Por Víctor Montes
La convocatoria del pasado 13 de agosto, realizada por la dirigencia de la CGTP, se ubica en el camino correcto ante la amenaza del gobierno de Keiko Fujimori de iniciar una serie de ataques contra el pueblo pobre y trabajador, por medio de las facultades para legislar que planea solicitar al Congreso.
Así lo percibió la vanguardia sindicalizada de la clase obrera, que respondió al llamado de la Confederación, realizando una importante movilización por las calles del centro de Lima y otras ciudades del país.
Sin embargo, durante la movilización, el actual presidente de la CGTP, Luis Villanueva, afirmó que la acción de lucha era una “…movilización de alerta…”, y que el Ejecutivo encabezado por Keiko Fujimori “…estaba avisado…”, que no debía atentar contra los derechos laborales.
Lo que no dijo el dirigente de la principal central sindical del país es que los ataques contra los derechos laborales ya comenzaron en las fábricas, minas y demás centros de trabajo de todo el país. Ceses colectivos, pliegos de reclamo sin resolver, huelgas declaradas improcedentes por la autoridad de trabajo… hacen parte del endurecimiento de la patronal que no espera a que el gobierno legalice sus acciones para proceder.
Incluso sin tener las facultades para legislar, el gobierno viene buscando los mecanismos para echar abajo derechos conquistados con la lucha de la clase trabajadora. Por ejemplo, el ministro de economía, Elmer Cuba anunció que el Ejecutivo evalúa o respalda acciones legales ante el Tribunal Constitucional (TC) contra la ley que otorga pensiones de S/ 3,500 a las maestras y maestros jubilados del Estado.
En ese marco, ¿es posible pensar que el gobierno, que recién comienza, va a detener su plan de ataques, que va de la mano con las exigencias que la CONFIEP y demás gremios patronales, gracias a la “advertencia” que tan generosamente realiza el señor Villanueva?
La respuesta es no. Al momento en que cerramos esta edición de Bandera Socialista, el premier Galarreta anunció que presentaría la solicitud de facultades al pleno de la cámara de diputados.
Una política conciliadora y subordinada a las elecciones
Entonces… ¿Ha servido de algo la movilización del pasado 13 de agosto? Como hemos dicho en un inicio, la convocatoria de la CGTP se encuentra (o se encontraba) en el camino correcto. No hay otra forma de responder a este gobierno, heredero de la dictadura de los 90 y guardián declarado y celoso del modelo neoliberal, que organizando la movilización obrera y popular. Tampoco existe otro camino para pararle la mano a la patronal y sus abusos.
El problema se plantea en otro terreno. A saber, ¿Cuál es la finalidad de la movilización? Si la respuesta es “advertir” al gobierno, entonces quiere decir que para la dirigencia de la CGTP, controlada por el Partido Comunista, es posible “contener” al gobierno de Keiko Fujimori, o “encauzarlo” hacia una mesa de negociación donde, el mayor logro de la Central sería minimizar los ataques a los intereses y derechos de la clase trabajadora y el pueblo.
De ahí que, de forma vergonzante, en lugar de rechazar de plano toda la solicitud de facultades, la CGTP exige al Congreso “…reducir y delimitar estrictamente las facultades legislativas presentadas por el Ejecutivo…”. Pedido que hace juego con la política de la “izquierda parlamentaria”, que fuera de discursos y repartijas, se enfoca ahora en las elecciones regionales y municipales, que es la verdadera estrategia del Partido Comunista, que mantiene su alianza electoral con Ahora Nación.
Así, una vez más, esa mal llamada izquierda ha definido sacrificar la lucha directa contra el gobierno, esta vez encabezado por Keiko Fujimori, para subordinarse al calendario electoral, como furgón de cola de López Chau.
Como si no estuviera más que demostrado que el parlamento, las municipalidades y gobierno regionales solo han sido mecanismos de corrupción y degeneración de innumerables dirigentes que se han terminado adaptando a ese “establo”, y adoptando sus intereses.
Una postura de clase
Para la clase trabajadora, y el pueblo pobre del país, ninguno de los caminos descritos, afirma la defensa consecuente de sus derechos, y mucho menos abre la posibilidad de pasar adelante en la solución de nuestros más sentidos problemas.
Si como dijimos, la convocatoria del 13 se encontraba en el camino correcto, lo que corresponde es continuar con ese camino, discutir, acordar e impulsar un plan de lucha nacional que mantenga a la base obrera y popular movilizada contra los ataques de la patronal, el gobierno y su plan de imponer nuevos retrocesos en los derechos laborales y avanzar en la entrega del país.
Solo de esa forma la movilización puede escalar y convertirse en una inmensa acción de lucha nacional, un paro obrero y popular combativo, que además de imponer la derrota de las facultades, ponga a la orden del día la lucha por una salida de fondo de nuestros problemas. Problemas que este gobierno, que se ha propuesto profundizar el modelo económico, es incapaz de solucionar.
Esto plantea la urgencia de postular y construir una dirección que se ponga al frente de esta tarea que, a todas luces, la dirigencia de la CGTP y la “izquierda” parlamentaria, ha decidido abandonar.


