Por Federico Romero
Después de su exitoso ataque a Venezuela coronado con la completa subordinación del gobierno chavista de Delcy Rodríguez, ahora Trump dirige sus baterías sobre Cuba.
Al parecer, el ataque a Venezuela habría tenido como objetivo final a Cuba. Maduro, antes de su captura, ya había manifestado su disposición a entregarle el petróleo a Trump, por ello no habría sido el objetivo principal del ataque. Con este acto, además de cortarle a Cuba una fuente de suministro de petróleo, Trump habría tratado de exhibir su poderío y su capacidad de domesticar al régimen, que es lo que también buscaría en la Isla.
Trump inició su embestida contra la Isla al día siguiente de su ataque a Venezuela, declarando: “Cuba constituye una amenaza extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de EE. UU., y por la presente declaro una emergencia nacional con respecto a esa amenaza”.
Y ordenó bloquear el abasto de petróleo a Cuba bajo amenaza de aplicar nuevos aranceles a los países que lo hagan. El único país que venía suministrando petróleo a Cuba era México, y ante la amenaza de Trump suspendió de inmediato sus envíos.
El petróleo es la principal fuente de energía de Cuba y para abastecerse depende de su importación. Su industria petrolera es vetusta y no cubre ni 40% de sus necesidades. Sin petróleo, no prenden las turbinas de energía eléctrica, se producen apagones y las ciudades permanecen a oscuras.
La situación empeora porque el gobierno, en el marco de su política capitalista, priorizó el turismo sobre el resto de su economía, como la agricultura que se encuentra abandonada, y la industria azucarera que también está casi en ruinas. Y ahora sin luz cae el turismo. De 4,8 millones de turistas que captó en 2018 cayó a 1,8 millones en 2025. Y este año es peor.
Sin luz también se restringen las escuelas, la salud, los servicios del Estado. La jornada laboral se ha tenido que reducir a cuatro días por falta de luz.
El bloqueo impuesto por Trump ahoga al pueblo cubano. Se calcula que las reservas se acaban en marzo y desde entonces la situación se volverá más difícil.
El régimen cubano y su salida
Esta política imperialista no es una novedad. EE.UU. mantiene bloqueada a Cuba desde el triunfo de la revolución en 1959, de tal manera que, incluso desde que se inició la restauración capitalista en la Isla no hay comercio ni negocios yanquis en la Isla, sino sólo europeos. Del imperialismo, y de su rostro más feo con Trump no esperamos otra cosa, el problema es la política del régimen cubano.
Siguiendo el modelo chino, el régimen dictatorial restauró las leyes del mercado capitalista en Cuba, y con ella se perdieron derechos sociales básicos volviendo a reinar en la Isla la desocupación, la pobreza y los peores lastres del capitalismo.
De la revolución solo quedan los nombres, símbolos y discursos de los que el régimen se sirve para perpetuarse en el poder; es decir quedó una simple y brutal régimen dictatorial odiado para las mayorías.
Cuando aparecieron las respuestas con la rebelión popular que estalló el 11 de julio de 2021, esta fue aplacada con cruenta represión. Y, como en Venezuela, cientos fueron encarcelados y otros cientos de miles de jóvenes emigraron. Por eso hoy que cunde la desesperación en el pueblo cubano, no se ve disposición de enfrentar al régimen y una mayoría abriga esperanzas en un acuerdo con el Imperialismo.
El régimen es tan descompuesto que vive en una burbuja, por supuesto, sin que le falte nada. El presidente Diaz-Canel dijo sobre los apagones: “…es una percepción… Cuba ha mejorado en lo referente a la crisis energética”. Seguido de él, otra vocera dijo lo siguiente: “Martí no conoció la electricidad y desarrollo una magistral obra literaria”.
¿Qué salida busca el régimen? Por supuesto, no es “defender la revolución” ni el país, pues no llaman a ninguna movilización ni hacen un llamado a los pueblos latinoamericanos que han sido solidarios con la Isla por décadas. Su política es negociar con EE.UU. El propio régimen ha reconocido que negocian con Trump, y éste ha anunciado que se vienen “buenas noticias”. Después de lo sucedido en Venezuela, cualquiera puede saber en qué consisten estas “negociaciones”.
Urge la solidaridad continental con Cuba
Ante esto las organizaciones de izquierda y de los trabajadores estamos en el deber de organizar la solidaridad inmediata con Cuba y en rechazo al bloqueo imperialista de Trump.
Al mismo tiempo que marchamos contra el ataque imperialista reclamando soberanía e independencia para Cuba, expresaremos nuestro rechazo al régimen dictatorial y reclamamos libertad de los presos políticos y plenas libertades para el pueblo cubano.
