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Coordinar y centralizar las luchas hacia el paro nacional

Después de una tregua durante los desastres provocados por el Niño costero, el gobierno PPK regresa a su realidad, una realidad que él mismo contribuyó a crear al mantener la política de austeridad fiscal y de rienda suelta a los abusos empresariales contra los trabajadores. Tiene al frente el descontento de numerosas poblaciones afectadas por los desastres y que siguen sin recibir suficiente atención de urgencias, y hoy las consecuencias las padece la población de toda una región con la propagación de epidemias con víctimas mortales.
Las empresas disponen con la más absoluta arbitrariedad, recortes de derechos laborales, despidos y atropellos a la libertad sindical. Qué otra cosa puede esperarse de un gobierno que, con el pretexto de “destrabar” la economía y reactivar la producción, demuestra una total entrega a la voracidad de los empresarios, firmando contratos o adendas como la del aeropuerto de Chinchero, que ante el escándalo no pudo mantener, provocando la renuncia de su principal ministro sin necesidad de una censura de la oposición en el Congreso.
A eso sumemos la falta de mayores resultados concretos en la lucha contra la corrupción: los principales corruptos siguen sueltos y no hay indicios de que dejen de estarlo, causando la indignación popular. En menos de diez meses el gobierno PPK ya muestra el mismo desgaste que un gobierno al término de su periodo; no ante críticos del Congreso sino ante la población nacional que ya está harta de más de lo mismo. Los críticos del Congreso sostienen el régimen por sus propias estrategias políticas; pero votan a favor de las principales herramientas de gobierno.
A medida que se va profundizando la desaceleración económica, aumentan los efectos para los trabajadores y el pueblo, con un aumento del desempleo, abusos patronales, despidos, un nuevo crecimiento de los niveles de pobreza, y, para colmo, nuevos decretos anti-laborales. La solución a las demandas populares pasa por la coordinación y centralización de las luchas, forjando desde las bases el paro nacional y la huelga general, teniendo como objetivo la derrota política del gobierno y su plan económico.
Asimismo, frente a las diferentes opciones políticas de los explotadores con el mismo plan neoliberal, la clase obrera necesita impulsar una política de independencia de clase, en torno a un plan obrero y popular para la desaceleración económica, un verdadero plan para atender a los damnificados, y para llevar a los corruptos a la cárcel.

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