Inicio Blog Página 24

Vizcarra Oxigena a monopolios de la salud y asfixia a los trabajadores y el pueblo

0

Por Mauricio Meca

Un balón de oxígeno de 10 m3 que costaba S/. 600, ha llegado a costar diez veces más. La azitromicina elevó su precio en 12 veces. Atenderse por covid en las clínicas cuesta entre 30 y 60 mil soles. Lo que era un problema sin la pandemia, ahora es un calvario para miles de familias, que ven como las empresas privadas monopolizan y lucran con los servicios de salud.

La economía de libre mercado muestra su verdadero rostro echando al traste todo lo que se dice de “responsabilidad social empresarial”. En un sistema económico donde solo importa el lucro y la explotación, no hay posibilidad de salvarse para los pobres. El cuadro más espeluznante lo vemos en los hospitales nacionales, que no tienen recursos ni para comprar o alquilar un balón de oxígeno, y donde un paciente debe esperar la muerte de otro con la esperanza de acceder a uno.

Fuente El Comercio – Pacientes al interperie en Hospital 2 de mayo

Mientras vivimos a diario esta realidad, el gobierno no está dispuesto a mover un dedo para cambiarla. Más bien elabora leyes para que las empresas sigan lucrando en plena emergencia. Para salvar la vida por el covid y no morir de hambre es una necesidad cambiar este modelo económico.

“Aire es lo que quiero, aire para vivir…”

Un viejo vals peruano titulado “fin de bohemio”, cuenta la historia de un paciente con tuberculosis que ha sido desahuciado por su médico. En su angustia por aferrarse a la vida, le ruega con voz vacilante al galeno lo siguiente: “Aire es lo que quiero, aire para vivir, […] no me lo niegues doctor, lo que hoy te pido, oxígeno a mi vida, oxígeno por Dios”. Con esas sencillas palabras podríamos retratar lo que pasa en la actualidad: una población infectada por el covid abandonada por un gobierno indolente que lo desahucia.

Hay soluciones. Podría fijar el precio y expropiar a las empresas que incumplan las disposiciones. Podría decretar la compra de todo el oxígeno producido por estas empresas y entregar gratuitamente los balones al pueblo que lo necesita. Podría decretar la reconversión de plantas, como en el caso de las mineras, para producción de oxígeno.

Fuente: France 24

En esa sentida súplica, también, escuchamos la voz de miles de peruanos que se han endeudado por comprar un balón de oxígeno para un ser querido. Se oye la voz quebrada de los que acuden desesperadamente a centros de recarga, entre 3 a 4 veces por semana, y hasta con 4 balones. El ruego de los que tienen que gastar entre S/. 15 a 200 soles por m3 de oxígeno y esperan horas y horas, incluso se amanecen haciendo largas colas por un escaso y costoso recurso. Se oye el llanto de quienes tienen que hacer colectas en el barrio o en la familia, porque el salario mínimo sigue siendo una miseria o, peor aún, ya no tienen trabajo…es un clamor por aire para vivir.

¿Quienes tienen el monopolio del oxigeno y a donde está orientada su producción?

La demanda de oxígeno aumentó en un 40% por covid (21,740 balones). Según el Premier esto excede la capacidad de producción de oxígeno en el país. Así también, la presidenta del Comando covid, dijo que el consumo actual es 216 toneladas de oxigeno por día y se proyecta que aumentara a 394. En ese escenario crítico, se ha hecho viral el dato de que hay dos empresas que tienen el monopolio del oxígeno en el país y que han elevado el precio, estas son: Linde Praxair con 82% de la producción de oxígeno a nivel nacional y Air Products con 18%.

Fuente: El Comercio

Por otro lado, la Defensoría del Pueblo dice que el oxígeno industrial que tiene el mismo origen que el medicinal, es producido por estas dos empresas, sin embargo, este último es más requerido por las actividades mineras y tiene más demanda que el medicinal, y advierte que en el nuevo escenario de reactivación, podrían dar prioridad a la industria y no a la salud.

¿Pero no se puede hacer nada contra estos criminales?

En el artículo 61 de la Constitución de Fujimori señala que los monopolios no están prohibidos explícitamente, a lo sumo lo que puede sancionarse o regularse es el abuso monopólico y nada más. El carácter neoliberal de esta constitución ha facilitado la formación de monopolios y oligopolios en distintos sectores que tras 25 años se han consolidado y muchos dominan más del 70% de sus respectivos mercados: Backus, Alicorp, Gloria, etc. En salud tenemos al Grupo Intercorp dueña del 83% de las farmacias, y al oligopolio formado por 8 grupos que son dueños de todos los eslabones de la cadena de servicios de salud, donde destacan los grupos ligados al BCP y al BBV Continental.

El 2008 Indecopi abrió un proceso administrativo a las empresas que monopolizan la producción de oxígeno bajo el cargo de haber realizado prácticas restrictivas de la competencia en la modalidad de reparto de mercado. Indecopi las halló culpables por repartirse el mercado de Essalud y las sanciono con 21 millones, y ellas apelaron al Poder Judicial donde hasta ahora hubo un fallo definitivo producto del escándalo de su abuso en tiempo de pandemia.

El drama por oxigeno en Iquitos

La legislación nacional no le brinda poder para evaluar fusiones y adquisiciones a ningún ente del Estado. Lo que se sanciona a las empresas el abuso de la posición de dominio que por lo general se traduce en la especulación, es decir, en el acto de poner en venta bienes por encima del precio regular, el cual es un delito sancionado administrativamente con multa, y según el Código Penal es un delito que se castiga con cárcel no mayor a tres años. Sin embargo, no se aplica, porque necesita primero de un organismo que elabore una lista de productos de primera necesidad y que fije los precios de los productos de la lista, lo que no existe. Por ello, no se puede meter preso a nadie, la economía es de libre mercado y el precio no se puede fijar porque lo regula la oferta y la demanda. Y, además, contra todo esto están la Confiep y los títeres políticos que defienden sus intereses. Por esta razón también, organismos como la Defensoría del Pueblo recurren a las sanciones administrativas que no se cumplen porque las empresas apelan a las cortes.

Desde el Congreso se han encarpetado varias propuestas para impedir la formación de monopolios vía fusiones, y también desde el Ejecutivo y el MEF, bajo el sonsonete de que aleja las inversiones.

En materia de regulación, lo que hay es el D.U. 013-2019, emitido por Vizcarra el año pasado, que es un engaña muchachos. Ahí se menciona que cualquier empresa que se quiera fusionar con otra pasara por el filtro de Indecopi. Hasta ahí suena interesante, y muchos sectores de la izquierda reformista hasta lo apoya. Pero a continuación se dice que la supuesta regulación no va afectar a los monopolios ya consolidados, es decir todo seguiría igual. Lo peor fue que en plena pandemia postergó su ley hasta el 2021.

Lo nuevo es la recién aprobada ley del Congreso que aún falta pasar por la promulgación u observación del Ejecutivo. En ella se sanciona la especulación de precios, la adulteración de productos y servicios con pena privativa de la libertad que van desde 1 hasta 8 años según el delito. Sin embargo, el abogado penalista Luis Castillo Berrocal menciona que la reincorporación del delito de abuso de poder al Código Penal plantea una reforma sobre las competencias de Indecopi, ente que sanciona administrativamente, de lo contrario atenta contra el principio de que una persona no puede ser juzgada dos veces por la misma causa, por lo que sería inaplicable.

Foto: Redacción PST

Así, cada vez más los capitales que monopolizan los mercados, y rompen con sus principios de libre competencia, se valen del Estado para elaborar leyes que los beneficien y que no comprometan ni sus bienes ni su libertad si es que se ven amenazados como ahora.

No hay posibilidad de dotar de oxígeno, medicinas y atención médica a nuestras familias que agonizan sin quitarles la propiedad y los recursos que concentran y los coloquemos a disposición de un plan nacional para enfrentar la pandemia.

¿Entonces, no hay salidas?

Es un crimen que las empresas limiten el acceso de la población a los servicios de salud condicionado a tener dinero. Y es mucho peor que sea el Estado que lo defienda.

Para lavarse la cara el gobierno ha decretado de forma temporal el uso del oxígeno medicinal con una concentración no menor al 93%, y ha soltado casi 90 millones para financiar las contrataciones que se realicen para la compra y el suministro de oxígeno medicinal a nivel nacional. También emitió el D.U. 066-2020 que declara que la producción de oxigeno medicinal es prioridad por encima del oxígeno industrial, pero como señala la misma Defensoría del Pueblo, no garantiza que se cumpla. Así, cuando el premier menciona que no hay suficiente oxígeno y que van a comprar al exterior, es porque en realidad no quieren tocar los intereses empresariales cuando ahora la prioridad es la salud de la población.

Es posible cambiar el panorama en tanto dejemos este modelo criminal y nos deshagamos de un gobierno inepto que a pesar de haber sido advertido de la carencia del oxígeno no hizo nada.

Existen salidas, de forma inmediata, como:

  • Adecuar las plantas de oxígeno industrial para la producción de oxígeno medicinal, como la que tiene la minera Southern en Ilo, que puede entregar 20 toneladas semanales de oxígeno. O la que existe en La Oroya.
  • Se debe entregar gratuitamente los balones de oxígeno a la población que lo necesita.
  • Se debe ampliar el servicio de atención médica utilizando los establecimientos de las clínicas privadas.
  • Se debe reconvertir fábricas para la producción de materiales de bioseguridad para todo el personal de salud y la población pobre.
  • Se debe incorporar a los trabajadores que se quedaron sin empleos a estas plantas.

A redoblar esfuerzos por imponer estas medidas que deben sumarse a las demás que vienen planteando los trabajadores contra el hambre y por su derecho a vivir.

DOS ESTRATEGIAS FRENTE A LA EMERGENCIA Y EL GOBIERNO

0

Por Víctor Montes

En el marco de la crisis abierta por la epidemia de COVID19, se hace más urgente que los trabajadores y trabajadoras postulemos una salida para el país.

Somos nosotros quienes estamos poniendo los muertos, y somos quienes sufrimos despidos y rebajas salariales, bajo el amparo de las medidas dictadas por el gobierno.

Sin embargo los dirigentes de las Centrales sindicales, así como los parlamentarios y parlamentarias que dicen representarnos, están mirando a otro lado.

Para quienes militamos en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) esto prueba que hay dos estrategias completamente opuestas de cara a la clase obrera: la del reformismo, donde están Patria Roja, el Partido Comunista, Nuevo Perú, el Frente Amplio y todos los grupos que tiene dentro, etc, que ante la situación que vivimos pretende “ganar fuerzas” de cara a las elecciones con medidas de “presión” al gobierno, mientras deja pasar la política de Vizcarra y compañía, responsable por los miles de muertos. Y la que proponemos nosotros, el PST: organizar de inmediato la respuesta de la clase obrera y el pueblo saliendo a luchar a las calles, con todos los cuidados necesarios, para derrotar al gobierno e imponer nuestras reivindicaciones.

De cuál estrategia se imponga, dependerá el destino inmediato de nuestra clase.

¿Quién es el responsable?

¿Por qué decimos esto? Desde el PST sostenemos que Vizcarra, agente de la Confiep, es el gran responsable de los contagios y las muertes que vivimos en el país, así como de las medidas que han permitido a las empresas imponer la suspensión perfecta (Trébol-Celima, Ibérica, Topy Top…) y hasta ceses colectivos (Corporación Miyasato).

Afirmamos que Vizcarra tomó la decisión consciente de permitir la extensión de la epidemia, intentando únicamente bajar el ritmo de contagio para evitar escenas como las de las calles de Guayaquil en abril, y con esto, minimizar la posibilidad de un estallido… pero sin evitar las muertes. Esto quiere decir que no se puede “presionar” al gobierno para que cambie de política: Vizcarra sabe bien lo que hace y no piensa cambiar de opinión. Y sólo derrotándolo, podemos cambiar la política que se viene aplicando.

Sin embargo las organizaciones reformistas sostienen otra cosa: que la responsable es la CONFIEP, o como mucho los ministros, eximiendo a Vizcarra de responsabilidad directa.

Por eso, una y otra vez, se han dedicado a aconsejar al gobierno, recomendándole que “cambie de política”, mientras participan del “diálogo social”, en el “Acuerdo Nacional” o el “Consejo Nacional del Trabajo”, donde todo ya está “cocinado” en función de las políticas del gobierno y los intereses del empresariado.

Elecciones o lucha directa

Y es que esas organizaciones, que hablan de “lucha”, en realidad sólo piensan en las elecciones.
¿Por qué, si tienen a disposición los medios de comunicación, no salieron a denunciar permanentemente la política mentirosa del gobierno que nos llevaba a la muerte, como hoy está demostrado? ¿Por qué no convocaron desde el principio a movilizarnos contra la política de hambre de Vizcarra y compañía?

Incluso ahora, que la dirigencia de la CGTP ha convocado a una Jornada Nacional de Lucha, lo hacen en función de un cálculo electoral: quieren capitalizar la caída en la popularidad de Vizcarra, e ir construyendo un perfil electoral con miras al 2021. Esto es evidente porque no hace parte de un plan de lucha sostenido que vaya incorporando a más sectores obreros y populares a la lucha.

Los trabajadores y trabajadoras necesitamos soluciones ahora, que nos enfrentamos a la muerte por covid o a la miseria provocada por los despidos y la suspensión perfecta.
Debemos fortalecer nuestras organizaciones y disponernos a luchar en las calles, teniendo todos los cuidados necesarios para evitar los contagios, pero decididos a echar abajo la política de contagio y hambre del gobierno. No esperar a 2021 para tentar suerte con un nuevo “mal menor”.

Y es que a menos que se le declare la guerra a Vizcarra y compañía, en defensa de nuestra salud y trabajo, todo lo que griten, exijan o denuncien las organizaciones reformistas, con Gerónimo López, Marco Arana o Verónika Mendoza a la cabeza, serán frases vacías que lleven a la clase obrera y el pueblo pobre a un callejón sin salida, que en tiempos de covid, tiene forma de ataúd.

¡Sí, hay una salida! CINCO PUNTOS DE UN PROGRAMA OBRERO PARA SALVAR NUESTRAS VIDAS

0

No aceptamos el Plan Vizcarra-Confiep que nos condena a morir por covid-19 o por hambre. Por eso, en nombre de la clase obrera, la única clase progresiva de esta nación que es conducida a la catástrofe por las clases adineradas en el poder, en nombre de la única clase que es la fuerza vital y productora de este país, planteamos un programa de 5 puntos para salvar la vida y la economía de las mayorías explotadas y oprimidas:

1. Todo para la emergencia sanitaria

¡Basta de mezquinar recursos y de la política de “sálvese quien pueda”!

Financiamiento efectivo del Estado e impuesto a los ricos para adquirir todo lo que se necesita. Hay camas e infraestructura suficiente en las clínicas privadas, medicinas en las farmacias, capacidad instalada para producir oxígeno y otros implementos y hay que echar mano de ellos, ya. Hay que contratar un pelotón de médicos, enfermeras y asistentes para atender a los enfermos en los hospitales y en sus casas y para establecer un cerco sobre el virus; y brindar protección a los que se encuentran en la primera línea de combate. Hay que utilizar todos los recursos del Estado y de los Privados para ganar esta guerra.

2. Comida y servicios garantizados para quedarse en casa

La inmensa industria de alimentos no puede seguir haciendo negocios mientras el pueblo muere de hambre: debe ser nacionalizada. Hay que orientar la inmensa industria de agroexportación para priorizar la alimentación del pueblo. Hay que pagarle precios justos a los pequeños productores agrarios para que pongan su cuota de esfuerzo. Hay que abastecer de agua, servicios y de productos esenciales a toda la población para que se quede en casa. Hay que expropiar las enormes edificaciones y terrenos para destugurizar, porque la pandemia crece por hacinamiento y falta de higiene. ¡No más hambre! ¡No más hacinamiento! ¡Confinamiento con comida, seguridad y servicios básicos!

Paralización de trabajadores mineros por equipos de bioseguridad

3. Preservar nuestros empleos y salarios

No aceptamos que nos priven de nuestro derecho al trabajo y de nuestros salarios solo para salvar los grandes negocios capitalistas. No aceptamos ser carne de cañón de las empresas que nos obligan a trabajar con el riesgo de enfermar y morir como viene sucediendo, solo para producirles ganancias. Ellos tienen suficientes recursos que han extraído de nuestro trabajo hasta por generaciones para cubrir dichos costos. No aceptamos tampoco que la inmensa ayuda estatal se dirija a salvar a los grandes negocios en lugar de orientarse en ayuda de los millones de micro y pequeños empresarios, artesanos y trabajadores independientes.

4. Fumigar al Estado y respetar las libertades

No aceptamos que funcionarios del Estado roben en plena emergencia con absoluta impunidad; los corruptos deben ser encarcelado y sus bienes confiscados, ya. No aceptamos que mientras se nos condena al hambre o al covid-9 los altos funcionarios del Estado, incluido el Congreso, sigan gozando de sueldos dorados y de numerosos privilegios como contar con clínicas privadas para atenderse: ningún funcionario debe ganar más que un profesor de escuela ni tener privilegios. Basta también de reprimir a los que luchan: libertad de reunión, prensa y organización. Derecho a organización de la mujer trabajadora y combate a la violencia contra ellas y a las minorías.

5. Autoorganización obrera y popular

Nada nos han regalado, todo lo que tenemos lo hemos ganado con luchas. Por eso, en la actual emergencia que vivimos, debemos tomar en nuestras manos nuestros propios destinos y pasar a la acción para luchar.

Hay que organizarnos en cada fábrica en torno a COMITÉS DE LUCHA que encaren la pelea por los derechos, la salud y la vida de los trabajadores.

Hay que organizar COMITÉS BARRIALES para asistir a los enfermos y a los que tienen hambre y también para pelear.

Y poner en pie una ASAMBLEA NACIONAL POPULAR para llevar adelante esta pelea de manera unificada.

La conquista de este Plan Obrero no es fácil. Pero tampoco hay otra salida: las alternativas que nos ofrece el resto de la “izquierda” es ser consejeros de Vizcarra y la CONFIEP. Al contrario. La lucha que este programa propone es que iniciar una lucha franca y abierta por derrotar al gobierno de Vizcarra y la CONFIEP como responsables del genocidio a la que nos conducen, y por poner en pie un nuevo gobierno: un Gobierno de los Trabajadores que garantice poner en práctica las medidas señaladas.

Llamamos a lo mejor de la vanguardia obrera, a los miembros más decididos de la juventud pobre y de la mujer trabajadora, a que juntos pongamos en pie un verdadero partido revolucionario capaz de luchar por esta salida.

En la radiografía de la crisis del covid-19, Vizcarra…No enfrenta el covid-19 por proteger intereses empresariales

0

El Perú es uno de los países con la cuarentena más prolongada del mundo frente a la pandemia, pero con la gestión del gobierno Vizcarra los resultados son catastróficos con un promedio diario de 6,000 contagios y 200 muertes según las cifras oficiales (las cifras reales son más altas) y un lugar fatalmente destacado en el comparativo mundial.

Las consecuencias de la desidia del gobierno

Todos los aspectos de una política de emergencia básica frente a la pandemia revelan una acción criminalmente insuficiente. Existe una larga lista de espera para hospitalización y cuidados intensivos frente a un número minúsculo de camas y salas UCI, y sabemos por el personal médico que las autoridades ordenan discriminar, entre muchos necesitados, quiénes reciben atención y quiénes simplemente son dejados morir en sus casas, mientras la carencia tan absurda de equipos de protección para el personal médico sigue extendiendo la lista de contagiados y fallecidos de quienes están en primera fila en la lucha contra el coronavirus.

Por otro lado, en las calles mucha gente se hace cargo por sus propios medios de la compra del oxígeno para sus parientes enfermos, enfrentando especulación y precios de rapiña de un negocio altamente monopólico, lo que evidencia una rotunda denuncia del abandono de la salud pública por parte del Estado. Y otra tragedia ocurre en torno a los fallecidos, con morgues colapsadas y graves limitaciones en el servicio de cremación e inhumación de cadáveres.

Mientras tanto, los contagios y enfermos siguen aumentando a causa de una cuarentena de hambre completamente insostenible con una alta población que ha sido privada de su fuente de ingresos o que vive en condiciones de hacinamiento o insalubridad, y hasta sin servicios básicos como el agua potable. El “bono universal” que el gobierno ofrece es prácticamente invisible para la gran mayoría.

Una elección que nunca debió darse: Morir de covid o morir de hambre

Eso explica el desborde social que tiene la forma de una imparable lucha por la supervivencia, incluso a costa de poner en riesgo la vida. A ello se sumará el reinicio de actividades económicas, sin que se haya alcanzado un nivel de control de la pandemia, sin haber cambiado las condiciones insalubres del sistema de transporte y sin haber asegurado protocolos de seguridad eficaces en los centros de trabajo.
¿Cómo hemos llegado a esta situación que amenaza la vida de decenas o centenas de miles de personas en el Perú? ¿Es que se trata de una fatalidad inevitable?

Pero no aplicó la misma política de guerra con los recursos de infraestructura y transporte en manos del empresariado, ni con las clínicas privadas ni con las plantas de producción de oxígeno que poseen empresas industriales y mineras.

Descontrolada expansión y letalidad del virus son evitables

El virus es altamente contagioso y letal, pero no es verdad que una descontrolada propagación o letalidad sean inevitables. Existen varios ejemplos de países europeos y asiáticos que así lo demuestran, pero incluso aquí en Latinoamérica, en Guayaquil, Ecuador, donde la pandemia llegó a extremos aterradores hasta alcanzar las ¡460 muertes diarias!, en poco más de un mes se logró bajar a ‘cero muertes’ gracias a que se volcaron los recursos que hicieron posible buscar a los enfermos casa por casa con pruebas covid, medicinas y alimentos, y tener suficientes centros de hospitalización y cuidados intensivos.

Sin embargo, en el Perú, Vizcarra optó deliberadamente por privar de los recursos necesarios a la lucha contra la pandemia, en una acción completamente opuesta a lo que ha venido diciendo en interminables conferencias adormecedoras, tan falsas como el anuncio de la “meseta” desde el mes de mayo.

Hace más de tres meses Vizcarra decretó la cuarentena y sacó a las fuerzas armadas y policiales para controlar el aislamiento social, como en una guerra. Pero no aplicó la misma política de guerra con los recursos de infraestructura y transporte en manos del empresariado, ni con las clínicas privadas ni con las plantas de producción de oxígeno que poseen empresas industriales y mineras.

Vizcarra tampoco tocó un pelo de las grandes fortunas acumuladas en las décadas de bonanza, beneficiadas con millonarias exoneraciones tributarias y otros privilegios que explican entre otras cosas por qué tenemos el peor sistema de salud pública del mundo.

Los escasos recursos económicos para financiar las ampliaciones del servicio médico, los extrajo del mismo presupuesto fiscal de un Estado minúsculo creado por décadas de neoliberalismo. Por ello es incapaz siquiera de atender a los enfermos graves que llegan a los hospitales, y con mayor razón es incapaz de buscar a los enfermos casa por casa llevando pruebas y medicinas como una medida indispensable y urgente para contener la expansión del virus y salvar vidas humanas frenando la letalidad.

Y es que la opción de Vizcarra es y sigue siendo impedir a toda costa que esta crisis la paguen los ricos. Antes que eso optó por darles todas las herramientas legales para protegerlos, como la “suspensión perfecta” de labores por la cual miles de trabajadores perdieron su fuente de ingresos en plena crisis.

Mientras tanto se destinan miles de millones de soles de la reserva fiscal y de nuevo endeudamiento público para el plan “Reactiva Perú” que no sirve para enfrentar esa otra terrible “pandemia” que es la recesión económica mundial. Los primeros 30 mil millones de soles en un 75% han sido recibidas por las medianas y grandes empresas, muchas de las cuales han echado trabajadores a las calles o han aplicado suspensión perfecta de labores.

A este desastre se suman los criminales casos de corrupción para lucrar a costa de la vida de las personas. Ni la reducción de los sueldos de altos funcionarios, que a estas alturas se evidencia más como el sello del fracaso que como un acto de desprendimiento, puede evitar el creciente descontento de la población.

A pesar de esto, el gobierno se beneficia de un consenso de los sectores políticos, incluyendo las bancadas de izquierda o izquierdosas, así como el empresariado en torno al meollo de la política oficial como si no hubiese otra alternativa. En ese marco se producen confrontaciones en torno a políticas de segundo orden en la actual coyuntura, que tienen que ver más con intereses particulares de sectores económicos o planes electorales del 2021.

Necesidad de un plan alternativo obrero y popular

En este contexto es crucial para los trabajadores impulsar una gran lucha organizada por las reivindicaciones, hoy más que nunca una lucha por la supervivencia. Tenemos que hilvanar las demandas dispersas por la reposición de despedidos, contra la suspensión perfecta y contra las reformas antilaborales en una plataforma que incluya la demanda por una verdadera política contra el coronavirus que provea con urgencia las condiciones médicas y sociales necesarias y suficientes, volcando hacia ello todos los recursos de la nación, principalmente aquellos que encuentran en manos privadas. El principal obstáculo para ello, ya sabemos, es el gobierno.

Esta lucha estará estrechamente vinculada a la acción de los trabajadores frente a la recesión que amenaza agravarse a extremos que no hemos visto en muchos años, y que el gobierno y los empresarios buscarán descargar sobre los hombros de los trabajadores.

La lucha unitaria y organizada de la clase trabajadora es indispensable para evitar la masacre que nos tiene preparada el gobierno y el empresariado frente al covid-19 y la recesión.

Mientras morgues colapsan por Covid-19 Vizcarra protege a las empresas y no combate el coronavirus

0

El número de infectados, hospitalizados y muertos por Covid-19 en el Perú sigue subiendo sin control a pesar de la cuarentena obligatoria. Y esto no se debe principalmente a la imprudencia de la gente que no respeta la cuarentena, tal como sostiene el gobierno.

Aquí lo que está fallando es la política del gobierno que hace agua por todos lados: faltan camas de hospitalización y salas de cuidados intensivos, falta oxígeno, falta personal médico, y cada vez son más las muertes evitables que se dan por falta de atención médica; se deja morir a la gente en sus casas o en hospitales por falta de equipos o médicos.

Y para colmo, falta incluso dónde poner a los muertos. Y nada indica que la cosa va para mejor.

Con hambre no hay cuarentena

La gran mayoría de la población entiende que la cuarentena es condición imprescindible para contener la expansión del virus, pero el gobierno dictó el encierro de millones de familias sin los medios necesarios de subsistencia. Son muchas las personas que no reciben el subsidio monetario ni la canasta de víveres, o que ni siquiera figuran en los padrones del gobierno, lo que hace que cada vez más gente no tenga otra opción que salir buscar la subsistencia del día en un desborde incontenible que hace inútil la cuarentena como medio de contención.

El colapso del sistema de salud y el desborde de la población por la subsistencia, muestran el fracaso del gobierno que no actúa a la altura de la «situación de emergencia nacional» que muchos equiparan a una situación de guerra. Una situación de «guerra al coronavirus» amerita todas las decisiones que aseguren ganar esa guerra, y eso incluye nacionalizar todos los recursos con los que cuenta la nación para la victoria. Bastaría con ver que el austero presupuesto del sector público no ha variado significativamente para comprobar lo lejos que está el gobierno de aquellas decisiones.

El gobierno aplica economía de guerra a los trabajadores y a los ricos no les toca un pelo

Solo hay economía de guerra para los trabajadores. Con la cuarentena obligatoria perdieron su fuente de ingresos más de 2 millones de trabajadores formales y más de 3 millones de trabajadores informales. Son aproximadamente 10 mil millones de soles la suma de los salarios no percibidos cada mes; esa es la «contribución de guerra» que se le exige a la clase trabajadora para vencer al coronavirus. ¿Cuál es la contribución de guerra que se ha exigido a las familias más ricas, de las cuales solo las primeras 10 o 12 poseen aproximadamente 100 mil millones de soles? Pues cero soles. ¡Nada! Por el contrario, sus empresas siguen lucrando en medio de la crisis tales como las empresas de alimentos, mineras, bancos, clínicas privadas, farmacias, telefonía, electricidad y gas.

El gobierno anunció que pidió facultades al Congreso para legislar sobre un «impuesto a la riqueza», pero luego aclaró que sería solo un impuesto a los sueldos altos y solo una meta de 300 millones de soles. Como referencia digamos que cada 10% de las primeras grandes fortunas del país equivale a 10 mil millones de soles, pero no se toca.

Protegiendo los intereses de los ricos no se lucha contra el coronavirus

Hay que decirlo con todas sus letras. En esta emergencia que amenaza la vida de toda la población nacional, el gobierno no asume como misión principal la lucha contra el coronavirus, sino la de servir de barrera de protección de los intereses de los grandes empresarios y transnacionales, los dueños de las grandes fortunas.

Las camas de hospitalización aumentan a cuentagotas porque se recicla el mismo presupuesto del año, solo ampliado marginalmente con nueva deuda pública. Hay carencias tan absurdas y a la vez criminales como la de equipos de protección para el personal médico.

Esa economía de austeridad explica también por qué la gran mayoría de trabajadores en cuarentena no acceden al subsidio monetario, y que muchos tengan que salir a buscar la subsistencia, o que otros muchos busquen regresar a sus regiones de origen caminando miles de kilómetros sin ninguna asistencia. Y todo esto no hace más que ayudar a expandir el virus.

Sumado a esto, el gobierno, en su papel de barrera de protección de los intereses empresariales, agrava la situación permitiendo la «suspensión perfecta» de labores, empujando a más trabajadores a una cuarentena de hambre, o a gastar sus propias reservas de CTS o AFP.

Más carne de cañón

El gobierno ya había relajado la restricción a actividades no indispensables como la minería, y permitido la falta de protección de los trabajadores en actividades indispensables, lo que dio como resultados muchos obreros contagiados y enfermos, y hasta los primeros muertos.

Y ahora también relaja el límite de obesidad de 30 a 40 para el reinicio de actividades, lo que en la práctica significa exponer las vidas de las personas con obesidad severa en nombre de la ganancia capitalista.

Urge una política centrada en salvar la vida al pueblo trabajador

Si el virus se expande a su actual velocidad, en un mes sobrepasaremos las cifras fatales de Italia, España o Francia. Y si el virus no discrimina, la política del gobierno y el sistema de explotación hacen que la mayor cantidad de víctimas sean los sectores más pobres del pueblo trabajador.

Por ello, dar carta blanca al gobierno o callar la denuncia en nombre de la unidad y la concertación, como lamentablemente hacen dirigentes de gremios y congresistas vinculados a las organizaciones sociales, es condenar al pueblo a la peor masacre de su historia. Se hace imprescindible que la clase trabajadora, con todos los medios que la situación permita, desempeñe un rol fundamental en la lucha por una política centrada en emprender una verdadera guerra al coronavirus, que ponga al centro medidas de contención con una cuarentena sin hambre por todo el tiempo que sea indispensable, y un vuelco de todos los recursos necesarios al sistema de salud y sanidad pública. Y para hacer posible ese plan, crear un impuesto no menor al 10% a las grandes fortunas, y medidas de control en la distribución de bienes y servicios de consumo masivo.

Las luchas por la reposición de despedidos, o por la anulación de la “suspensión perfecta” de labores, es parte indesligable de ese objetivo.

La crisis del Covid19 ha desnudado las condiciones de barbarie no solo de la salud pública, sino también de la educación pública, del carácter precario del empleo, del descomunal robo que representan las AFP y la expropiación de un sistema de jubilación digno, todo ello producto de muchos años de medidas a favor de multinacionales y grandes empresas y en contra de los intereses nacionales y populares. Por ello, el plan alternativo contra el Covid-19 no puede estar desligado de un plan nacional obrero y popular que dé una solución de fondo a estos problemas en la perspectiva de un Gobierno de los Trabajadores y el Pueblo.

¿A dónde vamos?

0

Es la pregunta que todos los trabajadores nos hacemos frente a la actual situación. ¿Cuándo acabará? ¿Qué sucederá? ¿Qué salida tenemos?

Alejado de todo pesimismo infundado (el fin del mundo), y de su otro extremo el optimismo ciego, tratemos de ver la realidad tal cual es con la información disponible, para prever los escenarios próximos futuros en sus aspectos más relevantes.

El escenario general

Estamos ante una pandemia más en la historia humana cuyo antecedente inmediato por su magnitud es la Gripe Española de 1918 que dejó un saldo de entre 20 a 40 millones de muertos en el mundo.

El Covid-19 es un virus menos letal, sus efectos son solo devastadores sobre personas mayores y vulnerables, pero de fácil propagación, más en el mundo globalizado y altamente urbanizado. Sobre sus impactos en Perú se habla que será similar a la Guerra del Pacífico.

Pero estamos en un mundo capitalista donde los conocimientos y recursos no se usan para fines sociales sino son medios para generar ganancias.

Si la Gripe Española ocurrió hace un siglo, ¿la tecnología, la ciencia y los gigantescos recursos que dispone la humanidad no podrían evitar la catástrofe? Por supuesto. Pero estamos en un mundo capitalista donde los conocimientos y recursos no se usan para fines sociales sino son medios para generar ganancias.

Con excepciones como Suecia y Corea del Sur que siendo capitalistas han respondido con cierta eficacia al virus, el mundo se enfrenta a una amenaza incontrolable porque en diversos grados se ha descuidado y hasta abandonado los sistemas de salud públicos, más en los países subdesarrollados como el nuestro.

Por eso el recurso frecuentemente usado ha sido el confinamiento absoluto obligatorio, para dar tiempo a equiparse a los disminuidos sistemas de salud, controlar la pandemia y poder atender a los casos más graves. Las pérdidas en la economía son asumidas como un costo porque de no actuar así el resultado podría ser peor. Esto es lo que han hecho los países del occidente de Europa, pero con tardanza, hasta que ahora lograron aplanar la curva y ya inician una apertura gradual. En el otro extremo, Trump, Bolsonaro y López Obrador, se oponen a paralizar sus economías y empujan al contagio y a la muerte masiva a sus pueblos.

Los dos polos, sin embargo, comparten una misma política que en esencia se centra en preservar los negocios capitalistas y sus Estados secundarizando el combate al Covid-19. La supuesta “humanidad” de los europeos occidentales se reveló en las numerosas muertes por falta de atención y los déficits de sus sistemas sanitarios, y la obligación de trabajar en muchas industrias permitiendo la extensión del virus. El otro sector es simplemente cruel: las cifras dicen poco de la realidad terrorífica que se vive día a día en dichos países.

Vizcarra

En este cuadro, Vizcarra pretendió ubicarse más adelante que los mismos europeos cuando el 15 de marzo anunció el inicio de la cuarentena afirmando que “vamos a evitar que suceda lo de España e Italia”. Muchos, entonces, aplaudieron al Presidente, y hasta lo erigieron en líder mundial impulsando la popularidad que aún hoy lo beneficia. Sus pares de la región lo emularon. Desde los balcones las clases medias aplaudían a los militares que patrullaban las calles pensando que la pesadilla se acababa en quince días. Una segunda, una tercera y hasta una cuarta prórroga totalizando 70 días de cuarentena, fue minando la credulidad general hasta convencernos de una realidad que cada día golpea nuestras cabezas: los contagios y las muertes no paran de crecer un solo minuto, el sistema sanitario está colapsado y lo que se viene es de terror.

La élite gobernante no conoce al Perú: 800 mil viven hacinados, entre 7 y 8 millones no tienen agua, 70% vive al día desempeñando diversos oficios, 50% no tiene refrigerador para “comprar para toda la semana”, las mujeres cargan con las tareas domésticas y realizan las compras, etc.

El plan Vizcarra expuesto con soberbia en cada una de sus presentaciones televisivas, fracasó rotundamente. Con fórmulas distintas ahora estamos en camino a la Europa que se pretendió superar y a competir entre los peores gobiernos del mundo ante la pandemia. ¿Cómo se explica que Vizcarra nos haya conducido a esta catástrofe que, para peor, aún está en curso?

Vizcarra, por sus propios actos, esterilizó e hizo casi inútil su caballito de batalla: la cuarentena. La élite gobernante no conoce al Perú: 800 mil viven hacinados, entre 7 y 8 millones no tienen agua, 70% vive al día desempeñando diversos oficios, 50% no tiene refrigerador para “comprar para toda la semana”, las mujeres cargan con las tareas domésticas y realizan las compras, etc. Por eso la cuarentena de Vizcarra solo propició más aglomeraciones en los mercados, inmensas colas en los bancos, sumado al hecho de que al no llevar ayuda efectiva a la inmensa población necesitada la forzó a salir.

Tampoco hizo bien la otra tarea para la que se realiza el confinamiento: provisionarse de quipos y poner en pie un sistema de salud medianamente aceptable para hacer la guerra al virus, de tal manera que hoy todo el sistema sanitario luce totalmente colapsado.

Pilatos

Perdiendo paciencia y aun con el peligro de infectarse, la gente rompió la cuarentena presionada por el hambre. El gobierno lo dejó correr, porque incluso militares y policías se encuentran diezmados por el contagio a la que han sido expuestos. Ahora Vizcarra decretó una cuarta cuarentena “chicha”, junto a un plan de reanudación de labores que llevará más gente a las calles. Se han aprobado algunos protocolos para limitar los contagios, pero no hay forma de controlar su cumplimiento porque las municipalidades (llamadas a fiscalizar), no tienen recursos para dicha labor. Se han relajado las restricciones individuales: se subió el límite de edad de 60 a 65 años y los que sufren obesidad mórbida han sido obligados a volver al trabajo. Así, la nueva cuarentena será la cubierta de un incremento de la catástrofe. En realidad ella no busca contener nada sino terminar por desacreditar el mismo confinamiento para luego justificar la catástrofe como inevitable, permitiéndole a Vizcarra culpar a la población “por salir a las calles”.

Esto significa que el gobierno en la práctica nos lleva al “baño del rebaño”, que es la infección colectiva con todo lo que esto implica en medio de un sistema sanitario ya colapsado.

¿Hasta cuándo?

El escenario próximo para Lima es lo que estamos viendo en Iquitos pero multiplicado por 20. El virus se expande hasta que alcanza al 55% de la población y desde ahí comienza a decaer. El trecho que falta es muy largo, por lo que viviremos una grave crisis sanitaria en las urbes de la capital por varios meses; para no hablar ya del panorama que se vivirá en las poblaciones más pobres y alejadas del interior. Ante esta situación el gobierno parece haberse preparado para evitar al menos el amontonamiento de cadáveres en las calles: ha constituido un Comando “humanitario” con la misión de recogerlos y enterrarlos, como quien esconde la basura bajo la alfombra cuidando la sensibilidad de los grandes empresarios que vuelven a poner en marcha sus negocios.

«Ésta catástrofe en términos sociales (enfermedades, hambre, desempleo) nos llevan al límite de la barbarie.»

Es posible que esta situación ya bastante dura en sí misma, se extienda a lo largo de los siguientes meses con colapsos y otras cuarentenas. La esperanza es que llegue la vacuna, pero ésta recién estará disponible en el segundo semestre del 2021. Por otra parte, una investigación que revela el diario El País de España (8 de mayo), dice que ninguna vacuna asegura el 100% de protección, también dice que no habrá un 100% de inmunidad de los infectados y que habrá recontagios, y por último prevé dos olas más de la pandemia aunque con impactos menores. Hay que aceptar pues que estamos ante una crisis sanitaria que da para más y que se extenderá por dos años con todas las secuelas que ya estamos viendo.

La economía

Sus impactos sobre la economía son de una gravedad sin precedentes. El PBI de este año caerá hasta -16%, donde cada punto significa 50 mil empleos menos y, por consiguiente, crecimiento inusitado de los niveles de pobreza; y podría llegar a -20% si es que el gobierno no cambia de política. La crisis es mundial y la posterior recuperación se estima que será lenta, de tal manera que recién el 2022 podríamos alcanzar los valores de producción del año pasado.

Ésta catástrofe en términos sociales (enfermedades, hambre, desempleo) nos llevan al límite de la barbarie. El nuevo ascenso de la economía se iniciará con costos más bajos de la mano de obra, menos derechos y predominando la precariedad laboral, así como con la imposición de drásticos ajustes en el presupuesto público a fin de cubrir los déficits generados.

¿Hay salidas?
Este es el terrible escenario que nos ofrecen el gobierno y sus mentores de la CONFIEP. Pero esta no es una ley de Dios escrita en piedra y ante la cual solo cabría resignarse. Es la única forma cómo puede actuar un gobierno de capitalistas preocupado por proteger sus negocios y su orden antes que las necesidades de las mayorías: en tiempos normales las explota y en tiempos de pandemia las empuja a morir.

Pero esto sólo puede ocurrir si lo permitimos. La única manera de evitarlo es luchando. Ya no se trata de luchar por un pliego de reclamos o algunas mejoras dentro del sistema porque ya no tienen cabida. Se trata de luchar por la vida y esto implica cuestionar y enfrentar al mismo orden y a su Estado y plantear una alternativa de gobierno.

En 1917, llevados a la muerte y a la hambruna por su gobierno que decidió ser parte de la Primera Guerra Mundial, las masas rusas encontraron en la revolución la única salida para salvar sus vidas y sus destinos, y construyeron una nueva sociedad socialista. Un camino nada fácil pero sí la única salida ante la barbarie. Estamos colocados en una situación semejante. En este camino, la forja de los organismos independientes de lucha de los trabajadores y los pobres, la puesta en pie de un partido revolucionario dirigente en torno a un programa que recoja sus verdaderas necesidades, son las tareas indispensables en las que ya es preciso que avancemos.

La izquierda (calla) frente al gobierno

0

Mientras el gobierno de Vizcarra continúa condenando a la clase trabajadora al hambre y a la enfermedad, la autodenominada “izquierda” ha decidido jugar el rol de “consejera” del gobierno, renunciando a enfrentarlo y a utilizar los medios que tiene para organizar a la clase trabajadora y el pueblo en defensa de su vida y su trabajo.

Por Víctor Montes

Esto no extraña: esa “izquierda” decidió hipotecarse al gobierno desde que creyó descubrir en Vizcarra a su mejor representante.

Pero si esa postura era incorrecta entonces, hoy ha pasado a ser directamente criminal.

El silencio del Frente Amplio

La política del Frente Amplio (FA), por ejemplo, se ha caracterizado por encubrir la responsabilidad de Vizcarra en lo que viene sucediendo, al tiempo que le envía carta tras carta, solicitando que “pare oreja” a alguna de las propuestas que le envía.

¿Por qué afirmamos esto? En todos sus pronunciamientos es simplemente imposible encontrar una denuncia frontal a la responsabilidad de Vizcarra en esta situación.

Algunos ejemplos:

El 13 de abril último la bancada del FA –que dicho sea de paso, es lo único que parece existir en esa organización- se pronunció frente al anuncio de la autorización del uso de la “suspensión perfecta de labores” por parte de las empresas. En el pronunciamiento el FA denuncia “…que el gran empresariado peruano agrupado en la CONFIEP viene aprovechando la emergencia sanitaria para implementar su conocida agenda…”

Nadie duda que esto sea así. Sin embargo el FA muestra más con lo que calla, que con lo que dice: ¡Ni una palabra sobre la responsabilidad de Vizcarra en la aprobación del Decreto de Urgencia 038! Sólo el nombre de la ministra de trabajo, Sylvia Cáceres, aparece en su pronunciamiento. Como si ella actuara sin el aval de Vizcarra.

Otro tanto sucede cuando la bancada del FA se pronuncia sobre la situación del sistema de salud. El 29 de abril denuncian “…el desmantelamiento del servicio de salud  (…) abandonados por décadas por quienes deciden y dirigen el Estado…” y más adelante dicen “…quienes dirigen nuestra patria, nos robaron las esperanzas por décadas…”

Nuevamente, no dudamos que lo dicho hace parte de un análisis veraz de la realidad… ¿Pero qué ha hecho Vizcarra tras un año de gobierno, para revertir esto? Esta pregunta no asoma en el pronunciamiento del FA.

Para el FA ni siquiera el hecho evidente de la falta de equipamiento del personal de salud, mancha a Vizcarra. Para ellos, la responsabilidad exclusiva es del ministro de salud y de la presidenta del seguro social.

Nuevo Perú: “Consejeros” del presidente

Verónika Mendoza y Nuevo Perú (NP) han pretendido un perfil “de izquierda” frente a las medidas del gobierno, planteando, por ejemplo, la necesidad de un bono universal y de la creación de un impuesto del 1% a las grandes riquezas.

En cada una de sus apariciones, la candidata recomienda al presidente “no dejarse presionar” por las grandes empresas, como si Vizcarra no fuera el presidente de las grandes empresas, al tiempo que trata de convencer que sus propuestas son “razonables”, incluso para el gran empresariado.

Nuevo Perú es “tan razonable” que tras haber sido “choteado” por Vizcarra en su propuesta de crear un impuesto de 1% a las grandes riquezas, el pasado 7 de mayo Verónika Mendoza afirmó que “…el propio gobierno ha señalado en varias oportunidades que el Perú tiene ‘las espaldas fiscales’ para contener la crisis y reactivar la economía…”. Y así, de un plumazo, Nuevo Perú renunció a su propuesta de crear un impuesto nuevo.

Agentes del gobierno

¿Por qué la resistencia a denunciar al gobierno con nombre propio? ¿Por qué prefieren “aconsejar” y “proponer” a exigir y denunciar?

Porque para el FA, NP, y otros partidos que se dicen “de izquierda”, el gobierno está “en disputa” entre la CONFIEP y ellos. Más, consideran que Vizcarra hace parte de su “campo”, contra quienes considera sus mayores enemigos: el fujimorismo y el aprismo. Y aspiran a ser parte del gobierno.

Sin embargo hay que hablar claro: esta postura, que solo sirve para confundir a la clase trabajadora y el pueblo pobre, los convierte en agentes del gobierno y su política criminal frente a la epidemia y a la crisis social.

Desarma la posible respuesta obrera y popular, pretendiendo que confíen en el Congreso y en el gobierno, en lugar de en la propia organización y movilización obrera y popular.

Hoy, con mayor urgencia que ayer, no es posible depositar ni un gramo de confianza en esa “izquierda”. Los trabajadores y trabajadoras debemos mirar cara a cara al enemigo, el gobierno de Vizcarra, responsable de la actual emergencia, y debemos barrer de en frente a quienes quieren confundirnos y vestir de amigo al enemigo.

FERNÁNDEZ CHACÓN: MÁS DE LO MISMO

En el marco de la traición general de la izquierda a los intereses obreros y populares, el rol que viene jugando Enrique Fernández Chacón hace parte del mismo juego.

¿Por qué afirmamos esto?

Porque al mismo tiempo que declara sobre la “continuidad de la lucha”, o se autoproclama “diputado de los trabajadores”, todo lo que hace es celebrar la aprobación de  algunos proyectos de ley en el Congreso.

Ningún llamado a confiar solamente en las fuerzas de la organización y lucha obrera. Ni una palabra sobre la necesidad de desconfiar de la institucionalidad de la democracia de los patrones. Ni una palabra, desde su escaño, sobre la urgencia de la revolución socialista como única salida a la crisis que estamos atravesando.

Para alguien que se dice “socialista” y  hasta “revolucionario”, esto es todo lo contrario de lo que enseñaron los maestros y maestras del socialismo, como Lenin, Rosa Luxemburgo o León Trotsky.

Segundo. Cuando a Fernández Chacón, engreído de los medios de comunicación, le tocó pronunciarse ante la suspensión perfecta de labores, ni se acordó de Vizcarra. Propuso citar, en cambio, a la ministra de trabajo a la Comisión de Trabajo del Congreso de la República para que “explique” su política.

Una vez más no queda más que constatar: Fernández Chacón es más de lo mismo.

La izquierda (calla) frente al gobierno

0

Mientras el gobierno de Vizcarra continúa condenando a la clase trabajadora al hambre y a la enfermedad, la autodenominada “izquierda” ha decidido jugar el rol de “consejera” del gobierno, renunciando a enfrentarlo y a utilizar los medios que tiene para organizar a la clase trabajadora y el pueblo en defensa de su vida y su trabajo.

Por Víctor Montes

Esto no extraña: esa “izquierda” decidió hipotecarse al gobierno desde que creyó descubrir en Vizcarra a su mejor representante.

Pero si esa postura era incorrecta entonces, hoy ha pasado a ser directamente criminal.

El silencio del Frente Amplio

La política del Frente Amplio (FA), por ejemplo, se ha caracterizado por encubrir la responsabilidad de Vizcarra en lo que viene sucediendo, al tiempo que le envía carta tras carta, solicitando que “pare oreja” a alguna de las propuestas que le envía.

¿Por qué afirmamos esto? En todos sus pronunciamientos es simplemente imposible encontrar una denuncia frontal a la responsabilidad de Vizcarra en esta situación.

Algunos ejemplos:

El 13 de abril último la bancada del FA –que dicho sea de paso, es lo único que parece existir en esa organización- se pronunció frente al anuncio de la autorización del uso de la “suspensión perfecta de labores” por parte de las empresas. En el pronunciamiento el FA denuncia “…que el gran empresariado peruano agrupado en la CONFIEP viene aprovechando la emergencia sanitaria para implementar su conocida agenda…”

Nadie duda que esto sea así. Sin embargo el FA muestra más con lo que calla, que con lo que dice: ¡Ni una palabra sobre la responsabilidad de Vizcarra en la aprobación del Decreto de Urgencia 038! Sólo el nombre de la ministra de trabajo, Sylvia Cáceres, aparece en su pronunciamiento. Como si ella actuara sin el aval de Vizcarra.

Otro tanto sucede cuando la bancada del FA se pronuncia sobre la situación del sistema de salud. El 29 de abril denuncian “…el desmantelamiento del servicio de salud  (…) abandonados por décadas por quienes deciden y dirigen el Estado…” y más adelante dicen “…quienes dirigen nuestra patria, nos robaron las esperanzas por décadas…”

Nuevamente, no dudamos que lo dicho hace parte de un análisis veraz de la realidad… ¿Pero qué ha hecho Vizcarra tras un año de gobierno, para revertir esto? Esta pregunta no asoma en el pronunciamiento del FA.

Para el FA ni siquiera el hecho evidente de la falta de equipamiento del personal de salud, mancha a Vizcarra. Para ellos, la responsabilidad exclusiva es del ministro de salud y de la presidenta del seguro social.

Nuevo Perú: “Consejeros” del presidente

Verónika Mendoza y Nuevo Perú (NP) han pretendido un perfil “de izquierda” frente a las medidas del gobierno, planteando, por ejemplo, la necesidad de un bono universal y de la creación de un impuesto del 1% a las grandes riquezas.

En cada una de sus apariciones, la candidata recomienda al presidente “no dejarse presionar” por las grandes empresas, como si Vizcarra no fuera el presidente de las grandes empresas, al tiempo que trata de convencer que sus propuestas son “razonables”, incluso para el gran empresariado.

Nuevo Perú es “tan razonable” que tras haber sido “choteado” por Vizcarra en su propuesta de crear un impuesto de 1% a las grandes riquezas, el pasado 7 de mayo Verónika Mendoza afirmó que “…el propio gobierno ha señalado en varias oportunidades que el Perú tiene ‘las espaldas fiscales’ para contener la crisis y reactivar la economía…”. Y así, de un plumazo, Nuevo Perú renunció a su propuesta de crear un impuesto nuevo.

Agentes del gobierno

¿Por qué la resistencia a denunciar al gobierno con nombre propio? ¿Por qué prefieren “aconsejar” y “proponer” a exigir y denunciar?

Porque para el FA, NP, y otros partidos que se dicen “de izquierda”, el gobierno está “en disputa” entre la CONFIEP y ellos. Más, consideran que Vizcarra hace parte de su “campo”, contra quienes considera sus mayores enemigos: el fujimorismo y el aprismo. Y aspiran a ser parte del gobierno.

Sin embargo hay que hablar claro: esta postura, que solo sirve para confundir a la clase trabajadora y el pueblo pobre, los convierte en agentes del gobierno y su política criminal frente a la epidemia y a la crisis social.

Desarma la posible respuesta obrera y popular, pretendiendo que confíen en el Congreso y en el gobierno, en lugar de en la propia organización y movilización obrera y popular.

Hoy, con mayor urgencia que ayer, no es posible depositar ni un gramo de confianza en esa “izquierda”. Los trabajadores y trabajadoras debemos mirar cara a cara al enemigo, el gobierno de Vizcarra, responsable de la actual emergencia, y debemos barrer de en frente a quienes quieren confundirnos y vestir de amigo al enemigo.

FERNÁNDEZ CHACÓN: MÁS DE LO MISMO

En el marco de la traición general de la izquierda a los intereses obreros y populares, el rol que viene jugando Enrique Fernández Chacón hace parte del mismo juego.

¿Por qué afirmamos esto?

Porque al mismo tiempo que declara sobre la “continuidad de la lucha”, o se autoproclama “diputado de los trabajadores”, todo lo que hace es celebrar la aprobación de  algunos proyectos de ley en el Congreso.

Ningún llamado a confiar solamente en las fuerzas de la organización y lucha obrera. Ni una palabra sobre la necesidad de desconfiar de la institucionalidad de la democracia de los patrones. Ni una palabra, desde su escaño, sobre la urgencia de la revolución socialista como única salida a la crisis que estamos atravesando.

Para alguien que se dice “socialista” y  hasta “revolucionario”, esto es todo lo contrario de lo que enseñaron los maestros y maestras del socialismo, como Lenin, Rosa Luxemburgo o León Trotsky.

Segundo. Cuando a Fernández Chacón, engreído de los medios de comunicación, le tocó pronunciarse ante la suspensión perfecta de labores, ni se acordó de Vizcarra. Propuso citar, en cambio, a la ministra de trabajo a la Comisión de Trabajo del Congreso de la República para que “explique” su política.

Una vez más no queda más que constatar: Fernández Chacón es más de lo mismo.

SITOB: Dos años de lucha consecuente por la reposición

0

La lucha de los compañeros del Sindicato de Trabajadores Obreros de BSH Electrodomésticos S.A.C. (SITOB) muestra a las claras la mezquindad y el abuso patronal, al mismo tiempo que es ejemplo de los peligros de la hoy famosa “suspensión perfecta de labores” en manos de la patronal.

El 19 de mayo de 2018, la transnacional BSH Electrodomésticos (Bosch), productora en el Perú de marcas reconocidas como Coldex, echó a la calle a 158 obreros, muchos de ellos con hasta 30 años de servicio en la empresa, aduciendo “problemas económicos”.

Sin embargo, los despidos, que iniciaron con la declaratoria de la “suspensión perfecta de labores”, se cebó con el SITOB: de los 158 despedidos, 111 pertenecían al sindicato, incluida la junta directiva.

Con esto quedó claro que la empresa utilizó la “suspensión perfecta” y el cese colectivo como un arma para destruir al sindicato.

Pero los compañeros han continuado peleando. Gracias a la acción del sindicato, ganaron dos resoluciones del Ministerio de Trabajo (MTPE). La segunda (27 de setiembre de 2018) ordenando que BSH Electrodomésticos S.A.C. abone las remuneraciones dejadas de percibir durante el periodo de suspensión perfecta de labores y proceda a reponer en sus puestos de trabajo a los trabajadores comprendidos en la nómina adjunta a la solicitud de terminación colectiva de los contratos de trabajo.

Sin embargo a la fecha, dos años después del despido, sólo ha cumplido con la reposición a sus puestos de trabajo de 39 compañeros, dejando en la calle a buena parte de la directiva. Entre ellos, al compañero Wilfredo Llanos, secretario general del SITOB, que no percibe su salario desde hace 24 meses.

“En el camino hemos encontrado grandes compañeros de lucha, como el Sindicato Celima, los dos sindicatos de Cogorno y la Federación textil, entre otros compañeros y compañeras. Estamos convencidos que tenemos
que volver. Tenemos que lograr con la lucha unificada que BSH, pero también la patronal de Hialpesa y Cogorno repongan a los trabajadores que han sido despedidos en ceses colectivos.”, afirma el compañero Llanos. “Además hoy debemos luchar contra la suspensión perfecta de labores autorizada por el gobierno, que como nosotros sabemos, es la antesala de los ceses colectivos”, puntualizó.

El SITOB ha sido uno de los puntales en la lucha contra los ceses colectivos que, ya desde antes del inicio de la pandemia de Covid 19. Y ha tomado la iniciativa en la lucha contra las medidas antiobreras del gobierno. Por eso desde estas páginas hacemos un llamado a rodear de solidaridad la lucha de los compañeros, y a pronunciarnos demandando a BSH Electrodomésticos la reposición de los compañeros que aún mantiene en la calle, más aún en este duro momento que atravesamos.

¡Viva la lucha del SITOB por la reposición!

Iquitos revela la falsa lucha del Gobierno contra el COVID

0

Foto: Juan Arellano – Niño trabajador en Belén, Iquitos, Perú

Por Renato Achata
Dirigente magisterial de Iquitos

“No quiero morir, necesitamos un puente aéreo, yo me estoy controlando solo, mi paracetamol se me está acabando, mi nebulizador está siempre conmigo, siento que mi institución me ha abandonado”. Nos narra interrumpido constantemente por una tos seca, un joven médico internista convertido en intensivista en el Hospital Regional de Loreto, en medio de un sistema de salud colapsado y sumido en una grave corrupción.

El testimonio resume la tragedia que hoy se vive en las calles de Loreto, identificado como el pulmón del planeta pero que se asfixia por falta de oxígeno.

Pero la ineficacia e inacción del Gobierno Regional, en una región que ya venía enfrentando la epidemia del dengue y leptospirosis, llevó al actual desborde.

Aquí, luego de 30 años de neoliberalismo que desmanteló la salud pública, ningún martillazo funcionó, y por el abandono el virus se desbocó quebrando todo pronóstico.

Al inicio todo era optimismo en las calles. La frase era “no pasa nada, el Covid 19 muere en el calor”. Pero la ineficacia e inacción del Gobierno Regional, en una región que ya venía enfrentando la epidemia del dengue y leptospirosis, llevó al actual desborde.

Hasta en la muerte hay mezquindad, El MINSA mantiene la cifra de 75 fallecidos, cuando el Hospital Regional contabiliza 750 decesos solo en la semana del 02 al 09 mayo, con una tasa de muerte de un fallecido por hora, con pacientes que mueren sentados en sillas o tirados en los pasillos.

En las redes sociales que son los únicos medios de expresar algo en cuarentena, cada hora un nuevo amigo se va, cada hora una maestra clama “adiós amor, por qué te fuiste”, cada hora un padre despide a un hijo o un hijo despide a su padre. Y cada minuto muchos preguntan por el oxígeno, por el manómetro para el balón, por si saben de alguien que murió dejó su balón, y si lo alquila o lo vende.

Fuente: Euronews – Francisco Fuentes con AFP, EFE

Ante el abandono, la unidad

Incapaz y consumido por la corrupción en su gestión, el Presidente Regional, Elisbán Ochoa, ha optado por ocultarse. Pero el rol del Gobierno Central no es mejor. Por su responsabilidad se dejó contagiar a 150 médicos
al no darles debida protección. Varios ya han muerto por falta de oxígeno. El único nefrólogo de la ciudad a muerto en la primera línea y con él murió también el servicio de diálisis dejando a su suerte a cientos de pacientes. Lo mismo ha ocurrido con el único oncólogo, que ha muerto dejando sin posibilidad de atención a pacientes con cáncer en la ciudad.

El ministro Zamora llegó a la ciudad pero con las manos vacías. No trae respiradores ni camas UCI.

Para peor, funcionarios ligados a la gestión de Ochoa habían montado verdaderas redes mafiosas que se hacen de los medicamentos y los trajes de protección, para luego venderlos en el mercado negro.

En defensa de la vida y como respuesta a la muerte, convocados por un reconocido párroco, el pueblo de Loreto juntó más de un millón y medio de soles en un día para hacerse su propia planta de oxígeno con la esperanza de salvar vidas. Esta histórica acción ha demostrado que movilizados y organizados el pueblo puede cambiar su suerte.

A falta de salud médica la gente recurre a lo último: la medicina casera. Buscan cordoncillo o matico que dicen bajan la fiebre. Toman jengibre con limón. Hacen gárgaras con vinagre, queman eucalipto o toman agua de eucalipto…

Loreto, la isla bonita asentada a orillas del Amazonas, el río navegable más largo del mundo y rodeada de un gran bosque tropical cuna de la biodiversidad, clama por la vida de sus habitantes.