¡Las urnas no detendrán los despidos ni las balas!
Hoy queda claro que el reemplazo de Dina Boluarte por José Jerí, y ahora por José María Balcazar no es más que un recambio de piezas diseñado por el «pacto de corruptos» del Congreso. El objetivo es asegurar su propia impunidad y evitar que el descontento popular se desborde en las calles, garantizando que el modelo económico neoliberal llegue intacto a abril de 2026. Un cambio en palacio que en ultimas será el garante de los despidos colectivos y la explotación laboral, amparado en leyes hechas a medida de la patronal.
Sin embargo, la amenaza más peligrosa para la clase trabajadora no solo proviene del gobierno, sino de la falsa salida electoral que se intenta imponer como única vía de solución a la infinidad de problemas que atravesamos.
El circo electoral y la complicidad de las izquierdas
En los hechos, mientras la clase obrera convive con salarios de hambre, soporta despidos y el abuso patronal, y regresa a casa con el miedo de ser una cifra más de la delincuencia que ha tomado por asalto las calles de la ciudad, se encienden las luces del circo electoral y nos venden el cuento de que debemos esperar pacientemente a las elecciones de 2026, que nuestro destino se decidirá en las urnas.
Mientras tanto, las patronales y sus empleados en el Congreso, ya prepararon el terreno eliminando la competencia, copando las instituciones como la Fiscalía y el sistema electoral para favorecer a la derecha más reaccionaria y explotadora, que se alista a tomar el poder y aplicar la motosierra al estilo Milei a los pocos derechos laborales que nos quedan.
Pero hay que decirlo fuerte y claro: Estas elecciones son la trampa perfecta para que nada cambie en favor de los trabajadores y el pueblo pobre.
A estas alturas no es novedad que la llamada izquierda esté de lleno en este juego, mostrando que su único interés es llegar como sea a copar una curul para hacer lo mismo de siempre: conciliar.
Pero lo más preocupante es que las direcciones de las principales centrales sindicales como la CGTP y la FETRIMAP también estén legitimando este amañado proceso electoral, levantando proyectos reformistas de conciliación de clases y vendiendo la falsa idea que llegando al Congreso o al Gobierno por la vía electoral mejorarán las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo.
Esto lo hacen de espalda a la propia experiencia del movimiento obrero que sabe que sin luchas ningún cambio es posible. Y en lugar de utilizar las elecciones para llamar a los trabajadores a organizar la lucha para echar abajo a este Gobierno y al Congreso corrupto, denunciando el carácter tramposo de estas elecciones, por el contrario, mantienen al movimiento obrero preso de sus ofrecimientos de campaña y en los hechos abandonando la oportunidad de convertirnos en una fuerza que enfrente a la patronal y sus planes hoy y así prepararnos para lo que se viene más adelante.
Al dejar de lado esta explicación y su principal tarea que es la de organizar y preparar la lucha, para dedicarse a lanzar promesas de nuevas normas laborales, que no se podrán realizar dentro de este sistema corrupto, solo puede conducir al retroceso en la conciencia de clase de los trabajadores y por consiguiente a cosechar nuevas derrotas.
La experiencia de los trabajadores de SINTRACELIMA: La salida no son las elecciones, es la lucha
Frente a la salida que propone las dirigencias de la CGTP y la FETRIMAP, que optaron por el «cronograma electoral» antes que la lucha, la experiencia de las bases nos marca el camino. El triunfo del SintraCelima contra los ceses colectivos es la prueba de que las victorias se arrancan con la lucha e independencia de clase, no confiando en las instituciones de este gobierno de los patrones.
Su triunfo no se logró con promesas electorales de cambio, sino con la organización y unidad de base, la solidaridad de clase y la firmeza y combatividad en las calles. Esa es la única «elección» que los patrones respetan: la de una clase obrera organizada que entiende que sus derechos se conquistan con lucha. Así nos ha mostrado también nuestros hermanos de la COB en Bolivia que hicieron derogar normas patronales y conquistar aumentos salariales.
¡Nuestro programa es la lucha en las calles! No permitamos que el descontento y el hartazgo se ahogue en un ánfora. No necesitamos «salvadores» ni dirigentes que usen nuestras luchas como trampolín para ser candidatos. Lo que necesitamos es Unificar las luchas actuales de los transportistas, comerciantes y de la clase obrera en una sola plataforma para derrotar al gobierno y su plan. Junto con ello denunciar el plan electoral amañado en curso, y al calor de esta tarea, luchar por soluciones de fondo, como el cierre del Congreso corrupto y una Asamblea Constituyente que realmente ponga el país en manos de los trabajadores.


