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¿A dónde vamos?

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Es la pregunta que todos los trabajadores nos hacemos frente a la actual situación. ¿Cuándo acabará? ¿Qué sucederá? ¿Qué salida tenemos?

Alejado de todo pesimismo infundado (el fin del mundo), y de su otro extremo el optimismo ciego, tratemos de ver la realidad tal cual es con la información disponible, para prever los escenarios próximos futuros en sus aspectos más relevantes.

El escenario general

Estamos ante una pandemia más en la historia humana cuyo antecedente inmediato por su magnitud es la Gripe Española de 1918 que dejó un saldo de entre 20 a 40 millones de muertos en el mundo.

El Covid-19 es un virus menos letal, sus efectos son solo devastadores sobre personas mayores y vulnerables, pero de fácil propagación, más en el mundo globalizado y altamente urbanizado. Sobre sus impactos en Perú se habla que será similar a la Guerra del Pacífico.

Pero estamos en un mundo capitalista donde los conocimientos y recursos no se usan para fines sociales sino son medios para generar ganancias.

Si la Gripe Española ocurrió hace un siglo, ¿la tecnología, la ciencia y los gigantescos recursos que dispone la humanidad no podrían evitar la catástrofe? Por supuesto. Pero estamos en un mundo capitalista donde los conocimientos y recursos no se usan para fines sociales sino son medios para generar ganancias.

Con excepciones como Suecia y Corea del Sur que siendo capitalistas han respondido con cierta eficacia al virus, el mundo se enfrenta a una amenaza incontrolable porque en diversos grados se ha descuidado y hasta abandonado los sistemas de salud públicos, más en los países subdesarrollados como el nuestro.

Por eso el recurso frecuentemente usado ha sido el confinamiento absoluto obligatorio, para dar tiempo a equiparse a los disminuidos sistemas de salud, controlar la pandemia y poder atender a los casos más graves. Las pérdidas en la economía son asumidas como un costo porque de no actuar así el resultado podría ser peor. Esto es lo que han hecho los países del occidente de Europa, pero con tardanza, hasta que ahora lograron aplanar la curva y ya inician una apertura gradual. En el otro extremo, Trump, Bolsonaro y López Obrador, se oponen a paralizar sus economías y empujan al contagio y a la muerte masiva a sus pueblos.

Los dos polos, sin embargo, comparten una misma política que en esencia se centra en preservar los negocios capitalistas y sus Estados secundarizando el combate al Covid-19. La supuesta “humanidad” de los europeos occidentales se reveló en las numerosas muertes por falta de atención y los déficits de sus sistemas sanitarios, y la obligación de trabajar en muchas industrias permitiendo la extensión del virus. El otro sector es simplemente cruel: las cifras dicen poco de la realidad terrorífica que se vive día a día en dichos países.

Vizcarra

En este cuadro, Vizcarra pretendió ubicarse más adelante que los mismos europeos cuando el 15 de marzo anunció el inicio de la cuarentena afirmando que “vamos a evitar que suceda lo de España e Italia”. Muchos, entonces, aplaudieron al Presidente, y hasta lo erigieron en líder mundial impulsando la popularidad que aún hoy lo beneficia. Sus pares de la región lo emularon. Desde los balcones las clases medias aplaudían a los militares que patrullaban las calles pensando que la pesadilla se acababa en quince días. Una segunda, una tercera y hasta una cuarta prórroga totalizando 70 días de cuarentena, fue minando la credulidad general hasta convencernos de una realidad que cada día golpea nuestras cabezas: los contagios y las muertes no paran de crecer un solo minuto, el sistema sanitario está colapsado y lo que se viene es de terror.

La élite gobernante no conoce al Perú: 800 mil viven hacinados, entre 7 y 8 millones no tienen agua, 70% vive al día desempeñando diversos oficios, 50% no tiene refrigerador para “comprar para toda la semana”, las mujeres cargan con las tareas domésticas y realizan las compras, etc.

El plan Vizcarra expuesto con soberbia en cada una de sus presentaciones televisivas, fracasó rotundamente. Con fórmulas distintas ahora estamos en camino a la Europa que se pretendió superar y a competir entre los peores gobiernos del mundo ante la pandemia. ¿Cómo se explica que Vizcarra nos haya conducido a esta catástrofe que, para peor, aún está en curso?

Vizcarra, por sus propios actos, esterilizó e hizo casi inútil su caballito de batalla: la cuarentena. La élite gobernante no conoce al Perú: 800 mil viven hacinados, entre 7 y 8 millones no tienen agua, 70% vive al día desempeñando diversos oficios, 50% no tiene refrigerador para “comprar para toda la semana”, las mujeres cargan con las tareas domésticas y realizan las compras, etc. Por eso la cuarentena de Vizcarra solo propició más aglomeraciones en los mercados, inmensas colas en los bancos, sumado al hecho de que al no llevar ayuda efectiva a la inmensa población necesitada la forzó a salir.

Tampoco hizo bien la otra tarea para la que se realiza el confinamiento: provisionarse de quipos y poner en pie un sistema de salud medianamente aceptable para hacer la guerra al virus, de tal manera que hoy todo el sistema sanitario luce totalmente colapsado.

Pilatos

Perdiendo paciencia y aun con el peligro de infectarse, la gente rompió la cuarentena presionada por el hambre. El gobierno lo dejó correr, porque incluso militares y policías se encuentran diezmados por el contagio a la que han sido expuestos. Ahora Vizcarra decretó una cuarta cuarentena “chicha”, junto a un plan de reanudación de labores que llevará más gente a las calles. Se han aprobado algunos protocolos para limitar los contagios, pero no hay forma de controlar su cumplimiento porque las municipalidades (llamadas a fiscalizar), no tienen recursos para dicha labor. Se han relajado las restricciones individuales: se subió el límite de edad de 60 a 65 años y los que sufren obesidad mórbida han sido obligados a volver al trabajo. Así, la nueva cuarentena será la cubierta de un incremento de la catástrofe. En realidad ella no busca contener nada sino terminar por desacreditar el mismo confinamiento para luego justificar la catástrofe como inevitable, permitiéndole a Vizcarra culpar a la población “por salir a las calles”.

Esto significa que el gobierno en la práctica nos lleva al “baño del rebaño”, que es la infección colectiva con todo lo que esto implica en medio de un sistema sanitario ya colapsado.

¿Hasta cuándo?

El escenario próximo para Lima es lo que estamos viendo en Iquitos pero multiplicado por 20. El virus se expande hasta que alcanza al 55% de la población y desde ahí comienza a decaer. El trecho que falta es muy largo, por lo que viviremos una grave crisis sanitaria en las urbes de la capital por varios meses; para no hablar ya del panorama que se vivirá en las poblaciones más pobres y alejadas del interior. Ante esta situación el gobierno parece haberse preparado para evitar al menos el amontonamiento de cadáveres en las calles: ha constituido un Comando “humanitario” con la misión de recogerlos y enterrarlos, como quien esconde la basura bajo la alfombra cuidando la sensibilidad de los grandes empresarios que vuelven a poner en marcha sus negocios.

«Ésta catástrofe en términos sociales (enfermedades, hambre, desempleo) nos llevan al límite de la barbarie.»

Es posible que esta situación ya bastante dura en sí misma, se extienda a lo largo de los siguientes meses con colapsos y otras cuarentenas. La esperanza es que llegue la vacuna, pero ésta recién estará disponible en el segundo semestre del 2021. Por otra parte, una investigación que revela el diario El País de España (8 de mayo), dice que ninguna vacuna asegura el 100% de protección, también dice que no habrá un 100% de inmunidad de los infectados y que habrá recontagios, y por último prevé dos olas más de la pandemia aunque con impactos menores. Hay que aceptar pues que estamos ante una crisis sanitaria que da para más y que se extenderá por dos años con todas las secuelas que ya estamos viendo.

La economía

Sus impactos sobre la economía son de una gravedad sin precedentes. El PBI de este año caerá hasta -16%, donde cada punto significa 50 mil empleos menos y, por consiguiente, crecimiento inusitado de los niveles de pobreza; y podría llegar a -20% si es que el gobierno no cambia de política. La crisis es mundial y la posterior recuperación se estima que será lenta, de tal manera que recién el 2022 podríamos alcanzar los valores de producción del año pasado.

Ésta catástrofe en términos sociales (enfermedades, hambre, desempleo) nos llevan al límite de la barbarie. El nuevo ascenso de la economía se iniciará con costos más bajos de la mano de obra, menos derechos y predominando la precariedad laboral, así como con la imposición de drásticos ajustes en el presupuesto público a fin de cubrir los déficits generados.

¿Hay salidas?
Este es el terrible escenario que nos ofrecen el gobierno y sus mentores de la CONFIEP. Pero esta no es una ley de Dios escrita en piedra y ante la cual solo cabría resignarse. Es la única forma cómo puede actuar un gobierno de capitalistas preocupado por proteger sus negocios y su orden antes que las necesidades de las mayorías: en tiempos normales las explota y en tiempos de pandemia las empuja a morir.

Pero esto sólo puede ocurrir si lo permitimos. La única manera de evitarlo es luchando. Ya no se trata de luchar por un pliego de reclamos o algunas mejoras dentro del sistema porque ya no tienen cabida. Se trata de luchar por la vida y esto implica cuestionar y enfrentar al mismo orden y a su Estado y plantear una alternativa de gobierno.

En 1917, llevados a la muerte y a la hambruna por su gobierno que decidió ser parte de la Primera Guerra Mundial, las masas rusas encontraron en la revolución la única salida para salvar sus vidas y sus destinos, y construyeron una nueva sociedad socialista. Un camino nada fácil pero sí la única salida ante la barbarie. Estamos colocados en una situación semejante. En este camino, la forja de los organismos independientes de lucha de los trabajadores y los pobres, la puesta en pie de un partido revolucionario dirigente en torno a un programa que recoja sus verdaderas necesidades, son las tareas indispensables en las que ya es preciso que avancemos.

La izquierda (calla) frente al gobierno

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Mientras el gobierno de Vizcarra continúa condenando a la clase trabajadora al hambre y a la enfermedad, la autodenominada “izquierda” ha decidido jugar el rol de “consejera” del gobierno, renunciando a enfrentarlo y a utilizar los medios que tiene para organizar a la clase trabajadora y el pueblo en defensa de su vida y su trabajo.

Por Víctor Montes

Esto no extraña: esa “izquierda” decidió hipotecarse al gobierno desde que creyó descubrir en Vizcarra a su mejor representante.

Pero si esa postura era incorrecta entonces, hoy ha pasado a ser directamente criminal.

El silencio del Frente Amplio

La política del Frente Amplio (FA), por ejemplo, se ha caracterizado por encubrir la responsabilidad de Vizcarra en lo que viene sucediendo, al tiempo que le envía carta tras carta, solicitando que “pare oreja” a alguna de las propuestas que le envía.

¿Por qué afirmamos esto? En todos sus pronunciamientos es simplemente imposible encontrar una denuncia frontal a la responsabilidad de Vizcarra en esta situación.

Algunos ejemplos:

El 13 de abril último la bancada del FA –que dicho sea de paso, es lo único que parece existir en esa organización- se pronunció frente al anuncio de la autorización del uso de la “suspensión perfecta de labores” por parte de las empresas. En el pronunciamiento el FA denuncia “…que el gran empresariado peruano agrupado en la CONFIEP viene aprovechando la emergencia sanitaria para implementar su conocida agenda…”

Nadie duda que esto sea así. Sin embargo el FA muestra más con lo que calla, que con lo que dice: ¡Ni una palabra sobre la responsabilidad de Vizcarra en la aprobación del Decreto de Urgencia 038! Sólo el nombre de la ministra de trabajo, Sylvia Cáceres, aparece en su pronunciamiento. Como si ella actuara sin el aval de Vizcarra.

Otro tanto sucede cuando la bancada del FA se pronuncia sobre la situación del sistema de salud. El 29 de abril denuncian “…el desmantelamiento del servicio de salud  (…) abandonados por décadas por quienes deciden y dirigen el Estado…” y más adelante dicen “…quienes dirigen nuestra patria, nos robaron las esperanzas por décadas…”

Nuevamente, no dudamos que lo dicho hace parte de un análisis veraz de la realidad… ¿Pero qué ha hecho Vizcarra tras un año de gobierno, para revertir esto? Esta pregunta no asoma en el pronunciamiento del FA.

Para el FA ni siquiera el hecho evidente de la falta de equipamiento del personal de salud, mancha a Vizcarra. Para ellos, la responsabilidad exclusiva es del ministro de salud y de la presidenta del seguro social.

Nuevo Perú: “Consejeros” del presidente

Verónika Mendoza y Nuevo Perú (NP) han pretendido un perfil “de izquierda” frente a las medidas del gobierno, planteando, por ejemplo, la necesidad de un bono universal y de la creación de un impuesto del 1% a las grandes riquezas.

En cada una de sus apariciones, la candidata recomienda al presidente “no dejarse presionar” por las grandes empresas, como si Vizcarra no fuera el presidente de las grandes empresas, al tiempo que trata de convencer que sus propuestas son “razonables”, incluso para el gran empresariado.

Nuevo Perú es “tan razonable” que tras haber sido “choteado” por Vizcarra en su propuesta de crear un impuesto de 1% a las grandes riquezas, el pasado 7 de mayo Verónika Mendoza afirmó que “…el propio gobierno ha señalado en varias oportunidades que el Perú tiene ‘las espaldas fiscales’ para contener la crisis y reactivar la economía…”. Y así, de un plumazo, Nuevo Perú renunció a su propuesta de crear un impuesto nuevo.

Agentes del gobierno

¿Por qué la resistencia a denunciar al gobierno con nombre propio? ¿Por qué prefieren “aconsejar” y “proponer” a exigir y denunciar?

Porque para el FA, NP, y otros partidos que se dicen “de izquierda”, el gobierno está “en disputa” entre la CONFIEP y ellos. Más, consideran que Vizcarra hace parte de su “campo”, contra quienes considera sus mayores enemigos: el fujimorismo y el aprismo. Y aspiran a ser parte del gobierno.

Sin embargo hay que hablar claro: esta postura, que solo sirve para confundir a la clase trabajadora y el pueblo pobre, los convierte en agentes del gobierno y su política criminal frente a la epidemia y a la crisis social.

Desarma la posible respuesta obrera y popular, pretendiendo que confíen en el Congreso y en el gobierno, en lugar de en la propia organización y movilización obrera y popular.

Hoy, con mayor urgencia que ayer, no es posible depositar ni un gramo de confianza en esa “izquierda”. Los trabajadores y trabajadoras debemos mirar cara a cara al enemigo, el gobierno de Vizcarra, responsable de la actual emergencia, y debemos barrer de en frente a quienes quieren confundirnos y vestir de amigo al enemigo.

FERNÁNDEZ CHACÓN: MÁS DE LO MISMO

En el marco de la traición general de la izquierda a los intereses obreros y populares, el rol que viene jugando Enrique Fernández Chacón hace parte del mismo juego.

¿Por qué afirmamos esto?

Porque al mismo tiempo que declara sobre la “continuidad de la lucha”, o se autoproclama “diputado de los trabajadores”, todo lo que hace es celebrar la aprobación de  algunos proyectos de ley en el Congreso.

Ningún llamado a confiar solamente en las fuerzas de la organización y lucha obrera. Ni una palabra sobre la necesidad de desconfiar de la institucionalidad de la democracia de los patrones. Ni una palabra, desde su escaño, sobre la urgencia de la revolución socialista como única salida a la crisis que estamos atravesando.

Para alguien que se dice “socialista” y  hasta “revolucionario”, esto es todo lo contrario de lo que enseñaron los maestros y maestras del socialismo, como Lenin, Rosa Luxemburgo o León Trotsky.

Segundo. Cuando a Fernández Chacón, engreído de los medios de comunicación, le tocó pronunciarse ante la suspensión perfecta de labores, ni se acordó de Vizcarra. Propuso citar, en cambio, a la ministra de trabajo a la Comisión de Trabajo del Congreso de la República para que “explique” su política.

Una vez más no queda más que constatar: Fernández Chacón es más de lo mismo.

La izquierda (calla) frente al gobierno

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Mientras el gobierno de Vizcarra continúa condenando a la clase trabajadora al hambre y a la enfermedad, la autodenominada “izquierda” ha decidido jugar el rol de “consejera” del gobierno, renunciando a enfrentarlo y a utilizar los medios que tiene para organizar a la clase trabajadora y el pueblo en defensa de su vida y su trabajo.

Por Víctor Montes

Esto no extraña: esa “izquierda” decidió hipotecarse al gobierno desde que creyó descubrir en Vizcarra a su mejor representante.

Pero si esa postura era incorrecta entonces, hoy ha pasado a ser directamente criminal.

El silencio del Frente Amplio

La política del Frente Amplio (FA), por ejemplo, se ha caracterizado por encubrir la responsabilidad de Vizcarra en lo que viene sucediendo, al tiempo que le envía carta tras carta, solicitando que “pare oreja” a alguna de las propuestas que le envía.

¿Por qué afirmamos esto? En todos sus pronunciamientos es simplemente imposible encontrar una denuncia frontal a la responsabilidad de Vizcarra en esta situación.

Algunos ejemplos:

El 13 de abril último la bancada del FA –que dicho sea de paso, es lo único que parece existir en esa organización- se pronunció frente al anuncio de la autorización del uso de la “suspensión perfecta de labores” por parte de las empresas. En el pronunciamiento el FA denuncia “…que el gran empresariado peruano agrupado en la CONFIEP viene aprovechando la emergencia sanitaria para implementar su conocida agenda…”

Nadie duda que esto sea así. Sin embargo el FA muestra más con lo que calla, que con lo que dice: ¡Ni una palabra sobre la responsabilidad de Vizcarra en la aprobación del Decreto de Urgencia 038! Sólo el nombre de la ministra de trabajo, Sylvia Cáceres, aparece en su pronunciamiento. Como si ella actuara sin el aval de Vizcarra.

Otro tanto sucede cuando la bancada del FA se pronuncia sobre la situación del sistema de salud. El 29 de abril denuncian “…el desmantelamiento del servicio de salud  (…) abandonados por décadas por quienes deciden y dirigen el Estado…” y más adelante dicen “…quienes dirigen nuestra patria, nos robaron las esperanzas por décadas…”

Nuevamente, no dudamos que lo dicho hace parte de un análisis veraz de la realidad… ¿Pero qué ha hecho Vizcarra tras un año de gobierno, para revertir esto? Esta pregunta no asoma en el pronunciamiento del FA.

Para el FA ni siquiera el hecho evidente de la falta de equipamiento del personal de salud, mancha a Vizcarra. Para ellos, la responsabilidad exclusiva es del ministro de salud y de la presidenta del seguro social.

Nuevo Perú: “Consejeros” del presidente

Verónika Mendoza y Nuevo Perú (NP) han pretendido un perfil “de izquierda” frente a las medidas del gobierno, planteando, por ejemplo, la necesidad de un bono universal y de la creación de un impuesto del 1% a las grandes riquezas.

En cada una de sus apariciones, la candidata recomienda al presidente “no dejarse presionar” por las grandes empresas, como si Vizcarra no fuera el presidente de las grandes empresas, al tiempo que trata de convencer que sus propuestas son “razonables”, incluso para el gran empresariado.

Nuevo Perú es “tan razonable” que tras haber sido “choteado” por Vizcarra en su propuesta de crear un impuesto de 1% a las grandes riquezas, el pasado 7 de mayo Verónika Mendoza afirmó que “…el propio gobierno ha señalado en varias oportunidades que el Perú tiene ‘las espaldas fiscales’ para contener la crisis y reactivar la economía…”. Y así, de un plumazo, Nuevo Perú renunció a su propuesta de crear un impuesto nuevo.

Agentes del gobierno

¿Por qué la resistencia a denunciar al gobierno con nombre propio? ¿Por qué prefieren “aconsejar” y “proponer” a exigir y denunciar?

Porque para el FA, NP, y otros partidos que se dicen “de izquierda”, el gobierno está “en disputa” entre la CONFIEP y ellos. Más, consideran que Vizcarra hace parte de su “campo”, contra quienes considera sus mayores enemigos: el fujimorismo y el aprismo. Y aspiran a ser parte del gobierno.

Sin embargo hay que hablar claro: esta postura, que solo sirve para confundir a la clase trabajadora y el pueblo pobre, los convierte en agentes del gobierno y su política criminal frente a la epidemia y a la crisis social.

Desarma la posible respuesta obrera y popular, pretendiendo que confíen en el Congreso y en el gobierno, en lugar de en la propia organización y movilización obrera y popular.

Hoy, con mayor urgencia que ayer, no es posible depositar ni un gramo de confianza en esa “izquierda”. Los trabajadores y trabajadoras debemos mirar cara a cara al enemigo, el gobierno de Vizcarra, responsable de la actual emergencia, y debemos barrer de en frente a quienes quieren confundirnos y vestir de amigo al enemigo.

FERNÁNDEZ CHACÓN: MÁS DE LO MISMO

En el marco de la traición general de la izquierda a los intereses obreros y populares, el rol que viene jugando Enrique Fernández Chacón hace parte del mismo juego.

¿Por qué afirmamos esto?

Porque al mismo tiempo que declara sobre la “continuidad de la lucha”, o se autoproclama “diputado de los trabajadores”, todo lo que hace es celebrar la aprobación de  algunos proyectos de ley en el Congreso.

Ningún llamado a confiar solamente en las fuerzas de la organización y lucha obrera. Ni una palabra sobre la necesidad de desconfiar de la institucionalidad de la democracia de los patrones. Ni una palabra, desde su escaño, sobre la urgencia de la revolución socialista como única salida a la crisis que estamos atravesando.

Para alguien que se dice “socialista” y  hasta “revolucionario”, esto es todo lo contrario de lo que enseñaron los maestros y maestras del socialismo, como Lenin, Rosa Luxemburgo o León Trotsky.

Segundo. Cuando a Fernández Chacón, engreído de los medios de comunicación, le tocó pronunciarse ante la suspensión perfecta de labores, ni se acordó de Vizcarra. Propuso citar, en cambio, a la ministra de trabajo a la Comisión de Trabajo del Congreso de la República para que “explique” su política.

Una vez más no queda más que constatar: Fernández Chacón es más de lo mismo.

SITOB: Dos años de lucha consecuente por la reposición

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La lucha de los compañeros del Sindicato de Trabajadores Obreros de BSH Electrodomésticos S.A.C. (SITOB) muestra a las claras la mezquindad y el abuso patronal, al mismo tiempo que es ejemplo de los peligros de la hoy famosa “suspensión perfecta de labores” en manos de la patronal.

El 19 de mayo de 2018, la transnacional BSH Electrodomésticos (Bosch), productora en el Perú de marcas reconocidas como Coldex, echó a la calle a 158 obreros, muchos de ellos con hasta 30 años de servicio en la empresa, aduciendo “problemas económicos”.

Sin embargo, los despidos, que iniciaron con la declaratoria de la “suspensión perfecta de labores”, se cebó con el SITOB: de los 158 despedidos, 111 pertenecían al sindicato, incluida la junta directiva.

Con esto quedó claro que la empresa utilizó la “suspensión perfecta” y el cese colectivo como un arma para destruir al sindicato.

Pero los compañeros han continuado peleando. Gracias a la acción del sindicato, ganaron dos resoluciones del Ministerio de Trabajo (MTPE). La segunda (27 de setiembre de 2018) ordenando que BSH Electrodomésticos S.A.C. abone las remuneraciones dejadas de percibir durante el periodo de suspensión perfecta de labores y proceda a reponer en sus puestos de trabajo a los trabajadores comprendidos en la nómina adjunta a la solicitud de terminación colectiva de los contratos de trabajo.

Sin embargo a la fecha, dos años después del despido, sólo ha cumplido con la reposición a sus puestos de trabajo de 39 compañeros, dejando en la calle a buena parte de la directiva. Entre ellos, al compañero Wilfredo Llanos, secretario general del SITOB, que no percibe su salario desde hace 24 meses.

“En el camino hemos encontrado grandes compañeros de lucha, como el Sindicato Celima, los dos sindicatos de Cogorno y la Federación textil, entre otros compañeros y compañeras. Estamos convencidos que tenemos
que volver. Tenemos que lograr con la lucha unificada que BSH, pero también la patronal de Hialpesa y Cogorno repongan a los trabajadores que han sido despedidos en ceses colectivos.”, afirma el compañero Llanos. “Además hoy debemos luchar contra la suspensión perfecta de labores autorizada por el gobierno, que como nosotros sabemos, es la antesala de los ceses colectivos”, puntualizó.

El SITOB ha sido uno de los puntales en la lucha contra los ceses colectivos que, ya desde antes del inicio de la pandemia de Covid 19. Y ha tomado la iniciativa en la lucha contra las medidas antiobreras del gobierno. Por eso desde estas páginas hacemos un llamado a rodear de solidaridad la lucha de los compañeros, y a pronunciarnos demandando a BSH Electrodomésticos la reposición de los compañeros que aún mantiene en la calle, más aún en este duro momento que atravesamos.

¡Viva la lucha del SITOB por la reposición!

Iquitos revela la falsa lucha del Gobierno contra el COVID

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Foto: Juan Arellano – Niño trabajador en Belén, Iquitos, Perú

Por Renato Achata
Dirigente magisterial de Iquitos

“No quiero morir, necesitamos un puente aéreo, yo me estoy controlando solo, mi paracetamol se me está acabando, mi nebulizador está siempre conmigo, siento que mi institución me ha abandonado”. Nos narra interrumpido constantemente por una tos seca, un joven médico internista convertido en intensivista en el Hospital Regional de Loreto, en medio de un sistema de salud colapsado y sumido en una grave corrupción.

El testimonio resume la tragedia que hoy se vive en las calles de Loreto, identificado como el pulmón del planeta pero que se asfixia por falta de oxígeno.

Pero la ineficacia e inacción del Gobierno Regional, en una región que ya venía enfrentando la epidemia del dengue y leptospirosis, llevó al actual desborde.

Aquí, luego de 30 años de neoliberalismo que desmanteló la salud pública, ningún martillazo funcionó, y por el abandono el virus se desbocó quebrando todo pronóstico.

Al inicio todo era optimismo en las calles. La frase era “no pasa nada, el Covid 19 muere en el calor”. Pero la ineficacia e inacción del Gobierno Regional, en una región que ya venía enfrentando la epidemia del dengue y leptospirosis, llevó al actual desborde.

Hasta en la muerte hay mezquindad, El MINSA mantiene la cifra de 75 fallecidos, cuando el Hospital Regional contabiliza 750 decesos solo en la semana del 02 al 09 mayo, con una tasa de muerte de un fallecido por hora, con pacientes que mueren sentados en sillas o tirados en los pasillos.

En las redes sociales que son los únicos medios de expresar algo en cuarentena, cada hora un nuevo amigo se va, cada hora una maestra clama “adiós amor, por qué te fuiste”, cada hora un padre despide a un hijo o un hijo despide a su padre. Y cada minuto muchos preguntan por el oxígeno, por el manómetro para el balón, por si saben de alguien que murió dejó su balón, y si lo alquila o lo vende.

Fuente: Euronews – Francisco Fuentes con AFP, EFE

Ante el abandono, la unidad

Incapaz y consumido por la corrupción en su gestión, el Presidente Regional, Elisbán Ochoa, ha optado por ocultarse. Pero el rol del Gobierno Central no es mejor. Por su responsabilidad se dejó contagiar a 150 médicos
al no darles debida protección. Varios ya han muerto por falta de oxígeno. El único nefrólogo de la ciudad a muerto en la primera línea y con él murió también el servicio de diálisis dejando a su suerte a cientos de pacientes. Lo mismo ha ocurrido con el único oncólogo, que ha muerto dejando sin posibilidad de atención a pacientes con cáncer en la ciudad.

El ministro Zamora llegó a la ciudad pero con las manos vacías. No trae respiradores ni camas UCI.

Para peor, funcionarios ligados a la gestión de Ochoa habían montado verdaderas redes mafiosas que se hacen de los medicamentos y los trajes de protección, para luego venderlos en el mercado negro.

En defensa de la vida y como respuesta a la muerte, convocados por un reconocido párroco, el pueblo de Loreto juntó más de un millón y medio de soles en un día para hacerse su propia planta de oxígeno con la esperanza de salvar vidas. Esta histórica acción ha demostrado que movilizados y organizados el pueblo puede cambiar su suerte.

A falta de salud médica la gente recurre a lo último: la medicina casera. Buscan cordoncillo o matico que dicen bajan la fiebre. Toman jengibre con limón. Hacen gárgaras con vinagre, queman eucalipto o toman agua de eucalipto…

Loreto, la isla bonita asentada a orillas del Amazonas, el río navegable más largo del mundo y rodeada de un gran bosque tropical cuna de la biodiversidad, clama por la vida de sus habitantes.

Tomar en nuestras manos la defensa de nuestra salud y condiciones de vida

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Vizcarra quiere que creamos que “hizo todo los posible” frente a la epidemia de COVID. Pero los trabajadores y trabajadoras del país sabemos que más allá de una “cuarentena” llena de “huecos” y hambre, el gobierno apenas ha movido un dedo para hacer frente a la emergencia.

No sólo los hospitales colapsados de Iquitos, Chiclayo y Piura lo evidencian. También los miles de trabajadores y trabajadoras que nos vemos obligados a salir de nuestras casas para buscar sustento, mientras a las empresas le dan miles de millones de soles y facultades para quitarnos derechos. Nosotros lo decimos fuerte y claro: ¡Vizcarra es el principal responsable de las muertes y los contagios en el país!

Toda la mal llamada “izquierda” (el Frente Amplio, Nuevo Perú, Patria Roja…) y la dirigencia de las centrales sindicales como la CGTP, que colaboran con el gobierno, también tienen responsabilidad por dejar a Vizcarra “jugar solo” en esta situación. ¡Nada debemos esperar de esas organizaciones traidoras!

La única salida que tenemos, quienes hacemos parte del pueblo pobre y trabajador, es tomar en nuestras manos la defensa de nuestra salud y condiciones de vida. Urge reactivar las organizaciones populares (Comités de vaso de leche, Comedores populares, Asociaciones vecinales…). Ahí donde han continuado funcionando, hay que fortalecerlas para que canalicen nuestros problemas y nos preparemos para luchar organizados.

En la medida en que el gobierno y los empresarios nos obligan a volver a las fábricas, hay que poner en pie nuestros sindicatos. Debemos realizar asambleas, discutir cuáles son nuestros problemas y votar acciones de lucha contra la política del gobierno que ha facilitado la imposición de la suspensión perfecta de labores, y pronto abrirá la puerta a los ceses colectivos. Si queremos superar el COVID y el hambre, tenemos que derrotar a Vizcarra – CONFIEP. Y para hacerlo, preservando nuestra salud, es requisito organizar la respuesta de forma unificada, levantando nuestras demandas más urgentes:

¡Salario, comida y trabajo para el pueblo pobre! ¡Salario de 2500 soles para cada persona que se quedó sin trabajo mientras dure la crisis sanitaria y económica!

¡Abajo la suspensión perfecta de labores (D.U. 038 y D.S.011)! ¡Prohibición de despidos! ¡Que las empresas que aduzcan “problemas económicos” pasen bajo control de los trabajadores!

¡Dinero para la salud, no para los bancos y empresas!

¡Medicinas, mascarillas y alcohol gratuito para el pueblo! ¡Retiro de las patentes de las medicinas necesarias para enfrentar la epidemia! ¡Desinfección sistemática de las calles de los barrios populares!

¡Impuesto al patrimonio de las grandes empresas para financiar la emergencia sanitaria y social!

¡Nacionalización de las empresas que no paguen sus deudas tributarias o se resistan a pagar el impuesto especial!

¡Confiscación de cuentas y bienes de las autoridades involucradas en actos de corrupción para ponerlos al servicio de la lucha contra la epidemia!

¡Por un gobierno de las organizaciones obreras y populares para garantizar la lucha contra el COVID!

Salud: Colapsada desde antes del Covid-19

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Por Mauricio Meca

Médicos con bolsas de plástico atendiendo durante la emergencia, hospitales sin balón de oxígeno, muertos en los pasillos de los nosocomios, personas que mueren en casa o en una cochera del hospital esperando ser atendidos y peor aun esperando se desocupe un respirador artificial, este es el escenario nacional que por medio de las redes sociales se denuncia a diario; pero para el ministro de salud, Zamora, no hay un colapso mientras puedan mover una cama.

En contraste a la realidad de los hospitales nacionales, el sector privado tiene pruebas moleculares y rápidas que están costando S/. 569 y 160 respectivamente y disponen de camas UCI muy bien implementadas para un internamiento, solo que para salvar la vida una persona asegurada tiene que desembolsar S/. 60 mil ($17,5 mil) en promedio.

En medio de la crisis sanitaria, los consorcios de la salud siguen lucrando, mientras continúen gobernando los ineptos y los defensores de los intereses privados, nos conducirán a la muerte y aun falso dilema, salvar la economía o la vida.

  1. ¿Por qué hace agua el plan contra el covid-19?

Déficit en infraestructura: de plano entramos a esta pandemia con un sistema de salud en crisis. Esto como consecuencia de 30 años de una política que gradualmente a privatizado la salud, la cual se ha expresado básicamente en dos aspectos; primero, la decisión política de desfinanciar la sanidad que ha impedido tener condiciones óptimas de atención; segundo, servida la mesa y con el viejo cuento de “aliviar al saturado seguro social”, crearon el marco legal para que grandes corporaciones empresariales (Credicorp, Breca, Intercorp, etc) puedan intervenir en la salud, adueñarse de todos los eslabones de la cadena de salud desde aseguradoras, clínicas, farmacias convirtiéndose así en oligopolios que fijan precios y los elevan a su antojo sin ningún control del Estado. De esta forma se han llenado los bolsillos con la salud del pueblo.

Cuarentena tardía e inefectiva: Este gobierno demoró 10 días desde la aparición del caso 1 para decretar la cuarentena y el cierre de las fronteras, para ese momento ya habían 71 casos (16/03). Al igual que otros presidentes de la región, para Vizcarra peso más la operatividad de los negocios capitalistas antes que la salud, la diferencia es que en tierra de ciegos el tuerto es rey, al lado de Bolsonaro y otros impresentables Vizcarra es un grandioso presidente. Pero a pesar de llevar la delantera en la región, las condiciones sociales de la población, la extrema pobreza, la informalidad laboral, la limitación de acceso al agua, el hacinamiento de las viviendas y de centros de abastos, entre otros factores han hecho que a la actualidad seamos el 3er país de la región con más infectados. Ni los ridículos bonos, ni las botas militares lograron contener la miseria estructural (económica y cultural) que acumula décadas.

Faltan de pruebas rápidas y moleculares: otra recomendación fundamental de la OMS para controlar la pandemia era la aplicación masiva de pruebas, principalmente las moleculares por la precisión en el diagnóstico. Sin esta medida no era posible diagnosticar, aislar y dar un tratamiento eficiente a la población. Si bien las leyes del capitalismo provocaron una serie de problemas como la elevación de los precios por ser un bien escaso y demandado por otras naciones, las confiscaciones en puertos y aeropuertos por parte otros gobiernos y retrasos en la llegada de las pruebas; la política de Vizcarra ha facilitado una vez más la intervención de las empresas que ven como un negocio la salud, ahí tenemos la inversión de Intercorp (dueños de del 90% de cadenas de farmacias) para crear pruebas moleculares a una escala insuficiente, y también ha dejado que el sector privado (135 empresas) importen pruebas de dudosa calidad y que cobren lo que se les de la gana. Si eso no fuera poco el gobierno adquirió 700 mil pruebas rápidas a Orient Gene Biotech, la cual no cuenta con certificado del gobierno chino, es decir tenemos pruebas que pueden dar falsos negativos con un sobrecosto por la corrupción. El gobierno ante la carencia nunca decretó la reconversión de empresas industriales para producir pruebas a gran escala.

Faltan camas UCI: cuando observamos que mueren las personas en las pasillos por que no acceden a una cama UCI (cama multipropósitos, monitor de funciones vitales, ventilador mecánico y un aspirador de secreciones) es evidente que hay un déficit.

Hace casi un mes el médico intensivista, Jesús Valverde, presidente de la Sociedad Peruana de Medicina Intensiva (SOPEMI), quien se encuentra en la primera línea en el Hospital Dos de Mayo, señalaba que a nivel nacional (Minsa, Essalud, FF.AA. y clínicas) existían 820 camas UCI y que el 80% estaban ocupadas por pacientes que no presentaban COVID-19 por lo que camas disponibles eran tan solo 164. Sobre las 504 camas UCI que se jactaba el gobierno de haber implementado para uso exclusivo de COVID, Valverde era incrédulo, pues mencionaba que los hospitales emblemáticos en Lima tenían 12 o 15 camas nuevas como máximo, y si a esta cifra esto se le sumaba las 164 camas disponibles desconfiaba en que llegarían a la cifra de 504.

El cuadro es similar al de los test, el precio de los ventiladores se disparó ($ 15 mil – 70 mil) y el lote de 500 ventiladores que compro el gobierno para llegar a la meta de 1000 camas UCI aún no llega, mientras tanto la población sigue muriendo.

Falta personal médico calificado: Zamora dice ahora que ya hay casi mil camas UCI, pero el problema más grave como señalaba Valverde, es la ausencia de personal calificado para atender una unidad de UCI. En cada unidad UCI con 6 pacientes, se necesita de un medico intensivista, tres enfermeras y dos técnicos en enfermería y solo hay 700 médicos intensivistas y debería haber 1400 como mínimo a nivel nacional. Reveló que la mayoría del personal de UCI trabajan en dos lugares para suplir la falta de recursos humanos que hay en el sistema de salud y que esto es un peligro pues no pueden controlar que, ante un posible personal UCI infectado, lleven el virus de un hospital a otro, a la vez señalaba que no les aplican pruebas rápidas para evitar el riesgo. De qué sirve tener 100 camas UCI en el Hospital de Ate si por falta de personal solo pueden están operativas 20.

Para remate, abundan las denuncias del personal médico por falta de equipos de bioseguridad y de las pésimas condiciones laborales como los contratos CAS, donde no tienen seguro de vida, ni vacaciones, CTS, etc.

Qué se espera para derogar esos precarios regímenes laborales, pero si es operativo para aplicar la suspensión perfecta de labores a favor del empresariado.

No se financia la emergencia: Estos enormes problemas tienen un problema de fondo, la plata. No es posible que el gobierno no destine cuantiosos recursos para financiar la emergencia sanitaria, no es posible que se engañe al pueblo haciendo creer que ya hizo bastante, cuando el gobierno reasigna presupuesto mientras endeuda al país para salvar a las empresas. La misma política de austeridad que se aplica hace 30 años y que nos ha llevado a esta situación de calamidad. Finalmente la factura la pagamos la clase trabajadora con nuestras vidas.

2. La crisis de la salud también es responsabilidad de Vizcarra

Como vemos, las medidas del gobierno de Vizcarra en materia de salud, al igual que una cañería rota, hace agua; sin embargo son éstas medidas, sumado a la demagogia del gobierno, el marketing político de los medios, y el respaldo de la izquierda reformista (nuevo Perú y Frente Amplio) lo que le ha permitido elevar su popularidad. Una red de engaños que ha colocado al gobierno como un gran general en la guerra contra el covid19 y que al mismo tiempo voltea la tortilla y señala como culpable a la “gente”, a su hambre, a su hacinamiento, a su miseria cultural como principal causa de la expansión del virus. Pero la demagogia tiene un límite, cuando la verdad ya no puede maquillarse el gobierno ya no dice esta boca es mía.

Recordemos que el Vizcarra tiene ya dos años en el puesto y por tanto ha decidido dos presupuestos públicos, el último representa el 2,2% del PBI cuando la recomendación de la OMS es destinar el 6%. Pero como dijimos antes la privatización de la salud, no solo es desfinanciarla, también es profundizar el marco legal para que los empresarios lucren con la salud, ahí tenemos que la gran meta del Ministerio de Salud de aquí a 4 años es que el 70% de los Hospitales que están bajo su cargo en Lima Metropolitana sean operados por el sector privado de acuerdo a la normativa de las Asociaciones Publico Privadas (APP) bajo las modalidades de bata blanca, verde y gris, a la que diversos gremios de salud se oponen por precarizar su empleo. Esta legalidad, las APP, así como la relacionada a las Entidades Prestadoras de Salud (EPS), es intocable para el gobierno, actúa como un gendarme en defensa de los intereses patronales.

Esa actitud es más criminal en estos momentos porque los dueños de la salud en el país siguen lucrando durante la crisis, y porque en lugar de utilizar su infraestructura para atender a quienes lo necesitan, permite que solo se salven los que pueden costearse un tratamiento en las clínicas.

3. ¿Hay otra salida?

Sí hay salida, sí se puede salvar la economía y la salud de la población por eso la discusión en realidad es cuál de las clases pagará el costo de ello. La condición para ello es reconocer quienes son nuestros enemigos y los culpables de los miles de muertos que a diario pone la clase trabajadora, quitarle la careta a este gobierno genocida que salvaguarda la vida y los negocios de los capitalistas a costa de las nuestras y también luchar para imponer medidas anticapitalistas, es decir, socialistas. Por eso:

Necesitamos la continuidad de la cuarentena y medidas de aislamiento social efectivo. Paralización sin excepción las actividades industriales y mineras, como de toda empresa no vinculada a los bienes y servicios esenciales, decretando sanciones drásticas y hasta la expropiación sin pago de empresas que infrinjan la prohibición.

Necesitamos un gran aumento presupuestal para el sector salud, que se refleje en la consecución de materiales de bioseguridad, en respiradores mecánicos, en camas UCI, en los test moleculares y serológicas para aplicarlos a los que están expuestos al contagio. No necesitamos un gobierno que reasigne presupuesto de otras carteras ministeriales para la cartera de Salud, un engaña muchacho del populismo de Vizcarra.

Necesitamos reconvertir empresas para la producción masiva de mascarillas, respiradores mecánicos, equipos de bioseguridad.

Necesitamos contratar a todo el personal de salud necesario: médico, técnico médico, enfermería y servicios generales (personal de limpieza, comedor, etc) con capacitación, equipamiento y protección adecuados para un servicio de salud óptimo frente a la crisis. Necesitamos que estén bien remunerados y con estabilidad laboral. No necesitamos un gobierno que mantiene en pie regímenes de contratación como CAS, o las modalidades de bata gris, verde y blanca que recortan derechos laborales.

Para financiar este plan debemos cobrar un impuesto a las grandes empresas y expropiar las clínicas privadas y la fortuna de los que vilmente se enriquecieron con la salud en estos 30 años para ponerlas al servicio de la atención de la emergencia. No necesitamos un gobierno que destine recursos del Estado al bolsillo de los empresarios.

Necesitamos la respuesta organizada de los trabajadores de la salud, como la de las enfermeras del Hospital Hipólito Unanue.

Necesitamos un Seguro Único de Salud, gratuito público y de calidad para todos los peruanos y extranjeros que residen en el país. No necesitamos EPS que lucran con nuestra salud.

Esto significa luchar para tomar el poder político y económico de la sociedad, que está en manos de la burguesía mundial, y disponer los enormes recursos materiales al servicio de atender las necesidades de la mayoría de la población. Y esto solo será posible por medio de una planificación económica socialista, que acabará con la anarquía asesina del modo de producción capitalista. En pocas palabras, el momento plantea la urgencia de organizarse alrededor de un programa revolucionario.

Suspensión de salarios perfecta para la Confiep

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Por Manuel Fernandes

Dirigente obrero

A casi menos de un mes de publicado el DS 011-2020 TR sobre Suspensión Perfecta de Labores, ya se registran 20 mil solicitudes que deja a más de 200 mil trabajadores sin salario durante los próximos 90 días. Y esto recién empieza.

La letalidad de esta norma fue reglamentada por Vizcarra para su aplicación en este estado de emergencia, y supera de lejos lo establecido por el dictador Fujimori en el DS.003-97 TR sobre SPL publicado en 1997.

La norma reduce la figura de afectación económica de una empresa, a la disminución de ingresos por ventas obtenidas en marzo y abril, ambos meses con cuarentena obligatoria. Un procedimiento infalible para cualquier empresa que podrá mostrar que en abril no tuvo ingresos por ventas y con ello perjudicar al trabajador. Un procedimiento que deja de lado los ejercicios contables de trimestres pasados y años anteriores junto con el incremento patrimonial, que demuestran la real capacidad económica de cualquier empresa.

Así, sin importar que sean empresas Top en su rubro como Cine Planet, Casa Andina, Cerámica Lima, Trébol, Indeco, Graña y Montero y hasta de la gran minería, son favorecidas por la norma, pese a que fue presentada como medida excepcional luego de agotar la negociación de otras opciones con los trabajadores.

Sin embargo, como todo está suscrito dentro de las facilidades que la norma otorga a las empresas que se declaran afectadas económicamente, la negociación solo sirve para entregar derechos, como recortar los salarios y beneficios laborales, como se viene imponiendo en tiendas Ripley y Cerámica San Lorenzo, y que incluso amenazan con ser permanentes.

Y mientras la ministra de Trabajo públicamente alienta expectativas en la fiscalización posterior de la SUNAFIL, el propio director de los inspectores señaló que 700 inspectores que laboran de forma remota, no podrán revisar 20 mil solicitudes en medio de tantas denuncias laborales que viene ocurriendo en la emergencia. Y que para remate cuenta con el silencio admirativo positivo ante la demora del pronunciamiento de la autoridad dentro de los 30 días calendarios.

Vizcarra, que gobierna como un patrón más en la fábrica, acabó por empoderar a los empresarios con herramientas útiles para atacar los llamados “costos laborales”, esto es: despedir al personal “excedente”.

Muchos de estos problemas ya se vienen denunciando dentro del movimiento obrero. Sin embargo, el mayor reto que tenemos es comprender que este problema recién empieza y no acabara con la cuarentena, o la falsa película que proyecta el gobierno y que muchos dirigentes han creído, que regresaremos a la normalidad en un par de meses.

La misma norma aclara que de ser necesario se ampliaría el estado de emergencia sanitaria y con ello las posibilidades de seguir ampliando la medida de suspensión perfecta. Y no nos olvidemos que por las mismas causales se podrá aplicar el Cese Colectivo, el cual ya se venía utilizando y que ahora pueden hacer masivo.

Vizcarra, que gobierna como un patrón más en la fábrica, acabó por empoderar a los empresarios con herramientas útiles para atacar los llamados “costos laborales”, esto es: despedir al personal “excedente”, a los que conquistamos derechos, a los que tienen enfermedades crónicas y, por esa vía, acabar con los sindicatos para luego iniciar una nueva etapa de crecimiento sobre la base de una mayor explotación de los trabajadores, sin convenios y sin sindicatos.

Organicemos la respuesta
Antes de la pandemia, formamos parte de la heroica lucha de los trabajadores de Cogorno, Hialpesa, BSH y otros sindicatos que enfrentaron los ceses colectivos con plantones y huelgas, y la solidaridad de bases y activistas obreros que permitió, aunque con demora, algunos triunfos y la continuidad de su lucha.

La tarea sigue siendo la misma: necesitamos organizar la respuesta de los trabajadores ante tremendo ataque de Vizcarra y la CONFIEP. Pero no servirá de mucho si lo hacemos de forma aislada. Hoy que el ataque se ha generalizado y esto debe permitirnos unificar las acciones de lucha.

Se trata de organizar la respuesta de los trabajadores para que no seamos nosotros quienes paguemos las consecuencias de la crisis. Defender nuestra vida y la de los nuestros, también significa defender nuestro sustento económico que es la fuente de trabajo.

Se trata de derrotar una norma que protege a las empresas encubriendo su real capacidad económica. Si, en últimas, verdaderamente muestran pérdidas, pediremos que nos entreguen la administración de la empresa para mostrarles que podemos garantizar más empleo y mayor salario para todos.

Para ello necesitamos que la vanguardia obrera ocupe su lugar garantizando las próximas medidas a realizar, poniendo en pie de lucha a los sindicatos bases, defendiendo su independencia y auto organización como alternativa ante el rol colaborador de las cúpulas de las centrales sindicales.

En ese camino te invitamos a construir nuestro comando mayor, una nueva dirección política de los trabajadores que milite por poner en pie la respuesta obrera. Nuestro partido PST está en este camino, junto con luchadores reconocidos con el único compromiso de defender los intereses de la clase trabajadora. Te invitamos a formar parte de él.

La dirigencia de la CGTP es una traba

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por Víctor Montes

La dirigencia de la CGTP viene haciendo el ridículo ante la vanguardia obrera. ¿La razón? Mientras se queja que el gobierno “cede a la presiones de la Confiep”, se sienta tranquilamente en el foro del “Acuerdo Nacional”, en las carpetas del “Consejo Nacional del Trabajo” (CNT) y en la mesa del “Grupo de Trabajo Multisectorial” que debía evaluar el plan de “reinicio de las actividades económicas”, sólo para ser ninguneados una y otra vez.

¿Por qué la CGTP, que ha llegado a la conclusión de que el gobierno “…tiene una visión puramente formal del diálogo social…”, vuelve una y otra vez a sentarse en la mesa que le tiende Vizcarra? La única explicación consistente es que no es “por amor al chancho…”. La dirigencia de la CGTP recibe un conjunto de privilegios por participar del mentado “diálogo social” como “portavoces” de la clase trabajadora. Y para mantener esos privilegios, están dispuestos a hacer de verdugos de los trabajadores.

«La dirigencia de la CGTP recibe un conjunto de privilegios por participar del mentado “diálogo social” como “portavoces” de la clase trabajadora. Y para mantener esos privilegios, están dispuestos a hacer de verdugos de los trabajadores.»

La dirigencia de la CGTP se niega a denunciar la responsabilidad de Vizcarra en lo que está sucediendo. Tan es así que en sus dos últimos pronunciamientos titulados CGTP respalda lucha de trabajadores y pensionistas por inclusión en bono universal (7 de mayo) y Gobierno-CONFIEP ponen en riesgo la salud y la vida de los trabajadores (6 de mayo) ni siquiera se menciona el nombre del presidente. En ese marco, cualquier llamado a la “protesta” de parte de la dirigencia de la Central es un engaña muchachos.

La clase obrera y el pueblo pobre requieren organizarse y movilizarse a la brevedad posible contra el plan que Vizcarra y compañía vienen implementando para hacer frente a la epidemia y para “reactivar la economía”. Es decir, contra las carencias en la salud que el gobierno es incapaz de solucionar, y contra los despidos, rebajas de salarios y demás abusos que las empresas ya han comenzado a aplicar.

Y nada de esto se puede hacer sin comenzar por señalar claramente al responsable de esta situación: el gobierno de Vizcarra y su plan económico, que es continuidad del que se impuso con la dictadura de Fujimori. Y la dirigencia de la CGTP se empeña en hacer justamente lo contrario.

Por eso la dirigencia de la CGTP es una traba para que la clase obrera cumpla con esta tarea, que hoy es de vida o muerte. ¡Los trabajadores y trabajadoras no tenemos nada que hacer en el Acuerdo Nacional, el CNT, ni en el Grupo multisectorial! Los trabajadores y trabajadoras necesitamos organizarnos, con independencia, para impulsar la lucha abierta contra el gobierno y levantar una salida de la clase trabajadora ante la crisis que vivimos. De cómo resolvamos este problema, dependerá en buena cuenta nuestro destino.

¿Quién eligió a Pablo?
Tal como ha denunciado la dirigencia de la Federación Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Siderúrgicos del Perú (FNTMMSP) el pasado 4 de mayo, la elección de Pablo Checa como “representante de los trabajadores” en la mesa del “Grupo de Trabajo Multisectorial”, encargado del plan de “reinicio de las actividades económicas”, ha tomado a las organizaciones sindicales por sorpresa.
¿Quién lo eligió? La respuesta es clara: el gobierno.

La presencia de Checa, militante del Partido Comunista – Unidad (PC-U) de Mario Huamán, Gerónimo López y compañía, es justamente parte de los privilegios que obtiene la dirigencia de la CGTP a cambio de mantener desmovilizada a la clase trabajadora.

¿Tiene derecho a hablar en nombre de la clase trabajadora? ¡Claro que no! Sólo pone en evidencia la responsabilidad del PC-U, y sus agentes en la dirigencia de la CGTP, como colaboradores del gobierno. Serán ellos (el PC-U y compañía) responsables también por cada una de las definiciones que tomen en ese “Grupo de Trabajo…” y su impacto en la vida de las y los trabajadores.

Pandemia, despidos y violencia

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Foto: Nadia Tremoulet - Teatro Roes

Foto: Nadia Tremoulet – Teatro Roes

Por Profesora Clarita López

La covid-19, el desempleo y la violencia se nos presentan a diario, sobre todo nos golpea más fuerte si somos pobres, mujeres obreras y trabajadoras. La peor situación se vive en las fábricas; en el sector textil, donde se viene aplicando el cese colectivo a sus trabajadores (mayor porcentaje mujeres); en el rubro de alimentos como Molitallia que una semana antes del inicio de la pandemia había echado a la calle a más de 100 obreras; las de limpieza pública, donde las obreras ponen en peligro sus vidas, almorzando en los lugares donde recogen la basura, con gente tiradas en las calles y sin desinfectar, como Mesa Redonda o Paruro; sin que el alcalde les dé un lugar adecuado para el
almuerzo, con baño incluido.

Más de un millón de puestos de trabajo perdidos, y hasta con la suspensión perfecta de labores sin pago alguno quieren que sobrevivamos. Somos el 75% de trabajadoras informales, y nuestros compañeros, esposos, hijos que en muchos casos son el sostén del hogar también están sin ingresos (70% de informales).

Trabajadoras de Chocolates Iberica protestan contra DU 038-2020

Violaciones en cuarentena
Mientras pasan los días, y muchas estamos en casa, uno por el aislamiento social y dos porque nos quedamos sin trabajo; creemos que la casa es el refugio, el lugar donde podemos sentirnos seguras, la realidad nos muestra todo lo contario, en algunos casos estamos en la boca del lobo. Solo en el día 17 de cuarentena ya había 43 denuncias por violación, entre ellas 27 niñas, comparado con el 2019, esto es 39% más de violencia contra la mujer. Para el 28 de abril, según el MIMP, 21 mil llamadas a la línea 100, 162 violaciones, 32 feminicidios, 120 casos de tentativa de feminicidio.

El aislamiento social se convierte en una cárcel para muchas, pero con ningún refugio disponible.

Los planes para combatir esta problemática son mínimos y los presupuestos aún más. Por ejemplo, los hogares refugio a nivel nacional solo son 14, estos no representan ayuda ni para la mitad de las agredidas y respecto a las denuncias, los horarios de inmovilización social obligatoria no incluye a los casos excepcionales de violencia contra la mujer.

El aislamiento social se convierte en una cárcel para muchas, pero con ningún refugio disponible.

Cuando se le pregunta al gobierno de Vizcarra sobre el tema, este dice que ya se están implementando algunos mecanismos de defensa para estos sectores vulnerables, menciona a la línea 100, línea que la misma congresista Arlette Contreras ha dicho que son insuficientes. “Lamento decir que el Ministerio de la Mujer no está haciendo un buen trabajo, varias casos llegan a mi despacho quejándose de la pésima atención por parte de los Centros de Emergencia Mujer o de la Línea 100”.

La desigualdad continúa…
Muchos preguntan cómo puede suceder esto, y la verdad son varios factores, aquí mencionaré algunos:

  1. La desigualdad entre hombres y mujeres, por ejemplo en el sector servicios el 44% que han perdido su empleo son mujeres, mientras el 37% son hombres. Ambos son golpeados por los despidos, pero en mayor cantidad las mujeres, seguimos siendo el primer blanco de esos ataques. La suspensión perfecta de labores también nos deja sin ninguna reserva para enfrentar esta pandemia. En el sector comercio somos el 26%, mientras nuestros compañeros son el 13% suspendido.
  2. Las ideas machistas que presenta a la mujer como ser inferior, sensible, débil y como las responsables únicas de las tareas domésticas, por ende se triplican las tareas del hogar, el cuidado de niños, ancianos y enfermos, sabiendo que esto no es remunerado. Dando como consecuencia la dependencia económica y emocional, agotamiento por la doble jornada, estrés y los trastornos alimenticios.
  3. Las políticas del gobierno, como los decretos que atacan los derechos laborales, como el 038-2020 que avala la suspensión perfecta, o el 011-2020 que perfecciona esta norma; los ceses colectivos que vienen dejando en la calle a cientos de trabajadores, desde el 2018.

¿Cómo enfrentar esta situación?
Tenemos diversos ejemplos, como lo son las obreras del Sitobur que exigen medidas de seguridad en el trabajo y estabilidad laboral con su pase a planilla. Como las obreras de Molitalia que se paran al frente de la fábrica, en un plantón y denuncian los despidos, como las enfermeras del Loayza, Vitarte, del Niño, que exigen con carteles en la puerta de los hospitales implementos básicos de seguridad, trabajo con contratos seguros y sus sueldos.

Necesitamos más albergues, trabajo seguro, normas y leyes que condenen los casos de violaciones, tentativas y feminicidios.

Sin luchas no hay victorias, por eso el plan alternativo contra la violencia a la mujer, los despidos de las patronales, el gobierno que no invierte y avala los despidos, no puede estar desligado de un plan nacional obrero y popular, las mujeres y hombres trabajadores debemos unirnos y exigir una solución de fondo a estos problemas en la perspectiva de un Gobierno de los Trabajadores y el Pueblo pobre.