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En pie de lucha en todo el Perú

Con vistas a la Jornada Nacional de Lucha del 19 de Julio, amplios sectores de la clase trabajadora y la juventud ya se encuentran en pie de lucha o anuncian su ingreso a ella, como los maestros del Sutep y la poderosa Federación Minera.

Son las 6 de la tarde del martes 20, y ya los primeros grupos de trabajadores y jóvenes inician su recorrido por las calles de Lima para rechazar el proyecto de Ley Pulpín 2 que, a iniciativa del gobierno, ha puesto en debate y pretende aprobar el Congreso.
Con el pretexto de “promover el empleo juvenil”, el gobierno y la CONFIEP pretenden establecer un nuevo régimen especial para jóvenes, para reemplazarlos por trabajadores antiguos, en lugar de fomentar la inversión pública para promover el empleo. El INEI informa en estos días que, precisamente el último año, se han perdido 150 mil empleos “formales”.
El martes 27, a las 6 de la tarde, la marcha se repite, esta vez reforzado con la fuerte presencia de obreros y obreras de Topy Top, y con la indignación reflejada en los rostros y en las consignas que se agitan, ante lo ocurrido en Las Malvinas, donde 2 jóvenes que trabajaban bajo la total informalidad, tal como ocurre con la mayoría de obreros del país, han muerto calcinados, al quedar encerrados por sus propios patronos en un contenedor usado como almacén.

CAS Nunca Más
La movilización juvenil, en las dos ocasiones, se cruzó con la movilización de los trabajadores CAS del sector Público, quienes hace meses se organizan y luchan reclamando su pase al régimen de la estabilidad laboral de la Ley 276 ó 728.
El CAS es un régimen de contratación permanente, con derechos recortados (15 días de vacaciones, por ejemplo, no reciben aumentos ni pueden presentar pliegos de reclamos, etc.), establecido en el 2008 por el gobierno aprista para el sector Público, como una forma de burlar derechos a los trabajadores del Estado. Bajo este régimen trabajan, aproximadamente, el 40% de los empleados públicos comprendiendo a cerca de 300 mil.
Tal es el absurdo de dicho régimen que, en esa condición, se encuentran hasta los inspectores de la Sunafil, llamados precisamente a fiscalizar y velar por los derechos laborales.
Al ser contratados, los trabajadores CAS pueden ser despedidos cuando les da la gana a las autoridades. Así ocurrió en la Universidad de San Marcos donde 70 de ellos fueron echados a la calle de un momento a otro.
Los CAS de Essalud después de una larga movilización de médicos, enfermeras, técnicos y trabajadores administrativos, lograron que se aprobara la Ley 30555, promulgada el 26 de abril, mediante el cual se autoriza su pase al régimen de la 728. Esta conquista permitió que a 10 mil trabajadores se les reconozca su derecho a la estabilidad laboral. Así, como efecto dominó, los trabajadores CAS de las diversas entidades públicas empezaron a organizarse y movilizarse a nivel nacional, bajo el lema “CAS Nunca Más”.
En un encuentro nacional realizado recientemente, las organizaciones que los agrupan en diversos sectores y de prácticamente todas las regiones del país, constituyeron un Comando Nacional unitario de Lucha Nacional Por CAS Nunca Más, dotándoles de una dirección centralizada y unificada para continuar la pelea por el reconocimiento pleno de sus derechos laborales.

También los maestros del SUTEP
A este panorama de conflictos se sumó el magisterio del Cusco con una huelga indefinida que iniciaron el 15 de junio. La huelga prácticamente ha paralizado la ciudad imperial, con movilizaciones masivas que han tomado el aeropuerto Velasco Astete, la Plaza de Armas, la ciudadela de Sacsayhuaman y frustrado numerosos eventos públicos.
La huelga, en realidad, es el prólogo de una huelga indefinida que iniciarán el 12 de julio los maestros del SUTE de varias regiones del interior: Tacna, Puno, Ayacucho, Cerro de Pasco, Apurímac, Huancavelica, entre otros. Reunidos en una Asamblea Nacional con la presencia de más de 300 delegados, los SUTE de provincias acordaron por unanimidad iniciar la huelga indefinida desde esa fecha, y para esos efectos constituyeron un Comité de Lucha Nacional, presidido por el profesor Joel Castillo Terrones de la región Cajamarca.
Tanto los maestros del Cusco como los llamados SUTE regionales levantan las mismas banderas: acusan la amenaza de despidos masivos bajo la truculenta forma de “evaluaciones”, las que el sector Educación anuncia que se iniciarán desde el 17 de julio con los profesores de educación inicial, que comprenden a cerca de 6 mil docentes. Asimismo, exigen la defensa de la educación pública, en proceso de privatización bajo la forma de APP (Alianza Público Privada) y el desfinanciamiento de los centros educativos, afectando el derecho de los más pobres a una educación gratuita y de calidad.
Reclaman un salario piso de 2 mil soles, el nombramiento de contratados, la reposición de los despedidos y el pago de la deuda de 30% de bonificación por preparación de clases.
El magisterio de provincias, como lo estamos viendo en el Cusco, tiene una gran capacidad de organización y movilización y todo indica que lo pondrán a prueba una vez más desde el próximo 12 de julio, cuando inicien su anunciada huelga.
El mismo CEN del Sutep, que burocráticamente dirige Patria Roja hace más de 40 años y que lo usa para beneficiarse del control de la Derrama Magisterial mientras traiciona a los maestros, se ha visto obligado a convocar a un Paro Nacional el 13 de julio. Su influencia es determinante en las bases magisteriales de la capital. Si la huelga de provincias se extiende y profundiza, es posible que el mismo CEN, como ocurrió en anteriores oportunidades, sea obligado a sumarse a la Huelga Nacional.

Mineros a la huelga desde el 19 de Julio
Esta coyuntura de conflictos sindicales se verá atizada fuertemente por el ingreso del proletariado minero a la huelga indefinida.
Bien sabemos que las huelgas en el sector Público suelen ser masivas y combativas pero las autoridades no le prestan atención porque lo que menos les importa a ellos son los servicios a la población. Sin embargo, otra cosa es una huelga en el sector minero, que es el núcleo central de la economía donde el gran empresariado de acá y de afuera realiza sus grandes ganancias. Por ello el solo anuncio de huelga en este sector suele acaparar la información de los medios de prensa, incluso internacionales, por su repercusión en los precios de los metales y en el comportamiento de las principales Bolsas del mundo.
La Federación Nacional Minera, que agrupa a 110 sindicatos base que representan a 40 mil trabajadores, acordó el inicio de una huelga nacional desde el próximo 19 de julio. Lo hacen planteando detener las reformas laborales que promueve el gobierno.
Estas reformas, como se sabe, van desde la Ley Pulpín antes mencionada, la que busca facilitar los “ceses colectivos” y otra con la que se pretende modificar la Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo y su Reglamento, a fin de desproteger más al trabajador para beneficiar a los empresarios. Este conjunto de medidas que el ministro vende con florido discurso y que esperan ser aprobadas por el Congreso, son además, un adelanto de otras reformas más profundas con las que se busca liberalizar más el llamado “mercado de trabajo”.
Los mineros vienen de realizar una poderosa huelga en el sur y no están lejos de hacer realidad su amenaza de paralizar las grandes minas del país. Su ingreso a la pelea abanderando los derechos laborales, además, es un llamado a sumarse a la pelea al resto de la clase obrera, donde sobran motivos para movilizarse.

Las fábricas con bronca
Las hostilizaciones y abusos en las fábricas están a flor de piel. Se despide bajo cualquier pretexto. Se compran renuncias. Se imponen controles cada vez más severos hasta para ir al baño. Se hostiliza a los dirigentes. Los pliegos no tienen solución y cuando se los resuelve se hace con miserias. En todas partes los empresarios ajustan para que los trabajadores paguen la caída de sus ganancias, acumulando estrés laboral y bronca.
Para peor, la perspectiva no es promisoria. El mismo gobierno reconoce que este año no habrá reactivación económica, por su decisión de no darle un impulso efectivo a la inversión pública y por el sombrío panorama internacional que mantiene deprimido los principales precios de los productos que el país exporta. Así, los empresarios no quitan el ojo de sus planes de ajuste a los trabajadores.
Hay, entonces, motivos suficientes para que al menos los sindicatos más fuertes y activos acompañen la huelga nacional minera.

La Jornada del 19 de Julio
Este es el contexto en el cual se llevará a cabo la Jornada de Lucha convocada por la CGTP para el 19 de julio. La convocatoria no es una casualidad, porque la burocracia nuevamente ve el peligro de que se le escape el control de las luchas. Tampoco la fecha es casual: es un homenaje al Paro Nacional del 19 de Julio de 1977 que acaudilló la clase obrera y que produjo la derrota de la dictadura militar de entonces.
Vista así la coyuntura sindical, la Jornada promete movilizar todas las fuerzas de la clase trabajadora, la juventud y el pueblo pobre, en una acción nacional que puede marcar el inicio de una nueva etapa de luchas apuntando en la perspectiva de la derrota del nefasto gobierno de PPK y su comparsa fujimorista en el Congreso que son los únicos responsables de la situación actual.

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