¡Sí, hay una salida! CINCO PUNTOS DE UN PROGRAMA OBRERO PARA SALVAR NUESTRAS VIDAS

No aceptamos el Plan Vizcarra-Confiep que nos condena a morir por covid-19 o por hambre. Por eso, en nombre de la clase obrera, la única clase progresiva de esta nación que es conducida a la catástrofe por las clases adineradas en el poder, en nombre de la única clase que es la fuerza vital y productora de este país, planteamos un programa de 5 puntos para salvar la vida y la economía de las mayorías explotadas y oprimidas:

1. Todo para la emergencia sanitaria

¡Basta de mezquinar recursos y de la política de “sálvese quien pueda”!

Financiamiento efectivo del Estado e impuesto a los ricos para adquirir todo lo que se necesita. Hay camas e infraestructura suficiente en las clínicas privadas, medicinas en las farmacias, capacidad instalada para producir oxígeno y otros implementos y hay que echar mano de ellos, ya. Hay que contratar un pelotón de médicos, enfermeras y asistentes para atender a los enfermos en los hospitales y en sus casas y para establecer un cerco sobre el virus; y brindar protección a los que se encuentran en la primera línea de combate. Hay que utilizar todos los recursos del Estado y de los Privados para ganar esta guerra.

2. Comida y servicios garantizados para quedarse en casa

La inmensa industria de alimentos no puede seguir haciendo negocios mientras el pueblo muere de hambre: debe ser nacionalizada. Hay que orientar la inmensa industria de agroexportación para priorizar la alimentación del pueblo. Hay que pagarle precios justos a los pequeños productores agrarios para que pongan su cuota de esfuerzo. Hay que abastecer de agua, servicios y de productos esenciales a toda la población para que se quede en casa. Hay que expropiar las enormes edificaciones y terrenos para destugurizar, porque la pandemia crece por hacinamiento y falta de higiene. ¡No más hambre! ¡No más hacinamiento! ¡Confinamiento con comida, seguridad y servicios básicos!

Paralización de trabajadores mineros por equipos de bioseguridad

3. Preservar nuestros empleos y salarios

No aceptamos que nos priven de nuestro derecho al trabajo y de nuestros salarios solo para salvar los grandes negocios capitalistas. No aceptamos ser carne de cañón de las empresas que nos obligan a trabajar con el riesgo de enfermar y morir como viene sucediendo, solo para producirles ganancias. Ellos tienen suficientes recursos que han extraído de nuestro trabajo hasta por generaciones para cubrir dichos costos. No aceptamos tampoco que la inmensa ayuda estatal se dirija a salvar a los grandes negocios en lugar de orientarse en ayuda de los millones de micro y pequeños empresarios, artesanos y trabajadores independientes.

4. Fumigar al Estado y respetar las libertades

No aceptamos que funcionarios del Estado roben en plena emergencia con absoluta impunidad; los corruptos deben ser encarcelado y sus bienes confiscados, ya. No aceptamos que mientras se nos condena al hambre o al covid-9 los altos funcionarios del Estado, incluido el Congreso, sigan gozando de sueldos dorados y de numerosos privilegios como contar con clínicas privadas para atenderse: ningún funcionario debe ganar más que un profesor de escuela ni tener privilegios. Basta también de reprimir a los que luchan: libertad de reunión, prensa y organización. Derecho a organización de la mujer trabajadora y combate a la violencia contra ellas y a las minorías.

5. Autoorganización obrera y popular

Nada nos han regalado, todo lo que tenemos lo hemos ganado con luchas. Por eso, en la actual emergencia que vivimos, debemos tomar en nuestras manos nuestros propios destinos y pasar a la acción para luchar.

Hay que organizarnos en cada fábrica en torno a COMITÉS DE LUCHA que encaren la pelea por los derechos, la salud y la vida de los trabajadores.

Hay que organizar COMITÉS BARRIALES para asistir a los enfermos y a los que tienen hambre y también para pelear.

Y poner en pie una ASAMBLEA NACIONAL POPULAR para llevar adelante esta pelea de manera unificada.

La conquista de este Plan Obrero no es fácil. Pero tampoco hay otra salida: las alternativas que nos ofrece el resto de la “izquierda” es ser consejeros de Vizcarra y la CONFIEP. Al contrario. La lucha que este programa propone es que iniciar una lucha franca y abierta por derrotar al gobierno de Vizcarra y la CONFIEP como responsables del genocidio a la que nos conducen, y por poner en pie un nuevo gobierno: un Gobierno de los Trabajadores que garantice poner en práctica las medidas señaladas.

Llamamos a lo mejor de la vanguardia obrera, a los miembros más decididos de la juventud pobre y de la mujer trabajadora, a que juntos pongamos en pie un verdadero partido revolucionario capaz de luchar por esta salida.