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Fujimori no debe ser liberado jamás

Está en curso una campaña para que el dictador Alberto Fujimori salga libre de polvo y paja de sus crímenes y sea liberado. Es una campaña reaccionaria que gana apoyo en varios sectores y que demanda una respuesta firme, clara y contundente de las organizaciones obreras y populares, incluso con la movilización.
Sumido en una crisis y con la necesidad de aplicar las medidas antipopulares que la patronal demanda, el gobierno se ha acercado a los brazos del fujimorismo. En una de sus declaraciones PPK dijo “hay que voltear la página” y abrió la posibilidad del indulto a Fujimori. Así, diversos proyectos de Ley circulan en el parlamento para beneficiar al dictador. Sin embargo, la bancada Fujimorista se ha negado a aprobarlos por el costo político que significaría de cara a las próximas elecciones. Por ello su plan es emplazar a PPK para que de su puño y letra le otorgue la libertad al genocida. Esta campaña tiene una amplia cobertura de la prensa patronal, con la que se viene vendiendo la idea que se trata de un “pobre viejito enfermo” que no representa ningún peligro para la democracia”.
Intentaremos aquí describir un poco lo que realmente fue este dictador.

¿Qué aconteció durante la dictadura?
En la década que gobernó Fujimori se condenó a la miseria a millones de trabajadores mediante su plan de privatización de las empresas públicas y los despidos masivos. Asimismo, se asesinó y torturó a dirigentes obreros y populares bajo la acusación de subversivos, a través de grupos paramilitares aplicando lo que se conoce como terrorismo de estado. Fue la década también donde miles de jóvenes vieron desaparecer la posibilidad de estudiar y trabajar en el país y emigraron. Al mismo tempo, se recortaron las libertades como el derecho a formar sindicatos, movilizarse y reunirse. A todo esto se sumó la gigantesca corrupción del régimen.
Fue la juventud y el pueblo quienes, hastiados de todo esto, nos rebelamos y derrocamos a la dictadura con numerosas marchas, la más apoteósica de ellas la Marcha de los 4 Suyos.
Con la caída de la dictadura, recuperamos derechos elementales que los gobiernos “democráticos” que le sucedieron han intentado limitar y recortar. Para la clase obrera la conquista más importante fue poder refundar y, en la mayoría de los casos, fundar sus organismos sindicales, para enfrentarse esta vez a la dictadura patronal consolidada en la década del “chino”.
Acabamos de presenciar dos huelgas en el corazón de la economía del país: los mineros de Cerro Verde y de Southern, el segundo lo hizo luego de 30 años porque gracias a Fujimori la patronal pudo establecer un régimen laboral severo por largos años.

La campaña por la liberación del dictador Fujimori representa una amenaza para los trabajadores
La campaña por la liberación del dictador tiene la cobertura de toda la gran prensa y cuenta con el apoyo de toda la patronal. Asimismo las posiciones divididas y tibias de la izquierda reformista (Frente Amplio) obran a su favor.
Incluso se ve favorecido por el mismo Movadef que hace campaña por la “Amnistía General” de sus presos y de Fujimori.
Esta campaña es una amenaza para las movilizaciones obreras y populares que en la actualidad se desarrollan contra el gobierno.
La amenaza es la siguiente: que para preservar los bolsillos de los empresarios vale todo. Vale condenarnos a la miseria, cobrando más peajes, brindando una pésima educación y salud, privatizando más la economía. Vale aplicar reformas antilaborales. Vale vender el país a las transnacionales y coimear a los gobiernos de turno. Vale lucrar con los damnificados. Y, para garantizar ese perverso plan, vale torturar y asesinar a los dirigentes obreros y populares. Ese es el mensaje reaccionario implícito tras la campaña por la libertad del dictador.

Movilización por castigo y reparación
La movilización de la clase obrera junto a la juventud se impone para enfrentar la pretensión de liberar al dictador y para nunca jamás más pise la calle. También para junto a él Alan García, Ollanta Humala y todos los que también cometieron terrorismo de Estado, sean enjuiciados y vayan a la cárcel.
Al banquillo de los acusados también deben ir los empresarios que promovieron y financiaron a la dictadura. A ellos debemos confiscarle sus bienes, aplicarles multas o puniciones financieras que ayuden a crear un fondo de indemnizaciones para todos aquellos que fueron torturados y acribillados y a quienes sus familias aun lloran.
También debemos responder a esta campaña reaccionaria demandando la derogatoria de las leyes que dictó Fujimori, entre ellas su Constitución de 1993, con las que aún se mantienen el cercenamiento de derechos y libertades.

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