y que esta se debe orientar a la transformación de la relación del ser humano con la naturaleza, así como al cambio de “nuestras prácticas de producción y consumo”, para conseguir acciones colectivas que “impulsen la vida en lugar de destruirla”.

Proteger la biodiversidad implica derrotar el sistema

Nosotros consideramos que hoy luchar por la vida de las más de 8,7 millones de especies del planeta (cálculo científico que no cuenta bacterias y microorganismos), dentro de las cuales la especie humana debe incluirse como parte integral de la naturaleza y a la vez la única especie que construye una barrera separadora de la misma que es el mundo social, implica desarrollar la lucha contra el decadente sistema capitalista en su fase imperialista, y por la superación definitiva de este, con la instauración de un sistema social superior, que es el socialismo. Porque solamente el socialismo nos va a permitir a los pueblos del mundo transformar radicalmente (de raíz) la relación del ser humano con la naturaleza al romper la dinámica del metabolismo social del capitalismo que lleva a la constante depredación de la naturaleza y a poner en al orden del día la destrucción de la vida de millones de especies, incluida la del ser humano.

La lucha por la vida debe significar mucho más que sólo cambiar las prácticas de producción y consumo dentro de los marcos del capitalismo, de pasar de unas prácticas “no sostenibles” y “salvajes”, a unas más “verdes”, más “limpias” y más “responsables”. Se debe construir una nueva forma de producción de la riqueza social, en la que la economía esté al servicio de las necesidades de la gente trabajadora y de las comunidades originarias y campesinas, y que esta economía se planifique de tal manera que se utilicen los recursos naturales necesarios para satisfacer estas necesidades y se conserven los ecosistemas en el máximo nivel requerido para revertir el ecocidio en curso. El funcionamiento del capitalismo no podrá ser nunca verde o limpio, porque su lógica es acumular ganancias sin límites a costa de la explotación indiscriminada de la naturaleza y de las vidas de los trabajadores, ya que se ha demostrado históricamente que es una máquina que hiede lodo y sangre a su paso.

Prueba de esto es que a pesar de las numerosas conferencias medioambientales y climáticas realizadas en estas tres décadas, estas no han logrado detener los desastrosos impactos del capitalismo sobre la naturaleza, por el contrario, se han agravado. Por ejemplo, se ha producido una enorme aceleración de las emisiones de GEI a la atmósfera, ya que  solo en los últimos 30 años (1990-2019) se liberaron a la atmósfera el 42% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), desde 1850.  Cada año se rompen récords de las temperaturas más altas registradas en el planeta.  Según Green Facts “en los últimos cien años, el hombre ha provocado una tasa de extinción al menos 100 veces superior a la natural. El ritmo actual de extinción supera ampliamente al de aparición de nuevas especies, lo que se traduce en una pérdida neta de biodiversidad”.

Por todo lo anterior hacemos un llamado paciente a no dejarnos engañar por las promesas y compromisos que surjan de la COP-16, cumbre en donde las naciones imperialistas muestran su cara más amable e hipócrita valiéndose del diálogo social y ambiental,  y que con la participación de los gobiernos de las naciones capitalistas subyugadas, pretenden conjuntamente lavar su imagen, cuando en realidad son corresponsables directos de la crisis climática y ecológica mundial al representar a los sectores capitalistas e imperialistas que llevan las riendas del sistema que ejecuta el ecocidio mundial y nos conduce ya al límite del colapso ecológico y la barbarie.

Holocausto: los palestinos resisten el plan de exterminio sionista

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GAZA, 14/10/2024.- Al menos cuatro personas han muerto y más de 40 han resultado heridas por un bombardeo del Ejército israelí contra tiendas de desplazados en el hospital Mártires de al Aqsa, en el centro de Gaza, esta madrugada. EFE

Por Soraya Misleh

Israel continúa imponiendo hambre y sed a 400.000 palestinos en el norte de Gaza, mientras lanza bombas sobre sus cabezas y dispara indiscriminadamente contra toda la población, contra todo lo que se mueve: niños y mujeres entre las mayores víctimas. Las escenas son macabras.

Bloques residenciales enteros se reducen a polvo en cuestión de minutos. La imagen de niños destrozados, una vez más, espanta. Otro capítulo más en la historia de horror del genocidio que se prolonga desde hace un año y que ya se ha cobrado al menos unas 180.000 víctimas palestinas sólo en la estrecha franja. La mayoría son mujeres y niños. Según una investigadora de la Universidad de Edimburgo, habrá 335.500 muertes hasta finales de 2024 (14% de la población de Gaza) si la carnicería continúa.

Lo que está en marcha ahora, en el norte de Gaza, es lo que se llama el “Plan de los Generales”. Presentada a los dirigentes sionistas por un grupo de sus oficiales retirados, bajo el liderazgo de Giora Eiland, es una versión actualizada de la infame Doctrina Dahiyeh, desarrollada “en campo” durante la invasión israelí al Líbano en 2006, en el suburbio de Beirut que lleva ese nombre. En otras palabras, sobre los cuerpos libaneses en la época –y ahora revisitada también en estos–.

La Doctrina Dahiyeh tiene como objetivo causar la máxima destrucción a toda la población para volverla contra su propia resistencia. No está funcionando. Al igual que su nueva versión, el “Plan de los Generales”, que confina, sin agua ni alimentos, a 400.000 palestinos en el norte de Gaza, mientras los quema vivos, bombardea sus escuelas y hospitales y promueve más y más masacres, no está funcionando.

Sin salida en verdadero campo de concentración en que Israel ha transformado a Gaza, muchos palestinos se niegan a abandonar sus hogares; la situación en el sur es igualmente insostenible, no existe una zona segura en el gueto en el que están atrapados.

Los palestinos, la mayoría de los cuales son jóvenes –en Gaza, la mitad tiene menos de 18 años– saben que la resistencia no es una elección, es existencia bajo la constante amenaza de ser borrados del mapa.

Esto en toda la Palestina ocupada, sometida a genocidio, limpieza étnica, colonización, apartheid, racismo. Un sentimiento que es compartido en el refugio/diáspora. Han pasado 76 años de continua Nakba, la catástrofe palestina cuya piedra angular es la formación del genocida Estado de Israel en 1948.

Muestra de ello son las expresiones de todas las partes, del pueblo palestino y árabe en general, tras el asesinato del combatiente palestino Yahia Sinwar, quien murió luchando un arma en la mano por la libertad de su pueblo. «La resistencia nunca muere».

“Con sangre escribimos por Palestina”, había dicho el revolucionario palestino marxista Ghassan Kanafani.

Apoyar incondicionalmente la heroica e histórica resistencia palestina es papel de la solidaridad internacional, de los oprimidos y explotados que entienden que esta lucha también es suya, por su liberación.

En esta dirección, es urgente ampliar el aislamiento internacional de Israel, aumentando la presión para que todos los Estados rompan inmediatamente las relaciones con este enclave militar del imperialismo. Y profundizar así el principio del fin del proyecto colonial sionista, hacia una Palestina libre del río al mar.

Traducción: Natalia Estrada.

Palestina Libre: “Resistimos, existimos, no seremos borrados del mapa”

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Un año de genocidio en Gaza. Un año más de resistencia del pueblo palestino. A partir de su falsa propaganda, Israel se sintió apoyado, como base militar del imperialismo en la región de Medio Oriente y el Norte de África, para buscar su “solución final” en la continua Nakba (la catástrofe palestina cuya piedra angular es la formación de este Estado racista el 15 de mayo de 1948).

Por Soraya Misleh

Según un estudio de investigadora de la Universidad de Edimburgo, si el genocidio continúa, para finales de 2024 habrá alrededor de 335.500 palestinos muertos en Gaza, 14% de la población de la estrecha franja. Y hay experimentos de reproducción del genocidio en Cisjordania y el Líbano. Pero lo decimos alto y claro: resistimos, existimos, no seremos borrados del mapa.

El pueblo palestino ha enfrentado esta amenaza durante más de 76 años, en la continua Nakba. En 1948, sobre sus cuerpos y los escombros de sus aldeas, se creó Israel sobre 78% de la Palestina histórica. Desde entonces, la sociedad palestina ha estado completamente fragmentada: la mitad de los 13 millones se encuentran en refugio/diáspora y la otra mitad bajo colonización violenta, apartheid, limpieza étnica y genocidio.

En 1948, dos tercios fueron expulsados ​​violentamente en una limpieza étnica que incluyó genocidios en decenas de aldeas en las que las violaciones fueron instrumentales para aterrorizar a la población y obligarla a abandonar las tierras que siempre habían sido suyas. Alrededor de 800.000 palestinos se convirtieron en refugiados de la noche a la mañana y alrededor de 530 aldeas fueron destruidas para dar paso a los kibutzim (asentamientos que proliferan cada día, construidos, por lo tanto, en tierras palestinas). Kibutzim como los ubicados alrededor de la Franja de Gaza, que fue ocupada militarmente, junto con Cisjordania y la Ciudad Vieja de Jerusalén, en 1967.

Gaza y Cisjordania

Gaza ya se enfrentaba a una situación dramática, después de 17 años de criminal cerco sionista y una serie de masacres. Naciones Unidas (ONU), en 2015, incluso llegó a afirmar que la estrecha franja se volvería inhabitable en cinco años. No empezó ahora, cuando todo está destruido y la carnicería continúa, además de la imposición israelí al hambre, la sed, la falta de condiciones sanitarias y de tratamiento médico a los ahora más de 2 millones de palestinos (aparte de los que fueron asesinados).

En Cisjordania y la Ciudad Vieja de Jerusalén, el apartheid, la agresiva expansión colonial y la limpieza étnica son la norma a la que la ocupación sionista somete a unos 3,2 millones de palestinos. En esta nueva fase de la Nakba, más de 700 personas han muerto y miles han resultado heridas, con decenas de ciudades sitiadas y aldeas despobladas, en medio de ataques de las fuerzas de ocupación y pogromos de colonos racistas y violentos. Israel ha autorizado nueve mil nuevos asentamientos en medio del genocidio actual. El robo de tierras palestinas se acelera. Además, se ha más que duplicado el número de presos políticos, que son sometidos a torturas indescriptibles, incluida la violación.

La responsabilidad del Brasil: el gobierno de Lula necesita romper relaciones con Israel de inmediato

A diferencia de lo que presenta el oligopolio mediático en manos de los grandes capitalistas, lo que vemos hoy no es una guerra entre iguales, sino, vale reafirmarlo, un genocidio –conforme se describe incluso en la Convención para la Prevención y la Represión del Crimen de Genocidio, ratificado por Brasil el 15 de abril de 1952.

Según esta Convención, que irónicamente se remonta al 9 de diciembre de 1948 –cuando los palestinos se encontraban ante la piedra fundamental de la Nakba–, “se entiende por genocidio cualesquiera de los siguientes actos, cometidos con la intención de destruir, total o parcialmente:, un grupo nacional, étnico, racial o religioso, tales como: asesinato de miembros del grupo; daño grave a la integridad física o psíquica de los miembros del grupo; sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que le causen destrucción física total o parcial; medidas para prevenir nacimientos en el seno del grupo; traslado forzoso de menores de un grupo a otro”.

En otras palabras, todo lo que Israel hace contra el pueblo palestino está ampliamente documentado y es transmitido en vivo. Los signatarios de esta Convención tienen la obligación de no permitir el genocidio y pueden ser considerados responsables por inacción u omisión. Entre ellas, “establecer sanciones penales efectivas” para quienes cometan este crimen de lesa humanidad.

El gobierno habla de genocidio, pero no rompe relaciones

Niños caminando por los restos calcinados del campamento de refugiados del Hospital Al Aqsa, en Deir al-Balah, Gaza, donde murieron 4 personas quemadas y más de 20 resultaron con quemaduras graves, tras un bombardeo israelí.

Lula reconoció, allá por febrero, durante su participación en la 37ª Cumbre de la Unión Africana en Etiopía, el genocidio cometido por Israel contra el pueblo palestino en Gaza, y lo reiteró en otras ocasiones.

Sin embargo, un año después –y con el genocidio tocando a las puertas del Líbano y con más intensidad en Cisjordania–, Brasil no sólo mantiene acuerdos y relaciones con Israel, sino que, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, difundió el 7 de octubre de 2024 una nota de prensa digna de repudio.

En el comunicado, el gobierno de Lula insiste en clasificar erróneamente a la resistencia palestina como “ataques terroristas”, lo que ignora el reconocimiento del derecho de los pueblos colonizados a resistir por todos los medios, y se hace eco de la propaganda de guerra contra todo el pueblo palestino. La nota es tan lamentable que los palestinos no existen en ella. El genocidio que reconoció Lula está ausente.

Con motivo del primer aniversario del genocidio y de la heroica e histórica resistencia palestina, que no disminuye, en las calles y en todas partes se alzan voces que exigen la ruptura inmediata de las relaciones económicas, académicas y diplomáticas con el Estado genocida de Israel. Esta es la solidaridad que necesitamos y queremos. Seguiremos en marcha hasta la Palestina libre del río al mar.

Traducción: Natalia Estrada.

¿Cómo luchar por una Palestina Libre del río al mar?

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Recientemente, un operativo del ejército israelí asesinó a Yahya Sinwar, el principal líder político militar de Hamas en la Franja de Gaza, a quien se señalaba como el autor intelectual del ataque que esa organización realizó en territorio israelí, el 7 de octubre de 2023. A fines de setiembre, en Líbano, había asesinado al líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah. Se trata sin dudas de golpes muy fuertes asestados por el sionismo a organizaciones que lo combaten y deben haber tenido un fuerte impacto en el pueblo palestino, en el libanés y en el conjunto de los pueblos árabes y musulmanes, al ver caer a quienes eran vistos cómo los principales referentes de la resistencia armada al estado sionista.  A pesar de ello, consideramos que no significarán el “triunfo definitivo” del estado sionista y que la lucha contra el sionismo seguirá en la región y en el mundo, en los diversos planos en que se libra.

Por Alejandro Iturbe

En este artículo, vamos a partir de la lucha del pueblo palestino por recuperar su territorio histórico usurpado por el enclave imperialista que es el estado sionista. Desde la creación de este enclave (en 1948), este pueblo ha vivido la expulsión y la condena al exilio, y también ataques y agresiones permanentes por parte del sionismo a aquellos que permanecieron en el territorio. Una durísima realidad cotidiana que los palestinos llaman la nakba (catástrofe) permanente. Ataque que, en la Franja de Gaza, apela directamente a métodos genocidas y un nuevo intento de expulsión en masa.

A pesar de ello, en el marco, de esas durísimas condiciones, el pueblo palestino resiste con obstinación y heroísmo, lucha con lo que tiene mano contra un enemigo muchísimo más poderoso en el campo militar y mantiene la aspiración de recuperar su territorio histórico usurpado por el sionismo. Así lo expresa, con emoción y dolor, Soraya Misleh, activista palestina nacida en Brasil, en un artículo reciente: “Seguiremos en marcha hasta la Palestina libre del río al mar”[1]. Esta obstinación y heroísmo del pueblo palestino, que se transmiten de generación en generación, es el factor básico por el que el estado sionista no consigue su “triunfo definitivo”[2].

Si vemos específicamente la Franja de Gaza, Hamas es la que organización que ha dado cuerpo a la resistencia y el combate de la población palestina de ese territorio contra el estado sionista y sus agresiones permanentes. Más allá de las diferencias que tenemos con esa organización, la defendemos de los ataques sionistas y estamos en el mismo campo en su lucha militar. Por eso, no “condenamos” o criticamos sus métodos y acciones militares (como el ataque del 7 de octubre pasado) tal como hacen otras organizaciones de izquierda[3].

En este sentido, como reflejo de la «obstinación» del pueblo palestino, Hamas ha expresado que continuará su lucha a pesar del asesinato de Sinwar: «Matar a nuestros líderes no significa nuestro fin (…) Hamas es un movimiento de liberación dirigido por personas que buscan la libertad y la dignidad, y esto no se puede eliminar»[4].

Fotografía de Yahya Sinwar, recientemente asesinado por las fuerzas de ocupación sionistas.

Es muy interesante señalar que en el propio Estado de Israel, donde siempre se identifica la resistencia en Gaza con el “terrorismo” de Hamas, algunos medios sionistas consideran que no se puede afirmar que se ganó la guerra en Gaza. En un artículo reciente, The Jerusalem Post analiza:“Además, hasta ahora, Hamas no ha sido derrotado. ¿Se derrumbará ahora sin Sinwar? Probablemente no”[5].

¿Cuál debe ser el objetivo de la lucha del pueblo palestino?

En este punto, es necesario ampliar nuestro foco porque la lucha del pueblo palestino contra el enclave imperialista sionista se expresa no solo en el territorio histórico y en su región inmediata sino de hecho, en todo el mundo y a través de una combinación de métodos de lucha. En el marco de movilizaciones unitarias, al pueblo palestino y a los que apoyan su lucha les llegan diversas propuestas sobre cuáles debe ser los objetivos de esta lucha y los caminos para alcanzarlos, con intensos debates entre propuestas diferentes y, muchas veces, enfrentadas entre sí.

Desde su fundación, en 1982, la LIT-CI apoya incondicionalmente la lucha del pueblo palestino por recuperar su territorio histórico usurpado por el enclave político-militar imperialista, desde 1948. Esta definición continúa la tradición del trotskismo y de la IV Internacional, enfrentada con la del estalinismo, que apoyó la creación del enclave sionista.

Nuestra posición se expresó en tomar como propia la consigna fundacional de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) “Por una Palestina Laica Democrática y No Racista”[6]. Una consigna que fue abandonada por esta organización con los acuerdos de Oslo, en 1993)[7]. El pueblo palestino mantiene esta aspiración y la expresa a través de la consigna “Por una Palestina Libre del Río [Jordán] al Mar [Mediterráneo]”. Para alcanzar ese objetivo, es imprescindible derrotar militarmente y destruir el Estado sionista. No hay forma de que el pueblo palestino recupere su territorio mientras exista el enclave sionista-imperialista que lo usurpa.

Esto nos ha llevado a debatir con los que proponen que el objetivo de la lucha palestina debe ser la creación de un mini-estado palestino en Gaza y Cisjordania, que coexista, lado a lado, con el Estado de Israel en las fronteras de 1967 (es decir, ocupando 78% del territorio histórico de Palestina). La hemos combatido políticamente, como “la falsa solución de los dos Estados”[8].

También con aquellos que proponen desde la izquierda, e incluso desde el trotskismo, que el principal camino para lograr que el pueblo palestino recupere su territorio es la conformación de una alianza con la clase obrera israelí contra el “enemigo común” (el Estado y la burguesía sionistas). Una alianza que es imposible de lograr, por el carácter usurpador y ocupante de la población judía del Estado de Israel. Ese carácter marca los límites insalvables de las profundas contradicciones que se expresan al interior de la sociedad israelí[9].

¿Es posible derrotar militarmente el Estado de Israel y el imperialismo?

La lucha contra el enclave sionista-imperialista se desarrolla en varios “frentes de guerra” y con una combinación de métodos. Si observamos lo que ocurre en la Franja de Gaza o en Líbano, constatamos que la superioridad en armas y tecnología militar del sionismo sobre sus oponentes es abrumadora. Esto ha llevado a muchos analistas que apoyan al pueblo palestino a considerar que, en el campo militar, el Estado sionista es “invencible”[10].

Una visión que el sionismo sostiene desde hace muchas décadas y que ya fue desmentida por su derrota frente a Hezbolá, en la invasión a Líbano, en 2006. Es necesario considerar la diferencia entre las acciones militares a distancia o “desde el aire” (hoy basadas en la tecnología) y aquellas que se desarrollan “por tierra” para ocupar y controlar un territorio de modo permanente. En este tipo de combate “cara a cara” inciden mucho los “factores humanos” como la moral y la convicción de los combatientes, y el conocimiento del terreno de combate (principalmente si es urbano).

El Estado de Israel cuenta con una gran superioridad en el primer tipo de acciones y la aprovecha a fondo. Esta superioridad aumenta con el apoyo financiero, en armamento y en tecnología que le brindan las potencias imperialistas, en especial EEUU[11]. Recientemente, hemos visto que Joe Biden puso a disposición del Estado sionista el sistema THAAD (siglas en inglés de Terminal de Defensa Antiaérea a Gran Altitud) para contrarrestar el ataque iraní a Tel Aviv con misiles de larga distancia[12].

Las cosas le resultan mucho más difíciles con el segundo tipo de acciones. Ya lo hemos visto en 2006 con la invasión al Líbano. Actualmente, a pesar de sus métodos genocidas y de “tierra arrasada” Israel no consigue un control estable de la Franja de Gaza ni eliminar la heroica resistencia palestina. También comienza a experimentar dificultades en esta nueva invasión al Líbano[13].

La guerra como lucha político-militar

Si se considera de modo aislado, la correlación de fuerzas de los factores armamento-tecnología y militar, la conclusión inevitable es que los palestinos nunca podrán derrotar al Estado sionista en este terreno y, por lo tanto, solo quedan las “acciones políticas”.

Combatientes palestinos en la década de 1980.

Por extensión del método de razonamiento, “el imperialismo es invencible” y todas las guerras de liberación de los pueblos agredidos, oprimidos y colonizados están condenadas de antemano a la derrota en la arena militar porque siempre parten de una gran desigualdad en este terreno frente a los agresores, los opresores y las potencias imperialistas.

Sin embargo, la historia ha mostrado muchos ejemplos contrarios. A un costo de duros sacrificios y sufrimientos, hemos visto grandes triunfos militares de los pueblos oprimidos y colonizados contra fuerzas militares queeran muy superiores. Baste nombrar el del pueblo argelino en su lucha por la independencia contra el imperialismo francés; el del pueblo vietnamita contra el imperialismo estadounidense (la principal potencia militar del planeta); o la victoria del pueblo libanés contra Israel, en 2006. 

En estos triunfos se combinaron factores políticos y militares. En primer lugar, la disposición de las masas oprimidas y colonizadas a una lucha heroica. En segundo lugar, esa lucha se fue elevando a una guerra de liberación cada vez más dura (en la que inevitablemente se utilizaban también acciones “crueles”). En tercer lugar, fueron rodeadas de solidaridad y apoyo internacional, con grandes movilizaciones en los propios países imperialistas y opresores. Todo esto acabó provocando una baja en la moral y hasta una quiebra en la combatividad del ejército opresor/imperialista por la comprobación de que no habría impunidad ni “victoria fácil”.

La combinación de los métodos de lucha

Por eso, las acciones políticas de masas y la acción militar deben combinarse y fortalecerse mutuamente. La campaña BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) ha contribuido al aislamiento internacional del Estado sionista. Incluso ha impactado sobre la economía israelí y ha aumentado las contradicciones internas en su población. Es decir, debilitó al enemigo y contribuye a su “erosión” interna.

Movilización en solidaridad con la resistencia palestina en el Estado español, en enero de este año.

En los países imperialistas que apoyan incondicionalmente al Estado de Israel, como EE.UU., Gran Bretaña y Francia, las movilizaciones de masas (especialmente de jóvenes) le han generan fuertes contradicciones internas a sus gobiernos. Es muy bueno que esto suceda y hay que mantener y fortalecer esas movilizaciones. Pero, no es suficiente. Es necesario que esas movilizaciones se eleven a acciones que consigan impedir que esos gobiernos apoyen con armas y tecnología al Estado sionista.

En otros países, como Brasil (que dicen ser “solidarios” con los palestinos) está planteada la exigencia a sus gobiernos a que rompan las relaciones diplomáticas con el Estado de Israel y así aumenten su aislamiento internacional.

Si analizamos nuestro campo en esta guerra, vemos que, en condiciones terribles, el pueblo palestino resiste con inmenso heroísmo los ataques genocidas del sionismo. Vemos también que existe una gran disposición de lucha en las masas árabes y musulmanas que realizan grandes movilizaciones en apoyo a los palestinos. En algunos casos, se elevan al terreno militar, como los hutíes yemenitas, que, de hecho, le abrieron un “nuevo frente militar” al sionismo[14].

Ahora se ha sumado la lucha del pueblo libanés, también atacado directamente por el sionismo. En ese contexto, se produjo el ataque de misiles de Irán. Seguramente el pueblo palestino y las masas árabes y musulmanes apoyaron ese ataque. Pero tampoco es suficiente. Debemos exigirle al régimen de los ayatolás que pase de las acciones aisladas y limitadas a una guerra total contra el Estado de Israel. En esa perspectiva, que, en lo inmediato, provea a Hezbolá de armas y tecnología para luchar en mejores condiciones.

La situación de los palestinos de la Franja de Gaza es terrible, aislados de todo por muros y cerrojos militares: no pueden recibir ya no armas para luchar sino ni siquiera alimentos y suministros médicos. La situación de Cisjordania es menos aguda, pero el marco de aislamiento es el mismo.

En este cerrojo sobre los palestinos juegan un papel esencial los regímenes y gobiernos de Egipto y Jordania, que se han transformado en cómplices-agentes del Estado sionista y en “custodios externos” de sus fronteras. Es decir, para romper el aislamiento de los palestinos (y que puedan recibir las armas y los suministros necesarios), está planteada la necesidad de una lucha frontal de sus pueblos contra sus propios regímenes y gobiernos para acabar con esta complicidad y que esos países entren en guerra contra el estado sionista[15].

En aquellos países árabes y musulmanes que no actúan como cómplices del sionismo, es necesario exigirle a sus gobiernos que pasen de las meras palabras de apoyo a los palestinos a realizar acciones militares contra el estado sionista.

Algunas conclusiones

Hemos dicho que para que el pueblo palestino recupere su territorio histórico es necesario derrotar militarmente y destruir el Estado sionista. Para lograr ese objetivo, es necesario que la lucha palestina sea la chispa que “incendie” la región con un proceso revolucionario de los pueblos árabes y musulmanes que desarrolle una lucha militar a fondo contra ese Estado, desde “todos los frentes” y de modo simultáneo[16].  

En realidad, esta “chispa” puede detonar un proceso mundial. Porque si el Estado de Israel llegase a estar ante el peligro de ser derrotado militarmente y caer, es muy probable que el imperialismo estadounidense intervenga para defender a su “aliado estratégico”. Tal como ya hemos dicho, la historia mostró, en las guerras de Vietnam, Irak y Afganistán, que el imperialismo estadounidense no es invencible y puede ser derrotado también en el terreno militar.

Queremos terminar este artículo expresando nuestra solidaridad y nuestro apoyo al pueblo y a los luchadores palestinos ante el dolor y la tristeza por el asesinato Sinwar. Sabemos que no se rendirán ni bajarán los brazos y que esos sentimientos serán combustible que alimentará la continuidad de su lucha. Es con esa perspectiva que formulamos nuestras propuestas.


[1] https://litci.org/es/palestina-libre-resistimos-existimos-no-seremos-borrados-del-mapa/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

[2] Sobre este tema, recomendamos leer: https://litci.org/es/nakba-los-jovenes-no-olvidaron/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

[3] Sobre este tema, ver https://litci.org/es/nuestros-acuerdos-y-diferencias-con-hamas/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

[4] https://www.eitb.eus/es/noticias/internacional/detalle/9607867/la-respuesta-de-hamas-a-israel-tras-muerte-de-sinwar-matar-a-nuestros-lideres-no-significa-nuestro-fin/

[5] https://www.jpost.com/spanish/noticias-de-israel/article-825265

[6] N. Moreno (1982): Polémica sobre Medio Oriente. (marxists.org)

[7] https://litci.org/es/oslo-la-paz-de-los-cementerios-para-la-continua-nakba/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

[8] Ver por ejemplo: https://litci.org/es/palestina-sobre-la-falsa-solucion-de-los-dos-estados/ y https://litci.org/es/palestina-por-que-nos-oponemos-a-la-solucion-de-dos-estados/

[9] Ver, por ejemplo: https://litci.org/es/crisis-economica-en-el-estado-de-israel/?utm_source=copylink&utm_medium=browser y el dossier sobre Palestina incluido en la revista Marxismo Vivo de próxima publicación.   

[10] Ver por ejemplo, https://litci.org/es/debate-con-gilbert-achcar-sobre-palestina-piedras-contra-tanques-y-misiles/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

[11] https://www.defesanet.com.br/il/eua-e-alemanha-continuam-sendo-principais-fornecedores-de-armas-a-israel/

[12] https://www.bbc.com/mundo/articles/c2lnywl2gyro

[13] https://espanol.almayadeen.net/noticias/politica/1933761/hizbullah-de-l%C3%ADbano-destruye-cuatro-tanques-israel%C3%ADes-en-poc

[14] https://litci.org/es/tras-el-ataque-con-drones-de-los-huties-israel-abre-una-ofensiva-contra-yemen/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

[15] Ver: https://litci.org/es/egipto-el-impacto-de-la-situacion-en-gaza/?utm_source=copylink&utm_medium=browser y https://litci.org/es/la-complicidad-del-regimen-jordano-con-israel/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

[16] https://litci.org/es/la-cuestion-palestina-punto-central-de-la-revolucion-arabe/?utm_source=copylink&utm_medium=browser

Secuestrados por la criminalidad

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Editorial de Bandera Socialista 145 – septiembre/octubre 2024

El Perú, literalmente, se encuentra secuestrado por la criminalidad. De la grande y pequeña, de la que controla el dúo Gobierno-Congreso y la que controla las calles.

Más allá de las responsabilidades inmediatas y la ineficacia o no de las medidas que se dictan y ofrecen para cada caso, todo tiene que ver con el sistema de economía neoliberal que nadie, y sobre todo los de arriba, quieren poner en cuestión. Lo cierto es que detrás de la crisis actual está el fracaso de este modelo, que se impulsa en nombre de llevarnos al primer mundo, cuando en realidad nos lleva a la barbarie. Por supuesto, si los trabajadores no hacemos algo para evitarlo y salvarnos, porque no hay otra salida.

Los transportistas salieron a hacerle frente al crimen organizado masificado en su sector como en otras áreas de la economía popular, con un paro que paralizó la capital el jueves 26. En respuesta, el gobierno declaró en emergencia los distritos más pobres de la capital disponiendo su patrulla por el Ejército, exponiendo a la población civil a sus abusos, y anuncia otras medidas que, sin duda alguna, serán nuevos fracasos ante una criminalidad que se desboca y amenaza seguir creciendo.

Al mismo tiempo que arde la capital por los ataques del crimen organizado, gran parte del país, sobre todo la Amazonía, era y es devorada por gigantescos incendios forestales ante el que el Gobierno poco o nada hace, y que son alentados por mafias vinculadas al agronegocio. Sólo hace meses el mafioso Congreso hizo aprobar por insistencia una nueva Ley Forestal que incentiva la destrucción de la Amazonía. En este caso no solo estamos ante un crimen contra el medio ambiente, sino contra la propia población pobre y de comunidades indígenas que sufren muertes y destrucción de los hábitats donde viven.

Estos hechos, que ponen de relieve el peso que alcanza el crimen organizado en el país, en realidad apenas son la punta del iceberg de un mal mucho mayor. El crimen opera en la minería informal e ilegal. En el tráfico de drogas. En el sicariato y en el de las extorsiones. Esto es: comprende una significativa parte de la economía nacional que controla la burguesía, y afecta, sobre todo, a la población trabajadora y pobre.

Así, es normal que sus tentáculos alcancen al Estado –el Congreso, el Gobierno y otras instituciones, con múltiples investigaciones de organización criminal–, desde donde operan buscando protección e impunidad. Cuando se trata de estos criminales no estamos ante una delincuencia común, sino ante representaciones con proyectos políticos. El Fujimorismo tiene acusaciones de “organización criminal”, pero es una organización política que embandera y defiende el modelo neoliberal y autoritario que implantó su mentor recién fallecido. Lo mismo sucede con las otras variantes políticas, incluida sectores que se llaman de “izquierda”.

¿Y de qué trata el modelo que estos defienden sino de la liberalidad del capital en un país atrasado y sin soberanía, que nos ha convertido en un territorio primario exportador dominado por multinacionales y que ahora pretende más minería y más deforestación para el agronegocio?

¿De qué trata el modelo sino de un país convertido en “atractivo” para las inversiones por la mano de obra precarizada y barata que ofrece, y sobre todo con 80 % de informalidad donde prende con facilidad el negocio del crimen organizado?

¿Y de qué trata un modelo que desnacionaliza y termina por acabar con la poca industria existente, y que en la conflictividad EEUU-China nos posiciona en uno de los bandos opresores que desplaza al otro en el control de la infraestructura nacional (empresas eléctricas, ¿mega puerto de Chancay)?

Todo este sistema es la verdadera génesis y promotora de la criminalidad. Por ello se ha hecho funcional con el Estado y tiene influencia a través de diversos partidos.

También se ha hecho funcional para los aparatos sindicales, como la CGTP, que firma pronunciamientos conjuntos con la Sociedad Nacional de Industrias, dizque, para “combatir la criminalidad” –nada menos que con los que causan despidos y trabajo precario, que es otra forma de crimen–, mientras por otro lado deja que las luchas obreras se desgasten y sean derrotadas.

Ante la deriva del país, una vez llenado sus bolsillos, los capitalistas podrán huir si así lo necesitan. Los únicos que sufrimos hoy y sufriremos mañana somos los trabajadores y pobres. Salvar al Perú está en nuestras manos y depende de nosotros.

Así como los transportistas, en su mayoría trabajadores informales o cuentapropistas, salieron a luchar por soluciones efectivas y se enfrentan al crimen organizado y al Gobierno, debemos hacerlo todos. En el campo, las organizaciones indígenas están llamando a la lucha en defensa de sus territorios. En las zonas invadidas por la gran minería, las poblaciones resisten. En las fábricas los obreros se defienden de los despidos masivos. Necesitamos la lucha unida de todos para enfrentar los múltiples ataques. La unidad de la misma clase obrera para enfrentar la ola que está barriendo con sus derechos y organizaciones. Esta es salida y no esperar las elecciones del 2026, que colocará en Palacio y el Congreso a otros bandidos. La salida es luchar hasta la derrota del gobierno de Boluarte y su Congreso y arrancar las soluciones inmediatas que se reclaman. Y por esta vía, construir una solución de fondo, con un Gobierno de las organizaciones obreras y populares.

La recurrente e inútil tentación autoritaria

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El pedido del gobierno de tipificar el delito de “terrorismo urbano” resulta tan incapaz de detener las extorsiones como los “estados de emergencia” y todas las medidas que han fortalecido a la policía.

Por Víctor Montes

Los potentes paros de los transportistas, el 26 de septiembre primero, y el 10, 11 y 12 de octubre después, han abierto un nuevo momento de la lucha contra la criminalidad, el gobierno de Dina Boluarte y el Congreso.

El punto de quiebre ha sido la absoluta incapacidad mostrada por el gobierno, y las instituciones de la democracia patronal y corrupta, para tomar decisiones y medidas efectivas contra el accionar de las organizaciones criminales que asesinan, amenazan y extorsionan a transportistas, tiendas, mercados y hasta comedores populares.

El año más violento

Los últimos informes periodísticos dan cuenta de que este 2024 ya se ha convertido en el año con más homicidios de los últimos 8 años. Al 10 de octubre, el Sistema de Información de Defunciones (SINADEF) ha registrado 1493 casos, superando el total de homicidios registrados en todo el 2023, cuando se contabilizaron 1431. Esto hace un promedio de entre 4 y 5 personas asesinadas cada día.

Otro tanto pasa con las denuncias de extorsiones. Si en 2023 se realizaron 4397 denuncias, en lo que va del 2024 este número se ha elevado en un 14%, llegando a las 5012 denuncias.

Si tomamos en cuenta que en la mayor parte de los casos, las víctimas deciden no denunciar pues la policía es absolutamente impotente frente a este delito, entonces podemos suponer que la realidad es mucho peor.

El gobierno repite el libreto

Ante la contundencia del primer paro, el gobierno volvió a declarar en “estado de emergencia” 14 distritos de Lima y Callao. Pero rápidamente se hizo evidente la impotencia de dicha medida, lo que provocó la convocatoria y posterior realización del paro de 72 horas de los días 10, 11 y 12 de octubre. Tan ineficaz resultó declarar estado de emergencia, que el propio premier Adrianzén, lamentó no tener la cantidad de policías que se necesitaba.

Golpeado y acorralado, el gobierno, esta vez de la mano del Congreso reaccionario y corrupto dominado por el fujimorismo, han buscado realizar nuevas modificatorias a la Ley de Crimen organizado con la finalidad de revertir parcialmente los cambios que ese mismo Congreso, lleno de agrupaciones investigadas como organizaciones criminales, había aprobado para sacarse de encima a la fiscalía. Las modificaciones no fueron más que una respuesta ruin, rehuyendo a las exigencias para derogar la citada ley.

Por último, desde el gobierno se ha tomado como caballito de batalla la tipificación del delito de “terrorismo urbano”, con penas más severas para quienes sean apresados por este motivo. Una medida que no asegura eficacia en la lucha contra los extorsionadores y sicarios, y que, por el contrario, atenta contra el derecho a la protesta pues coloca en el mismo saco a muchas acciones de protesta popular, al tiempo que extrae del ámbito del sistema judicial a los efectivos policiales o militares que hagan uso indiscriminado de armas de fuego causando la muerte o hiriendo injustificadamente a cualquier ciudadano. Todos los involucrados en los asesinatos del 2022-2023 hubieran estado protegidos por esa ley que se pretende aprobar.

En ese contexto, hablar simplemente de aumentar la cantidad de policías solo multiplicaría la ineficacia y los casos de abusos contra protestas sociales. Es decir, la represión contra quienes hoy valientemente se plantan ante los sicarios y extorsionadores movilizándose, y enfrentan la represión del gobierno.

Pero… ¿Sirven de algo las medidas planteadas?

La clase obrera, en términos de clase, no tiene ningún interés en que se endurezca el aparato represivo de un Estado. Un aparato que siempre está al servicio de los intereses patronales.

Ya ha quedado claro que, más allá la sensación que puede generar ver a los militares en la calle, su presencia es absolutamente incapaz de hacer frente a la criminalidad. Prueba inmediata es el conjunto de ataques que se han perpetrado a buses de transporte y comerciantes, además de los más de 20 asesinatos perpetrados bajo la reciente declaratoria de estado de emergencia.

Menos cuando son los propios mandos de las FF.AA. y policiales los que hacen negocios con esas mismas organizaciones criminales, y la tropa, expuesta a la violencia de las bandas y mal pagada, muchas veces prefiere vender su autoridad y mirar para otro lado, como muestra la reciente denuncia sobre el alquiler que algunos policías hacían de sus armas a extorsionadores y secuestradores. 

La policía mata… solo a los que luchan

El derrotero autoritario de la patronal y sus gobiernos, que tuvo un momento cumbre bajo la dictadura de Fujimori, no ha dejado de existir bajo la democracia pactada tras la caída del dictador en el año 2000. 

Entre 2002 y 2021, ya “en democracia”, la policía y las FF.AA. asesinaron a 162 personas reprimiendo acciones de protesta. Si les sumamos las 49 que mató el gobierno de Boluarte entre diciembre de 2022 y marzo de 2023, los números desvelan la verdadera guerra que libran las fuerzas represivas del país: una guerra contra el pueblo pobre y trabajador. 

Por eso las declaratorias de “estado de emergencia”, que nos quitan el derecho a la inviolabilidad del domicilio, al libre tránsito, a la libertad de reunión y que no se nos detenga sin una orden judicial,  solo han sido “útiles” para el gobierno cuando se ha tratado de enfrentar a la población movilizada.

Visto así, la respuesta a la pregunta ¿A quién sirve realmente la incorporación del delito de terrorismo urbano? cae de madura: a las grandes empresas que saquean nuestro país y explotan a la clase trabajadora, y por supuesto al gobierno, que utilizarán la ley para reprimir, mientras  se siguen mostrando absolutamente incapaces de hacer frente al crimen organizado, que es la expresión de un sector de la burguesía que se dedica a negocios ilegales, y defienda balazos sus cotos de poder.

Los que luchan, sus direcciones y la salida

La potente movilización que ha acorralado al gobierno, es liderada por sectores de empresas del transporte, transportistas que son dueños de sus unidades, cobradores, comerciantes medianos y pequeños, y trabajadores que laboran al día, unidos por la necesidad de defender sus ingresos y sus vidas frente al crimen organizado.

Y justamente por eso, su programa de reivindicaciones expresa una variedad de intereses que no necesariamente enfrentan la problemática del crimen desde la raíz, y claramente, no tiene una mirada clasista. 

Por el contrario, sus demandas albergan el anhelo de una mayor represión, y coquetea con la recurrente tentación autoritaria que tanto caracteriza a la política nacional desde el nacimiento del Perú como país independiente.

Por eso se hace urgente abrir un debate, desde la base obrera, sobre cuál es el camino para hacer frente al crimen organizado.

Un tema es reivindicar el método de lucha. Los transportistas, comerciantes y demás sectores del “pueblo”, que hoy se han convertido en la punta de lanza del enfrentamiento al gobierno de Boluarte y el Congreso reaccionario, han vuelto a poner en la agenda la movilización y la paralización como el método más efectivo para imponer las demandas más sentidas de la población. Por eso debemos exigir la realización de un verdadero Paro Nacional unitario y de combate, que condense la acción de todos los sectores y sus justas demandas. 

Es una exigencia que debe nacer de las bases obreras y populares, de la realización de asambleas que acuerden la realización del paro. Contra la campaña patronal que dice que “el Perú no puede parar”, los transportistas y el pueblo trabajador sabemos que es la única manera de vivir y mejorar nuestra situación. 

Por eso urge que la clase trabajadora, que también enfrenta la ola de violencia y crímenes que se ha desatado, y que adicionalmente lucha contra los ceses colectivos, los bajos salarios y el alza del costo de vida, tome esta lucha desde una mirada clasista, denunciando que son justamente el gobierno, al servicio de las grandes empresas, la policía y las FF.AA., los principales responsables del actual incremento del crimen organizado, que germina a lo largo y ancho del país de la mano de un modelo económico saqueador y de la corrupción que trae consigo. Y será uniendo la lucha obrera con la del pueblo, que pondremos finalmente en la mesa las verdaderas demandas obreras y populares.

Mafias políticas, extorsionadores y empresarios rapiñan al país

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Incendios que consumen la amazonia causando muerte y destrucción ante la pasividad del gobierno; bandas criminales que extienden sin freno sus territorios de influencia en la mismísima Capital; numerosas familias que ven pisoteado su derecho a la justicia ante el emblemático caso del genocida, violador de derechos humanos y corrupto de alta factura que fue Alberto Fujimori, quien primero fue ilegalmente indultado y al morir recibió honores del Estado con tres días de duelo nacional. Y numerosas atrocidades más a lo que se suma una nueva oleada de despidos y ceses colectivos por parte de una patronal.

Los peores vaticinios acerca de los costos de la permanencia de Dina Boluarte en el gobierno, fueron largamente superados en los hechos.

Este gobierno que se formó con los despojos del gobierno Castillo, archivando la propuesta electoral que obtuvo mayoría en 2021, aceptando la regencia del fujimorismo y la ultraderecha, y burlando la exigencia nacional de adelanto de elecciones generales, recibió el apoyo del Congreso con la misión de quedarse a cualquier costo.

Al imponerse por medio de una de las más sangrientas represiones a una rebelión popular en la historia reciente del país, con 60 muertos y miles de heridos, lo que se estaba gestando a vista de todos era un gobierno de componenda, o complicidad, entre el Ejecutivo y el Congreso, bautizado después como el «gobierno de los corruptos», donde ambos sectores se prestan entre si una precaria legalidad y el mayor peso lo detentan las fuerzas del Congreso.

Así, una inescrupulosa Dina Boluarte pudo continuar a pesar de su responsabilidad directa en los asesinatos de manifestantes, y a pesar de haber dado rienda suelta a sus mezquinas ambiciones: llenarse de relojes y joyas obtenidas por el uso corrupto de su poder, sin importarle cuánto tiempo le quede para exhibirlas antes de convertirse en la primera presidenta en prisión.

El “gobierno de los corruptos” manejado por la derecha y el empresariado

Y, con una presidenta así, dispuesta a todo con tal de durar hasta el 2026, las fuerzas del Congreso consiguieron el instrumento perfecto para ejercer un poder excepcional como legislativo y dar rienda suelta a ambiciones más siniestras todavía: copar el sistema judicial y buscar lo mismo en el sistema electoral, flexibilizar las leyes contra el crimen, favorecer sus negocios particulares como la educación privada y la minería ilegal.

Todo ello junto con ponerse al servicio de las grandes corporaciones y transnacionales bajando las regulaciones, ampliando la entrega de bosques, mares y áreas protegidas a la voracidad capitalista amenazando el hábitat de poblaciones nativas y la pesca de los pescadores artesanales.

Es en ese contexto que la patronal se siente empoderada para imponer despidos y ceses colectivos de trabajadores en un número creciente de empresas.

El proyecto político de la derecha y la patronal

Los mismos partidos que controlan el gobierno, investigados como organizaciones criminales enquistadas en el poder, y que han convertido al país en un territorio rapiñado, hoy se presentan como los abanderados en el país del movimiento “libertario” que impulsan los partidos ultraderechistas en diversos lugares del mundo, al estilo Milei o Trump, que se alimentan del fracaso de gobiernos burgueses reformistas, populistas e “izquierdistas”.

Esa política de saqueo del país ya la aplicó el fujimorismo en el Perú en los años noventas, el plan neoliberal, y es la causa principal de la actual situación de abismal desigualdad social donde hay nuevos dueños del país frente a una gran masa de trabajadores que viven al borde de la pobreza, cuando no están ya en ella por el desempleo o el subempleo. Sin embargo, ahora la derecha viene por más.

El proyecto político que se está impulsando para el 2026, hoy ya está en el poder y es con esa política que hemos llegado a la situación actual de rapiña generalizada. La muestra más reciente de esa ambición imparable es la ley impulsada por el fujimorismo, y promulgada por el gobierno, de reforma del sistema de pensiones, una ley hecha centralmente para defender y beneficiar los intereses de las corporaciones financieras y AFP que manejan los fondos de pensiones, cuyos abusos despiertan un repudio generalizado.

Situación insoportable y solución impostergable

La situación ha llegado a extremos que amenazan mortalmente a los sectores populares tal como se ha visto en los incendios forestales y el impacto de las extorsiones con atentados que vienen cobrando vidas.

Por eso el reciente paro de transportistas ha sido centralmente una lucha contra el gobierno, para exigir no solo solución al problema de las extorsiones sino también la defensa del derecho al trabajo en el servicio de colectivos y el cese de la brutal persecución del gobierno a través de la ATU.

En el paro de transportistas el gobierno ha conseguido una tregua, y como falsa muestra de voluntad ha optado por el efectismo fácil, comprobadamente inútil y hasta contraproducente que es la declaración de estado de emergencia en casi todo Lima, pero evidentemente eso no resolverá el problema, y hasta puede empeorarlo, son contar el hecho que ese estado de emergencia será utilizado por el gobierno contra las justas luchas.

Otros sectores obreros y populares también sienten necesidad de expresar su bronca y exigir soluciones a sus problemas, pero dependen de la convocatoria de los gremios y centrales sindicales, que hasta ahora vienen priorizando el diálogo y la conciliación con el gobierno. Está política fue aplicada en la coyuntura de la rebelión popular al comienzo del actual gobierno, y está claro que es en parte la causa de la permanencia de este gobierno y sus consecuencias.

Perspectiva obrera y popular

Si el paro de los transportistas hizo temblar al gobierno no es difícil prever lo que sería una lucha unitaria de los trabajadores y el pueblo, y las oportunidades que esto traería para la derrota del gobierno de los corruptos y abrir el camino a la solución de las demandas.

Y no solo eso, la experiencia de una lucha unitaria triunfante que asuma de manera consecuente las banderas de la defensa del medioambiente, la lucha contra el crimen organizado, la defensa de  los derechos democráticos, la defensa del empleo y los derechos laborales contra la ofensiva patronal, será la mejor barrera contra las pretensiones ultra liberales de la derecha fujimorista, y no las “alternativas” que brotarán nuevamente en la etapa electoral.

Nos referimos a las diversas versiones del reformismo de izquierda, que están muy enfrascadas en su “pragmatismo” político haciendo el juego al gobierno de los corruptos, cuando no son parte misma de ese gobierno a cambio de prebendas particulares como es el caso de Perú Libre y la protección palaciega a su principal dirigente. La solución no es un gobierno más dentro del actual orden de cosas neoliberal, heredado de la dictadura fujimorista, sino derribar ese orden por un plan obrero y popular, un régimen de la más auténtica democracia de la base y un gobierno de los trabajadores y el pueblo.

Publicado en Bandera Socialista 145. Septiembre – octubre 2024

Los incendios forestales y los grandes intereses económicos detrás de ellos

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AME2370. AMAZONAS (PERÚ), 25/09/2024.- Fotografía del 20 de septiembre de 2024 de incendios forestales en el departamento de Amazonas (Perú). Ante estas conflagraciones un equipo de voluntarios de la Brigada 141120, viajó hasta la zona y junto a miembros del ejercito peruano y pobladores locales enfrentaron estos incendios que depredaron cientos de hectáreas en la Amazonía peruana. Los incendios forestales han devastado miles de hectáreas desde la Amazonía hasta los Andes en Perú y han causado, desde el 1 de julio, 20 muertos. EFE/Miguel Gutierrez Chero

Al cierre de la presente edición de Bandera Socialista, son 20 regiones a nivel nacional afectados por los incendios forestales. El impacto es sido devastador: quince personas han muerto, 155 heridos y más de 1.800 ha. afectadas. Alrededor de 1.495,33 hectáreas de cultivo se han perdido. Otras 1.264,85 han quedado dañadas.

Mientras tanto, las autoridades intentan minimizar y ocultar –con la colaboración de los grandes medios de comunicación–, las verdaderas razones que estarían detrás de estos incendios: los grandes intereses agroindustriales en el país, el avance de las actividades económicas ilegales (tala, minería y narcotráfico) y el resultado del calentamiento global ocasionada por el modo de producción capitalista.

Los incendios forestales y la falta de acción de las autoridades

Han sido destruidas hasta el momento más de 2.257,96 hectáreas de cobertura natural. Con más de 4 mil animales heridos y damnificados, y sin saber cuántos de ellos han muerto. Según el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), durante el 2024 se registraron 233 incendios forestales. Las cifras del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional, COEN, evidencian un incremento del 115,51% en los últimos cuatro años. El último informe del COEN de Amazonas señala que 9 incendios forestales permanecen activos en este departamento y que el reporte de daños indica que se han perdido 16 801 hectáreas, en su mayoría de cobertura natural.

Fanny Cornejo, directora de la Asociación Civil Yunkawasi, señala que se están “incendiando áreas que normalmente no se queman de forma natural”. Asimismo, señala cómo el incendio ocurrido en la Comunidad Campesina de Corosha, región Amazonas, ha terminado con uno de los hábitats más importantes para el oso andino u oso de anteojos, una zona que en algún momento la Comunidad solicitó que se declarara como área de conservación privada, pero no se concretó”, haciendo referencia al espacio de unas 1000 hectáreas con pajonales naturales que estaban en buen estado.

A pesar de estos datos alarmantes, el accionar del gobierno ha sido tardío y con ánimo de minimizar los daños. Similar a lo que hizo el mismo Pedro Castillo en el derrame de petróleo de la empresa Repsol en las playas de Chancay, y que afectó alrededor de 11 mil hectáreas, al no actuar y tomar medidas para mitigar y evitar que la tragedia se extienda.

Los grandes beneficiarios de esta tragedia

El gobierno y los grandes medios intentan convencer a la opinión pública de que la responsabilidad de los incendios es de los pequeños y medianos agricultores, debido a sus prácticas ancestrales. Si bien estas prácticas existen, en la realidad no explica el gran desastre y la rápida extensión de los incendios, al igual que en los en Brasil, Bolivia, Ecuador. Al contrario, aquella idea es un absurdo; de ser cierta ya nos habríamos quedado sin Amazonía hace mucho tiempo.

Todos estos hechos y discursos más bien son acciones dirigidas a proteger los grandes negocios agroindustriales detrás de ellos. Negocios que se benefician de la Ley Forestal recién dictada, que indica la suspensión de la obligatoriedad de la zonificación forestal como requisito para el otorgamiento de títulos habilitantes, y la legalización de las zonas sin masa boscosa donde se desarrolle actividad agropecuaria, sin importar si es legal o no, y que beneficia a empresas legales como ilegales (minería, tala, etc.) que continúan con la invasión de territorio forestal y la deforestación en la Amazonía.

Este beneficio, para las grandes empresas, está promoviendo cada vez más la ambición por expandir zonas para fines comerciales: la plantación de palma aceitera, cacao, café. Ya que las zonas destruidas por los incendios podrán ser consideradas ahora zonas para actividades agrarias, sin importar si son incluso parte de áreas de zonas protegidas, tal como sucedió con la devastación forestal de más de 25.000 hectáreas en el territorio ancestral de la comunidad indígena Santa Clara de Uchunya, en Ucayali.

El negocio sobre la Amazonía se sigue expandiendo con o sin ley. Y los luchadores y líderes indígenas que ponen su vida para defenderla, lo saben muy bien.

Una reciente investigación llevada a cabo por la Agencia de Investigación Ambiental (EIA) denuncia el crecimiento del negocio de la deforestación en el Perú, específicamente en las regiones de Loreto y Ucayali, como consecuencia de la expansión de la agroindustria, en zonas declaradas hace poco en estado de emergencia por los incendios forestales.

El estudio se enfocó en 10 empresas involucradas en la producción de estas materias primas, entre ellas Plantaciones de Lima y Cacao de la Amazonía, y Plantaciones de Pucallpa (hoy Ocho Sur P). Y descubrieron que siete de ellas adquirieron tierras en áreas donde más de 13 mil hectáreas habían sido deforestadas. De ellas, tres no contaban con los permisos necesarios para tal efecto.

La influencia del calentamiento global en los incendios forestales

El cambio climático, marcado por nuevas catástrofes producidas por fenómenos extremos, cada vez más intensos y cada vez más frecuentes como las sequías en la zona andina, es el resultado del calentamiento global causado por la quema de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), que liberan toneladas de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a la atmósfera por culpa de la industria capitalista y su voraz consumo de petróleo.

La destrucción ambiental en el Perú y las emisiones de GEI están directamente relacionadas con el modelo económico actual, basado en la exportación de productos primarios, agrícolas o minerales. Además, la expansión territorial de este modelo de agricultura, no puede detenerse en el marco de este sistema. Esto se debe a que la reducción de los precios de producción del sector depende de la apertura permanente de nuevas tierras, incluso las menos fértiles, para obtener una tasa de la renta de la tierra cada vez mayor.

Defendamos la Amazonía

La tendencia de los grandes propietarios es controlar cada vez más las mejores tierras y adquirir mayores cantidades de ingresos. Además, buscan aprovechar el incremento de los precios de los aceites vegetales, como de la palma aceitera, que se ha visto en alza debido a la guerra entre Ucrania y Rusia. Pero también buscan presionar al Estado para tener más leyes a su favor, así como lo hicieron con la ley 31973 para ganar nuevas áreas en la producción.

Ante esto, los trabajadores y el pueblo necesitamos organizarnos y manifestarnos en las calles en primer lugar para exigir medidas urgentes y efectivas para frenar los incendios forestales cuanto antes, y por más presupuesto para combatir y prevenirlos, pues hay una carencia de material y equipo logístico.

Necesitamos también impulsar la lucha contra la deforestación, no solo contra los que lo hacen impunemente, sino también contra el aparato estatal manchado de sangre y corrupción que está dispuesto a sacrificar la Amazonía a favor de los grandes intereses empresariales. Este combate tiene que tener como objetivo cambiar todo e imponer nuestras demandas más urgentes en el tema medioambiental, sumando el alza del costo de vida, la recuperación de nuestros recursos naturales y la necesidad de tener una verdadera participación, a través de los organismos obreros y populares, en la toma de decisiones del país. 

Argentina: ¡Por un nuevo estudiantazo! ¡Multipliquemos las tomas y derrotemos el ataque a la educación pública!

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El veto fue confirmado. Una vez más el Congreso salió al auxilio de Milei. Pese a que la ley no amenazaba el “equilibrio fiscal” del Gobierno, era una necesidad de este derrotar la resistencia educativa que está gestando.

Por PSTU – Argetina

Pero el efecto es el contrario, el conflicto se masifica en todo el país. Es momento de sacar algunas lecciones para poder ganar y derrotar este plan de ajuste.

¿A dónde fue el CIN?

Desde abril, los rectores han aparecido como la cabeza del reclamo. Convocaron a la masiva movilización del 23 de abril. Pero posterior a eso, no hicieron nada más. Se montaron en nuestra gigantezca movilización para negociar con Milei. Aplaudieron su “voluntad de diálogo” cuando consiguieron un incremento en los fondos destinados a los gastos de funcionamiento, mientras docentes y no docentes luchaban en soledad.

No nos confundimos. No queremos las auditorías de Milei que solo buscan justificar el recorte de gastos. Pero sabemos muy bien que los rectores y sus gestiones administran sus cajas chicas con la venta de cursos, posgrados pagos, carreras aranceladas. Y todo esto bajo el amparo de la Ley de Educación Superior del menemismo, que ningún gobierno ha derogado, ni siquiera los kirchneristas. Un ejemplo muy claro, mientras se impulsaba la toma de varias facultades y universidades a lo largo del país en la noche previa a la votación en el congreso, la Facultad de Derecho de la UBA realizaba un evento privado de Campari.

El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y los rectores no irán a fondo con la defensa de nuestro derecho a la educación, porque lo que ellos defienden es mantener sus negocios en la universidad. 

No podemos confiar en ellos. No son nuestros aliados. En cuanto logran negociar, ayudan al Gobierno a desmovilizar. 

La muestra de todo esto es la actitud de las autoridades de la UNLaM, al intentar impedir la movilización y toma de las instalaciones de parte del estudiantado, hasta llegando a incentivar la violencia con patotas la noche del miércoles. Aún así, el movimiento estudiantil, y sectores docentes y no docentes, ante la tentativa de aplacar la lucha, se fortalecieron y siguen organizándose para sumarse a la batalla. 

Nada conseguimos pidiendo permiso

La Ley Bases fue aprobada en el Congreso recientemente. El veto al aumento a los jubilados y ahora al aumento de presupuesto, por más flojas que fueran, demuestran una vez más que no podemos depositar nuestras expectativas de que el Congreso solucione nuestros problemas. Los votos se venden y compran por cargos, por plata. Las posiciones cambian y nunca a favor nuestro.

Mucho menos podemos esperar al 2025. Puede que en ese entonces el daño hecho ya sea muy difícil de revertir.

Tenemos que recordar que nuestra universidad es hija de la reforma del 18. Una rebelión que no pidió permiso en ningún momento a la hora de pelear, como reza en el propio manifiesto liminar: “Los actos de violencia de los cuales nos responsabilizamos íntegramente, se cumplían como el ejercicio de puras ideas. Volteamos lo que representaba un alzamiento anacrónico y lo hicimos para poder levantar siquiera el corazón sobre esas ruinas… (…) La sanción moral es nuestra. El derecho también. Aquellos pudieron obtener la sanción jurídica, empotrarse en la ley. No se lo permitimos. Antes que la iniquidad fuera un acto jurídico, irrevocable y completo, nos apoderamos del salón de actos y arrojamos a la canalla, sólo entonces amedrentada, a la vera de los claustros. Que esto es cierto, lo patentiza el hecho de haber, a continuación, sesionado en el propio salón de actos la Federación Universitaria y de haber firmado mil estudiantes sobre el mismo pupitre rectoral, la declaración de huelga indefinida.

Al cierre de esta nota, más universidades se siguen sumando mediante tomas estudiantiles en todo el país, ya son más de 40 de norte a sur de Argentina. Y es que es muy importante discutir lo que esto significa. Si bien es un método de radicalización del movimiento estudiantil que presiona en primera instancia a las direcciones universitarias al no permitir el funcionamiento normal de cada día, porque son las y los estudiantes quienes toman el control de las facultades (una especie de doble poder), permite ejercer una presión política muy grande, tanto a estas direcciones para que se coloquen contra el gobierno, como al gobierno mismo, que hoy cada vez se gana más enemigos y descontento popular.

Pero así como se impulsan más tomas en universidades y la posibilidad de que se sumen secundarios (que llamaron a tener asambleas el fin de semana), que necesario que se planteen las asambleas interclaustros, romper con la división entre estudiantes, docentes y no docentes, así como organizar la coordinación entre facultades. La única manera de hacer crecer la lucha, es garantizando masividad del conflicto, ganando a las y los estudiantes a sumarse a la pelea, y como lo hicieron varias facultades y universidades hoy, como la UNLaM es central que se hagan clases públicas, donde se pueda discutir con estudiantes que aún no están convencidos de que es necesario golpear al gobierno y traerse abajo su plan de ajuste. 

¡Radicalicemos la pelea! Organización y lucha contra el plan económico de Milei

Como venimos planteando urge que desafiemos la institucionalidad que tibiamente hoy dice defender la educación pública. Y como nos enseñó el Cordobazo, debemos llenar las calles, y no pensando que sólo con la lucha estudiantil, es urgente la unidad con el movimiento obrero, la unidad con el sector docente, estatal, jubilados. Esta unidad se debe ejercer mediante la solidaridad del movimiento estudiantil con las luchas que vienen llevando Hospitales como el Garrahan, o el Laura Bonaparte quien mediante la lucha obtuvo el triunfo y revirtió el cierre, también debemos llamar a acuerpar el paro convocado para el 30 de octubre y sumarnos a los cortes de ruta, actos y movilizaciones; y así como lo hicimos los pasados 23 de abril y 2 de octubre, romper con las conducciones traidoras y pacifistas (como la CGT por ejemplo) que apuestan por la salida parlamentaria a los conflictos.

Debemos ir a buscar a la clase obrera, para gestar una unidad como la del Cordobazo. Tenemos que ir a todas las fábricas a pedir que se sumen a las tomas, que se organicen con nosotros. Ya en las movilizaciones los vemos, apoyándonos, sumándose incluso con sus herramientas de trabajo para garantizar la movilización, como los camioneros en Comodoro. Organizar en conjunto medidas que afecten la producción para tocar las ganancias de los grandes capitalistas, que son los que manejan los hilos de este plan. 

No  podemos confiar en la cámara de diputados, que no son más que traidores y agentes del gobierno de Milei. Golpear juntos es  la única manera de frenar la avanzada de este gobierno que no va a parar hasta vender nuestro país. Debemos multiplicar las asambleas interfacultades, crear organismos de coordinación con los otros sectores para unificar la pelea. El Congreso no resolverá ninguno de estos problemas, debemos ir a buscar a Milei a la Rosada, para derrotar su plan de conjunto.

Como decíamos en la anterior declaración, la ley vetada no resuelve de fondo el problema del financiamiento. Es necesario discutir al servicio de que queremos nuestra universidad pública. Pero derrotar el veto nos pone en mejores condiciones para derrotar el ataque a la educación, que no es solamente un plan de Milei, tiene que ver con los planes de saqueo imperialista en la región. Las potencias mundiales quieren llevarse nuestros recursos naturales, y también quieren llevarse el conocimiento.

Finalmente exigimos la libertad de todos los presos por luchar que el miércoles después de la jornada frente al Congreso fueron apresados nuevamente por la polícia de Jorge Macri y Patricia Bullrich. Desde la juventud del PSTU nos ponemos a disposición para pelear por su liberación, llamamos a todos los sectores a solidarizarse con las y los estudiantes y trabajadores que luchan. Luchar no es delito.