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Bolsonaro, la mierda de los ricos

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Presidential candidate Jair Bolsonaro attends a rally in Taguatinga near Brasilia, Brazil September 5, 2018. REUTERS/Adriano Machado

Mientras Bolsonaro habla de caca, dispara su ametralladora de barbaridades embistiendo contra el medio ambiente, los indígenas, la ciencia, las LGBTs, amenazando las libertades democráticas. Él también elogia a torturadores y la dictadura y dice que va a barrer del Brasil a quien se le oponga. Mientras tanto, los ricos están cada vez más ricos, y los pobres, más pobres.

Por PSTU Brasil (desde LitCi.org)

Un relevamiento de la Fundación Getúlio Vergas muestra que desde 2014, inicio de la crisis, la renta de los 50% más pobres cayó 17%. Ya la de los que componen el 1% más rico, creció 10%. De la renta nacional, los más pobres se quedan con 14%: son 71 millones de personas sobreviviendo con hasta R$ 1.200 (250 a 300 dólares aprox.). Ya los súper ricos, 1% de la población, 1,4 millones de personas, ganan R$ 140.000 por mes en media. Es una desigualdad indecente que solo es inferior a la de Catar.

En esa situación de barbarie e inmensa desigualdad, quien está riendo de lo lindo son los banqueros y los grandes empresarios, con ganancias récords. Esos no se importan con lo que Bolsonaro habla, pues lo de ellos está garantizado. Mientras habla caca, el presidente y su familia también aprovechan la farra de los súper ricos, así como los milicianos a los cuales están ligados, que se enriquecen aterrorizando al pueblo pobre y cuentan con la protección del Estado. Mientras la policía de Witzel, aliado de Bolsonaro en Rio de Janeiro, mata pobres en los morros [cerros] todos los días, las regiones dominadas por las milicias siguen intocadas.

El Congreso Nacional es aliado de Bolsonaro en la política de entrega del país a los Estados Unidos y a los especuladores extranjeros. Aunque tengan contradicciones entre ellos, Rodrigo Maia (presidente de la Cámara de Diputados, y del DEM), el PSDB y todo el llamado “centrão” [gran centro] apoyan la política de reventar a los pobres.

Guerra social

Bolsonaro, el Congreso, los banqueros y todos los capitalistas deflagran una guerra social contra los trabajadores y los más pobres. La reforma de la Previsión simplemente va a quitar el derecho a la jubilación de millones de trabajadores. Quien consiga jubilarse va a perder gran parte de su renta. La Medida Provisoria (MP) de la Libertad Económica va a sacar los domingos de descanso. Ahora quieren impulsar una reforma tributaria que profundizará este sistema en que pobres y trabajadores pagan muchos impuestos, mientras los ricos tienen exenciones y desoneración.

Para justificar esas medidas, mienten diciendo que el Estado está quebrado. En verdad, hay mucho dinero. El problema es para dónde este va. El Estado está siendo saqueado, y los pobres están siendo robados por los ricos. Bancos y empresarios aumentan sus ganancias con el quite de nuestros derechos, con el desempleo, y la mayor explotación; la falsa deuda pública desvía la mitad del presupuesto para los bolsillos de los banqueros.

Los ricos deben pagar por la crisis

Es preciso derrotar el proyecto de barbarie y dictadura de Bolsonaro. Derribar la reforma de la previsión y revocar la laboral, defender la educación y la salud públicas. Luchar contra el desempleo, el genocidio de la juventud negra e indígena, e impedir la destrucción del medio ambiente. El cielo oscuro de humo de las quemas, que se abatió sobre San Pablo, fue un preanuncio de la tragedia ambiental que el capitalismo y este gobierno provocan. Es preciso también impedir las embestidas de Bolsonaro contra las libertades democráticas.

Para derrotar el proyecto económico de Bolsonaro, Guedes y Mourão, es preciso toda la unidad de acción posible en la lucha. Y es preciso luchar.

La clase trabajadora no tiene ningún compromiso con la mantención del mandato de cuatro años de Bolsonaro y Mourão, pero tampoco sirve de nada sacar a Bolsonaro para que quede Mourão. Por eso, es preciso que la clase trabajadora avance en la construcción de una alternativa a este gobierno de ultraderecha.

Construir una alternativa socialista

Si es preciso unificar en la lucha a todos los que estén contra estos ataques de Bolsonaro, es muy necesario afirmar una alternativa socialista, de los trabajadores, a la crisis. Eso pasa por rechazar las falsas alternativas que se construyen a derecha, como Doria (PSDB) y Luciano Huck, como también el viejo proyecto de conciliación de clases del PT. Son alternativas, por un lado, neoliberales, y por otro, de “mal menor” capitalista. El PT propone la reedición de la política que nos trajo adonde estamos.

Un proyecto que pretenda sacar al Brasil de la crisis, acabar con la decadencia del país y la destrucción del medio ambiente precisa, de cara, defender la suspensión inmediata del pago de la deuda pública y hacer su auditoría. Algo que el PT, o incluso el PSOL, están lejos de defender. Es necesario incluso prohibir los despidos, reducir la jornada de trabajo sin reducir los salarios a fin de generar empleos y aumentar el salario mínimo hasta el mínimo del Dieese [Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos], hoy en R$ 4.000. Precisamos de un plan de obras públicas que, al mismo tiempo que genere empleos, enfrente problemas como la vivienda y el saneamiento. No da para enfrentar la crisis, desde el punto de vista de los trabajadores, sin enfrentar a los banqueros y grandes empresarios, ¡En fin! El 1% de ricos que, junto con las multinacionales, roban el país, a los trabajadores y a la mayoría del pueblo.

El problema es que ese Estado sirve a los ricos y su lógica es la de aumentar los efectos de la crisis contra los de abajo, por eso, dentro del capitalismo, lo que nos espera es más miseria y explotación.

Precisamos de una revolución socialista, que destruya este sistema y construya en la lucha otro tipo de Estado, democrático de verdad, basado en consejos populares, organizados en las fábricas, en los lugares de trabajo, en las periferias, donde los trabajadores y el pueblo pobre puedan gobernar.

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.

El falso nacionalismo de Bolsonaro y los intereses imperialistas en la Amazonia

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Las quemas en la Amazonia adquirieron una dimensión mundial. Movilizaciones de la juventud, trabajadores, intelectuales, artistas, científicos, y millares de personas ganaron las redes sociales y las calles de varias ciudades del Brasil y del mundo.

Por Jeferson Choma (desde LitCi.org)

Presionado por la ola de protestas, Bolsonaro hizo un pronunciamiento en red nacional de TV y prometió combatir los incendios con ayuda de los militares. Recibió cacerolazos de norte a sur del país. No hay ninguna razón para creer en las palabras de este gobierno que recientemente legalizó un gran paquete de agrotóxicos para uso extensivo, muchos de ellos prohibidos en todo el mundo. Un gobierno que estimula a grandes estancieros, garimpeiros y madereros a invadir tierras indígenas y Unidades de Conservación.

No por casualidad, un grupo de estancieros, madereros y grilleros [los que se apoderan de tierras sin escritura de propiedad] promovió el “día del fuego” en la BR-163 [autopista] para mostrar a Bolsonaro que apoya sus ideas de aflojar la fiscalización del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama). ¿Cómo creer en un gobierno que cambió el respetado Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (Inpe) por una empresa estadounidense para hacer el monitoreo de las quemas? Definitivamente, no da para tomar en serio un gobierno que deja solo tres funcionarios del Ibama para hacer la fiscalización en Altamira (Pará), la ciudad que más desmonta en el país, o que incluso dice que preservar el medio ambiente “es cosa de vegano”. Después recibió a los gobernadores de la Amazonia Legal y no dijo casi nada sobre los incendios. Solo reafirmó su compromiso de no demarcar ninguna tierra indígena. Por lo tanto, las promesas de Bolsonaro son tan falsas como las estatuas de la libertad de las Tiendas Havan [negocios de electrodomésticos, electrónicos y decoración de venta al por mayor, que posee una réplica de dicha estatua en su entrada].

Bolsonaro y los militares: lacayos de Trump

Y lo peor es que las bravatas de Bolsonaro fueron acompañadas por las fanfarronadas de sus generales. El general Villas Bôas, por ejemplo, escribió en una red social que Francia no tiene “autoridad moral” para tratar el asunto, y habló sobre “amenazas de empleo de poder militar” sobre la base de lo dicho por el presidente francés.

Ahora, los militares son cómplices del entreguismo de Bolsonaro. Son parte del desmonte de todos los órganos de fiscalización, como el Ibama y el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio). Basta recordar que el ministro del Gabinete de Seguridad Institucional (GSI), general Augusto Heleno, criticó el Inpe, que indicó aumento de más de 80% en el desmonte de la Amazonia solamente en este año. Dijo que “sería conveniente que nosotros no alardeásemos eso”. Hubo hasta un general del equipo del gobierno que dijo: “En mis tiempos no había Ibama para hinchar las pelotas”.

Pero es preciso hacer una corrección. Los militares no son solo cómplices de la destrucción y de la entrega de la Amazonia a los Estados Unidos. Ellos fueron artífices de todo esto. La dictadura militar presentó una nueva visión para explotar la región y fue responsable por la internacionalización de la Amazonia.

La dictadura reforzó el papel de sumisión del Brasil frente a los países imperialistas. Los militares hicieron caminos y abrieron acceso a los recursos naturales de la región a los grupos económicos nacionales e internacionales. Provincias mineras, como la Serra dos Carajás, fueron expuestas a grandes grupos económicos nacionales y extranjeros, como la U.S. Stell, la gran minera estadounidense. Contrataron un relevamiento de aerofotogrametría de una empresa de Estados Unidos, cuyos datos fueron a parar a manos de la U.S. Stell, que “descubrió” Carajás, la mayor provincia mineral del planeta en la época.

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Recibieron de brazos abiertos al multimillonario norteamericano Daniel Keith Ludwig, un maníaco que ganó de presente de los militares un área del tamaño de Sergipe casi 22.000 km2), localizada entre el Amapá y el Pará. Así, Ludwig pasó a controlar un área con 290 millones de toneladas de bauxita. “Cuando ocurre el golpe del 64, el primer presidente de la dictadura, Castelo Branco, llama para él y dice: ‘puede venir que ahora el Brasil es un país seguro’”, recuerda el profesor de la Universidad Federal del Pará, Gilberto Marques, en entrevista del programa Opinião (https://www.youtube.com/watch?v=kEQhITInKU0&t=27s).

Por lo tanto, los militares de Bolsonaro no tienen ninguna “autoridad moral” para hablar en defensa de la Amazonia o de soberanía nacional. No pasan de miembros de un gobierno lacayo de Trump, que bate continencia para la bandera de los Estados Unidos.

Macron también es imperialista

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, antes de la reunión del G7 dijo, en un pronunciamiento en la TV, que la Amazonia es un “bien común”, y pidió la movilización de los países centrales del capitalismo contra el desmonte. El político francés evocó el viejo discurso sobre la “internacionalización de la Amazonia”, que corre suelto hace años en los medios diplomáticos y en la gran prensa mundial.

En la reunión del G7, los países que dirigen el capitalismo mundial dijeron que concuerdan con “ayudar” en el combate a las quemas de la Amazonia. Son como buitres que sobrevuelan la carroña.

En el pasado, el ex vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore; el ex presidente de Francia, François Mitterrand; y Henry Kissinger, viejo lobo del imperialismo estadounidense y ex consejero de varios presidente de los Estados Unidos, dieron declaraciones semejantes a la de Macron sobre la necesidad de que el Brasil “acepte una soberanía relativa sobre la Amazonia”.

Este tipo de declaración merece repudio, se trata de una injerencia en nuestra soberanía, que evoca el mito de la internacionalización para ocultar un fuerte deseo colonial de las naciones imperialistas por apropiarse de las riquezas de la Amazonia.

Es también de una hipocresía titánica, como si los países centrales del capitalismo no tuviesen nada que ver con la destrucción de la Amazonia. Si la historia de la Amazonia es la historia del saqueo y del genocidio de su gente, cabe recordar que eso fue realizado por grandes empresas extranjeras, asociadas al capital nacional y al Estado brasileño.

La Francia de Macron, vale recordar, todavía mantiene una colonia política en la Amazonia, que es la Guayana francesa, un territorio que detenta enormes reservas de oro, prontas para ser explotadas.

Bolsonaro dijo que Macron tiene “‘mentalidad colonialista”, como si sus aliados como Trump o Israel no la tuviesen. Pero él mismo ataca a los pueblos indígenas y quilombolas, mientras revela su mentalidad de colonizado cuando dice que va a explotar la Amazonia con los Estados Unidos. “Cuando estuve ahora con Trump, conversé con él que quiero abrir para explotar la región amazónica en asociación”, dijo el colonizado el 8 de abril pasado.

Actualmente, existe en la Amazonia un total de 52.974 zonas mineras cubriendo un área de 1.6 millones de kilómetros cuadrados. La mayor parte de las zonas de interés minero está en fase de solicitación (50,8%). El Brasil abarca aproximadamente 80% de esas áreas.

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El capital extranjero explota la mayor parte de los recursos minerales, con consecuencias devastadoras para el medio ambiente y la población. Un ejemplo es la Hydro Alunorte, en Barcarena (Pará), una empresa noruega que arrojaba desechos de bauxita clandestinamente en los ríos e igarapés de la región. En febrero de 2018, el Instituto Evandro Chagas (IEC) divulgó el resultado de los estudios confirmando la contaminación en diversas áreas de Barcarena, provocada por los “gatos” [“desvíos” ilegales] clandestinos de la Hydro. Solo para recordar, Noruega, que es propietaria de la Hydro, es aquel mismo país que financia el llamado “Fondo Amazonia”.

Los planes de minería son acompañados por los planes de expansión energética sobre los ríos de la Amazonia brasileña. Son obras bancadas por el dinero público que tienen por finalidad ampliar los emprendimientos de prospección y explotación minera en la región, en los próximos años. El caso de Belo Monte es bien ejemplar de los terribles efectos socioambientales de tales proyectos. Planificada por la dictadura militar y construida por los gobiernos del PT, la hidroeléctrica resultó en la expulsión de comunidades campesinas e indígenas, en obreros superexplotados, mientras Altamira se volvía la ciudad más violenta del Brasil.

Se estima también que 71 empresas petroleras están presentes en la Amazonia sudamericana, destacándose las grandes corporaciones internacionales. La privatización de la Petrobras, pretendida por Bolsonaro, permitirá que las petroleras extranjeras se hagan con todo el petróleo y el gas contenidos en el subsuelo amazónico.

Doble política del imperialismo para la Amazonia

Pero la Amazonia no es solo una inmensa selva y una inmensa cuenca hidrográfica, también posee un patrimonio de conocimientos poco estudiado y conocido. Se estima que la selva concentre 15% de las especies de toda la Tierra. Las naciones imperialistas saben de la importancia de esa enorme riqueza. Saben que son como libros aún no leídos, y por eso no están a favor de convertirla totalmente en carbón y pasto, como pretende Bolsonaro y sus aliados.

Los países centrales del sistema capitalista desarrollaron estrategias para apropiarse de recursos genéticos de las selvas tropicales. Áreas de gran biodiversidad biológica estarían sujetas a la acción del imperialismo para ser protegidas y servir como reserva de valor, bancos de germoplasma (material genético de uso inmediato o con potencial de uso futuro), al servicio de la industria farmacéutica y de cosméticos. Por eso, Noruega y Alemania, por ejemplo, financian el Fondo Amazonia. Por esa misma razón, buena parte de las políticas de preservación ambiental del Brasil en estos últimos años fue bancada por el Programa Piloto para la Protección de las Selvas Tropicales (PPG-7), considerado uno de los más influyentes programas en que lo que se refiere a la formulación de las políticas públicas para la conservación del medio ambiente en el país. Financiado por los gobiernos de los países del G7, Países Bajos y la Unión Europea, el programa tenía sus fondos coordinados por el Banco Mundial.

En la Amazonia se desarrollan estrategias para obtención de informaciones genéticas, incluyendo ahí la etnobiopiratería, o sea, la apropiación del conocimiento sistematizado por pueblos indígenas y comunidades campesinas tradicionales. El geógrafo Carlos Walter Porto Gonçalves explica este proceso de creación de lo que llama “latifundio genético”, sostenido por el robo de los saberes tradicionales: “No es la planta o el animal que se lleva simplemente, sino sí la información construida por un determinado pueblo por medio de su cultura. Así, hablar de biopiratería es olvidarse de los probables derechos que tendrían las poblaciones que tradicionalmente tejieron sus conocimientos en íntima relación con los ecosistemas”. (La globalización de la naturaleza, y la naturaleza de la globalización, p. 317).

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Esta política está asociada a la solución social-liberal de la llamada “economía verde”, propuesta por gente como Marina Silva [ex siringuera de los tiempos de Chico Mendes y Osmarino Amâncio y ex ministro del Medio Ambiente, hoy afiliada al partido burgués Rede] y por la Red Globo. Se trata de una política ambientalista marcada por la mercantilización de los recursos de la selva y que exalta las soluciones de mercado para supuestamente salvar el medio ambiente. Ejemplos de esa política son la concesión de selvas públicas para el sector privado, la certificación “sustentable” de productos como la madera de las selvas tropicales y la implementación del programa de Reducción de Emisiones por Desmonte y Degradación de la Selva (REDD), que solo sirve a los intereses del capital financiero.

Lamentablemente, una parte de las ONGs sirve a ese objetivo y es financiada por esos recursos. Pero es preciso recordar que no todas las ONGs que actúan en la Amazonia actúan de esa manera. Muchas de ellas organizan comunidades campesinas e indígenas que luchan por sus territorios.

En resumen, hay una doble estrategia llevada a cabo por el imperialismo en la Amazonia: al mismo tiempo que explota los recursos minerales y petrolíferos de la región, con el apoyo de los gobiernos y del Estado, defiende la “conservación” de algunas áreas, como bancos de germoplasma, visando la explotación futura de los recursos naturales. Quedarse con todos esos recursos es lo que está por detrás de la historia mal contada sobre “internacionalización de la Amazonia”.

La mayor selva del planeta no dejará de estar amenazada, y el Brasil y el mundo no estarán libres de la posibilidad e inminencia de una catástrofe ambiental, mientras no superemos el sistema capitalista que destruye la Amazonia y convierte sus recursos en mercadería, y su territorio en propiedad privada. Precisamos de una sociedad socialista donde toda la gran biodiversidad biológica y el conocimiento tradicional de los pueblos de la selva estén al servicio del bien común de la humanidad. Una sociedad que no esté volcada a la ganancia y la acumulación de capital de un puñado de multimillonarios, como hacendados, banqueros y mineras.

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.

¿Estamos ante el inicio de una nueva recesión mundial?

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La semana pasada hubo una caída en las bolsas de todo el mundo y el PIB de Alemania, la principal economía de Europa, ya presenta números negativos. La mayoría de los analistas económicos se preguntan si ya no estamos en el inicio de una nueva recesión de la economía mundial.

Alejandro Iturbe (desde LitCi.org)

La bolsa de Wall Street sufrió una de sus peores caídas en años, con picos negativos en las empresas de los sectores energético (-4,12%)  y financiero (-3,57%) [1]. Un dato técnico es que la rentabilidad de los bonos del Tesoro a diez años cayó por debajo de la de los títulos a dos años (lo que se llama “inversión de la curva de rendimientos”), algo que no ocurría desde 2007 y que es considerado como indicativo de una dinámica recesiva [2].

En Europa, los principales índices cerraron en rojo: el de la bolsa de Londres perdió 1,13%, el de Frankfurt retrocedió 0,7, el de París terminó con un negativo de 0,27 [3]. En Asia, la bolsa de Tokio cerró con una fuerte baja de 1,21%, y Singapur se contrajo otro 1,2%, mientras que en Sidney (Australia) el mercado cayó 2%.

Los datos estructurales también muestran una dinámica cada vez más lenta. “El gobierno chino divulgó que su producción industrial se expandió 4,8% interanual en julio, el crecimiento más lento de este indicador desde febrero de 2002, lo que evidencia la debilidad de su demanda doméstica en plena disputa comercial con EEUU” [4].

Por su parte “El PIB de la eurozona (países de Europa con el euro como moneda) creció 0,2 % en el segundo trimestre, la mitad que en los tres meses previos” [5]. En ese marco, la producción industrialestá en caída (-1,6 %) y, tal como señalamos, el PIB de Alemania, presenta números negativos: -0,1%.

La economía estadounidense está un poco mejor que la europea, pero, al igual que en los últimos años, no consigue “acelerar en subida”: está condicionada por factores estructurales y también por los coyunturales (el fin del efecto de la rebaja impositiva a las empresas), así como por la indefinición política sobre si Trump será reelecto. El propio Trump tuiteó contra la política de tasas de la Reserva Federal de su país (la “inversión de la curva de rendimientos”) porque conspiraba contra la dinámica de la economía [6].

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Los factores detonantes

Casi todos los organismos económicos y financieros de la burguesía en el mundo creen que esta dinámica recesiva es prácticamente inevitable. Basta ver, por ejemplo, los informes y pronósticos, a lo largo de este año, en las páginas del FMI, del Banco Mundial, de la OCDE y del departamento financiero de la ONU.

Todos ellos consideran una serie de factores y procesos que contribuyen en esa perspectiva. En primer lugar, la guerra comercial-tecnológica entre Estados Unidos y China. En segundo lugar, las consecuencias negativas del Brexit cada vez más “traumático” (la salida del Reino Unido de la Unión Europea). En tercer lugar, ahora se ha agregado el derrumbe abierto de la economía y la moneda argentina, luego de la contundente derrota electoral del gobierno de Mauricio Macri.

Cada uno de estos procesos tiene, sin duda, un impacto negativo sobre la dinámica de la economía mundial: la guerra comercial-tecnológica entre Estados Unidos y China enrarece al extremo el clima del comercio mundial; el Brexit acabará perjudicando las economías de ambas partes y la situación argentina comienza a influir sobre Latinoamérica, en especial sobre el Brasil, la principal economía de la región.

Una gran tormenta de fondo

Sin embargo, con toda su importancia en el momento actual, estos procesos deben ser considerados como expresiones de problemas muchos más estructurales de la economía mundial y, en este sentido, como posibles detonantes de una caída mucho más profunda que una recesión cíclica.

La crisis económica mundial que estalló en 2007/2008 es considerada la peor desde el crack de 1929 y tenía una dinámica devastadora para el capitalismo imperialista, en el marco de un proceso de acumulación cada vez volcado a la especulación y el parasitismo. Por eso, la consideramos como el inicio de lo que Trotsky denominaba una serie o curva descendente de ciclos [7]. Esta curva descendente, para nosotros, se mantiene hasta hoy.

Esta crisis amenazó derribar el sistema bancario financiero-mundial, hoy en el centro de la dinámica de esa acumulación. Los gobiernos imperialistas y de los países no imperialistas más fuertes inyectaron cantidades absurdas de dinero para salvar ese sistema (las famosas “inyecciones de liquidez”).

Consiguieron evitar así la quiebra y detener la dinámica de “plano inclinado” de la producción y el comercio mundial. Pero lo hicieron a un doble costo. Por un lado, los bancos e instituciones financieras tomaron ese dinero para cubrir sus pérdidas y recapitalizarse, mientras su efecto sobre la producción real fue muchísimo menor que los volúmenes de dinero inyectado. Por el otro, se fue armando lo que se llama la “burbuja de las deudas”: los Estados, empresas y familias tienen deudas que triplican la base productiva real.

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La curva descendente a la que nos hemos referido y este camino elegido por capitalismo imperialista como salida para los peores momentos posteriores a 2007-2008 son los que explican que, desde entonces, si bien hubo algunos ciclos de recuperación, estos fueron muy débiles. Explica también los temores de los economistas burgueses que estos hechos (guerra comercial-tecnológica, Brexit, derrumbe argentino) abran no solo una recesión cíclica sino una depresión (caída mucho más profunda y prolongada que una recesión) igual e incluso superior a la anterior.

Podemos graficar la situación diciendo que el capitalismo imperialista es como un motor semifundido. La burguesía no es capaz de cambiar el motor y tiene profundas dificultades para hacer una rectificación completa del actual, tanto por su propia conformación estructural como por la lucha de clases que debe enfrentar. Entonces, apeló a ponerle muchos litros de “aceite pesado” y el motor anduvo un poco más. Pero ahora está en peores condiciones que antes y ya se gastó casi todo el aceite pesado. Cada uno de los procesos analizados son expresiones de ese motor que ratea, expide humo de aceite quemado y amenaza pararse.

Habrá ataques aún más duros a los trabajadores y a las masas

Esta situación de la economía mundial tiene importantes efectos en el terreno político. Por un lado, agudiza la pelea entre los diferentes sectores burgueses a nivel internacional y nacional por la disputa de los mercados, la apropiación de la plusvalía, y por el control del Estado y de los gobiernos. Estas fracturas interburguesas son positivas para los trabajadores porque, como decía Lenin, abren grietas que favorecen la posibilidad de luchas y su desarrollo.

Sin embargo, en el marco de su feroz disputa, hay algo en que todos los sectores burgueses tienen acuerdo: atacar aún más a los trabajadores y las masas para descargar sobre sus espaldas el costo de la crisis y, más profundamente, intentar “rectificar el motor” de la economía capitalista llevándolo a un nivel superior de superexplotación.

Por eso, aumentan aceleradamente los despidos y el desempleo; se atacan o directamente se eliminan conquistas como la extensión limitada de la jornada de trabajo, los descansos semanales, las vacaciones y la jubilación; se reducen al mínimo los servicios sociales de los Estados, y recrudece la represión a las luchas de los trabajadores y las masas. Todos los gobiernos burgueses, sean de derecha o falsamente “populares”, no tienen otra alternativa que ser punta de lanza de esos ataques. Por su parte, para los trabajadores y las masas no queda otra alternativa que luchar ferozmente contra esos ataques, en una batalla que tiene mucho de supervivencia. En caso contrario, la perspectiva será de muchísimo sufrimiento.

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La realidad actual vuelve a plantear la absoluta imposibilidad de “humanizar” el capitalismo desde adentro, como nos plantea gran parte de la izquierda mundial, y de su consecuencia lógica: “radicalizar la democracia [burguesa]”. Algo que también nos proponen los sectores burgueses populistas.

El camino de la lucha surge, como vimos, de una necesidad de supervivencia para los trabajadores y las masas. Un camino que cada vez más plantea como tarea, a la vez urgente y estratégica, la revolución obrera y socialista para derrotar al capitalismo imperialista y cambiar desde su raíz este sistema putrefacto y enemigo de la humanidad.

Notas:

[1] https://www.nytimes.com/2019/08/14/business/stock-market-today-bond-market.html?te=1&nl=boletin&emc=edit_bn_20190815?campaign_id=42&instance_id=11650&segment_id=16182&user_id=00d43cf2b74587eee8cd749aa535ec7f&regi_id=7524510220190815

[2] https://www.cronica.com.ar/mundo/Se-desplomaron-las-principales-bolsas-del-mundo-por-temores-de-una-recesion-global-20190814-0053.html

[3] https://www.infobae.com/america/mundo/2019/08/15/los-mercados-europeos-abrieron-en-rojo-tras-la-jornada-de-fuertes-perdidas-en-wall-street/?fbclid=IwAR1BlE8cctTeflCZrPM3btPiG1rnddN-JKdLtdyv3sg5aLavvgbQ7znuxdg

[4] Ídem.

[5] https://www.elimparcial.es/noticia/203996/economia/el-temor-a-una-nueva-recesion-hace-caer-las-bolsas-de-todo-el-mundo.html

[6] Ídem.

[7] Ver el artículo “La curva del desarrollo capitalista” (1923) en:

https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1923/junio/21.htm

Es hora de derrotar la reforma antilaboral

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Plantón de Hialpesa en el Ministerio (23-jul)

Pronunciamiento del PST 22-Ago

El pueblo del valle del Tambo ha mostrado el camino para derrotar a Vizcarra y su política al servicio de las empresas: la lucha unitaria e intransigente, contra el gobierno, por el logro pleno de sus objetivos.

Ese es el contenido de la huelga indefinida que sostiene el Valle del Tambo desde hace más de un mes. Una huelga que ha enfrentado, con firmeza, la amenaza represiva lanzada por Vizcarra con el envío de las Fuerzas Armadas al puerto de Matarani. Y que ha logrado hasta el momento la suspensión de la licencia de construcción de Tía María, otorgada por el gobierno a principios de julio pasado.

Pero lo más importante es que el pueblo del Valle del Tambo, incluso habiendo obtenido esta victoria inicial, no deja de luchar: la huelga continúa. Y la huelga sigue teniendo como claro contrincante, a Vizcarra.

¿QUÉ SUCEDE CON LA LUCHA OBRERA?

Queda claro, entonces, que luchando es posible derrotar a Vizcarra – CONFIEP. Entonces ¿Qué falta para que la clase obrera haga lo mismo y eche abajo la reforma laboral del gobierno?

La clase obrera viene luchando con todas sus fuerzas, pero de forma atomizada, sus propias batallas contra los ceses colectivos (HIALPESA, Cogorno, BSH…), se cumplan los mandatos judiciales favorables (SITOBUR) o se resuelvan sus pliegos de reclamo (Federación Minera).

La disposición de lucha de sectores de vanguardia de la clase obrera, como la propia Federación minera, que anuncia una huelga nacional indefinida a partir del 10 de septiembre, por la solución a su pliego nacional, muestran el camino a seguir.

LA IZQUIERDA CONCILIADORA SIEMBRA CONFUSIÓN

Sin embargo, quienes van a contramano de esta voluntad de combate, son las direcciones de las principales organizaciones obreras del país (CGTP, SUTEP, CUT) y la “izquierda parlamentaria” (Nuevo Perú y Frente Amplio), que en lugar de señalar al gobierno como responsable por los ataques, y organizar la más amplia unidad obrera y popular contra el mismo, siembran confusión e imprimen al movimiento de las y los trabajadores una política de apoyo al gobierno, encubierta bajo la demanda de «diálogo social».

Para sostener esta política, hacen eje en un supuesto “proyecto autoritario del fujimorismo y la CONFIEP”, alentando la idea de que el gobierno estaría “haciendo bien” en su “enfrentamiento” con el parlamento dominado por el Fuerza Popular, al plantear al adelanto de elecciones generales para el 2020.

VIZCARRA ES EL ENEMIGO A DERROTAR

Desde el PARTIDO SOCIALISTA DE LOS TRABAJADORES, no tenemos dudas del carácter patronal y reaccionario del fujimorismo. Lo hemos enfrentado en las calles.

Tampoco desconocemos que a nivel popular existe un poderoso sentimiento que demanda que se cierre el Congreso y que se vayan todos, y que la propuesta de adelanto de elecciones parece ser la salida a tales aspiraciones.

Mucho menos pasamos por alto las pretensiones de la CONFIEP, empecinada en imponer su plan de entrega de los recursos del país a las grandes empresas, y de superexplotación de la clase trabajadora. Plan que van a procurar garantizar echando mano de todos los métodos posibles, incluyendo a la compra de autoridades políticas, como han demostrado Odebcrecht y el “Club de la construcción”.

Sin embargo somos conscientes, tal como señalan algunos dirigentes obreros, que los decretos supremos 345 (Política nacional de competitividad y productividad) y 237 (Plan nacional de competitividad y productividad), base de la reforma laboral que quiere recortar nuestros derechos, han salido de Palacio de gobierno, con el aplauso del Congreso de la república y los empresarios.

Por eso afirmamos que VIZCARRA ES EL ARTÍFICE DE LOS GOLPES CONTRA LOS DERECHOS DE LA CLASE TRABAJADORA, y como tal, es el principal enemigo a derrotar en esta batalla.

Por eso urge seguir el ejemplo de los pobladores del Valle del Tambo, poner en marcha a los batallones más conscientes de la clase obrera. Necesitamos organizar, desde las bases, la lucha unitaria e intransigente por la derogatoria de los Decretos Supremos 345 y 237, y no detenernos hasta derrotar del gobierno, y con él, al fujimorismo, todos los partidos patronales que viven en el Congreso, y la CONFIEP.

Sólo así, además, podremos abrir camino a concretar el anhelo popular de que realmente SE VAYAN TODOS, y reemplazar este sistema económico, social y político dominado por la lógica de la ganancia, y podrido por la corrupción, por uno nacido del poder de la clase obrera en alianza con el pueblo pobre del campo y la ciudad.
Un gobierno obrero, popular y campesino que termine con el dominio de las transnacionales y bancos internacionales sobre el país, y garantice una vida digna para todos/as los7as trabajadores/as, en el camino del socialismo.

¡DEROGATORIA DE LOS D.S. 345 Y 237!

¡TÍA MARÍA NO VA!

¡FUERA VIZCARRA – CONFIEP Y EL CONGRESO CORRUPTO!

La clase trabajadora y la izquierda ante el colapso social y ecológico del capitalismo

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A 100 años de la fundación de la Internacional Comunista de Lenin y Trotsky…a propósito de la posibilidad del “colapso socioecológico” capitalista, hacemos un llamado público revolucionario urgente a los trabajadores de a pie, organizados o no, industriales y de los servicios, jubilados y desempleados, de los países imperialistas y países semicoloniales, América del Sur, del Centro y el Norte, África, Asia, Oceanía y Europa; también a los activistas y dirigentes de los partidos de izquierda; corrientes internacionales, centrales obreras, sindicatos, movimientos sociales y asociaciones; científicos, intelectuales y artistas; mujeres, negros e inmigrantes, indígenas y campesinos; estudiantes, jóvenes y niños; lgbti’s, presos políticos y parias, personas con discapacidad y oprimidos en general.

Hay que matar al imperialismo para que el género humano pueda continuar subsistiendo[1], LEÓN TROTSKY.

En su agonía, el capitalismo amenaza llevar junto con él la humanidad a la tumba”[2]NAHUEL MORENO.

Por Juana Ceballos (desde LitCi.org)

El capitalismo imperialista decadente en estas primeras tres décadas del siglo XXI es un infierno real para billones de animales domésticos y salvajes y la naturaleza, al igual que para los miles de millones de trabajadores y sectores populares y oprimidos. Este sistema nos está llevando al simple y llano pero complejo “colapso civilizatorio”.

El calentamiento climático en aumento y aceleración promete sobrepasar más de 1.5 y 2°C grados en una espiral catastrófica respecto a la era preindustrial en las próximas décadas[3], las emisiones récord actuales de dióxido de carbono (CO2) en más de 415 pmm y gases de efecto invernadero, como hace 3 millones de años no se veía, están afectando los ecosistemas, la agricultura, la salud pública y la vida material humana[4].

Hay proceso en curso e hipotético de lo que algunos científicos llaman la 6ta extinción masiva de especies, al menos 1 millón en peligro actual y descenso real de un 60% de fauna silvestre en los últimos 40 años. El aumento del maltrato animal estructural y la cría industrial intensiva de ganado, la deforestación y algunos agroquímicos dañinos y OMG, con costes negativos para ellos y las plantas, para la naturaleza y para los propios trabajadores y consumidores.

La perspectiva desigual y combinada de agotamiento y finitud del petróleo en las próximas décadas[5], el gas y en mucha menor medida el carbón contaminante. El boom y declive de las commodities, su impacto en los precios internacionales y las regalías nacionales, las dificultades de transición y “plan B” para una nueva e inédita matriz energética material “renovable” después de 2 siglos de capitalismo industrial y siendo más de 7.6 mil millones de humanos con perspectiva de crecer 2 o 3 mil millones más, después del 2050 y a finales del siglo.

La ausencia de medidas efectivas (¿Geoingeniería sola…? ¿Tratado de París y Protocolo de Kioto…? ¿Objetivos del Milenio y Desarrollo Sostenible…?) y el carácter suicida de los gobiernos capitalistas de la ONU y el empresariado mundial para lidiar con el cambio climático crónico y multidimensional que ya está afectando de decenas de miles de personas y trabajadores en urbes, zonas costeras y campos por doquier.

Todos estos procesos complejos, desiguales y combinados, están relacionados íntimamente con la sobreproducción capitalista, la explotación irracional de la naturaleza y su destrucción antiecológica para la tasa de ganancia y la acumulación del capital como fin en sí en toda la sociedad mundial. La crisis ambiental y ecológica se conjuga e interrelaciona con una serie de crisis cíclicas económicas de corte comercial y financiero, locales, regionales y globales (2007-2008, la más reciente y de magnitud de la del 29; hipótesis de una nueva recesión mundial en los prox. 5 años o década), planes de ajuste y privatización de los servicios sociales (agua, luz, gas, electricidad, salud, vivienda, educación, pensiones, etc), las guerras imperialistas y capitalistas por los recursos naturales y sociales.

Las secuelas de todo esto y afectación a nuestra clase social son la fractura neocolonial del Norte-Sur; la desnutrición, el hambre y la sed; el desempleo, los salarios precarios, carestía material y desigualdades sociales multimodales; éxodos migratorios colosales y afecciones a la salud pública; destrucción de territorios y hábitats, deudas hipotecarias y déficit de vivienda popular; asesinatos y torturas, violencias multimodales y opresiones (género, sexual, racial, etc); corrupción institucionalizada; etc. Los padecimientos de ansiedad climática, estrés laboral y síndrome burnout, trastornos mentales y psicológicos, enfermedades ocupacionales y físicas, suicidios y adicciones, etc, son la muestra de esta decadencia y barbarie capitalista, profundizada como nunca antes.

Todo esto pone en serio riesgo civilizatorio, como nunca antes y de modo inédito, la liberación social integral y necesidades materiales de los trabajadores y sus aliados populares, la especie humana y el resto de especies animales y vegetales del planeta. En aras de abordar los problemas más urgentes e inmediatos de la humanidad, los «materiales», es menester que los trabajadores y sus vanguardias estudien, conozcan y analicen críticamente, toda una serie de teorías socionaturales y evidencias empíricas sobre riesgos civilizatorios y peligros globales, colapsos socio ecológicos, tipos de crisis sistémicas, transiciones de sistemas complejos y posibilidades de extinción, escenarios de gestión de recursos y entropías, crisis capitalista y transiciones post-capitalistas, de autores tales como:

Paul Crutzen, Will Steffen y James Hansen, Mark Lynas; Jared Diamond, Joseph Tainter y Luke Kemp; McAnany Patricia y Norman Yoffee; Pablo Servigne y Raphaël Stevens, Raphael Stevens, Carlos Taibo, Manuel Casal Lodeiro, Renaud Marcovaldo;  Antonio Turiel Martínez, Ferran Puig Vilar, Richard Heinberg, Antonio García-Olivares, Dmitry Orlov; Jorgen Randers, Dennis Meadows y William Behrens, Giorgos Kallis;  Emilio Santiago Muiño, Jorge Reichmann, Ramón Fernández Durán, Alberto Matarán y Oscar Carpintero; Ramon Sans Rovira y Elisa Pulla Escobar; Richard Wolff, Michael Roberts, David Harvey, Wolfgang Streeck; Miguel Fuentes y Manuel Baquedano Muñoz; Eric A. Schutz, Michael Löwy, John Foster, Christian Stache, Andreas Malm, Fred Magdoff, Daniel Tanuro, etcétera.

El imperialismo decadente, a veces llamado neoliberalismo, ha hecho aparecer, como nunca antes en la historia pero semejantes a otros tiempos de transición, versiones de socialismos utópicos por doquier (v.g. decrecentistas; ecosocialistas; neoanarquistas, primitivistas, indigenistas y comunitaristas; posmodernistas, etc) y también no pocos capitalismos utópicos y distópicos (v.g. tecnolátricos verdes neoliberales; colapsistas; ecofascistas; neomalthusianistas y neodarwinistas, escatologías religiosas y apocalípticas, etc). Ese menester que el socialismo científico en reconstrucción, el marxismo revolucionario disipe la apariencia de la realidad, conozca, reabsorba los contenidos materialistas y critique estas ideologías, pero sobre todo, ofrezca una alternativa de transición anticapitalista a la clase obrera mundial y los pueblos oprimidos.

Todas estas teorías socionaturales interdisciplinares con distintos sesgos e intereses de clase, pronósticos, evidencias empíricas y modelos de sociedad, estudian las transiciones y magnitudes de las crisis sistemáticas. El marxismo, patrimonio cultural de la clase obrera mundial, es el pionero de estos estudios materialistas y el único que está a la altura del análisis científico y la política revolucionaria, al indagar las causas materiales y subjetivas, desiguales y combinadas, de la transición de un modo de producción a otro en determinadas zonas geográficas y sistemas, períodos históricos y épocas, por distintos factores concretos, particularidades y generalidades, inclusive cambios de regímenes políticos, caídas de gobiernos y las revoluciones en la naturaleza, las ciencias y la sociedad. El rol de la lucha de clases y las contradicciones de las relaciones sociales de las fuerzas productivas (naturaleza, seres humanos y técnica) en todos estos procesos como una totalidad viva y compleja.

El marxismo revolucionario fue la primera corriente sociopolítica y científica que mostró una teoría del colapso del capitalismo verificable basado en el desarrollo objetivo de las fuerzas productivas del capital, los límites históricos[6] de sus fuerzas destructivas y las relaciones sociales entre las clases actuantes y sus condiciones materiales de existencia. Las crisis cíclicas de valorización catastróficas de sobreproducción y sobreacumulación, el factor subjetivo social y político crucial de las revoluciones proletarias y populares con partidos organizados de clase y masas movilizadas en una guerra social prolongada (ahora estamos llegando a las «últimas batallas»). El trabajo como sepulturero activo del capital y el capital mismo en factor objetivo de crisis social (y ahora de crisis natural: «cambio climático antropogénico») en la lucha de clases económico-política de guerras, crisis y revoluciones.

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No en vano nos llamaron ‘catastrofistas’[7] y otros epítetos por señalar con objetividad la crisis estructural capitalista y sus estragos, pero estamos dejando de ser un demodé y algunos sectores de opinión pública empiezan a hablar del colapso civilizatorio de la civilización industrial contemporánea, del sistema capitalista existente, incluso a representar y consumir en las artes estos escenarios, dados los desastres ambientales y tragedias sociales que a diario se ven en los medios, se viven y se estudian sus causas. Pero las derrotas, errores sectarios y rezagos programáticos, nuestra ceguera ignorante y negacionismo, ya tienen un costo político inmenso y también un beneficio, según la ley del desarrollo desigual y combinado, si abrimos los ojos de una vez por todas y reconocemos nuestros errores y los corregimos, a pesar de la tardanza.

Si los trabajadores no luchan con más tesón y se rebelan lo más pronto antes, durante y después del posible proceso de colapso socioecológico del capitalismo, su crisis civilizatoria…estamos re-jodidos. El retraso contrarrevolucionario que supuso el stalinismo en el siglo XX y la derrota del proletariado mundial con la restauración capitalista en Europa del Este, el Sudeste Asiático y el Caribe, tiene costes históricos. Vamos a la profundización (ya la estamos viviendo) de la barbarie contra la clase obrera y los sectores populares, sobre todo en los países semicoloniales pero también en los imperialistas. Vamos a holocaustos masivos de pobres y la posibilidad real de la auto-extinción humana o una supervivencia de unos pocos, en su mayoría capas ricas y sectas ecofascistas.  Si el proletariado y su vanguardia de clase no conquistan el poder político en algún país en las próximas décadas y este siglo, abriendo un nuevo Octubre rojo global, es probable que, por mor de la crisis socioecológica, la civilización humana colapse, se degrade y finalmente se extinga. El triunfo de la barbarie.

Esta es la nueva magnitud del «peligro inminente» (dice el científico de la NASA, Joseph Hansen) y queda poco tiempo, muy poco tiempo, en términos históricos (contrarreloj, contratiempos). Cada año, quinquenio y década que pasa sin un cambio revolucionario, sin una Revolución de Octubre y la tardanza, postergación, conjuración o desviación desde la segunda posguerra de numerosos procesos revolucionarios, es más y más catastrófica en términos sociales y ambientales: “Los pueblos del mundo tendrán que pagar con nuevas guerras y revoluciones los crímenes históricos del reformismo” (Trotsky, La revolución traicionada, 1936). Tengamos absoluta consciencia de ello y del peligro inminente, preparémonos para lo que venga, sea lo que sea. Vivimos en tiempos en que no hay ya nada que perder y sí todo que dar. Ningún momento en la historia fue tan necesario y urgente el instrumento partidario (la Internacional) y las organizaciones de masas combativas (movimientos) por la resistencia, la revolución social y las condiciones materiales de existencia básicas. Nuestra última oportunidad de vencer.

Nahuel Moreno advertía ya en 1982 con literalidad materialista en una conferencia internacional de dirigentes revolucionarios de más de 15 países en la ciudad de Bogotá, Colombia: “En su agonía, el capitalismo amenaza llevar junto con él la humanidad a la tumba. O, en el mejor de los casos, hundir a la gran mayoría de ella en un abismo sin fondo, de barbarie, miseria y degradación…sólo es posible formular los más negros pronósticos [objetivos], si la revolución socialista mundial no logra revertir este proceso [destructivo]” (Véase, Tesis de Fundación de la LIT-CI, #11982)[8].

Pese a la urgencia e impaciencia sensata, no hay que dejarse llevar por el nihilismo y derrotismo, el pesimismo e irracionalismo, tan característico de las fracciones pequeñoburguesas y burguesas degeneradas. Sobre todo, sucumbir y capitular a la ceguera y retraso ideológico de las direcciones tradicionales y emergentes del movimiento de masas y la izquierda. Su anticientifismo idealista y desprecio por la teoría revolucionaria, electoralismo e inmediatismo gremialista, su programa mínimo democratizante y de acción a corto plazo, nos lleva a derrotas estratégicas. Estas direcciones traidoras, negacionistas e ignorantes (tanto reformistas como centristas; tanto pequeñoburguesas como obreras[9]) constituyen un serio obstáculo en la lucha contra los gobiernos del capital y la burguesía en tanto que clase, la lucha por el poder obrero-popular y la preparación para enfrentar el colapso capitalista en un periodo de transición tortuoso e impredecible.

Siguiendo a León Trotsky, hoy es más que necesario y urgente una revolución antiburocrática al interior de las organizaciones sociales y políticas de los trabajadores. Un programa obrero revolucionario de transición actualizado y de combate, una nueva internacional proletaria de partidos antisistema y movimientos –como la III Internacional fundada hace un siglo, en 1919– para la revolución socialista mundial en el siglo XXI y el enfrentamiento del colapso socio ecológico (o bien sistémico) del imperialismo, la fase superior y final del capitalismo. La era viva de las crisis, guerras y revoluciones. Hoy más que nunca es verdadero el postulado en su magnitud extrema de que “la crisis de la humanidad se reduce a la crisis de su dirección revolucionaria” (León Trotsky, Programa de transición, 1938).

Las Primaveras Árabes, las huelgas laborales y las huelgas climáticas de la juventud, las movilizaciones masivas y resistencias a los planes de ajuste en los cuatro continentes, las rebeliones a dictaduras y las más de 10 revoluciones en este siglo (la más reciente: Sudán y Argelia), muchas de ellas armadas. Las caídas de gobiernos, gabinetes ministeriales y renuncias de presidentes y tensiones (Puerto Rico, Corea del Sur y Hong Kong), marcan el camino de lucha ante un enemigo descomunal que viene ganando y asestándonos duros golpes. ¡Reina un caos debajo de los cielos, la situación es excelente! Aprovechemos las pocas o muchas oportunidades que nos quedan.

Solo la revolución socialista integral de los trabajadores y sus aliados populares, la conquista del poder urgente, la instauración de nuevos gobiernos revolucionarios con organizaciones democráticas de doble poder de masas y economías planificadas ecológicas, podrán salvarnos. Es decir, una serie insurrecciones de masas dirigidas por partidos socialistas de combate, rememorando al genio político de Lenin y la revolución permanente de Trotsky, pueden librarnos de la profundización de la barbarie existente –al parecer, ya estamos en las fases iniciales de ella o desarrollada desde el siglo XX, véase entre otras, la hecatombe de Siria, Palestina, Irak y Afganistán; desastres ambientales y sociales, etc–. Un panorama cualitativo mucho más dantesco que el que imaginó Rosa Luxemburgo durante la primera guerra mundial y su analogía con el colapso decadente del Imperio Romano. Mucho más trágico que el que tuvieron que vivir Lenin y Trotsky, y los revolucionarios de la segunda posguerra con las bombas nucleares, las invasiones imperialistas y las guerras revolucionarias, mucho más trágico que el de Marx y Engels con la miseria fabril decimonónica.

Es probable que el empeoramiento de la crisis civilizatoria capitalista, traiga consigo un efecto doble. Por un lado, el efecto positivo del colapso progresivo del sistema de los últimos 500 años por las luchas de resistencia y revolucionarias de los pueblos y el proletariado favorecido con el factor desestabilizador socio-ecológico. Los obreros y oprimidos no tienen nada que perder con el fin y derrumbe de este putrefacto sistema y deben contribuir a sepultarlo lo más pronto, aprovechando los factores objetivos de crisis socionaturales, porque el capitalismo no morirá de muerte natural automática, como creen los reaccionarios colapsistas. Por el otro, el efecto negativo del contragolpe regresivo y brutal de la contrarrevolución. El severo deterioro, escasez y socavamiento de las fuerzas productivas, la naturaleza, el trabajo vivo y la técnica, diría Marx. Toda una lucha de clases viva y una infraestructura económica y producción material en transición y bifurcación.

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Una devastación del planeta nos lega el capitalismo moribundo, con una clase que se niega a perecer y amenaza con agudizar la crisis climática y social de manera barbárica, a toda costa, con tibias reformas para conjurar el monstruo que ha creado, todo un aprendiz de brujo, al estilo de Goethe. Para parafrasear un famoso guerrillero proletario antifranquista, la burguesía puede echar en pedazos regiones considerables y la tierra entera antes de abandonar el escenario de la historia, pero los obreros no debemos temer miedo a las ruinas porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones y somos constructores innatos y mejores. Ese mundo socialista está creciendo a cada instante, en el cascarón del viejo mundo. Todo un parto civilizatorio, que puede ser abortado o no. El capitalismo puede perecer y dar origen a un orden social nuevo de múltiples contradicciones o simplemente ser el último modo de producción de la historia humana, ambas posibilidades históricas están abiertas.

Salvar nuestro hábitat, el planeta, y nuestras vidas materiales. Este es el real derrotero estratégico de nuestro siglo y de los trabajadores, el socialismo, un parto contingente doloroso en que puede nacer una vida, deformada o no, o morir el niño y su madre y padre. La lucha por una nueva sociedad mundial sostenible sin capitalistas en el poder es nuestro derrotero. Parafraseando a Moreno, podemos vencer, no hay ley determinista de la historia, ni dios, ni factor climático-energético ni científico ni político que diga que no podamos triunfar. Las leyes objetivas de la naturaleza y la sociedad las usaremos a nuestro beneficio en la intensificación de la lucha de clases por muy adversas que sean las condiciones materiales de existencia, solo el derrotismo colapsista nos condena de antemano, al igual que el imperialismo. No tenemos fe religiosa en la clase obrera ni confianza metafísica  en la entelequia de la revolución pero sí confianza formativa de esta, criticidad y autocriticidad (sus errores organizativos, etc) voluntad de cambio en que, tras una serie compleja y dialéctica de las derrotas y victorias, nuestra clase y su vanguardia revolucionaria en construcción se reponga y no sea tan limitada y tan estúpida como para no despojarse y sepultar a una clases dominantes minoritarias parasitarias (entre el 1% y el 30% de la población gran burguesa, medio burguesa y pequeñoburguesa de estratos superiores) y crear una nueva sociedad de transición, al vivir en sus carnes los efectos devastadores del capitalismo moribundo y estar en sus fauces…será un placer hacer tragar todas sus heces a los colapsólogos y capitalistas, tanto de derecha…como de izquierda.

Para ellos es más fácil pensar en el fin del mundo que en el colapso del capitalismo, diría Fredric Jameson y Joel Kovel, y también es más fácil lograr una “comunidad resiliente” en una transición facilista (i.e. socialista utópica) de sus modelos post-capitalistas, luego del susodicho colapso penitente y sanador, que sería una tragedia social de proporciones históricas. Sus salidas son francamente utópicas y “realistas” contrarrevolucionarias, sin perder de vista el éxtasis autoritario por las distopías y su tufillo eco-fascista por el colapso (v.g. Miguel Fuentes, entre otros): “Su autoalienación ha alcanzado un grado que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético de primer orden. Este es el esteticismo de la política que el fascismo propugna” (W. Benjamin, La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, 1936).

Aun si hipotéticamente estuviésemos ya, desde los 90’s (o antes, desde los 70’s) y en los próximos 15, 30 o 50 y 80 años en punto de no retorno e irreversible en términos de degradación ambiental y social en el 2050 y el 2070, luego de la segunda mitad del siglo XXI u otra fecha pesimista, optimista o realista, la cual varía según los pronósticos científicos y políticos materialistas, al igual que las profecías religiosas y predicciones pseudocientíficas idealistas y supersticiosas populares.

Así fuese lamentablemente inevitable el colapso socio ecológico (o socio – natural) sin ninguna revolución triunfante y por una serie de derrotas tras de sí, una forma en que el fin del capitalismo se conjugara con el fin de la civilización. Aun en ese escenario desfavorable hipotético, el peor que podamos imaginarnos y posible, con el doble de fuerza y convicción habría que luchar por el imperativo de la supervivencia material de los explotados y oprimidos, para enfrentar la contrarrevolución imperialista y fascista. Colapsar mejor, mal ineludible menor, luchar por la minimización de los daños a nuestra clase, pues no todo está perdido y la lucha de clases no acaba.

La revolución permanente y el método del programa de transición no dejan de tener vigencia en un escenario pre colapso, colapso del capitalismo y transición post-colapso, a menos que triunfe la extinción humana y la crisis socioecológica degrade la vida humana, tan solo deben actualizarse y adecuarse al contexto de la lucha de clases final y los peligros civilizatorios socioecológicos del imperialismo senil. La dictadura transicional revolucionaria del proletariado, su terror rojo, es más necesaria que nunca. El armamento militar de los trabajadores y las insurrecciones sociales armadas, la economía planificada radical de todos los aspectos de la vida social (e.g. natalidad, etc) y sustentable con planes de choque y de emergencia. La internacional de partidos centralizados de trabajadores y movimientos, la democracia obrera de nuevos estados socialistas federados entre sí. La guerra civil a muerte, obrera y popular, contras los capitalistas y las sectas ecofascistas de derecha e izquierda, son la única salvación realista terrenal y no metafísica que nos queda a los mortales. Salvo el poder, todo es ilusión.

Tras un escenario de luchas contingentes decisivas, ojalá triunfantes en la estrategia, la apuesta sería construir y arar en una nueva base ecológico-económica degradada totalmente inédita, contrario a lo que creyeron nuestros maestros pensadores socialistas clásicos del siglo XIX y XX, para la construcción contingente pero necesaria de una sociedad socialista y sus fuerzas productivas menguadas en un escenario de escasez (hipótesis materialista) y quizás para dar las últimas batallas obreras y populares antes que todo perezca o en el menos peor de los casos para que todo renazca (por-venir). Luchar, luchar y luchar con rabia hasta la muerte. Voluntad proletaria de vivir, instinto de clase de conservación, supervivencia a toda costa en la tierra y de ser posible en otro planeta, cuando dejen de existir las condiciones de habitabilidad humana y podamos preservar y mejorar nuestros nichos tecnológicos. Un acto de dignidad humana de los de abajo o al menos una franja masiva no lumpenizada de ella ante el escenario de la crisis civilizatoria capitalista a todo nivel.

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Como diría nuestro Gabo, en una suprema actitud humanista y anti-nihilista, ante la espada de Damocles del peligro termonuclear de su corto siglo y rememorando a su maestro Faulkner: “¡Me rehúso a aceptar el fin del hombre…!” (La Soledad de América Latina, Discurso Nobel ante la Academia Sueca, 1982).

Pues bien, trabajadores de todo el mundo y revolucionarios, si la gran familia humana desea tener una segunda oportunidad sobre la Tierra, afrontemos pues el peligro civilizatorio de nuestro siglo XXI, rehusándonos a perecer, es decir, a ser derrotados no por la “naturaleza” sino por el frente contrarrevolucionario de la burguesía moribunda y la pequeña burguesía nihilista en la lucha de clases en ciernes y final.

Fuente: https://blogsocialist21.wordpress.com/2019/08/01/llamado-urgente-la-clase-trabajadora-y-la-izquierda-ante-el-colapso-social-y-ecologico-del-capitalismo/?fbclid=IwAR1IcigT6ihHLxJxE-VhOhdnjKImM42J1eq13n9WlfAoZpWa5ifVjliemmM

Notas

[1] Trotsky, L. Los cinco primeros años de la Internacional Comunista, Edicions Internationals Sedovs, 1921/2017, pág. 162.

[2] Moreno, N. Tesis de Fundación de la Liga Internacional de los Trabajadores, #1, 1982.

[3] Wilke, Carolyn. CO2 emissions are on track to take us beyond 1.5. degrees of global warming. Disponible en Science News: https://www.sciencenews.org/article/co2-emissions-global-warming?fbclid=IwAR2FEak3juSfrjL8jFcE-WVM4ctk20pScOfoeSIc1zW22kjdtx3mc0Uop18

[4] Martins, Alejandra. Qué consecuencias tiene que hayamos superado el récord de CO2 en tres millones de años. Disponible en BBC News Mundo:  https://www.bbc.com/mundo/noticias-48283274

[5] Iturbe, Alejandro. ¿El fin del petróleo? Disponible en Marxismo Vivo – Revista Teórica de la LIT: http://marxismovivo.org/wp-content/uploads/2018/12/Primera-Epoca/ESP/MV12/mv12/mv12esp.pdf

[6] Algunas de las contradicciones sistémicas del capital que generarían su crisis estructural según el método marxista son: la ley de la caída tendencial de la tasa de la ganancia, la ley de la concentración-acumulación del capital y la miseria relativa creciente de la clase obrera y las masas; la tendencia a la socialización de la producción (el trabajo social) frente a la apropiación de la propiedad privada; el peso superior de las fuerzas destructivas sobre las fuerzas productivas en una fase desarrollada del capital (vg. capital financiero); la atadura del desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción; el aumento desigual y combinado del nivel conciencia de clase y organización social y política del proletariado frente a las fuerzas del capital; etc.

En 17 contradicciones del capitalismo y fin del capitalismo (2014, Cap. III), desde una teoría económica marxista del valor-trabajo y financierista («capitalcéntrico»), David Harvey niega o al menos es escéptico a una hipótesis colapsista o catastrofista del capital por factores ambientales por las oportunidades de inversión, adecuación tecnológica y acumulación del capital en medio de desastres, tal vez por su postura como geógrafo y su reformismo de izquierda. No obstante el autor sí señala las “contradicciones peligrosas” del crecimiento exponencial del capital en relación con la expoliación de la naturaleza y los límites acumulativos (por desposesión), cruciales para una transición anticapitalista.

Sobre las relaciones de crisis entre capital – naturaleza, en los últimos veinte años, los marxistas han venido planteado: el quiebre metabólico de la sociedad y la naturaleza en la producción inmanente capitalista; la contradicción entre las condiciones de producción material y las condiciones de reproducción ecológica; la ecología del capital y los límites de la biosfera; la unión de la crisis social y la crisis ecológica desde un vector de clase y de los valores de uso y de cambio, etcétera.

[7] En Reforma y revolución (1899), capítulo IV de la parte II (a veces aparece como epílogo), Rosa Luxemburgo, ya hablaba sobre la teoría marxista ortodoxa sobre la crisis capitalista (más allá de su carácter “cíclico” y “plural”) en los términos del “colapso del capitalismo” (Der Zusammenbruch), traducida erróneamente al español como hundimiento.

En La doctrina socialista (1899), Capítulo II, a), el primer Karl Kautsky polemiza con el revisionista Bernstein al hablar de la teoría marxista del derrumbamiento del capital, uniendo los factores objetivos y subjetivos, contra la burda crítica sobre la supuesta teoría objetivista-fatalista de la necesidad del socialismo por causas económicas de Marx y Engels.

El Manifiesto de Zimmerwald (1915), escrito por Trotsky en nombre de socialistas antiimperialistas de once países, también habló del “colapso de la civilización” en la plena carnicería de la Primera Guerra Mundial.

Los debates energéticos, ecológicos contemporáneos y sistémicos, vienen a enriquecer la teoría materialista sobre la crisis estructural (o colapso) del capital como sistema y la transición socialista, ergo, la teoría de la revolución permanente y el comunismo. Es menester que el marxismo ortodoxo, es decir, el materialismo histórico dialéctico, actualice estos dos polos sociedad – naturaleza de una misma realidad procesual y a la par critique tanto el colapsismo pequeñoburgués y burgués como el revisionismo anticatastrofista (Rolando Astarita, etc). Es hora de abordar seriamente la economía, la política y las ciencias (naturales y sociales) como un todo complejo.

[8] Mahecha, Eduardo (2019). Nahuel Moreno sobre la ecología y la crisis del capitalismo mundial (2019). Disponible en Blog Socialist XXI: https://blogsocialist21.wordpress.com/2019/04/21/nahuel-moreno-sobre-la-ecologia-y-la-crisis-del-capitalismo-mundial/

[9] Hechos recientes de la ‘crisis de la izquierda’ mundial: división fraccional interna del Partido Obrero (PO) de la Argentina por el régimen interno, el electoralismo del FIT (en especial, del PTS), la adaptación al régimen democrático burgués y modo de luchar contra el ajuste de Macri, 2019; la ruptura fraccional del Committee for International Workers (CIW) en Europa por cuestiones políticas y metodológicas, 2019; disolución de la International Socialist Organization (ISO) en USA, 2019, por vicios oportunistas frente al Partido Demócrata (corriente SDA, Ocasio-Sanders, sectores oprimidos) y atentados a la moral revolucionaria (violación sexual encubierta por la dirección, etc); ruptura 2016 del PSTU Brasil, donde un sector vira al oportunismo del PSOL; expulsión del Secretariado Unificado europeo (FI, ecosocialista) a un sector centrista que está en contra de la política de los partidos amplios y por la dictadura del proletario, salida del MST Argentino del SU y creación de la LIS, 2018-2019; debacle electoral de Podemos, Syriza y el NPA, crisis del neoreformismo y corto auge del mismo en los países; ascenso de Trump y la nueva derecha, crisis y degeneración del nacionalismo burgués en Venezuela (dictadura madurista), Nicaragua (la rata de Ortega), Honduras, etc; ruptura del partido FARC Colombia, integración al régimen y fragmentación del stalinismo mundial, en especial, en la India y Nepal, etcétera.

Los ceses colectivos empiezan a extenderse

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Plantón en Hialpesa contra cese colectivo.

40 despedidos en Cogorno, 190 en Hialpesa, 71 en BSH… y amenaza extenderse más a pedido de la CONFIEP

El dirigente Máximo Gutiérrez de Hialpesa, de manera imprevista se cruzó en la calle con la gerente de la empresa y lo abordó con la pregunta que ronda en la cabeza de los trabajadores: “¿Por qué nos botan?” A la que ella respondió: “Qué quieren, la empresa ya no los necesita”. Para un trabajador, que dedica la vida a una empresa y con la que llega a identificarse pese a sus abusos, dicha respuesta representa un mazazo en la cabeza. Pero es la única verdad. Para el capitalista los obreros somos una mercancía más, que contrata cuando necesita explotarnos y, cuando no nos necesita nos echa, como dice la gerente. En los actuales ceses colectivos vemos el funcionamiento perverso del sistema capitalista.

Aunque es un problema que viene de atrás, los ceses colectivos en curso han encendido la alerta roja entre los trabajadores que, con preocupación, se preguntan si son casos aislados o son una amenaza real que está creciendo. Veamos.

Primera cuestión: ¿deben existir los ceses colectivos?

Empecemos por el principio. El primer problema que tenemos es la existencia de un marco legal (DS 003-97-TR o Texto Único Ordenado del DL 728) que facultan los ceses colectivos sustentados en las siguientes razones: a) causa fortuitas o de fuerza mayor (un terremoto, un incendio), b) motivos económicos, estructurales o cambios tecnológicos, c) quiebra de la empresa y d) reestructuración patrimonial.

Aquí se plantea un primer y grave problema: si, como dice el derecho universal y la propia Constitución vigente, el trabajo es un “derecho” y es “base del bienestar social y un medio de realización de la persona” (Art. 22), los ceses colectivos no deberían existir, o deberían prohibirse. Sin embargo existen. Dichos principios, sobre el derecho al trabajo, en realidad son letra muerta porque la ley misma los vulnera. En los ceses, los propios trabajadores son obligados a “negociar” los despidos, basados en el falso entendido de que deben garantizar la “rentabilidad” de la empresa. Cuando hay ganancias a los trabajadores nos mezquinan hasta las utilidades pero, cuando hay pérdidas, tenemos que pagar el costo, pese al enorme patrimonio que acumularon las empresas gracias a nuestro trabajo de años.

Del mismo modo debemos preguntarnos: ¿Por qué en lugar de cerrar plantas o secciones, o producir cambios tecnológicos desapareciendo puestos de trabajo, no se reduce la jornada laboral para dividirla entre todas las manos disponibles sin rebaja de salarios? ¿Por qué aceptar los cierres, como en el caso de las dos inmensas plantas de Cogorno, en las que se produce un alimento indispensable como fideos, en un país con 20% de pobreza extrema? En Argentina, producto de la crisis del año 2001 se cerraron más de cien empresas, pero los trabajadores las ocuparon para mantener sus empleos y producir bienes para la población, y el Estado tuvo que reconocerlos.

Los empresarios y autoridades jamás piensan en estas posibilidades porque, como decimos al inicio, su mentalidad es capitalista: lo que no le produce ganancia no sirve. Pero los trabajadores sí debemos plantearnos esas posibilidades, porque es la única forma de defender realmente el trabajo y el bienestar de nuestro propio pueblo.

Nada de lo dicho suena exagerado si lo vemos a la luz de lo que ocurre con la economía. Luego de un período de bonanza del 2004 al 2013 entramos a un período de estancamiento en la economía, cuyo crecimiento ronda el 3%. Este año estamos peor: en abril creció 0%, en mayo 0.63%. Además, dependemos de la economía mundial, que para muchos especialistas va hacia una nueva y grave crisis. Entonces, si hubiera una grave crisis, ya sabemos que cerrarán las fábricas y nos echarán masivamente a la calle, y para eso hay que estar preparados. Los empresarios ya se están preparando. María Isabel León, presidenta de la Confiep, visitó Palacio para solicitar que se flexibilicen más los ceses colectivos, y lo sustentó así: “Lo que no podemos hacer es mirar un enfriamiento de la economía y quedarnos en el balcón esperando que otro lo resuelva….”.

Los ceses en el actual momento

Desde el 2014, cuando se inició el llamado “enfriamiento de la economía”, todos vemos cómo las empresas, al ver reducir sus expectativas de obtener más ganancias, por el crecimiento de sus volúmenes de ventas, se enfocan en aumentar la rentabilidad reduciendo sus costos de producción. Y si las máquinas y materias primas mantienen sus precios, solo pueden reducir costos reduciendo el costo de la mano de obra, es decir los salarios. Hay dos formas de reducir los salarios: reemplazando los obreros más “costosos” por otros más baratos; esto intentan las empresas ahora despidiendo estables y tomando contratados o tercerizando. La otra es intensificando la
producción, cambiando los horarios, los lugares de trabajo, colocando cámaras, etc. Así buscan que lo que antes producían dos obreros ahora lo haga uno, con lo que la patronal se “ahorra” muchos salarios.

A esta finalidad también responden las medidas antilaborales que dicta el gobierno: el derecho de huelga es recortado con el decreto que autoriza a las empresas a declarar todo puesto de trabajo como “indispensable”; las vacaciones son pulverizadas; las inspecciones de trabajo se relajan… Y, como plato de fondo, plantean suprimir la estabilidad anulando la reposición ante el despido arbitrario (DS 345). Sin embargo, lo que en esencia buscan los empresarios es tener las manos libres para hacer lo que quieren en su interior. El obstáculo de esa libertad son los sindicatos combativos y los dirigentes que pelean y se defienden, en las calles y en los tribunales. Por eso los empresarios han encontrado en el marco legal de los ceses colectivos la herramienta perfecta para arrasar con los sindicatos y sus dirigentes. Esto es lo que viene ocurriendo.

De acuerdo con la información reunida por el dirigente Ronny Mendoza, en los últimos cuatro años se han presentado ceses colectivos en 25 empresas y se ha afectado a más de 3000 trabajadores, en su mayoría de pequeñas empresas. Todos los casos presentados a la fecha se sustentan en el punto b) de motivos económicos y estructurales, que es una definición tan genérica y laxa que sirve al propósito de las empresas para “justificar” los ceses y atacar a los sindicatos y sus dirigentes. Por ello en Hialpesa, que tiene 2300 trabajadores, la mayoría son contratados, el cese afecta casi solo a los sindicalizados y dirigentes. En Cogorno también: cesan a los sindicalizados y dirigentes, mientras en las otras plantas de la empresa se duplican y triplican funciones entre los trabajadores porque “falta de mano de obra”.

La “suspensión perfecta de labores”

Por esta razón, porque son fraudulentas, la mayoría de las solicitudes de ceses vienen siendo rechazadas total o parcialmente. ¿Por qué entonces las presentan? Como en todos los casos de atropello laboral, la empresa siempre ejerce el abuso y busca consumarlo con su poder y con la complicidad del Ministerio de Trabajo y, muchas veces, ganan por la debilidad de los trabajadores. Para hacer los juicios el trabajador debe vivir sin salario por mucho tiempo y dedicar energías y recursos para el proceso. Lo mismo ocurre en los ceses colectivos donde, además, deben soportar una presión brutal dirigida a quebrar la resistencia. En Cogorno, luego de haber fracasado el primer intento de cese, la empresa presentó una segunda solicitud involucrando a más trabajadores, y amenaza con presentar una tercera. Por ello, son pocos los que resisten y llegan al final del proceso.

A esta finalidad responde el tema de la “suspensión perfecta de labores”. Toda empresa, al mismo tiempo que solicita y tramita un cese colectivo, declara una “suspensión perfecta de labores”. Con esta “suspensión” el trabajador queda en el “aire”, no trabaja ni es “despedido”, por lo que no cobra ni salario ni puede buscar otro trabajo porque su situación es indefinida hasta que concluya el proceso.

Por este motivo, con independencia de anular el mismo concepto de cese colectivo, la FNTTP ha planteado una iniciativa de ley ante el Congreso de la República para que se suprima de la norma la parte que permite la “suspensión perfecta de labores”, de tal manera que el cese solo proceda desde el momento que resuelva la autoridad, no antes. Del mismo modo, se plantea también la derogatoria del DS 013-2014-TR, porque hace laxa la definición de causal económica.

Dos reivindicaciones precisas que desde ahora están inscritas en las banderas de la clase obrera, y que deben enriquecerse con otras propuestas para defender el trabajo, como la reducción de la jornada laboral para no reducir personal, y, ante los cierres de empresas, que las administre el Estado y controlen los trabajadores. La crisis la deben pagar los que la generan: los mismos capitalistas.

No a la represión de Vizcarra-MMG Las Bambas

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¡SOLUCIÓN INMEDIATA A LAS DEMANDAS DE LOS COMUNEROS Y COMUNERAS DE FUERABAMBA!

EL GOBIERNO DE MARTÍN VIZCARRA AMENAZA a los comuneros y comuneras de Fuerabamba (Apurímac) con desatar una represión de terribles consecuencias. ¿La razón? Defender los bolsillos de Minerals and Metals Group (MMG), empresa que explota “Las Bambas”, la segunda mina de cobre más importante del país.

El problema

LA COMUNIDAD DE FUERABAMBA (APURÍMAC) PROTESTA por el uso, por parte de MMG-Las Bambas, de una carretera que atraviesa el Fundo Yavi Yavi (Chumbivilcas – Cusco). Terreno, este último, entregado a la comunidad como compensación por la pérdida de territorio que significaba la concesión minera.

En consecuencia, la comunidad exige que se le repare en dinero el costo de un terreno que, habiendo sido dado para remediar el impacto de la mina en su comunidad, se ha hecho inservible para los fines que le habían deparado debido al paso de 300 camiones diarios cargados de mineral. Transporte que provoca contaminación ambiental.

Un gobierno al servicio de MMG – Las Bambas

Pero el problema no queda ahí. MMG – Las Bambas se rehúsa a pagar lo exigido por la comunidad, pretextando que la ruta es una “vía nacional”, es decir, parte de las carreteras del país y, por tanto, de uso público.

Sucede que el gobierno de Vizcarra declaró muy convenientemente, el año pasado, la carretera que atraviesa el Fundo Yavi Yavi como “vía nacional”.

Vizcarra anuncia represión

Bastaría esto para evidenciar que Vizcarra y sus ministros –los que se fueron y los que están hoy-, son  agentes del empresariado y, en particular, de los intereses mineros en el país.

Pero el tema no queda ahí. Tras 200 días de reiniciado el conflicto, y más de 50 de iniciado el bloqueo del paso de los camiones de MMG- Las Bambas por el Fundo Yavi Yavi, el gobierno ha trasladado policías y miembros del Ejército para “resguardar” el ingreso a la mina, hasta donde se había dirigido un piquete de comuneros y comuneras que participan de la protesta.

Como hemos visto tantas veces antes (Conga, Tía María, Espinar, Bagua…), dicho “resguardo” en realidad es la preparación de una acción represiva que busca liberar la carretera para que los camiones de MMG – Las bambas vuelvan a pasar.

Al mismo tiempo, con la intención de descabezar el movimiento y crear zozobra, han detenido a Gregorio Rojas, presidente de la comunidad de Fuerabamba, junto a Jorge y Franck Chávez, abogados de la comunidad, tras participar del “diálogo” establecido con el Ministerio de Energía y Minas en Lima. ¿De qué se les acusa? De ser una “organización criminal” que planificó el bloqueo de la carretera en Yavi Yavi como un medio para  “extorsionar” a MMG – Las Bambas.

Con esto, Vizcarra y compañía –que se escudan en la supuesta “independencia” del ministerio público- sientan precedente en la criminalización de la protesta social, al mismo estilo de Macri en Argentina.

Unir las luchas para derrotar la represión que Vizcarra se cierne sobre los comuneros y comuneras de Fuerabamba

Está claro que el único interés del gobierno, que en sus declaraciones se muestra partidario de “dialogar”, pero que detiene a los dirigentes de la protesta y llena de policías y efectivos del ejército la zona en conflicto, es defender los intereses de MMG – Las Bambas, contra los intereses del pueblo de Fuerabamba.

En esto, Vizcarra no es original: hace lo mismo cuando defiende los intereses del empresariado contra los de la clase obrera, al promulgar la “Política nacional de competitividad y productividad” (D.S. 345-2018-EF), base de la “reforma laboral” que pretende legalizar el despido arbitrario.

Por eso, la clase obrera sólo puede colocarse del lado de los pobladores de Fuerabamba en esta contienda que coloca al frente a los mismos enemigos que enfrentamos día a día: las empresas y al gobierno.

LO DECIMOS FUERTE Y CLARO: VIZCARRA ES EL RESPONSABLE SI, COMO TANTAS VECES, EL CONFLICTO EN YAVI YAVI SE CIERRE CON MUERTOS Y HERIDOS.

Urge que las dirigencias nacionales concreten la unidad en la lucha con la población de Fuerabamba contra la represión de Vizcarra, enemigo del pueblo pobre del campo y la ciudad. No se puede afirmar que el gobierno “actúa bien” frente a la corrupción, pero “hace mal” frente a los trabajadores y el pueblo de Fuerabamba: el gobierno es uno solo y Vizcarra es su cabeza. La jornada del 3 de abril debe ponerse al servicio de la necesidad de derrotar la política de Vizcarra para Fuerabamba, su política para la “reforma laboral” y su falsa política “anticorrupción” que solo golpea a un bando.

Desde el PST llamamos a la clase obrera, que viene sufriendo los ataques de la patronal mediante ceses colectivos abusivos, a solidarizarse y movilizarse en defensa del pueblo fuerabambino. Nadie más puede levantar las banderas de la solidaridad con la comunidad de Fuerabamba de forma más legítima que la clase obrera. Afirmamos que el derecho que asiste al pueblo fuerabambino de velar por sus intereses recurriendo a las medidas de lucha que considere conveniente, es el mismo que nos asiste como trabajadores y trabajadoras cuando vamos a la huelga y, de manera cínica, la patronal nos acusa de violentistas o “vagos”.

Respaldamos a la comunidad de Fuerabamba en sus demandas, de cese inmediato del estado de emergencia que impone el gobierno desde el año pasado, la liberación inmediata de su presidente Gregorio Rojas y sus asesores, hechos que no ha amilanado a los comuneros sino todo lo contrario, ha llevado el conflicto a un escalamiento desatando una crisis, que se extiende con la lucha de nuevos pueblos vecinos y pronunciamientos de solidaridad regionales.

Si el gobierno y la minera, y todo el aparato judicial y mediático que se ha montado para liquidar la lucha popular terminaran imponiéndose, aumentará su ambición al imponer una “reforma laboral” más explotadora. Por eso es indispensable derrotar la amenaza represiva que el gobierno cierne sobre la población del lugar; una victoria de la lucha del pueblo fuerabambino nos acercará más a la derrota del gobierno afirmando la lucha de la clase obrera contra la reforma laboral anunciada por Vizcarra.

Odebrecht: Corruptores de oficio

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El más grande escándalo de corrupción en América Latina viene provocando diversas crisis políticas en los países donde se han desarrollado los hechos. Vacancias presidenciales, ex presidentes presos, suicido, y grandes ejecutivos delatando a una cantidad mayor de involucrados. Mucho se habla de los corruptos, aquellos que recibieron las coimas, que robaron y dejaron que saquearan el país, pero muy poco se habla de los corruptores, de los empresarios. A ellos se les atribuye grandes cualidades, como el talento, la innovación, el optimismo, el liderazgo, etc; virtudes que, según ellos, permitirían “salir de la pobreza”. Ésta ideología del emprendedor nos oculta las verdaderas razones de su éxito, y es que sin explotar a los trabajadores y sin corromper al Estado no podrían construir sus imperios.

I. Odebrecht en Brasil [1]

La principal empresa en el ámbito de la ingeniera, construcción, infraestructura y energía en América Latina, con operaciones en más de 14 países[2].Fundada por el ingeniero Norberto Odebrecht en 1944 en Bahía, esta constructora siempre mantuvo una relación íntima con el poder.

  1. ¿Y cómo lo hace, cuál es el negocio?

Es verdad, que en términos de productividad, ésta organización posee grandes cualidades pero no eran sólo estas fortalezas la que los hacia distinguirse de otras, entonces ¿dónde radicaba el éxito de Odebrecht? Según las declaraciones de Marcelo, las relaciones entre un personal de la empresa y un funcionario público se basan en un trípode: una pata es la capacidad de la empresa para entregar lo que el gobernador o el presidente quiere (obras), otra pata es la relación personal que se construye, la confianza; y por último, el dinero, para atender intereses políticos o  personales (financiar campañas)[3].

Este dinero, provenía de lo que se conoce como Departamento de Operaciones Estructuradas (caja 2). Emilio Odebrecht, declaró: “Eso [la Caja 2] fue el modelo reinante en el país, no es algo reciente; solo a partir del 2014 o 2015 hubo impedimento, existió siempre, desde la época de mi padre, en mi tiempo y también con Marcelo». El uso de ese dinero era para fines ilícitos al igual que su origen.[4] Por supuesto todo estaba debidamente registrado en el software para administrar la contabilidad paralela, My Web Day[5], y en el sistema de comunicación Drousys.[6]

2. En Dictadura

En la dictadura militar (1964-1985), Odebrecht se nacionaliza con ayuda del gobierno. Un decreto de 1969 del dictador Costa e Silva (1967-1969), prohíbe la contratación de empresas extranjeras, garantizando un creciente mercado a las empresas nacionales. Geisel asume la presidencia de Petrobras, durante el gobierno de Medici (1969-1974), Él pasa a contratar sistemáticamente a Odebrecht; cuando Geisel asume la presidencia del país (1974-1979), la empresa da un salto. Según el historiador Pedro Campos[7], en 1971, la empresa salta del 19º lugar para ser la 2ª mayor constructora del país; siendo la que más creció en ese periodo. No es casual, que el primer proyecto de Odebrecht afuera del Nordeste ocurra en aquellos años: la construcción de la sede de Petrobras en Rio. Durante la década de 1970, Odebrecht asumió obras importantes, como el Aeropuerto Internacional de Rio de Janeiro, el campus de la Universidad de Guanabara (actual UERJ) y la Planta Termonuclear de Angra dos Reis.

3. En “Democracia”

El libro de Norberto Odebrecht al inicio de los años 80’, expone la “tecnología empresarial” del grupo, resume muy bien la filosofía de la constructora: “Sobrevivir, Crecer y Perpetuar”. Y eso significaba también adaptarse a los nuevos tiempos. Justamente por eso, con la redemocratización, la actuación de la empresa se enfoca en los parlamentarios y los partidos. Con el escándalo de los “enanos del presupuesto” (1993) se revela el desvió de dinero a través de enmiendas parlamentarias. El plan no difería mucho del actual: el diputado presentaba una enmienda para determinada obra de Odebrecht y recibía después un porcentaje a cambio.

En su reciente libro, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) derrama elogios a Emilio Odebrecht, sucesor de Norberto. En su declaración, Emilio cuenta el pago desde la caja 2 para las campañas a la presidencia de Cardoso en 1993 y 1997. Además, el instituto FHC habría recibido casi 1 millón de reales entre 2011 y 2012.

4. Lula – burocracia del PT y CUT, en alianza con los empresarios

La reveladora denuncia del ex-presidente del grupo, Emilio Odebrecht, sorprendió por la forma con la que el empresario narra su cercanía con Lula desde finales de los 70’. Mario Covas fue quien le presento a Lula, quien era líder sindical por ese entonces. Y el general Golbery do Couto e Silva le alerto de que Lula nada tenía de izquierda. Emilio le cuestionó a Lula sobre la posibilidad de estatizar Petrobras. “Usted me conoce, no soy de estatizar”, habría respondido Lula. La preocupación de Emilio era justificada. Braskem, brazo petroquímico del grupo, ganaba cada vez más importancia, siendo considerada como la “joya de la corona” de Odebrecht. La relación entre la constructora y Lula habrían sido bastante cercanas, al punto que Odebrecht habría sido, según palabras de Emilio, uno de los artífices de la famosa “Carta al Pueblo Brasileño” en la campaña de Lula a la presidencia en el 2002.

Bajo su gobierno, el PT no escatimo esfuerzos para demostrar su gratitud a la constructora. Reproduciendo un modus operandi de la dictadura, de promover grandes obras a fin de beneficiar a grupos e intereses privados, el gobierno de Lula colocó a Petrobras y a BNDES a disposición de Odebrecht. Entre 2007 y 2012, la mayor parte de los recursos del banco para inversiones internacionales fue para la caja fuerte de la constructora: 8 mil 200 millones de reales de un total de 12 mil millones. Los contratos del grupo con Petrobras hacían un total de 33 mil millones de reales en 2015.

Odebrecht era una cosa antes del gobierno de Lula, y otra después. De una facturación de 17 mil 300 millones en 2003, el grupo vio multiplicar sus ganancias por 6 en el 2014, con 107 mil 700 millones. ¿Es justo llamar a un gobierno como el de Lula de “izquierda” o “revolucionario”, y más aún exigir su libertad? Claro que no, Lula al igual que sus antecesores gobernó en alianza y en beneficio de los grandes sectores empresariales, sólo que éste representaba las esperanzas de los trabajadores para cambiar finalmente sus destinos, pero los traicionó.[8]

5. Coimas para evitar conflictos y para formar milicias

Henrique Valadares ex presidente de Odebrecht – y colaborador eficaz, declaró que se entregó dinero para que las obras en la Central Hidroeléctrica de Santo Antonio no fueran interrumpidas por trabajadores y vecinos de la Tribu. Afirmó que entregaban 5 mil reales por mes a Antenor Karitario, entre otros pagos que realizaban. También mencionó que el pago a dirigentes sindicales era para la CUT local, quienes cobraban mensualmente 5 mil reales para no apoyar huelgas y actos de violencia. Los pagos se le hacían a Raimundo Enelcio Pereira, Altair Donizete de Oliveira y Ademilton Santos Borges, entre otros.[9]

Por otro lado el propio Marcelo Odebrecht, declaró “No actúas en países con grupos guerrilleros o en favelas de Río de Janeiro sin pagar milicias, sin pagar (a grupos armados)”[10]. También pagó por rescate de trabajadores a secuestradores en Perú y Colombia.

II. Odebrecht en el Perú

Ha participado en más de 60 obras en el país (infraestructura vial, energía saneamiento, irrigación, etc).

  1. El costo de los sobornos

Éste conglomerado empresarial que durante el periodo del 2005 al 2014 sobornó con $ 29 millones de dólares a autoridades peruanas, según el informe de la justicia Norteamericana, por cada dólar “invertido” en sobornos ganaban 5 a cambio.[11] Sin embargo a partir de las delaciones de los últimos años podríamos actualizar la cifra a casi $ 70 millones de dólares en sobornos.[12] Las modalidades de pago que ha reconocido la constructora son por coimas y financiamiento de campañas electorales.

A cambio de ello Odebrecht obtuvo, en 15 años de gobiernos “democráticos”, por contratos S/. 5 mil 537 millones[13], por sobrecostos S/. 4 mil 693 (adendas en los contratos)[14], y por arbitrajes S/. 254 millones (demandas al Estado peruano)[15]. También firmó contratos de concesión por S/. 29 mil 657 millones, aquí entra a tallar los famosos peajes y concesiones por más de 30 años.

En el 2017 la corrupción le costó al país casi el 10 % del PBI[16], es decir 14 mil 247 millones de soles. Ese dinero representa 170 veces el presupuesto para el Cuerpo General de Bomberos en el 2019[17], es casi 3 veces el presupuesto para infraestructura educativa en el 2019[18], equivale a la construcción 40 Hospitales nivel III (Alta complejidad) como el de Essalud en Alto Puno[19] y vale 32 veces el presupuesto para luchar contra la violencia a la mujer en el 2019.[20]

2. Dictaduras y “democracias” [21]

La historia de la constructora en el país se remonta a 1979, durante el gobierno del general Morales Bermudez con la construcción de la Central Hidroeléctrica Charcani V en Arequipa (1979-1988). Luego, entre 1988 y 1997, lideró el proyecto de Irrigación Chavimochic (Etapa I y II) en La libertad, la obra se desarrolló durante la gestión del primer gobierno de García y la dictadura Fujimontesinista.

Es precisamente durante el gobierno de la dictadura donde se desarrollan la mayor cantidad de contratos entre el Estado peruano y la constructora. Las más importantes que se realizaron fueron las Centrales Hidroeléctricas San Gabán II en Puno (1996 -1999) y la del Cañón del Pato en Áncash (1998-1999). Los sobrecostos de los contratos durante la dictadura ascienden a S/. 516 millones[22]. Por el momento todo este periodo no está en investigación del equipo Lava Jato.

Durante el gobierno de Toledo se realizó la Rehabilitación de Sistemas de Agua y Desagüe en el Callao (2001-2004) e IIRSA Sur: Construcción de 656 km de la carretera Interoceánica Sur (2005-2010). Con el 2do gobierno de García la Linea 1 del Metro de Lima (Tramo I y II) (2009-2014). Y finalmente, con Humala durante el 2014 se acuerda la III Etapa del Proyecto de Irrigación Chavimochic y el Gasoducto Sur Peruano.

3. El “Club de la Construcción”

Las delaciones de los representantes de Odebrecht en el Perú, así como la colaboración eficaz de Rodolfo Prialé y Carlos García brindan un sustento de la existencia de un “cártel económico”, integrado por más de 18 constructoras nacionales (GyM, Cosapi, JJC, ICCGSA, etc) y extranjeras (Odebrecht, OAS, Camargo y Correa, etc)[23]. Su existencia, según Barata, es desde el 2001 y según Raymundo Trindade Serra desde 1996. Los tres componentes de este Club eran: los representantes de las empresas, el lobbista Prialé (nexo entre las empresas y el ministerio) y finalmente representantes del Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC) incluyendo al ministro. [24]

Éste cártel monopolizaba los proyectos que el MTC licitaba. Las empresas elegían su turno por cada obra licitada, sabían de antemano cuantas habría en el año, y al momento del concurso todas presentaban como propuestas un monto muy superior al ofertado por el MTC, pero al que le tocaba el turno proponía un presupuesto más económico, de esta forma aparentaban transparencia en el proceso y no levantaban sospechas.

Tenían un acuerdo de exclusividad. Las empresas del Club coimeaban con montos 3% del valor total de la obra en licitación, a cambio de que se le otorgue la buena pro de la obra con un monto mayor (7% – 9%) al valor referencial. Las otras condiciones eran que el personal de Provias no sea removido de su puesto y que el dinero se le pagaba a Prialé, en efectivo o a través de cuentas offshore.[25]

4. Pagos a CONFIEP                                                                                            

Un documento incautado por el Ministerio Público en las instalaciones del gremio empresarial, demuestra la donación de $200 mil dólares que hizo Odebrecht para una Campaña publicitaria de la CONFIEP. Esta se dio en el marco de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 2011, con un contenido en favor del modelo económico y orientado contra Humala.[26]

5. Conclusiones

  • Tras las declaraciones de los dueños y ejecutivos de Odebrecht lo que se evidencia es la relación entre representantes del Estado peruano, principalmente presidentes, y la alta gerencia del sector empresarial involucrado, quienes mediante las coimas obtenían licitaciones de obras de gran envergadura con la finalidad de usufructuar los recursos del Estado. A estas alturas no caben dudas de la infiltración en los tres poderes del Estado, las coimas a miembros del Legislativo a cambio de adendas y leyes, así como también a miembros del Poder Judicial  a cambio de ganar arbitrajes.
  • Se pone de manifiesto que había un método y un sistema muy bien organizado para corromper a funcionarios públicos. Las coimas Odebrecht y sus socios brasileños (OAS, Camargo y Correa, Andrade Gutierrez) y la de sus socios en América Latina, como el Grupo de la Construcción en Perú, han sido la regla y no la excepción para garantizar sus ganancias y su estatus de imperio de la construcción, así lo demuestra su historia de 40 años en el Perú y de 70 en Brasil.
  • Se hace evidente la falsedad del régimen “democrático”. Odebrecht financió durante 15 años campañas electorales, incluso a más de un candidato del mismo proceso electoral. Independientemente del resultado, los empresarios ya habían ganado; por eso no discriminaban en ideologías o filiación partidaria. Mientras nos hacían creer que mediante el voto definíamos el futuro del país, a Odebrecht y a sus socios les daba lo mismo si era un nacionalista con polo rojo, un norteamericano bonachón o la hija del dictador. Odebrecht nunca perdió, por eso hizo negocios con regímenes dictatoriales y “democráticos”.
  • La política económica neoliberal, amparada en la Constitución del 93, la cual se inició con la dictadura, y que los gobiernos “democráticos” continuaron y ampliaron, han generado oportunidades para la corrupción y el saqueo del país. Medidas como la privatización de la economía nacional, la liberación de los mercados y el impulso a la inversión privada redujeron dramáticamente la recaudación del Estado; lo convirtieron en una entidad sin recursos para hacer obras de infraestructura que necesita la población y asi abrieron la puerta de la inversión privada, hoy bajo la modalidad de Asociaciones Público Privadas (APP). Todo ello bajo una garantía jurídica y tributaria que beneficia a las empresas y funcionan como candados cuando ven amenazado sus intereses, como en el caso de los contratos de los peajes. Hoy es Odebrecht y sus socias las que están en el ojo de la tormenta pero no es la única que saca beneficio de este modelo.
  • La actuación de Odebrecht y sus tantos socios en América Latina, muestra cómo actúa la clase capitalista y la necesidad que tienen en controlar el Estado para su beneficio. Esa necesidad lo convierte en incapaz de resolver los problemas más apremiantes de la población, pues en lugar de construir más hospitales y más escuelas, o en proyectos para mitigar el impacto de la naturaleza, ese dinero se lo llevan estas sanguijuelas en los peajes y en sobrecostos de las obras. El financiamiento de campañas y las coimas han sido una se han usado para modificar la legislación laboral, tributaria, ambiental, para otorgar licitaciones, hacer enmiendas, controlar los medios de des-información, y todo ello independientemente del régimen político. La perversión del Estado capitalista, su Constitución, su Congreso, su sistema de Justicia y su sistema presidencialista no pueden continuar.

Bibliografía y cibergrafía:

[1] https://www.pstu.org.br/odebrecht-estatizacao-sem-indenizacao-e-sob-o-controle-dos-trabalhadores/ (Traducción parcial del articulo por la redacción de la Juventud Socialista)

[2] https://www.forbes.com.mx/las-20-constructoras-mas-fuertes-en-america-latina/

[3] http://g1.globo.com/globo-news/noticia/2017/04/veja-trechos-da-delacao-premiada-de-marcelo-odebrecht.html

[4] https://peru21.pe/politica/consistio-caja-2-empresa-odebrecht-nndc-440647

[5] https://elcomercio.pe/mundo/latinoamerica/my-web-day-software-odebrecht-informacion-sobornos-noticia-571724

[6] https://www.lahora.com.ec/noticia/1102107511/drousys-el-sistema-de-comunicacion-de-las-coimas-de-odebrechtcipales

[7] Pedro Campos, autor del libro “Estranhas Catedrais”, hace un análisis crítico a la dictadura civil militar del periodo 1964-1988, su origen, y subordinación del Estado a los intereses del sector empresarial. Se enfoca en el crecimiento y consolidación de las empresas del sector de la construcción pesada en Brasil, una articulación que, según el autor, propicio el desarrollo, la modernización capitalista y la internacionalización de los gigantes del sector.

[8] https://litci.org/es/menu/mundo/latinoamerica/brasil/debate-significado-la-prision-lula/

[9] https://politica.estadao.com.br/blogs/fausto-macedo/odebrecht-pagou-ate-indio-e-barbudos-da-cut-na-floresta/

[10] https://www.youtube.com/watch?v=Nrvn19hNtYQ

[11] https://gestion.pe/economia/empresas/odebrecht-us-1-millon-sobornos-ganaba-us-4-millones-contratos-149694

[12] https://peru21.pe/politica/odebrecht-peru-cuesta-corromper-autoridad-peru-corrupcion-peru-escandalo-lava-jato-475197

[13] https://idl-reporteros.pe/los-contratos-de-odebrecht-en-peru/

[14] https://idl-reporteros.pe/los-sobrecostos-de-odebrecht-en-peru/

[15] https://idl-reporteros.pe/arbitrajes-a-la-odebrecht-lavajato/

[16] https://peru21.pe/politica/costo-corrupcion-pagan-peruanos-404394

[17] https://maquina-de-combate.com/blog/?p=59489

[18] https://gestion.pe/economia/presupuesto-infraestructura-educativa-sera-s-5-390-millones-ano-nndc-256220

[19] http://radiotvperu.pe/2019/05/10/presupuesto-para-construccion-del-hospital-essalud-en-alto-puno-aun-no-esta-garantizado/

[20] https://elperuano.pe/noticia-destinan-mas-fondos-para-lucha-contra-violencia-a-mujer-73184.aspx

[21] https://rpp.pe/peru/actualidad/esta-es-la-historia-de-odebrecht-en-peru-noticia-1024939

[22] https://idl-reporteros.pe/fujimori-y-odebrecht/

[23] http://semanaeconomica.com/article/sectores-y-empresas/conectividad/262611-como-operaba-el-club-de-la-construccion-la-tesis-de-la-fiscalia/

[24] https://larepublica.pe/politica/1406017-promotores-club-construccion-delatan-empresarios

[25] https://elcomercio.pe/politica/entranas-club-construccion-noticia-ecpm-636580

[26] https://peru21.pe/politica/confiep-encuentran-documento-confirma-odebrecht-entrego-dinero-gremio-398510

¡Primero de mayo unitario, clasista y combativo!

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Contra el gobierno de la burguesía corrupta, opresora y explotadora
Por un gobierno de la clase obrera y el pueblo

Los trabajadores y trabajadoras del país tenemos muchos motivos para luchar.

Barata finalmente cantó, confirmando la existencia de una gigantesca red de corrupción vinculada a Odebrecht mediante la cual, con el pago de coimas, se produjo el más grande robo al país en los tiempos del post-fujimorismo.

Esa red abarcó a importantes grupos empresariales peruanos y todos los gobiernos de este periodo: Toledo, García y Humala, así como sus principales ministros y organismos de inversión pública, y hasta a los candidatos presidenciales con más opciones.

Pedro Pablo Kuczynski, hoy con prisión domiciliaria, está incluido como hombre clave de todo ese periodo, y aunque Barata solo habló de los aportes de campaña, es conocido su doble papel de ministro habilitador y asesor financiero de Odebrecht.

La red alcanzó también a los gobernadores regionales de Cusco, Jorge Acurio, y Ancash, César Álvarez, así como a la exalcaldesa de Lima, Susana Villarán, responsable por las adendas que elevaron los costos de las obras viales que sirvieron de instrumento de robos millonarios. Se esperan revelaciones y confirmaciones similares para el caso del ex alcalde Castañeda, cuando declaren los funcionarios de las otras empresas brasileñas.

El suicidio de García: una bandera de la corrupción

Ha quedado también en evidencia que Alan García se suicidó porque su suerte ya estaba echada, y la muerte fue para él la manera de evadir la justicia y la cárcel. Los 4 millones recibidos por el ex secretario de Palacio, Luis Nava, así lo evidencian.

Sin embargo, ese hecho viene siendo utilizado por el aprismo para mostrar a García como un mártir redentor, y también para descargar una contraofensiva contra los fiscales y jueces que ven el caso lava jato peruano, con el objetivo de abrir una vía a la impunidad. El Apra y el fujimorismo, cuya lideresa Keyko Fujimori y su cúpula cumplen prisión preventiva por un evidente caso de lavado de activos; a los que se han sumado Acción Popular, el PPC (implicado no solo por los aportes de campaña sino también por traicionar los intereses del país en los arbitrajes seguidos por Odebrecht), y hasta partidarios de PPK, pretenden tumbarse la estrategia de prisión preventiva que los fiscales utilizan para asegurar las investigaciones.

Vizcarra ya ha acusado el golpe, y en una evidente intromisión, tanto él como su primer ministro Del Solar cuestionaron la forma en que la fiscalía viene utilizando el recurso de la prisión preventiva.

La corrupción está viva y coleando

Queda en evidencia que la gigantesca red de la corrupción sigue viva y actuando, cuenta nada menos que con el control del Congreso, y con nexos en el Poder Ejecutivo que podrían alcanzar hasta al propio presidente Martín Vizcarra quien, recordemos, llegó al gobierno primero como vicepresidente de PPK y su grupo lobista, y luego a la Presidencia de la República como carta de recambio de la oposición fuji-aprismo ante la renuncia de PPK.

Vizcarra se reubicó en la coyuntura del destape de los “cuellos blancos del puerto”, impulsando las reformas judicial y política que resultaron ser más pantomima que una lucha real contra la corrupción. Frente a la prisión preventiva de Kuczynski, Vizcarra le hizo a este una visita que fue una clara intromisión en el proceso investigativo, y un cínico uso de sus influencias a favor del procesado, a quien finalmente se le cambió la cárcel por detención domiciliaria. En el país hay más de 35,000 presos sin sentencia que no reciben este beneficio, muchos de ellos en peores condiciones de salud y de encarcelamiento.

La subsistencia de la red de corrupción se evidencia también en la impunidad de los empresarios del Club de la Construcción, a pesar de las numerosas evidencias y ahora las declaraciones de Barata que no dejan lugar a dudas. No solo impunidad, sino que hasta sigue haciendo negocios; hace pocos días el actual alcalde de Lima suscribió un contrato de la vía expresa del sur con Graña y Montero, reactivando un contrato lesivo que ya estaba liquidado, y retrocedió preventivamente solo por el escándalo que ya venía desatando.

Las grandes corporaciones corruptas demandan recortar los derechos de los trabajadores y los pueblos

El gobierno no es garantía de lucha contra los corruptos. Eso está claro. Y no puede serlo porque defiende los intereses de los poderosos, lo cual en sí mismo es un acto de corrupción, pues al menos en teoría un gobierno debe defender los intereses de la población nacional.

El gobierno atropelló los legítimos derechos del pueblo de Fuerabamba, autorizando por encima de la ley una carretera a favor de minera Las Bambas, y coartando el legítimo derecho del pueblo a la protesta con sucesivos estados de emergencia, es decir enfrentándolos con tropas militares, criminalizando sus protestas, encarcelando a sus líderes y asesores. El gobierno solo retrocedió porque la valiente e inclaudicable lucha de los comuneros permitió que el país se entere de semejante atropello; pero insiste en imponer salidas que favorecen a la minera.
Hoy la lucha de los comuneros de Fuerabamba pone en cuestión la ley de criminalización de la protesta establecido por el corrupto Toledo tras el “arequipazo”, y reforzado por el también corrupto segundo gobierno de García, al servicio de las transnacionales mineras dentro de su concepción del “perro del hortelano”.

Hoy los comuneros exigen amnistía general a todos los procesados. Esa misma ley de criminalización de la protesta es la que se utiliza en contra de todos los sectores sociales que luchan por sus justos derechos. Por tanto, no podemos menos que respaldar y unirnos a la lucha de los comuneros de Fuerabamba en su reclamo.

Por otro lado, la víspera de la llegada a Lima de Mike Pompeyo, secretario de estado de Estados Unidos, el gobierno en un afán servil al amo norteamericano lanzó una criminal intervención policial contra el pueblo de San Gabán en Puno, que trajo como resultado dos agricultores cocaleros muertos y varios heridos. Y en Loreto el gobierno se pone del lado de la transnacional Pluspetrol, en contra de las poblaciones afectadas por la constante contaminación de los ríos que son su medio de vida.

El gobierno es también cómplice de los empresarios en la proliferación de ceses colectivos que ponen en la calle a cientos de trabajadores, además que su propósito es mantener y extender los diversos regímenes laborales precarios, como ha anunciado que hará con el régimen especial del agro por 20 años más. Para ello no hay más motivación ni sustento técnico que la constante presión de los empresarios por una reforma laboral. Y es justamente eso lo que el gobierno se propuso hacer, por la vía de la imposición, con el Decreto Supremo N° 345-2018-EF.

El gobierno, en fin, es la continuidad del nefasto neoliberalismo que paraliza al Estado frente a las necesidades esenciales del pueblo, con una salud y educación que se envilecen cada vez más mientras crecen los negocios privados que lucran con la salud y la educación; un gobierno inoperante frente a la reconstrucción, frente a la inseguridad ciudadana; un gobierno cómplice del robo sistemático de las AFP, y que protege el robo a las grandes empresas en el robo de tributos al Estado.

Los trabajadores no podemos maquillar ni defender el sistema político de democracia corrupta de los patrones: ¡Es preciso sepultarlo!

No estamos ante una crisis más, ni ante un lado podrido de la manzana, el sistema de la corrupción al descubierto y el involucramiento de prácticamente todos los partidos del sistema político ponen en evidencia que la manzana del capitalismo y la democracia burguesa está en total descomposición.

Nada tenemos que ver los trabajadores con toda esa podredumbre. Los partidos y frentes izquierdistas que desde distintos niveles de gobierno hicieron parte de la corrupción, lo hicieron al servicio de sus bolsillos como parte de proyectos de colaboración de clases y con políticas al servicio de los empresarios y del plan neoliberal, casos del nacionalismo de Ollanta Humala y la izquierda liberal de Susana Villarán y todos sus aliados que hoy no pueden hacerse los desentendidos.

Hoy, los partidos de la izquierda en el Congreso, y las direcciones burocráticas de la central sindical, insisten en mostrar la realidad como dos bandos donde el peor es el fuji-aprismo y el gobierno el mal menor; más allá del discurso a veces radical, en los hechos se ponen del lado del gobierno. Esa izquierda conciliadora utiliza y malbaratea la actitud combativa del movimiento obrero y popular, mendigando precarias cuotas de poder, como un ministerio o un asiento en el Consejo Nacional del Trabajo. Por ello, a pesar de la profunda crisis política solo se observa en el horizonte, como si no hubiera más alternativa, el fuji-aprismo y sus aliados en corrupción, y el gobierno que actualmente detenta el poder al servicio de su propia impunidad.

Necesitamos soluciones de fondo: necesitamos hacer una revolución

Necesitamos construir el poder de los trabajadores para hacer una revolución. Y ese poder no se va a forjar de otro modo que no sea impulsando una lucha consecuente e inclaudicable que ponga al centro la derrota del gobierno por las principales demandas obreras y populares, como son una lucha hasta el final, sin retrocesos, contra la corrupción hasta poner en la cárcel a todos los corruptos y exigir las correspondientes reparaciones; la amnistía general a los procesados de Fuerabamba y de todos los procesados por ejercer su legítimo derecho a la protesta y que hoy enfrentan injustamente acusaciones penales; solución a las demandas de los pueblos afectados por transnacionales mineras y petroleras.

Asimismo, solución inmediata a todos los despedidos en ceses colectivos, eliminación de los regímenes laborales precarios, que son instrumentos de opresión y super explotación de trabajadores y derogación del Decreto Supremo N° 345 que busca imponer una reforma laboral desfavorable a los trabajadores; así como también aumento general de sueldos, salarios y pensiones, y eliminación de la privatización de la salud y la educación, y una auténtica y efectiva reconstrucción.

Viva el 1° de Mayo clasista, de lucha contra el gobierno y el plan neoliberal

Construyamos el poder de la clase obrera por una revolución socialista

No a la represión de Vizcarra-MMG Las Bambas

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El gobierno de Martín Vizcarra amenaza a los comuneros y comuneras de Fuerabamba (Apurímac) con desatar una represión de terribles consecuencias. ¿La razón? Defender los bolsillos de Minerals and Metals Group (MMG), empresa que explota “Las Bambas”, la segunda mina de cobre más importante del país.

El problema

LA COMUNIDAD DE FUERABAMBA (APURÍMAC) PROTESTA por el uso, por parte de MMG-Las Bambas, de una carretera que atraviesa el Fundo Yavi Yavi (Chumbivilcas – Cusco). Terreno, este último, entregado a la comunidad como compensación por la pérdida de territorio que significaba la concesión minera.

En consecuencia, la comunidad exige que se le repare en dinero el costo de un terreno que, habiendo sido dado para remediar el impacto de la mina en su comunidad, se ha hecho inservible para los fines que le habían deparado debido al paso de 300 camiones diarios cargados de mineral. Transporte que provoca contaminación ambiental.

Un gobierno al servicio de MMG – Las Bambas

Pero el problema no queda ahí. MMG – Las Bambas se rehúsa a pagar lo exigido por la comunidad, pretextando que la ruta es una “vía nacional”, es decir, parte de las carreteras del país y, por tanto, de uso público.

Sucede que el gobierno de Vizcarra declaró muy convenientemente, el año pasado, la carretera que atraviesa el Fundo Yavi Yavi como “vía nacional”.

Vizcarra anuncia represión

Bastaría esto para evidenciar que Vizcarra y sus ministros –los que se fueron y los que están hoy-, son  agentes del empresariado y, en particular, de los intereses mineros en el país.

Pero el tema no queda ahí. Tras 200 días de reiniciado el conflicto, y más de 50 de iniciado el bloqueo del paso de los camiones de MMG- Las Bambas por el Fundo Yavi Yavi, el gobierno ha trasladado policías y miembros del Ejército para “resguardar” el ingreso a la mina, hasta donde se había dirigido un piquete de comuneros y comuneras que participan de la protesta.

Como hemos visto tantas veces antes (Conga, Tía María, Espinar, Bagua…), dicho “resguardo” en realidad es la preparación de una acción represiva que busca liberar la carretera para que los camiones de MMG – Las bambas vuelvan a pasar.

Al mismo tiempo, con la intención de descabezar el movimiento y crear zozobra, han detenido a Gregorio Rojas, presidente de la comunidad de Fuerabamba, junto a Jorge y Franck Chávez, abogados de la comunidad, tras participar del “diálogo” establecido con el Ministerio de Energía y Minas en Lima. ¿De qué se les acusa? De ser una “organización criminal” que planificó el bloqueo de la carretera en Yavi Yavi como un medio para  “extorsionar” a MMG – Las Bambas.

Con esto, Vizcarra y compañía –que se escudan en la supuesta “independencia” del ministerio público- sientan precedente en la criminalización de la protesta social, al mismo estilo de Macri en Argentina.

Unir las luchas para derrotar la represión que Vizcarra se cierne sobre los comuneros y comuneras de Fuerabamba

Está claro que el único interés del gobierno, que en sus declaraciones se muestra partidario de “dialogar”, pero que detiene a los dirigentes de la protesta y llena de policías y efectivos del ejército la zona en conflicto, es defender los intereses de MMG – Las Bambas, contra los intereses del pueblo de Fuerabamba.

En esto, Vizcarra no es original: hace lo mismo cuando defiende los intereses del empresariado contra los de la clase obrera, al promulgar la “Política nacional de competitividad y productividad” (D.S. 345-2018-EF), base de la “reforma laboral” que pretende legalizar el despido arbitrario.

Por eso, la clase obrera sólo puede colocarse del lado de los pobladores de Fuerabamba en esta contienda que coloca al frente a los mismos enemigos que enfrentamos día a día: las empresas y al gobierno.

LO DECIMOS FUERTE Y CLARO: VIZCARRA ES EL RESPONSABLE SI, COMO TANTAS VECES, EL CONFLICTO EN YAVI YAVI SE CIERRE CON MUERTOS Y HERIDOS.

Urge que las dirigencias nacionales concreten la unidad en la lucha con la población de Fuerabamba contra la represión de Vizcarra, enemigo del pueblo pobre del campo y la ciudad. No se puede afirmar que el gobierno “actúa bien” frente a la corrupción, pero “hace mal” frente a los trabajadores y el pueblo de Fuerabamba: el gobierno es uno solo y Vizcarra es su cabeza. La jornada del 3 de abril debe ponerse al servicio de la necesidad de derrotar la política de Vizcarra para Fuerabamba, su política para la “reforma laboral” y su falsa política “anticorrupción” que solo golpea a un bando.

Desde el PST llamamos a la clase obrera, que viene sufriendo los ataques de la patronal mediante ceses colectivos abusivos, a solidarizarse y movilizarse en defensa del pueblo fuerabambino. Nadie más puede levantar las banderas de la solidaridad con la comunidad de Fuerabamba de forma más legítima que la clase obrera. Afirmamos que el derecho que asiste al pueblo fuerabambino de velar por sus intereses recurriendo a las medidas de lucha que considere conveniente, es el mismo que nos asiste como trabajadores y trabajadoras cuando vamos a la huelga y, de manera cínica, la patronal nos acusa de violentistas o “vagos”.

Respaldamos a la comunidad de Fuerabamba en sus demandas, de cese inmediato del estado de emergencia que impone el gobierno desde el año pasado, la liberación inmediata de su presidente Gregorio Rojas y sus asesores, hechos que no ha amilanado a los comuneros sino todo lo contrario, ha llevado el conflicto a un escalamiento desatando una crisis, que se extiende con la lucha de nuevos pueblos vecinos y pronunciamientos de solidaridad regionales.

Si el gobierno y la minera, y todo el aparato judicial y mediático que se ha montado para liquidar la lucha popular terminaran imponiéndose, aumentará su ambición al imponer una “reforma laboral” más explotadora. Por eso es indispensable derrotar la amenaza represiva que el gobierno cierne sobre la población del lugar; una victoria de la lucha del pueblo fuerabambino nos acercará más a la derrota del gobierno afirmando la lucha de la clase obrera contra la reforma laboral anunciada por Vizcarra.

¡NO A LA REPRESIÓN DE VIZCARRA-MMG LAS BAMBAS!

¡SOLUCIÓN INMEDIATA  LAS DEMANDAS DE LOS COMUNEROS Y COMUNERAS DE FUERABAMBA!