La crisis del Estado y la desafección hacia la «democracia» es tan profunda que, por ejemplo, son muy pocos los que prestan interés a las elecciones regionales y municipales que se llevarán a cabo el 4 de octubre próximo.
Un nuevo hecho ha contribuido a enturbiar aún más estas elecciones: la forma tramposa en que López Aliaga, quien ya intentó que se anulara la primera vuelta de las elecciones de abril, se metió por la ventana para candidatear nuevamente a la Municipalidad de Lima, cuando estaba impedido por ley, y, sobre todo, porque el JNE lo aceptó mostrando parcialidad.
Así, en medio de casi la indiferencia general, discurre una «campaña» más, esta vez la más codiciada entre infinidad de agrupaciones y movimientos que actúan como redes de corrupción, en pugna por controlar una pequeña cuota de poder con capacidad de manejo de ingentes recursos.
Como en las elecciones pasadas, los trabajadores NO TENEMOS CANDIDATO, y por ello apoyamos el voto nulo o en blanco.


