Sagasti defiende el mismo modelo que el fujimorismo y la patronal buscan continuar

En el Perú el descontento social no se ha volcado aún a las calles en una protesta nacional como ocurre en Chile o Colombia, aunque la coyuntura electoral revela que estamos en un proceso similar que tiene en común el estrepitoso fracaso de ese plan económico y el reclamo masivo de cambios radicales y urgentes.

Lo que evidenció la votación del 11 de abril es el profundo descontento que existe en la clase trabajadora y sectores populares por las condiciones de desastre a las que el modelo neoliberal ha llevado al país.

El mensaje es que las cosas no pueden seguir como hasta ahora; es decir no puede continuar la política de gobierno que causa una matanza que asemeja un genocidio, el modelo económico que profundiza la desigualdad, la corrupción, el abandono de las regiones, el enriquecimiento de las multinacionales a costa de los intereses nacionales, así como también desempleo, despidos y abusos patronales, etc.

Las nuevas encuestas revelan que el descontento expresado en la intención de voto crece en el camino hacia la segunda vuelta, incluso a pesar de las tendencias conciliadoras del candidato Pedro Castillo, y que la campaña del miedo desatada por la patronal y la derecha solo consiguió exacerbar el odio de clase de los ricos y de los sectores sociales más acomodados, además de desnudar su falsa concepción democrática.

La primera opción que han tomado la derecha y la patronal es ir al choque. Keiko Fujimori representa la continuidad del plan patronal. Además, la hija del ex dictador es la amenaza de un poder reaccionario y autoritario que busca la impunidad a los crímenes de la dictadura fujimorista, la mafia de los “cuellos blancos” y la corrupción del caso Odebrecht y Club de la Construcción.

Por eso, junto con el rechazo al plan de parte de los sectores empobrecidos, se ha reavivado en los sectores sociales medios el repudio al fujimorismo y sus nuevos aliados tal como se ha visto en la multitudinaria movilización nacional del 22 de mayo.

Necesidades obreras y populares demandan un plan de lucha nacional

Es muy importante remarcar que el problema no es solo la amenaza del fujimorismo sino también, y principalmente, la continuidad del plan económico, que es el mismo que actualmente viene siendo ejecutado por gobierno Sagasti con los desastrosos resultados que vivimos.

Sin embargo, por obra de las direcciones de las centrales, actualmente no existen movilizaciones ni plan de lucha de los trabajadores y el pueblo contra el modelo actualmente en ejecución. Evidencias que su interés es solo explotar el descontento para convertirlos en votos, a pesar de que el actual gobierno es el que aplica el plan económico que el fujimorismo quiere continuar y que todavía seguirá hasta el 28 de julio. Y eso es mucho tiempo cuando la pandemia mata por cientos cada día, cuando el hambre y el desempleo golpea a la mayoría de la población nacional, y cuando no paran los despidos, ceses colectivos y suspensión perfecta de labores que las empresas imponen abusivamente sin control.

Un plan de lucha nacional con una plataforma obrera y popular es también algo indispensable que se necesita para mantener la independencia política de clase y para no depender de las promesas de campaña de candidatos que ganan con un discurso y gobiernan con otro muy diferente.

Hoy para la clase trabajadora está planteado derrotar a la candidata que representa la continuidad de un plan económico que tiene efectos de genocidio, pero sin perder la independencia política de clase, aquella que necesita para fortalecer su propia organización para la lucha por sus demandas cualquiera sea el desenlace de las elecciones.