¡NINGUNA CONFIANZA EN EL NUEVO GOBIERNO! ¡ECHEMOS A MERINO-CONFIEP Y AL CONGRESO CORRUPTO CON NUESTRA MOVILIZACIÓN INDEPENDIENTE! ¡QUE SE VAYAN TODOS!

Con la salida de Vizcarra cayó el enemigo que la clase trabajadora ha tenido en frente los últimos dos años, responsable por la “Política nacional de productividad y competitividad” (D.S. 345) y del “Plan nacional de productividad y competitividad” (D.S. 237), cuya finalidad es liberalizar los despidos.

Cayó el responsable de la estrategia de la “inmunidad de rebaño” que nos ha costado, a los trabajadores y el pueblo pobre, cerca de 90 mil muertes; y el desamparo de millones de trabajadores que perdieron el empleo, a los que Vizcarra sumó los miles de trabajadores sometidos a ceses colectivos y suspensión perfecta de labores.

Un gobierno que empobreció al pueblo y llenó de concesiones y ventajas a bancos, farmacéuticas, clínicas privadas y grandes empresas. Que nos condenó al hambre durante los meses de confinamiento.

Y cayó, finalmente, un corrupto más, responsable por el cobro de 2 millones 300 mil soles a cambio de entregar la concesión del Hospital regional de Moquegua.

Por eso Vizcarra se ganó el odio de la clase obrera. Si algo podemos “lamentarnos”, es de que el Congreso –la otra pata de la democracia corrupta que impera en el país- nos haya robado el derecho de echar a Vizcarra con nuestra movilización. Hoy que ha dejado la presidencia, Vizcarra debe pagar por los crímenes y engrosar la lista de expresidentes que deben ir a la cárcel por corruptos, antipopulares y antiobreros.

Sin embargo, la clase trabajadora debe tener claridad: El Congreso es tan responsable como Vizcarra por esas mismas medidas y males que nos aquejan. En todo lo fundamental, “jugó en pared” con Vizcarra. Ha sido el otro pilar de la continuidad del plan económico neoliberal, y sus miembros son protagonistas del mismo sistema de corrupción que sus antecesores. Por eso quieren para sí el control del sistema judicial, el Tribunal Constitucional y otras entidades claves del Estado.

Por eso los trabajadores y trabajadoras del país no podemos albergar ninguna expectativa en que el Congreso, que hoy aparece como “vencedor”, pueda dar solución a los problemas de fondo que nos afectan.

MERINO: UN GOBIERNO DE CRISIS

El gobierno de Merino nace en un ambiente de confrontación y con un importante rechazo que lo hace más frágil que Vizcarra. Y esa es justamente la gran preocupación de la patronal. Que Merino resulte peor que su predecesor para manejar la situación del país. De ahí que la CONFIEP saliera rápidamente a pedir calma, tras la aprobación de la vacancia, poniendo como único requisito la continuidad del cronograma electoral.

La represión del día de su juramentación es muestra de esa misma debilidad. Por eso anunció un gabinete “de ancha base” con la mayor participación de los partidos patronales a sostenerlo durante los meses que vienen; pero en lo hechos, la designación de Ántero Flores como premier y sus primeras declaraciones, lo que anuncia es repartija de intereses y mayor confrontación.

Para la clase obrera, esta situación plantea la necesidad de impulsar la lucha levantando sus propias banderas para derrotar al nuevo gobierno por medio de la movilización. Ello requiere contar con una dirección consecuente. Lamentablemente, las direcciones nacionales, como la de la CGTP, lo que hacen es pedir diálogo con el nuevo gobierno, lo que muestra que su curso no es el de la lucha frontal y consecuente en pro de las demandas obreras y populares.

¿EN DEFENSA DE LA DEMOCRACIA?

La vacancia ejecutada desde el parlamento nada tiene que ver con los intereses de la clase obrera. No trae soluciones a las muertes por COVID 19, a los despidos, ni a la corrupción. No es “nuestra” vacancia. Sin embargo, esto no nos lleva sumarnos a quienes llaman a “defender la democracia” de un supuesto golpe de Estado.

¿Qué democracia? ¿La de Odebrecht y el “Club de la construcción”? ¿La democracia de las mineras? ¿La democracia de la CONFIEP? ¿Una democracia con Vizcarra de regreso? Finalmente, fue el propio Vizcarra quien le entregó las llaves de Palacio a Merino. La “democracia” que hoy nos llaman a defender los partidos “de izquierda”, como Nuevo Perú, al servicio de sus objetivos electorales 2021, no es la democracia de los trabajadores y trabajadoras. 

Necesitamos DEFENDER NUESTRA INDEPENDENCIA DE CLASE para luchar por nuestras propias banderas, que incluyen echar abajo el régimen corrupto que hoy defienden esos grupos “de izquierda”. En esto la dirección de la CGTP tiene la enorme responsabilidad de desbaratar cualquier ilusión de diálogo con Merino y ponerse al frente de la convocatoria a una medida nacional contra el gobierno.

Sin embargo no podemos solo esperar a la dirigencia de la CGTP. Tenemos que realizar, desde las bases obreras, asambleas para definir un curso propio de lucha, que dé continuidad a la jornada de lucha del 5 de noviembre, que más allá de su dirección, puso en evidencia que la clase trabajadora necesita encontrarse en las calles, unida en la lucha. Un plan con miras a concretar un PARO NACIONAL COMBATIVO para derrotar a Merino y compañía.

¡POR UN GOBIERNO DE LA CLASE TRABAJADORA Y EL PUEBLO POBRE!

La clase obrera y el pueblo pobre necesitan imponer salidas de fondo a sus necesidades más urgentes. Desde el PST afirmamos que no habrá salida a estos problemas (corrupción, despidos,  contagios, represión…) mientras la patronal siga gobernando en el país por medio de cualquiera de los partidos del régimen.

Por eso la clase obrera debe construir una alternativa propia de poder, que nazca de su movilización, para poner fin a estos flagelos y abrir camino a una vida digna en el Perú.

En este sentido, consideramos que la demanda de una asamblea constituyente es válida. Pero sólo puede ser garantizada por un gobierno obrero y popular, que construya esa asamblea con representantes directos de las organizaciones de los trabajadores y el pueblo (sindicatos, asociaciones barriales, frentes de defensa…)

Este es el llamado que hacemos desde el PST: levantemos, junto al QUE SE VAYAN TODOS los partidos corruptos del régimen, las banderas limpias del GOBIERNO DE LA CLASE TRABAJADORA Y EL PUEBLO POBRE DEL CAMPO Y LA CIUDAD, como salida para nuestro país.

Y para esto, llamamos a la construcción de un gran paro nacional combativo, que enfrente y derrote a Merino, para dar solución a nuestros problemas urgentes.

¡ASAMBLEAS DE BASE PARA DEFINIR UN PLAN DE LUCHA UNITARIO DE LA CLASE TRABAJADORA!

¡PARO NACIONAL PARA DEFENDER NUESTRA SALUD, EL TRABAJO Y ECHAR ABAJO LA CORRUPCIÓN!

¡QUE SE VAYAN TODOS!

¡POR UN GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS DEL CAMPO Y LA CIUDAD QUE SE HAGA CARGO DE LOS DESTINOS DEL PAÍS!

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