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¿Quién se mete con tus hijos?

Por Víctor Montes La marcha del 4 de marzo contra el nuevo Currículo Nacional, convocada por el colectivo de organizaciones evangélicas #conmishijosnotemetas ha puesto de manifiesto el poder de movilización de dichas organizaciones, apoyadas desde el congreso por el fujimorismo y congresistas de distintas bancadas.

Acusando el golpe de inmediato, el gobierno ha introducido cambios en algunas definiciones del Currículo, así como un glosario de términos que pretende tranquilizar a sus detractores. Sin embargo, como suele pasar en estos casos, lo único que ha conseguido con esto es envalentonar a los enemigos del Currículo que ahora van en busca de más.

Una marcha reaccionaria
La movilización, multitudinaria, fue azuzada por medio de sermonesde odio y temor desde las iglesias “cristianas”. Lo propio hizo el cardenal Cipriani. Si bien la Iglesia Católica no hace parte del colectivo #CONMISHIJOSNOTEMETAS, hace parte de la cruzada contra la llamada “ideología de género”. Cipriani en su programa radial aseguró que incorporar la “ideología de género” en el Currículo Nacional era equivalente a dar de comer caca a los hijos de las personas.
Los efectos de esta política, que se materializó en la movilización del 4 de marzo, no se han hecho esperar. No sólo el gobierno introdujo un conjunto de modificaciones de forma en el Currículo a fin de suavizar el lenguaje del mismo y hacerlo “digerible” para las iglesias.
Ya el 2 de marzo, a días de la movilización, los congresistas de Acción Popular (AP) presentaron un proyecto de Ley denominado “para defender la integridad de la niñez peruana y el derecho de los padres a participar en el proceso educativo de sus hijos”, en el que plantean que la aprobación de los currículos educativos, así como de los materiales de educación sexual sean aprobados por los padres de familia antes de su implementación.
Y más recientemente, el 16 de marzo, el congresista fujimorista Héctor Becerril ha presentado un nuevo proyecto de ley que modifica la Ley General de Educación (Ley 28044), con la finalidad de excluir del Currículo Educativo Nacional de Educación Básica toda mención al enfoque de igualdad de género.
Con esto ha caído por tierra la política conciliadora de PPK y compañía frente a las iglesias y sus operadores políticos. Ellos vienen por más.

¿Quién gana con la marcha del 4?
Es evidente que tras la movilización y las iglesias movilizadas, se levantan los apetitos políticos de sectores ultraconservadores que buscan capitalizar políticamente los acontecimientos.
Fuerza Popular de los Fujimori, el partido de la dictadura, es la cabeza visible de esta campaña. Buena parte de la bancada fujimorista estuvo en la marcha, pero no tuvieron todas consigo. Los oradores del mitin final en Plaza San Martín no pararon de fustigar a Keiko por haber “permitido” que pase el Currículo, mostrando que los organizadores tienen también un juego propio.
Hay que recordar que los sectores evangélicos ya tuvieron un representante en el Congreso, el pastor Humberto Lay, y por tanto un partido que encarnaba esa misma visión retrógrada y machista de la sociedad. ¿Podemos estar frente al nacimiento de un nuevo partido religioso y ultraconservador en el Perú? Solo el tiempo lo dirá.
Pero de ser así, su primera demostración de fuerza los deja en una posición expectante, frente a un gobierno débil, que fácilmente puede seguir cediendo ante sus demandas.
¿Hay que defender el enfoque de igualdad de género?
Sí, hay que defenderlo. Como adelanté en la edición anterior, el enfoque de igualdad de género, dispone que todas las personas, habiendo nacido hombres o mujeres, deben tener las mismas oportunidades y reconocimientos en la escuela, sin ser discriminados por su sexo o por su identidad de género.
Negar este enfoque equivaldría, por ejemplo, a legalizar que en la escuela sólo se les den las tareas de limpieza y ambientación de las aulas a las niñas, mientras que los deportes sean reservados para los niños. O, desde el punto de vista académico, a actuar bajo la premisa que las mujeres son menos capaces que los hombres, sobre todo en las matemáticas y ciencias, razón por la cual es mejor no exigirles, o ser condescendientes con ellas. También abriría las puertas a minimizar las opiniones femeninas pues se considera que ellas son más “inestables” y “emocionales”, por tanto menos racionales.
Esto para no adelantar que validaría la discriminación y el acoso escolar contra los chicos y chicas que pongan en evidencia su homosexualidad.
Desde estas páginas somos contrarios a la reforma educativa del gobierno, que tiene un carácter privatista. Sin embargo esto no nos impide defender los derechos democráticos consagrados por dicha reforma de los ataques de las iglesias y organizaciones políticas reaccionarias como el fujimorismo.

Educación laica, científica, pública y gratuita
Los derechos de las personas no tienen carácter plebiscitario. Es decir, no se pueden someter a votación de mayorías y minorías. El derecho a no ser discriminado o discriminada por razones de raza, sexo, credo u opinión está consagrado por la Constitución como parte de los derechos fundamentales de cada persona.
Esto quiere decir que, por un lado, la fe y las iglesias no pueden ni deben tener injerencia en las decisiones del Estado. Y por otra parte, que la fe se encuentra en el terreno privado e individual de cada persona, razón por la cual justamente el Estado no puede valerse de la visión de una sola religión o corriente religiosa para imponer medidas al resto de la población.
Llevado a su última consecuencia, esto implica que la educación religiosa, o más precisamente, de la visión de una sola religión –la católica– salga del currículo escolar, respetando justamente que la formación de la fe pertenece a la vida personal y familiar.
Solo separando estos elementos, es decir, garantizando el carácter laico de la educación, dejando la visión religiosa a la esfera personal, podemos garantizar una educación científica y respetuosa de los derechos de las personas. Educación que, además, debe asegurar su carácter público y gratuito para garantizar también, el derecho elemental de toda la población a educarse.

Homofobia visceral
“Pueblo peruano, ponte de pie, salgan a las calles y demuestren que esta cochinada llamada ideología de género no es parte de nuestro amado Perú. Saquen a esta gente podrida que quiere destruir la niñez y el futuro del Perú”. Los concurrentes del templo alzan los brazos, cierran los ojos y claman “¡Gloria a Dios!”, “¡Alabado sea el Señor!” al escuchar las palabras de su pastor Rodolfo Gonzales Cruz, líder del Movimiento Misionero Mundial (MMM) en el Perú.
El acto se realiza en una de las iglesias evangélicas más influyentes del país ubicada en la Cdra. 17 de la Av. 28 de Julio, en La Victoria. Durante las dos horas que dura el culto, el pastor Gonzales Cruz, de origen cubano, muestra un discurso cargado de odio e intolerancia hacia la comunidad LGTB y menciona que los homosexuales deben morir al igual que los adúlteros, corruptos y ateos porque no son obra de Dios.
“Si encuentran dos mujeres teniendo sexo maten a las dos, y si encuentran a una mujer teniendo sexo con un animal mátenla a ella y maten al animal, sea un perro o cualquier otro animal, en el nombre de Jesús. Hay poder en Jesús y en la sangre de Cristo”, condenó.
Luego calificó de “obra satánica” al nuevo currículo escolar del Ministerio de Educación (Minedu) por contener una supuesta ideología de género. Y mencionó que en un futuro en el Perú, al igual que en otros países desarrollados, no existirán hombres y mujeres sino homosexuales, bisexuales, transexuales y lesbianas. Avizoró además la destrucción del matrimonio y de la familia con la introducción de la ideología de género en las escuelas. En ningún momento del extenso culto el pastor dio muestras de respeto y tolerancia a las diferencias. Más bien se refirió a los homosexuales como gente ‘podrida’, ‘corrompida’ e ‘infeliz’ y que están condenados a muerte. Todo esto delante de varios niños.

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