Gaza resiste, saluda el levantamiento estudiantil y pide por una Intifada en las universidades

mayo 3, 2024

“Nosotros, los estudiantes de Gaza, saludamos a los estudiantes de la Universidad de Columbia, de la Universidad de Yale, de la Universidad de Nueva York, de la Universidad de Rutgers, de la Universidad de Michigan y de decenas de universidades en todo Estados Unidos que se levantan en solidaridad con Gaza y pidiendo fin al genocidio sionista-estadounidense contra nuestro pueblo”.

Así, la semana pasada 13 organizaciones estudiantiles de la estrecha Franja de Gaza saludaron en un comunicado el levantamiento universitario que ganó fuerza y ​​expresión en Estados Unidos, dando lugar a campamentos juveniles en cerca de 40 instituciones, cuya represión ha profundizado la crisis del imperialismo.

La movilización que ha inspirado acciones en la misma dirección en países europeos como Francia y ahora también el Reino Unido, además de Australia y Canadá, ha traído nuevas esperanzas al pueblo palestino de Gaza, donde la mitad de los 2,4 millones de habitantes, son menores de 18 años

«¡Gracias estudiantes!»

“Mientras permanecemos bajo las bombas de la ocupación, resistiendo el genocidio nazi, llorando a nuestros colegas y maestros martirizados y siendo testigos de la destrucción de nuestras universidades, saludamos los ejemplos de solidaridad ofrecidos por estudiantes que enfrentan arrestos, violencia policial, suspensiones, desalojos y expulsión”, enfatizaron los estudiantes en su declaración, añadiendo la importancia de este proceso, especialmente en el “corazón del imperio”. Así, reforzaron: “Desde aquí en Gaza los vemos y los saludamos”.

En el séptimo mes del genocidio, con más de 40.000 palestinos muertos por las bombas y balas del Estado terrorista de Israel –alrededor de 70% mujeres y niños–, 103 escuelas y universidades de Gaza fueron destruidas, según información oficial de la Palestina ocupada.

Se considera que el creciente levantamiento estudiantil trae vientos de cambio en medio de tanto derramamiento de sangre, recordado también en protestas en los países árabes que desafían a sus tiranos y la normalización con el genocida Estado de Israel.

Además de las 13 organizaciones que firmaron la declaración, los palestinos de Gaza encontraron una manera de dar visibilidad a este sentimiento en medio del desplazamiento y los escombros.

Obligados a vivir en campamentos, expulsados ​​de sus barrios, campos de refugiados y locales, empujados cada vez más hacia Rafat, en el sur de Gaza, en la frontera con Egipto, comenzaron a enviar el mensaje escribiendo en sus tiendas: “¡Gracias estudiantes! «. “¡Desde Rafat les mandamos fuerza!” «¡Los niños de Gaza están orgullosos de ustedes!»

La Universidad de Columbia, donde comenzó este levantamiento en el corazón del imperialismo estadounidense –algo que lleva el peso de la historia de los movimientos antiguerra de Vietnam y contra el apartheid en Sudáfrica– fue recordada en la tinta de las tiendas palestinas, así como en carteles y hojas presentadas en videos en las redes sociales por niños de Gaza, las mayores víctimas del genocidio, con aproximadamente 20.000 mártires, miles de huérfanos y amputados (sin anestesia, ya que todo el sistema de salud se encuentra en un nivel catastrófico frente a la destrucción sionista).

«¡Nunca vuelvan atrás!»

Desplazada más de ocho veces desde el inicio del genocidio en Gaza, la periodista Bisan Owda, de 25 años, grabó un video titulado “La revolución de los estudiantes”, expresando la firmeza y la persistencia de su equipo de héroes palestinos: “Viví toda mi vida en la Franja de Gaza y nunca he sentido tanta esperanza como ahora. Por primera vez en nuestras vidas, como palestinos, oímos una voz más fuerte que las voces [de la ocupación] y el sonido de sus bombas… Son los niños y los jóvenes quienes lideran ahora el movimiento por una Palestina libre, poniendo todo lo que tienen en riesgo para exigir justicia, el fin del genocidio y una nueva era en el mundo”.

En el mismo video, dice que empieza a soñar con el encuentro de su pueblo, fragmentado desde hace 76 años, desde Gaza hasta Haifa y Akka, dos de las ciudades palestinas ocupadas en 1948. Testigo de la nueva fase de la Nakba –la catástrofe palestina cuya piedra angular es la formación del Estado racista y colonial de Israel el 15 de mayo de aquel año– la joven Bisan continúa: “Estudiantes, el mundo entero está mirando. Y ustedes nos inspiran a todos. ¡No paren! ¡Nunca vuelvan atrás!»

Viniendo de un pueblo cuya resistencia heroica e histórica es inspiración para los oprimidos y explotados en todo el mundo, no podría haber mayor incentivo para lo que los palestinos piden: una Intifada [levantamiento popular] estudiantil. Ellos dan el ejemplo: en la Universidad de Birzeit, en la Cisjordania ocupada, donde la limpieza étnica sionista ha avanzado aún más en estos siete meses, con cientos de muertos, miles de heridos y presos políticos, pogromos en las aldeas [ataques violentos] por parte de colonos sionistas–, expulsaron al embajador alemán Oliver Owcza del campus arrojándole zapatos.

Lanzar zapatos, para los árabes, tiene la simbología merecida al representante de la explícita complicidad alemana con el genocidio en Gaza: es el repudio absoluto, ya que la suela del zapato sería la representación de la inmundicia. El gesto cobró repercusión mundial en 2008, cuando el periodista iraquí Muntadhar al-Zaidi arrojó su zapato a George W. Bush, entonces presidente de Estados Unidos, durante una conferencia de prensa el 14 de diciembre de 2008.

En la “palestinización del mundo” –parafraseando al cineasta Elia Suleiman cuando explica el objetivo de su película “El paraíso debe ser aquí”, en sus palabras, “la tensión aumenta en todos los lugares”, en medio de una economía global más extrema y brutal en su opresión y explotación–, la dialéctica es la resistencia. Que sus vientos alcancen con fuerza a la juventud y a la clase trabajadora, desde Estados Unidos a Brasil, para poner fin a la complicidad con el genocidio. ¡Rumbo a Palestina libre del río al mar!

Traducción: Natalia Estrada.