Incapacidad y abandono en la escuela pública

Cerca de seis millones de escolares retornaron a clases este año 2024. Retornan a sus colegios en mal estado, con paredes y techos al borde del colapso, ventanas sin vidrios o rotas, sin agua potable o con el mantenimiento y/o infraestructura inconclusa. Regresar al colegio en esas condiciones precarias es el resultado de la política capitalista neoliberal de los últimos 30 años, de privatizar la escuela pública, destruirla, mientras que el gran negocio de la escuela privada avanza en todo el país.

Según los datos oficiales del Ministerio de Educación, 30.292 colegios se encuentran en mal estado a nivel nacional. Lima Metropolitana presenta 2,025 centros educativos en deterioro. De ese total, 437 se encuentran en muy mal estado, los cuales albergan a más de 198,000 escolares. Ate, Carabayllo, Comas, San Martín de Porres y San Juan de Lurigancho son los distritos con más colegios en riesgo y vulnerabilidad. (La República, 11/03/24).

Del mismo modo, un 55% necesita reemplazar techos o dar mantenimiento a las paredes de un aula, y un 44% tienen al menos un ambiente al que se requiere sustituir el piso debido al desgaste que presenta.

También hay colegios funcionando en aulas metálicas, módulos construidos por emergencia. En el caso del colegio República de Canadá de Comas, los alumnos han tenido que adaptarse a estudiar en módulos provisionales, una medida temporal que se ha extendido ¡por 11 años!, como consecuencia del total abandono de las estructuras principales de la escuela. (Infobae, 15/02/24).

El norte del país, azotada por fuertes lluvias e inundaciones, los colegios no cuentan con el servicio de agua potable. En la selva es “normal” regresar a clases con las aulas afectadas por las inundaciones.

Datos oficiales indican que 7,506 instituciones educativas figuran en la condición de riesgo alto, otras 19,000 escuelas califican en la condición de riesgo medio por el incremento de las lluvias, y solo un 9 o 10% de colegios del país se encuentran en “condiciones adecuadas”.

Como broma de mal gusto, recién se acuerdan de conocer la cantidad de colegios en mal estado. “Lo primero es asegurar tener un censo que nos diga realmente cuáles son las condiciones de cada infraestructura. La data que tenemos… ha sido hecha por directivos hace más de 11 años”, dijo Miriam Ponce, ministra de Educación (La República 11/03/24).

Todo esto ocurre porque bajo el gobierno Boluarte se continúa aplicando la política neoliberal de abandonado y privatización de la escuela pública. Por ejemplo ha reducido la inversión en infraestructura y mantenimiento de escuelas. (Ver recuadro).

Otro tema colateral es el relacionado a la alimentación escolar. El 2024 el Midis destinará 2,980 millones de soles al programa alimentario Qaliwarma, esto es 107,2 millones más con respecto al 2023 y atendería a más de 4 millones de estudiantes. Sin embargo el año escolar empezó con un 50% de colegios de Lima Metropolitana que no recibieron la ración de Qaliwarma, sobre todo en las zonas periféricas y más pobres de la capital.

Otro tema presente en el inicio de clases es el de salud de los niños, que desarrollaremos en otra oportunidad. Sin embargo según datos del Minsa, aumentaron los casos de anemia en niños de entre 3 y 9 años. Si la alimentación en las zonas pobres es deficitaria, existe el riesgo de incrementarse debido al recorte presupuestal, en los hechos, para atender programas como Qaliwarma.

El rol del CEN Sutep y la Fenateperú

Si todo esto pasa es por la descarada traición de las direcciones del magisterio nacional: el CEN del Sutep y Fenateperú, que con su silencio cómplice, dan la espalda a los problemas que afrontan millones de escolares en el inicio de clases. Estas direcciones, cada una a su manera, se soplan la pluma y persisten con su política conciliadora con el gobierno asesino de Boluarte.

Sus disputas burocráticas alientan a la dispersión y desmovilización y poco hacen para responder con un plan de lucha unitario junto a los padres de familia para revertir esta dramática situación de la escuela pública.

Gobierno no invierte en educación

Para cerrar la brecha de infraestructura educativa la inversión necesaria debería superar los 170,000 millones de soles (Minedu, 2024), y aun así, tardaría décadas en cerrarla. Por ejemplo, este año 2024 la inversión sería solo de 10,073 millones de soles, esto es 5,9 %, ¡un sencillo! que alienta a que se profundice la crisis de infraestructura en el sector.

Durante 2023 y 2024 las inversiones priorizadas para cerrar esta brecha está en alrededor de los 3,000 millones de soles (Minedu, 2023), con lo cual… ¡faltarían más de cinco décadas para cerrar la brecha!