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Pacto político PPK-fujimorismo contra los trabajadores y el pueblo

El Congreso votó por amplia mayoría, y en aires de unidad nacional, el denominado "Plan de Reconstrucción con cambios", el cual no asegura una solución real al drama de los damnificados, y puede ser interpretado más bien como el sello de un pacto político entre el gobierno PPK, la patronal y sus partidos en el Congreso,

con el cual buscan 1) servir al capital con negocios de una reconstrucción que no priorizará a los más pobres, 2) conseguir la impunidad de los corruptos, 3) sostener a un gobierno que aceleradamente gana descrédito popular, y, 4) descargar nuevas medidas contra los trabajadores.
El gobierno hizo aprobar su proyecto de Plan de Reconstrucción de los efectos del Niño costero, con el apoyo casi unánime del Congreso, principalmente del fujimorismo que, fiel a su estrategia electoral 2021, apellidó al Plan de Reconstrucción: “Con cambios”, y de inmediato fue presentado al público como un gran acontecimiento de unidad nacional. Todos deberíamos estar entusiasmados si se tratara de un verdadero plan de reconstrucción que solucione el drama de los damnificados y poblaciones afectadas, pero desgraciadamente eso no es verdad.
PPK, los ministros y congresistas brindan por su éxito, de espaldas a una realidad que sigue golpeando a miles de familias que, a pesar del tiempo transcurrido, no reciben ni siquiera una suficiente ayuda de emergencia en necesidades tan básicas como agua, víveres refugio, abrigo y medicinas, y tampoco la limpieza de aniegos, lodo y piedras en medio de los cuales vienen proliferando plagas y propagándose enfermedades como el dengue.
Es necesario recordar, que los desastres afectaron a más de un millón de personas según datos oficiales, con 145 mil considerados damnificados, más de 205 mil viviendas afectadas, que involucra a igual número de familias, y 107 fallecidos. En nuestra edición anterior remarcamos la urgencia de enfrentar los distintos aspectos de la tragedia: ayuda en medios de subsistencia; limpieza, y refugios; prevención frente a plagas; atención médica a gran escala; urgente reconstrucción de viviendas y red vial. Ha transcurrido mucho tiempo y sigue habiendo una repudiable indolencia del gobierno, que no toma las medidas en la magnitud que la emergencia amerita, como impuestos a las empresas más enriquecidas, por no tocar los intereses del empresariado.
En ese contexto se lanza este plan de reconstrucción, donde la priorización de las obras depende exclusivamente a la voluntad del gobierno y los empresarios. Obras por impuestos, obras por terrenos y asociaciones público privadas (del mismo tipo que tiene Odebrecht) se harán en la medida que justifiquen una jugosa ganancia. Todo lo contrario de lo que se necesita, que es un urgente plan de reconstrucción con criterio social, que priorice a las poblaciones más afectadas (véase artículo en esta edición).

El precio del plan
Eso no es todo. Lo que destaca en la base de la votación del “Plan de reconstrucción con cambios”, es un acuerdo político que involucra objetivos realmente repudiables como la impunidad frente al escándalo de la corrupción vinculada a Odebrecht, donde los principales corruptos todavía no están en la cárcel, y hasta la posible liberación del reo Alberto Fujimori. El gobierno, amenazado por la protesta popular ante la demora de soluciones efectivas, ha demostrado estar dispuesto a todo por el respaldo del fujimorismo. PPK lo llama “voltear la página”. Y ese respaldo tiene un fin que es seguir sirviendo al plan neoliberal, esta vez con nuevas medidas antilaborales o políticas de desregulación laboral (véase artículo en esta edición).
Como ya lo hemos explicado en artículos anteriores, la principal traba para la lucha contra la corrupción y por una verdadera reconstrucción, es el gobierno patronal de PPK. Urge organizar una respuesta que involucre a las poblaciones afectadas por los desastres, las organizaciones de los trabajadores y la juventud, en torno a un plan obrero y popular, por una verdadera reconstrucción al servicio de los más necesitados, con participación y control a cargo de éstos mismos, y también por el castigo y cárcel a los gobernantes corruptos. Finalmente, esto no será una realidad si es que como clase trabajadora y pueblo pobre no nos organizamos para hacer exigir la solución de estos problemas.

Contra la liberación del ex dictador Alberto Fujimori
En el marco del pacto político entre el gobierno y los principales partidos patronales, principalmente el fujimorismo que tiene mayoría absoluta en el Congreso, y el llamado de PPK a “voltear la página”, se aprecia una campaña mediática que busca hacer digerible por la población, la idea de una posible liberación del ex dictador Alberto Fujimori. No podemos olvidar que Fujimori se encuentra encarcelado por tener sentencias por delitos de corrupción, peculado, autor mediato de homicidio calificado con alevosía, lesiones graves y secuestro agravado, en las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, y otros secuestros.
Que exista un partido que reivindique su nombre y hasta tenga la máxima representación en el Congreso, solo se explica por la bancarrota de la democracia burguesa que no demostró ser superior que la lacra de la dictadura, y ahora casi todos los gobiernos burgueses “democráticos” están involucrados en delitos de mega corrupción y deberían estar presos, como el ex dictador.
Una posible liberación de Fujimori, sea por indulto, o por ley general como el proyecto que circula en el Congreso, sería un triunfo de la impunidad de élite política que los trabajadores y el pueblo debemos rechazar en las calles.

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