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Ejemplar huelga obrera en Southern

Tres mil obreros del complejo minero de Southern que comprende las minas de Cuajone y Toquepala y la Refinería de Ilo, realizaron una huelga indefinida de 12 días, logrando hacer respetar su derecho a huelga y derrotando las amenazas de despido de la patronal.
El sábado 22 una asamblea de trabajadores realizada en Ilo atravesada por cierta confusión, aprobaba el acta suscrita por
sus dirigentes y acordaba levantar la huelga. Desde algunos sectores se expresaba descontento porque no se había resuelto ninguno de los puntos que habían motivado el conflicto, pero en los más se respiraba tranquilidad porque se había disipado la amenaza de los despidos. Y es que se trata de Southern.
Sus credenciales recientes son los hechos de sangre que ha dejado en Tía María, en su intento por imponer un nuevo proyecto minero contra la voluntad de la población del lugar. En su interior su historia es de una tiranía que en los últimos veinte años no necesitó sacar las garras porque los trabajadores fueron sumidos en la pasividad entre la firma de un “acuerdo de paz laboral” y la recepción de dádivas que caían de la mesa patronal por los altos precios del cobre.

Southern es Southern
En los años 70, el sindicato de Cuajone, por ejemplo, se tuvo que fundar enfrentando la represión y con el apoyo del pueblo y de los diputados de la Asamblea Constituyente Ricardo Napurí y Magda Benavides. Después el sindicato tuvo que sufrir la persecución y razzia de sus dirigentes y activistas. A fines de los años 80 Cuajone hizo parte de la huelga minera y luego de que ella fuera derrotada, sufrió otra ola de despidos, hasta prácticamente acabar con una generación de luchadores y casi desaparecer todo hilo de continuidad con ese pasado glorioso.
Después de años de retroceso y hastiados de los abusos, los trabajadores de las tres áreas dieron un nuevo paso cuando recientemente decidieron unificar sus sindicatos. Y sobre todo cuando en la negociación de su último pliego, el sindicato unitario no aceptó renovar la cláusula de “paz laboral” que los ataba de pies y manos a los designios de la patronal.

La huelga
La huelga es producto de una acumulación de muchas broncas, como relata el dirigente Máximo Apaza en la nota adjunta. La voluntad de lucha expresada en el acuerdo de huelga se manifestó desde el primer día, cuando en forma masiva y organizada los trabajadores de las tres áreas se movilizaron desde sus bases y se concentraron en Ilo donde marcharon a diario y sin cansancio con apoyo de la población del lugar.
Las esposas de los trabajadores, retomando sus viejas tradiciones y organizadas en sus Comités de Damas, hicieron parte activa de la lucha, mostrando también su potencial y siendo un ejemplo para todos. Esta misma fortaleza hizo que el otro sindicato en minoría con presencia en Toquepala, se sumara haciendo casi total la paralización.
Dado que la empresa es una de las mayores productoras de cobre del mundo, la huelga tuvo repercusión inmediata, incluso por realizarse después de la huelga de Cerro Verde (Arequipa) y de Minera La Escondida (Chile), despertando la solidaridad que llegó desde los cuatro lados del mundo (ver recuadro).

Política de la patronal y del gobierno
Cumpliendo su papel como administrador del Estado de los empresarios, el gobierno declaró ilegal la huelga. Apoyándose en esta “ilegalidad” la empresa repartió a discreción cartas de pre-despido, mientras por otro lado conminaba a reincorporarse a sus labores a otro sector de trabajadores ubicados a su criterio como “puestos de emergencia”. Esto, mientras en la mesa de negociaciones no ofrecía nada.
Era claro hasta para un ciego que el gobierno y la patronal, jugaban en pared, buscaban infligir una derrota a los trabajadores, impidiendo así que se pusiera en pie un bastón de lucha de la clase obrera. Con ese fin los medios jugaron su rol mostrando al servicio de quienes están: una cortina de silencio cayó sobre la huelga, nada menos que sobre la más importante de los últimos años.
Sin embargo la amplia solidaridad en el sur donde Southern tiene una imagen impopular, hizo retroceder un paso al gobierno, que además es débil. El ministerio primero reprobó las cartas de pre-despido de la empresa y después forzó a una salida mediatizada del conflicto.
La opción de continuar la huelga radicalizándola pero aislada era una opción muy difícil y peligrosa. Es muy lamentable que la CGTP y la Federación Minera en lugar de limitarse a emitir pronunciamientos no hayan puesto en movimiento todas las fuerzas de la clase obrera para inclinar la balanza en favor de la huelga, contrapesando así el apoyo del gobierno, de la Sociedad de Minería, el empresariado y sus medios a Southern.

Lecciones
Así las cosas la huelga debe considerarse un relativo éxito. No puede ser juzgado desde el punto de vista de las reivindicaciones planteadas sino de las condiciones que tuvo que enfrentar. La huelga enfrentó el desconocimiento del derecho de huelga de la autoridad de Trabajo y los planes de la empresa para infligirle una derrota aplicando despidos masivos, y se impuso ante ellos.
Desde este punto de vista estamos ante un triunfo relativo que ha permitido foguear a los trabajadores, consolidar su unidad y crear mejores condiciones para futuras luchas.

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