El abrazo de Milei y el Papa Francisco

Febrero 27, 2024

Por Alejandro Iturbe

Luego de su visita a Israel[1], el presidente argentino Javier Milei viajó a Roma y mantuvo una audiencia personal con el papa Francisco, en el Vaticano, durante la canonización de la misionera argentina Mama Antula. ¿Cuál fue el significado político de esta reunión?

Pocos días después, varias organizaciones sociales que garantizan el funcionamiento de los comedores populares o comunitarios (en los que muchos argentinos cubren mínimamente sus necesidades de alimentación) realizaron cientos de cortes de calles reclamando al gobierno de Milei que vuelva a entregarles los alimentos para su funcionamiento ya que este suministro fue cortado desde que asumió[2]. En este artículo analizaremos la relación entre ambos hechos.

La inflación derrota al salario

Desde que asumió, el gobierno de Milei aplica un durísimo ataque al nivel de vida de las masas. Este ataque tiene “dos brazos”: el primero es un brutal ajuste (recorte) de los gastos del Estado para lograr un “equilibrio fiscal”, congelando el salario de los trabajadores estatales y de los docentes, cerrando o reduciendo reparticiones y eliminado varias partidas con destino fijo.

También eliminó diversos subsidios que se otorgaban a determinados servicios para abaratar su precio final al consumidor. Esto significó grandes aumentos del precio del transporte público y de suministros esenciales como el gas y la electricidad domiciliaria. Estos aumentos fueron replicados por las grandes empresas “formadoras de precios” en rubros como alimentación y medicamentos.  Al mismo tiempo, estas empresas calculan sus precios en dólares y luego los “pesifican”. El peso argentino vive un proceso de “licuación” frente al dólar y se devalúa cada vez más. Así se detonó un nuevo salto en la inflación.     

Argentina es un país de alta inflación estructural. Durante el último gobierno peronista, creció aún más, pero desde la asunción de Milei se ha disparado de modo brutal. En diciembre pasado, fue de 25,5% sobre noviembre y un acumulado interanual sobre 2022 de 211,4%. En enero, fue de 20,6% con un acumulado interanual de 254,2%[3]. Aunque son impresionantes, estas cifras esconden el verdadero impacto del aumento de precios sobre el poder de compra de las familias obreras y populares ya que rubros indispensables como alimento, transporte y servicios esenciales han aumentado aún más.

El segundo brazo del ataque del gobierno es que los salarios se actualizan nominalmente muy por debajo de la inflación. Un estudio privado calcula que el aumento salarial promedio para los trabajadores argentinos, en el bimestre diciembre 2023/enero 2024 fue de 38,4% contra una inflación acumulada de 51,9%[4]. Otro estudio previo ya estimaba que “el poder de compra de los argentinos cayó un 13% solo en diciembre [de 2023]”[5]. Actualmente, el salario mínimo legal en Argentina es de 152 dólares, el segundo peor de la región, solo superior al de Venezuela. Incluso el salario de bolsillo de muchos trabajadores industriales, en sectores como alimentación o metalúrgicos, es de 400 dólares, frente a una canasta familiar básica para una familia de cuatro personas (límite debajo del cual se considera “pobreza”), que, en enero, se estimaba en unos 570 dólares (a la cotización actual)[6]. En otras palabras, grandes sectores de la clase obrera argentina que cobran un salario mensual están en la pobreza e incluso en la indigencia. 

Ante la fuerte caída del salario real, algunos sindicatos han comenzado a realizar paros, como el sindicato de los conductores ferroviarios (al que se sumaría la seccional Haedo de la Unión Ferroviaria, dirigida por la izquierda), el sindicato de Sanidad (trabajadores de hospitales privados y laboratorios de medicamentos)[7], A ello, se suma el de los trabajadores aeronáuticos[8], el de los trabajadores portuarios[9] y el diversos sindicatos docentes[10]. En el contexto actual, los conflictos por sindicato (e incluso por empresa) pueden extenderse aún más y generalizarse.

Por su parte, la CGT (el aparato que nuclea a los sectores centrales de la burocracia sindical peronista) se vio obligada a llamar al paro, al que le sucedió una gran movilización, el 24 de enero pasado, sin integrarlo en un plan de lucha. Ahora, ante el pequeño aumento del salario mínimo que decretó el gobierno, “amenaza” con la “posibilidad” de llamar a un nuevo paro[11].

Crece la pobreza

Esta caída del poder de compra del salario se refleja en un importante aumento de la pobreza en el país. Sus cifras ya eran muy altas durante el último gobierno peronista pero han dado un nuevo salto desde que asumió Milei y comenzó a aplicar su plan.

Un informe reciente del Observatorio Social de la UCA-Universidad Católica Argentina (cuyos estudios son considerados muy serios) indicó que, en enero de 2024, un 57,4% de la población argentina estaba por debajo de la “línea de pobreza”. Esto significa que 27 millones de personas no conseguían cubrir una canasta básica completa. Es el porcentaje más alto de la serie iniciada en 2004, cuando el índice de pobreza fue de 54%[12].

En una comparación de corto plazo, el informe indica que, en el tercer trimestre de 2023 (período final del gobierno anterior), el índice era 44,7% y en diciembre de 2023, cuando asumió Milei, llegó a 49,5%. Nuevamente, es muy posible que las nuevas medidas del gobierno agraven aún más el porcentaje más reciente. Un sector cada vez mayor de la clase trabajadora argentina cae en la pobreza porque, como vimos, su salario no alcanza a cubrir completamente sus necesidades.

También la indigencia y el hambre

En el marco de este crecimiento de la pobreza, crece también la indigencia, cuyo valor de referencia es el acceso una canasta alimentaria básica que no incluye ningún otro tipo de gasto esencial (transporte, gas, electricidad, vestimenta, etc.). En enero pasado, se calculaba en 265 dólares mensuales.

El informe de la UCA “proyecta que la población en situación de indigencia pasó de 9,6% en el tercer trimestre de 2023 a 14,2% en diciembre de 2023 y a 15% en enero de 2024”.Es decir, siete millones de argentinos están en esta situación. Si se consideran otros criterios, como la necesidad de recibir ayudas sociales del Estado, en enero de 2024, la indigencia habría sido de 23,8%.

En el marco de la indigencia, crece el hambre. La organización social latinoamericana La Poderosa, estimaba en noviembre pasado que “unos diez millones de argentinos y argentinas necesitan algún tipo de asistencia alimentaria”[13]. Una cifra que ha aumentado en estos meses.

Los comedores comunitarios

Este déficit alimentario era cubierto parcialmente por la actividad de 38.000 comedores comunitarios en los que trabajan unas 70.000 personas (especialmente mujeres cocineras) que no reciben ningún salario legal. Algunos de estos comedores llegan a atender 100 personas por día, especialmente niños, a los que les proporciona merienda, almuerzo y/o cena, como Tacitas Poderosas que funciona dentro de la gigantesca Villa 31 en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires[14].

Estos comedores funcionaban gracias a un equilibrio muy precario: recibían partidas de comida del Estado o donaciones. Para los gastos fijos, como el alquiler del local (si es el caso), el costo de las garrafas de gas para cocinar y la electricidad, realizan colectas y rifas, o venden algunos productos alimenticios artesanales que se fabrican en ellos con un esfuerzo adicional de quienes trabajan.

Algunos han surgido de una organización del propio barrio, otros son garantizados por ONGs como la ya citada La Poderosa y, finalmente, muchos son coordinados por las llamadas “organizaciones sociales” provenientes del movimiento piquetero, como Barrios de Pie, Libres del Sur o la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular), impulsados por organizaciones políticas que se ubican en el área de influencia del peronismo, y también muchos organizados por los llamados “piqueteros de izquierda”.

La política y las medidas del gobierno de Milei han agravado el cuadro de hambre y aumentado la demanda de estos comedores: “Los movimientos sociales que manejan muchos de estos centros aseguran que, entre diciembre y febrero, aumentó al menos 50% la cantidad de personas que acuden”[15].

Al mismo tiempo que aumentan las necesidades de estos sectores, el gobierno de Milei dio un golpe aún más duro contra los comedores: les suspendió todos los envíos de comida, de cualquier auxilio financiero, y generó una situación en la que muchos ya no pueden funcionar.  “Hoy no sé si llegamos”, dijo Carina López del comedor Las hormiguitas viajeras de Loma Hermosa, un barrio del Gran Buenos Aires[16].

En este marco, varias organizaciones realizaron una actividad frente al Ministerio de Capital Humano: se formó una fila de más de dos kilómetros pidiendo entrevistarse con la ministro Sandra Pettovello para que se reanude la ayuda alimentaria a los comedores. Petovello no recibió a nadie y, hasta ahora, los envíos no se han reanudado.

El vocero del gobierno justificó esta actitud diciendo “No queremos más intermediarios, no queremos más negocios con los pobres. Queremos que la ayuda le llegue a quien la necesite”. Esta imagen de miles de personas con hambre esperando en la calle y de la funcionaria del gobierno que debía atender ese pedido (vestida con costosas ropas de marca) negándose a recibirlos recorrió el país y el mundo como una imagen muy expresiva de la realidad argentina.

Como vimos al inicio han vuelto a movilizarse, ahora de modo más radicalizado: con cortes de calles y varios de esos movimientos anunciaron una nueva jornada de luchas en la que irán a los grandes supermercados a exigir la entrega de comida[17].

Comprar sobras y descartes

Hasta aquí, la política del gobierno de Milei parecía tener como objetivo reducir “gastos” del Estado y, al mismo tiempo, quitarle la base de apoyo e influencia política a organizaciones sociales que se ubican en la oposición para asumir directamente la tarea y lograr para sí un beneficio político “clientelista”.

Rápidamente quedó claro otro objetivo diferente: transformar el hambre en ganancia para las grandes empresas productoras y distribuidoras de alimentos. Con la excusa de que el anterior gobierno “compraba caro” y “sin transparencia” (lo que contiene una parte de verdad) ha decidido cambiar el mecanismo de licitación para las compras, que ya no se harán globalmente y con un cierto criterio de equilibrio alimenticio global sino que “los oferentes [podrán] concursar de manera parcial por cada uno de los renglones de lo que se busque adquirir”. Para ejemplificar este mecanismo y mostrar sus beneficios, Pettovello declaró que “Si una empresa o distribuidora tiene un excedente de 50.000 latas de tomates, puede ofertar por eso, y […] así se va comprando a los que ofertan más barato”.

Pero el verdadero trasfondo es muy diferente, como explicó un analista económico: “De esta manera, las empresas podrán ubicar sus sobras y descartes, también llamados ‘excedentes de producción’, a un precio bajo, tal y como aquellos que se venden, puerta a puerta, en los colectivos y en la vía pública, chocolates y golosinas próximas a caducar. Productos que no se deberían poder vender, ahora tienen un destinatario”[18].

Es decir, gracias a esta medida del gobierno de Milei, las empresas evitarán pérdidas y obtendrán ingresos adicionales.

A Milei se le complicaron las cosas

En el marco de seguir desarrollando su brutal ataque al nivel de vida de las masas, al gobierno se le están complicando mucho las cosas. La aprobación de su paquete de medidas legislativas (la Ley Ómnibus) está trabado en el Parlamento y no hubo “período de gracia” por parte de sectores importantes del movimiento de masas. A menos de dos meses de su asunción ya ha habido muchos cacerolazos en los barrios y movilizaciones (algunas muy grandes, como la del 24 de enero pasado)[19].

El segundo factor es que hay una profunda crisis política en la burguesía y en sus organizaciones con representación parlamentaria e institucional (gobernadores e intendentes), con una tendencia a rupturas y fragmentación en todas ellas y, al mismo tiempo, nuevos reagrupamientos. El conjunto de la burguesía argentina está a favor de la esencia de la política de Milei: la necesidad de un feroz ajuste a las masas y el Estado, y la subordinación al FMI y el imperialismo. Pero está dividida tanto sobre cómo enfrentar el choque con las masas como sobre quiénes recibirán los beneficios de este ajuste y sobre cuáles costos va a pagar cada sector burgués

Si el proceso de lucha contra el gobierno de Milei no es más agudo y acelerado es porque las distintas fracciones del peronismo (incluido el kirchnerismo) tienen la política de llamar a su base a no enfrentar al gobierno en la calle y dejar que gobierne y “se queme”, para capitalizar su desgaste en futuras elecciones[20]. Es lo mismo que hizo en 2017 durante el gobierno de Macri.

En este contexto, el gobierno de Milei “redobla la apuesta” de su ajuste y su ataque: ya anunció nuevos aumentos del transporte público y de los servicios, y cortó el envío de fondos federales a las provincias, cuyos gobernadores, en muchos casos, no podrán pagar los salarios de los trabajadores estatales y docentes. Luego de la brutal caída del nivel de vida de la población, anunció que marzo y abril serán todavía “más duros”[21],

Entonces, crece el sector de la población que lo votó y ha comprendido el verdadero significado de la propuesta de Milei, de “total libertad para los mercados”, y ya no cree en la promesa de Milei sobre que después del “sacrificio” vendrán “tiempos mejores”. Como resultado, decreció rápidamente el apoyo político al gobierno.

Con su promesa de “cambiar las reglas del juego”, Milei obtuvo un 56% de apoyo electoral, y el día que asumió (10 de diciembre pasado) una encuesta indicaba que 60% de la población tenía una “imagen positiva” del nuevo presidente. Recientemente, una encuesta realizada por la empresa Zuban Córdoba en todo el país, el 13 y el 14 de febrero, mostró que 44,6% “aprueban la gestión del presidente” y 55% la desaprueban. Lo mismo sucede cuando la pregunta es “si el gobierno va en la dirección correcta o equivocada”[22].

En esa misma encuesta, solo 34,3% se manifestó a favor de que la Ley Ómnibus sea aprobada “sin objeciones”, 46,7% quiere que sea rechazada, y 17,5% respondió que, más allá de votar a favor o en contra, los legisladores “deberían ponerle límites a Milei”. En dos meses, Milei perdió entre 10% y 15% de apoyo, una pérdida que seguramente aumentó después que anunció nuevos aumentos de tarifas y que se “venían meses más duros”.

Milei y el Papa se “reconcilian” 

Muchos analistas han señalado que este aumento del hambre y la crisis del sistema de comedores representan una “bomba de tiempo”, por la posibilidad de que, si no hay algún tipo de respuesta, la situación genere un estallido social y/o saqueos como ya ha sucedido otras veces en el país, en el pasado. La propia Iglesia católica había advertido al gobierno de Milei sobre este peligro[23]. Más aún si esta dinámica se combina con una expansión de conflictos por el salario y el enfrentamiento de las provincias con el gobierno nacional[24].

Hasta ahora, el gobierno de Milei, además de agravar las condiciones objetivas con sus medidas, parecía “encerrado en sí mismo” frente a esta situación y este peligro, al que solo ha respondido con su “protocolo antipiquetes”, una política que implica un “choque en crudo” con las masas y un alto riesgo de fracasar[25].

Ahora, el gobierno parece haber comenzado a percibir que existe una olla a presión en el país y que puede necesitar ayuda para contener su estallido, ya que no tiene una “red de contención” propia (con la que sí contaba y cuenta el peronismo). Por eso, pidió la ayuda de Francisco y de la Iglesia en esta tarea de contención. Ya en una carta personal que Milei había enviado al Vaticano, invitaba a Francisco a viajar al país para que su visita diera “frutos de paz, hermandad y unidad”[26].

Por ahora, el Papa no viajará a la Argentina, pero la audiencia personal que tuvo con Milei fue una reunión de “reconciliación”. Durante su campaña electoral, Milei había acusado a Francisco de ser un “imbécil” y un “izquierdista asqueroso”, en tanto el Papa y la Iglesia argentina “jugaban” a favor de la candidatura del peronista Sergio Massa[27]. En la audiencia, Milei le “pidió perdón” y Francisco se lo concedió. Ya el año pasado, cuando se conoció el triunfo electoral de Milei, lo había llamado para felicitarlo, “le envió un rosario bendecido y le pidió que tuviera ‘coraje y sabiduría’ durante su gestión’”[28].

La Iglesia entra en el juego

Desde el lado de Milei, este “pedido de perdón” significó en realidad un “pedido de ayuda”. Del lado de Francisco, muestra que la Iglesia está dispuesta a jugar ese papel y poner todo su aparato y su influencia en el país al servicio de la “pacificación” (es decir, de contener los procesos de luchas). Una influencia que, en Argentina, incluye también su relación con movimientos sociales como la UTEP, cuyo principal dirigente, Juan Grabois, mantiene una estrecha relación con Francisco desde hace años[29]. Recordemos también que, durante su carrera eclesiástica en la Argentina, el actual Papa tenía una fuerte relación con la derecha peronista.

En el marco del capitalismo imperialista, la Iglesia católica es uno de los grandes poderes de la economía mundial. Esto se ve complementado con su gran influencia política internacional, y en muchos países. Desde la asunción de Francisco, ha asumido un perfil de denunciar las peores consecuencias del capitalismo imperialista y llamar a “corregirlas”. Al mismo tiempo, actúa para evitar que las respuestas de las masas a esa situación se desborde, se radicalice y avance hacia una cuestionamiento global del capitalismo imperialista con sus permanentes llamados (y su acción) por la “paz” y la “hermandad”[30]. Hoy, Francisco está dispuesto a jugar ese papel en Argentina, al servicio de “ayudar” al gobierno de Milei.

Aquí entra el tema de la crisis del suministro de comida a los comedores comunitarios por parte del Estado, y su funcionamiento. La Iglesia católica argentina sí posee la estructura necesaria para garantizar su funcionamiento y evitar una dinámica de estallido social. A cambio, seguramente, ha pedido ser quien centralice y controle todo el proceso.

Por un lado, para impedir que ese papel (o parte de él) sea jugado por las iglesias evangélicas (con quienes mantiene una dura disputa por la influencia popular), a quienes el gobierno de Milei se había acercado[31]. Quiere el “monopolio” para sí. Por el otro, quiere “morder” en el “negocio” de la entrega de comida.

La Iglesia argentina ya tiene grandes privilegios económicos legales, como las exenciones impositivas por los ingresos que obtiene por sus actividades y también por sus propiedades. El tema de la comida para los “hambrientos” también es un negocio. De hecho, la Iglesia tiene una institución (Cáritas) para las actividades de “beneficencia”. Cáritas Argentina ya ha comenzado a recibir fondos del gobierno para intervenir en el tema de la comida[32]

¿Cómo resolver el problema del hambre en Argentina?

Esta pregunta debe ser respondida es dos planos. El primero es el inmediato: ¿cómo garantizar el funcionamiento de un sistema de comedores populares que asegure que millones de argentinos puedan tener al menos una alimentación básica diaria y evitar que enfermen o mueran de hambre? El punto de partida es que el Estado garantice el suministro de comida y los fondos necesarios para su funcionamiento.

Resolver este primer plano sería muy fácil. Según el estudio ya citado de La Poderosa: “La inversión social requerida representaría un presupuesto global equivalente a menos de 0,07% del producto interno bruto nacional, 10% de lo destinado a servicios de inteligencia o a 0,14% de los servicios de deuda previstos en el presupuesto 2023”[33].

Es decir, bastaría dejar de pagar la fraudulenta deuda externa y destinar una pequeñísima fracción de lo que es robado del país con ese pago para que los comedores comunitarios puedan funcionar sin sobresaltos. Pero ninguno de los gobiernos burgueses, ni Macri ni el peronismo (y, menos aún, Milei) han estado dispuestos a dejar de pagar la deuda externa, romper con el FMI y dejar de cumplir sus exigencias.

Al mismo tiempo, para resolver la situación que da base a la necesidad de estos comedores (la pobreza y la indigencia de los trabajadores) es necesario luchar por un inmediato aumento de que lleve el salario mínimo al valor de una canasta básica completa, es decir a 570 dólares.

El segundo plano es mucho más estructural y requiere medidas mucho más de fondo. Argentina es un país de 48 millones de habitantes, que produce alimentos que pueden satisfacer las necesidades de 400 millones de personas[34]. Sin embargo, como consecuencia de su sometimiento al imperialismo, que la saquea, sólo un puñado de terratenientes (que domina la producción agropecuaria), un puñado de empresas exportadoras de granos (la mayoría de propiedad extranjera) y de grandes empresas industriales de alimentos se beneficia de esa gigantesca producción, en un modelo de acumulación cuyo centro es la exportación de la que obtienen grandes ganancias[35].

El resultado es que los alimentos son cada vez más caros en el país y 10 millones de argentinos pasan hambre. Es la consecuencia del capitalismo imperialista y de cómo este funciona en el país, con todos los gobiernos burgueses. La política de Milei sólo exacerbó esta base de fondo.

Por eso, para resolver con profundidad el problema del hambre en la Argentina, en el tema de los alimentos, también es necesario “expropiar a todas las empresas multinacionales, a las grandes empresas capitalistas nacionales [y a los terratenientes], dejar de pagar la deuda fraudulenta, y poner todos los recursos al servicio de un plan económico obrero y popular”. Un plan que debe ser centralizado desde el Estado y cuyo objetivo no sea las ganancias de los terratenientes y de los monopolios y el pago al FMI, sino que tenga como prioridad la satisfacción de las necesidades de los trabajadores y el pueblo. En este caso, el acceso a una alimentación segura y completa[36].


[1] ¿A qué fue Milei a Israel? – Liga Internacional de los Trabajadores (litci.org)

[2] https://www.pagina12.com.ar/714883-organizaciones-sociales-realizaran-este-viernes-500-cortes-e

[3] https://elpais.com/argentina/2024-02-14/argentina-comienza-2024-con-una-inflacion-del-206-solo-para-enero.html

[4] La licuadora y la recesión: se agudiza la crisis de los salarios y prevén mayor deterioro (ambito.com)

[5] Ver nota 5.

[6]  Canasta básica: cuánto necesitó una familia para no ser pobre en enero | TN

[7] Paro de trenes: a qué líneas afecta y hasta qué hora no habrá servicios este miércoles 21 de febrero | TN

[8] Quiénes adhieren al paro de trabajadores aeronáuticos y cómo afectará a los vuelos este miércoles | TN

[9] Estibadores anunciaron un paro nacional para el día lunes en los puertos del país – El retrato de Hoy

[10] Paro nacional en escuelas y universidades contra el ajuste de Milei – Diario El Ciudadano y la Región (elciudadanoweb.com)

[11] Otra vez, Pablo Moyano amenaza con un nuevo paro general – Estación Claridad (estacionclaridad.com.ar)

[12] https://www.resumenlatinoamericano.org/2024/02/17/argentina-un-estudio-de-la-uca-confirma-que-en-los-dos-primeros-meses-de-milei-la-pobreza-ha-llegado-al-574-por-ciento/

[13] Mujeres, pilares de la economía popular | Diario El Norte

[14] https://elpais.com/america-futura/2023-04-19/las-cocineras-que-alimentan-a-millones-de-argentinos-quieren-ser-reconocidas-por-la-ley.html

[15] https://www.swissinfo.ch/spa/comedores-populares-de-argentina-en-crisis%3a-sin-comida-y-con-m%c3%a1s-gente-para-atender/72577734#:~:text=Los%20movimientos%20sociales%20que%20manejan,Sur%2C%20que%20coordina%20este%20comedor.

[16] https://www.cadena3.com/noticia/nuevo-gobierno/pettovello-no-recibio-a-manifestantes-que-fueron-a-capital-humano-no-los-cite_379999

[17] Movimientos sociales protestarán en supermercados por la entrega de alimentos | Perfil

[18] https://infobaires24.com.ar/sobras-descartes-estrategia-pettovello-comida-pobres/

[19] Argentina | Lo que dejó el paro del 24 – Liga Internacional de los Trabajadores (litci.org)

[20] El peronismo se reorganiza para salvar a Milei – PSTU

[21] Javier Milei advirtió que el momento más duro va a ser en marzo y abril | Infocielo

[22] https://www.iprofesional.com/politica/398079-encuesta-reveladora-se-desploma-la-imagen-de-javier-milei-por-ley-omnibus

[23] La Iglesia reitera su reclamo por alimentos para comedores populares (iprofesional.com)

[24] La rebelión patagónica se extiende a todo el país – Infobae

[25] Los trabajadores dijimos NO al “protocolo antipiquetes” – PSTU

[26] Milei le prende velas al Papa: lo invitó a la Argentina y dijo que su presencia contribuirá a la unidad | La carta que le envió | Página|12 (pagina12.com.ar)

[27] https://www.lanacion.com.ar/politica/elecciones-2023-las-criticas-de-milei-al-papa-francisco-segun-the-new-york-times-palabras-osadas-nid16102023/

[28] https://www.pagina12.com.ar/694802-que-dijo-el-papa-francisco-de-javier-milei-y-sobre-su-visita

[29] Con el Papa. El Vaticano oficializó a Grabois como miembro de un ministerio – LA NACION

[30] https://litci.org/es/la-iglesia-catolica-no-tiene-el-derecho-de-ser-la-voz-de-los-pobres/

[31] https://www.lapoliticaonline.com/politica/milei-se-bolsonariza-y-terceriza-con-evangelistas-la-ayuda-alimentaria/

[32] https://www.infobae.com/politica/2024/02/07/tras-el-reclamo-de-la-iglesia-el-gobierno-renovo-con-caritas-un-acuerdo-por-310-millones-para-alimentos-para-comedores/

[33] https://elpais.com/america-futura/2023-04-19/las-cocineras-que-alimentan-a-millones-de-argentinos-quieren-ser-reconocidas-por-la-ley.html

[34] ¿La Argentina produce alimentos para 400 millones de personas? | Biodiversidad en América Latina (biodiversidadla.org)

[35] Ver, por ejemplo: ¿Quiénes son los verdaderos dueños de la comida en la Argentina? | El Destape (eldestapeweb.com) y

Quiénes son los 20 mayores terratenientes de la Argentina – Punto de Partida (puntodepartidatv.com)

[36] Hay una alternativa al plan de Milei – Liga Internacional de los Trabajadores (litci.org)