LORETO: Luego de un exitoso paro de 48 horas, ahora anuncia un paro de72 horas para los días 16, 17 y 18 de setiembre

El malestar se extiende por Iquitos y otras localidades de la región, mientras crece el reclamo por la falta de respuestas del gobierno de Keiko Fujimori.

Loreto vive una creciente ola de protestas contra el gobierno de Keiko Fujimori. El paro de 48 horas, iniciado en Iquitos, tuvo en su segundo día una mayor contundencia que el primero y se extendió a localidades como San Lorenzo y Nauta, en medio de un creciente malestar por el alza del combustible, los constantes apagones y el abandono de la educación pública.

Para el profesor puneño Renato Achata, entrevistado desde la Amazonía, la protesta expresa la frustración de una población que hace apenas un mes respaldó mayoritariamente a Fujimori con la expectativa de que su gobierno trajera cambios y orden.

“Un mes después lo que se denota es un gobierno que no tiene un rumbo claro y para el cual la Amazonía no existe”, sostuvo. El incremento del precio del combustible constituye uno de los principales detonantes. En Iquitos, donde gran parte de los productos debe llegar desde otras regiones, el encarecimiento de los combustibles repercute directamente sobre el costo de vida.

A ello se suma el malestar generado por los anuncios relacionados con los derechos de los maestros, entre ellos la posibilidad de retirar la CTS y afectar las expectativas de una pensión digna. Las promesas de eventuales aumentos salariales para el próximo año y de incrementar los montos de Pensión 65 no han logrado contener la indignación.

Una tragedia que encendió la protesta

El conflicto se agravó tras el accidente ocurrido en una institución educativa, donde un estudiante murió y otro resultó herido cuando intentaban retirar una estructura de concreto.

Según Achata, la infraestructura había sido entregada apenas 21 días antes y había sido inaugurada públicamente por el gobierno regional. Sin embargo, en la parte posterior del colegio permanecía un tanque de agua elevado que, de acuerdo con el expediente técnico, debía ser demolido porque ocupaba el espacio destinado a una cancha deportiva.

En lugar de observar la obra o exigir al constructor que corrigiera la deficiencia antes de recibirla, el director habría alentado a los estudiantes a retirar la estructura. Los alumnos, sin experiencia ni condiciones técnicas para realizar ese trabajo, terminaron provocando el derrumbe que causó la tragedia.

La indignación aumentó cuando las autoridades optaron por detener al director y al profesor responsable de la actividad. “La gente se pregunta por el constructor, el supervisor y el gobernador regional que inauguró la obra sabiendo que tenía observaciones”, explicó Achata.

El caso adquiere mayor gravedad porque, según lo señalado en la entrevista, la obra presentaba 28 observaciones.

Colegios abandonados y obras cuestionadas

La tragedia puso nuevamente en evidencia la crítica situación de la infraestructura educativa en Loreto. Durante una reunión con una congresista, directores de colegios denunciaron que existen pabellones inhabilitados desde hace cinco años, locales históricos deteriorados y solicitudes de atención que permanecen sin respuesta durante años.

Para Achata, la precariedad de la educación y la corrupción están estrechamente vinculadas. La tragedia del colegio habría terminado convirtiéndose así en el detonante de un malestar acumulado durante años.

Pero el descontento no se limita a la educación. Los apagones eléctricos y el encarecimiento del combustible han golpeado a una población que considera que la región amazónica permanece abandonada por el Estado.

Rechazo a levantar el paro

La tensión también alcanzó a la dirigencia del movimiento. Después de que algunos dirigentes informaran que habían acordado levantar el paro tras reunirse con un senador fujimorista, la decisión fue rechazada por la asamblea. El malestar aumentó porque, en lugar de enviar ministros para atender directamente las demandas, el Ejecutivo envió a una funcionaria de menor rango. Para los manifestantes, esto no garantiza respuestas concretas frente al problema del combustible ni a los apagones.

El combustible, un problema regional

El conflicto tiene además una particular paradoja: Loreto es una de las principales zonas productoras de petróleo del país, pero las comunidades ubicadas cerca de los pozos continúan careciendo de servicios básicos esenciales.

“El petróleo se saca de Loreto, pero mientras los pozos operan con tecnología, las comunidades indígenas adyacentes viven sin servicios básicos”, señaló Achata.

La protesta, por ello, trasciende el reclamo coyuntural por el precio de los combustibles. Expresa un cuestionamiento más amplio al abandono de la Amazonía y a las condiciones en que viven sus poblaciones.

Lo ocurrido en Loreto se suma a las recientes movilizaciones registradas en Ucayali y otras regiones. Para Achata, estos acontecimientos muestran que existe un creciente malestar social frente al nuevo gobierno y que la protesta amazónica podría ser el inicio de nuevas jornadas de movilización.

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