Más de 80 días de lucha estudiantil y la Universidad Nacional de Ucayali (UNU) continúa sumida en una profunda crisis institucional. El desgobierno, la incapacidad de sus autoridades y las denuncias de corrupción mantienen a la universidad paralizada y enfrentada a una disputa de poder encabezada por el rector Braul Gomero y sus vicerrectores.
La crisis se agravó los días 6 y 7 de julio, cuando la protesta estudiantil fue reprimida violentamente por la Policía, dejando aproximadamente 50 estudiantes heridos y varios detenidos. Posteriormente, en la Defensoría del Pueblo, el rector anunció su renuncia, pero condicionada a la salida simultánea de sus vicerrectores. Para los estudiantes, esta condición fue una maniobra destinada a ganar tiempo y prolongar su permanencia en el cargo.
Durante la huelga regional de Ucayali, el vicerrector de Investigación presentó su renuncia irrevocable. Sin embargo, el Consejo Universitario la rechazó y el funcionario continúa en el cargo, evidenciando el nivel de deterioro institucional que atraviesa la universidad.
A esta crisis se suma ahora la intervención de congresistas de “oposición”, quienes participaron en una asamblea estudiantil y anunciaron proyectos de ley como posible salida. Sin embargo, la comunidad universitaria desconoce su contenido y no ha sido informada sobre sus alcances. Los estudiantes cuestionan que se pretenda resolver la crisis mediante acuerdos políticos a sus espaldas.
La última asamblea estudiantil, que contó con la participación de padres de familia, ratificó continuar la lucha contra la corrupción y por la renuncia de las autoridades cuestionadas.
Para los estudiantes, el Comité Electoral Universitario – CEU debe garantizar la elección democrática del gobierno universitario y la participación efectiva de toda la comunidad universitaria. Para ese fin postularán una lista alternativa de luchadores frente a la lista impulsada por las autoridades corruptas.


