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Organicemos la más amplia unidad de los trabajadores y el pueblo para luchar contra el gobierno y su plan

Respecto de la huelga magisterial, es imprescindible un correcto análisis para sacar las lecciones que orienten los nuevos pasos a seguir: principalmente, que hay un problema de dirección con pasivos que no se pueden seguir cargando indefinidamente y que la experiencia de la huelga brinda una oportunidad para avanzar en ese terreno. Un pasivo importante es la burocracia sindical del CEN del Sutep, cuya política conciliadora y desmovilizadora la llevó en forma acomedida a firmar un acuerdo vergonzoso y lesivo para los intereses del magisterio; en los hechos, esta dirección fue desconocida y pasada por alto por las bases, abriendo la posibilidad de una reorganización más profunda en el movimiento sindical magisterial.
La experiencia de la huelga ha forjado la organización de las bases en los Sute regionales, ha generado nuevos dirigentes de vuelo nacional y regional, y el propio Comité de Lucha de las Bases Regionales del Sutep ha jugado un papel indiscutible como dirección de la huelga. Entonces, ningún interés político particular debe interponerse o reemplazar el ejercicio democrático de ese comité, y entre los integrantes de éste y sus respectivas bases, en el proceso de reorganización sindical del SUTEP.
Y, segunda lección (no la última), que el problema de la educación no es un problema solo de los maestros, o que los maestros deban enfrentar aisladamente; y, además, no es el único problema que enfrentan las organizaciones obreras y populares. Ocurre con la salud, con el sector Justicia. Ocurre con los derechos laborales en general, que el gobierno está empecinado en seguir conculcando, al servicio del mismo objetivo que es el plan neoliberal para favorecer al empresariado.
El desafío de la lucha contra la privatización, y por mejoras económicas dignas, enfrenta obstáculos tan grandes y metas tan importantes como derrotar al gobierno de PPK y su plan económico, que exigen una lucha unitaria nacional, sindical y popular.
La huelga de los profesores brindó una extraordinaria oportunidad para eso, y no se concretó, en primer lugar, por el papel de rompehuelgas que asumió el CEN del SUTEP, aunque no se eximen de parte de responsabilidad ciertas posiciones sectarias que pesaron al interior del Comité de Lucha. La dirección de la CGTP, ante la contundencia de la huelga, se reubicó y convocó a una jornada de lucha del 24 de agosto, hecho que a pesar de lo improvisado permitió un nivel de unidad en la lucha con sectores sindicales obreros, lo que, de haberse continuado, podía haber inclinado la balanza a favor de los maestros.
Es urgente que organicemos la más amplia unidad de los trabajadores y el pueblo de cara a las nuevas luchas contra el gobierno y su plan, integrando las plataformas de lucha de maestros, los mineros, los empleados del sector público, de todos los trabajadores amenazados con nuevas reformas antilaborales, de los damnificados del Niño costero olvidados por el gobierno y embaucados con el “plan de reconstrucción con cambios”, y del pueblo en su conjunto, víctima de la traición de gobiernos entreguistas, patronales y corruptos donde se incluye el gobierno PPK.

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