Inicio En este país La lucha obrera no para ante los ataques patronales

La lucha obrera no para ante los ataques patronales

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Luego de la pandemia del Covid 19 que trajo despidos masivos, quiebra económica, empobrecimiento general y pérdidas de derechos en la clase trabajadora, la situación no hace más que empeorar cada día, ahora por la recesión y el retroceso económico del país sin salidas a la vista.

Despidos en AJEPER

La peor noticia de estos días ha sido el cese colectivo declarado en la fábrica Ajeper y que dejó 208 obreros en la calle. Ajeper es un poderoso grupo económico nacional con plantas en diversas partes del mundo y perteneciente a la familia Añaños, cuyo patriarca, mientras hunde en la miseria a sus trabajadores, sueña con alcanzar la presidencia de la República para hacer lo mismo en todo el país.

El proceso de despido en Ajeper se inició el 27 de setiembre con la llamada suspensión perfecta de labores –que empieza por dejar sin salario a los trabajadores–, mientras se gestiona el proceso de desvinculación laboral para dejarlos definitivamente en la calle. En realidad se trata de una reestructuración, pues la empresa ha decidido cerrar varias líneas de producción en su planta de Huachipa para concentrarlas en otras de sus plantas del interior del país, sin preocuparse por respetar el derecho al trabajo, o con el expreso propósito de golpear a la organización sindical pues todos los afectados son sindicalizados.

Afiche del Sintragrupeaje por los ceses colectivos

Otras empresas no necesitan dar este paso y recurren a otros métodos como comprar renuncias o ajustan sus políticas de represalias para motivar despidos. Así sucede en las fábricas Molitalia y Celima, afectadas también por paralizaciones o suspensiones de actividades debido a problemas de mercado, y en las que se vienen sucediendo numerosos despidos, que los sindicatos apenas responden con demandas.

Huelgas y pliegos

En este mismo contexto, algunos sindicatos con negociaciones colectivas y que aún mantienen fuerzas organizadas, salen a la lucha.

El sindicato Medifarma viene de realizar una huelga de 23 días con la que alcanzó una modesta solución a su demanda salarial. El Sindicato COMACSA de la fábrica Agregados Calcáreos, realiza una huelga indefinida desde el 16 de octubre esperando también un aumento justo, mientras sobre su cabeza pende una resolución sobre la legalidad de la huelga.

El Sindicato de Artesco (SUTRART), empresa subsidiaria de la alemana Staedtler, realiza otra huelga desde el lunes 30 de octubre. Durante cinco meses el sindicato “dialogó” con la gerencia local sin resultado alguno. La huelga se realiza en forma combativa con el apoyo de las bases de Fetrimap.

Plantón del Sutrart en el Ministerio de Trabajo

Asimismo, con algo más de 200 trabajadores agrupados bajo sus banderas, el Sindicato de Química Suiza también está en huelga desde el jueves 2 de noviembre. La empresa pertenece al grupo Intercorp, uno de los más poderosos del país.

La huelga se desarrolla con plantones en el Ministerio de Trabajo y los frontis de algunas de las empresas del grupo, como la Torre Interbank, Vantivve Perú, Casa Andina. La empresa ofrece un aumento de 1.5 soles, es decir nada, ante una inflación que en lo que va del año ya supera el 7%.

Fetrimap – Marcha contra el Ministro de Trabajo (31/10/2023)

Aun sin dar el paso a la huelga otros sindicatos se movilizan y luchan de diversas formas. El Sindicato de Trabajadores de Smurfit Kappa Perú (ubicada en Paramonga), empresa de capital irlandés y con operaciones en más de 35 países y fabricante de papel y cartón, hace oídos sordos a la demanda de sus trabajadores. En tiendas Ripley, el combativo Sutragrisa continúa con acciones de protesta en las tiendas de la empresa demandando solución a varios pliegos desatendidos por la patronal.

En el sindicato de trabajadores de El Metropolitano, también se realizan movilizaciones por la misma demanda.

Plantón de trabajadores del Metropolitano

 ¿A dónde vamos?

Hay resistencias y cuanto más duras luchas que en el mejor de los casos alcanzan triunfos parciales, pero en un contexto donde predominan los golpes y el retroceso sobre el conjunto de la clase trabajadora. Por supuesto, los que más pierden son la mayoría precarizada y sin organizaciones sindicales.

Las direcciones de la Fetrimap y la CGTP llevan al desgaste y mayor retroceso a los trabajadores orientando sus esfuerzos a luchas aisladas por sus petitorios, en un contexto donde el ritmo de la confrontación viene marcado por la CONFIEP y se realiza bajo resguardo del gobierno reaccionario de Boluarte.

Lo que se necesita es canalizar estos esfuerzos y unirlas en torno a una lucha nacional que, bajo las banderas de las grandes jornadas de inicios de año con Fuera Boluarte y el Congreso, se proponga también derrotar a la política empresarial y alcanzar las soluciones que demanda nuestro pueblo, entre ellas el aumento general, la reposición de los despedidos y la defensa del derecho al trabajo.

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