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Desastre es producto de falta de prevención de gobiernos patronales

Todavía no se acaban los efectos de la mega-corrupción Odebrecht, que involucra las cabezas de los últimos cinco gobiernos incluido el actual, y encima nos caen las consecuencias de una criminal falta de prevención ante lluvias y huaicos. El interés nacional y popular ha sido dejado de lado, ya sabemos por qué razones;

los gobiernos y sus tecnócratas han estado rindiendo culto a las cifras macroeconómicas al gusto de los banqueros, cuando no cobrando coimas por priorizar proyectos para enriquecerse tramposamente.
Van 91 muertos, más de 120 mil damnificados, 750 mil pobladores afectados y más de 164 mil viviendas dañadas en todo el país. Ciudades capitales de importantes departamentos se encuentran bajo el agua. En la propia Capital de la República hay importantes avenidas en esa condición.
El nivel de vulnerabilidad del país a las lluvias corresponde a un pueblo primitivo o prehistórico, y devela vergonzosamente la farsa de que el Perú estaba al nivel del club de los países desarrollados, un cuento más para vender las falsas bondades del neoliberalismo. Ecuador, un país con una realidad económica más modesta que la del Perú, no muestra el mismo nivel de daños ni mucho menos.
Y lo peor no ha pasado. Es importante y urgente llamar a atención los diferentes aspectos de la tragedia:

1. La ayuda en medios de subsistencia no llega en la proporción de las necesidades, y recae más en el pueblo solidario, que pone sus donaciones y su trabajo de brigadistas, que en el gobierno y las empresas. Solo en agua para beber la necesidad está sobre las 250 toneladas cada día que pasa (solo para proveer dos litros a cada damnificado).
2. No hay apoyo suficiente de equipos de bombeo, movimiento de tierras, rehabilitación de carreteras, ni dotación de refugios. Nadie se explica qué se espera para dotar de estos equipos.
3. En esas condiciones lo que viene puede ser mucho peor: exposición a plagas, que ya se manifiestan, y su consecuencia en epidemias.
4. Hay necesidad de atención médica a gran escala, para atender enfermedades gastrointestinales, respiratorias, dérmicas. Urge también atención psicológica y asistencia social.
5. Se han perdido muchas viviendas, y se requiere un amplio plan de reconstrucción.
6. Muchos cultivos de pequeños y medianos agricultores han sido destruidos por crecidas de ríos y huaicos, y hoy enfrentan deudas por créditos bancarios y multas abusivas.
7. La tendencia es de abandono de las poblaciones afectadas a su suerte, tal como ocurrió el 2007 tras el terremoto en el sur, solo que hoy se trata de departamentos enteros que concentran una cifra de afectados que se acerca al millón de personas.

Unidad del pueblo, oportunismo de los gobernantes
La tragedia, como era de esperarse, ha conmovido y movilizado a un gran sector de la población, con numerosas y variadas muestras de solidaridad, con donaciones de agua, víveres, medicinas, ropa, y en muchos casos hasta materiales.
Además, donación en tiempo de trabajo, formando brigadas de socorro y ayuda, participando en la logística de la distribución, etc. Es consenso popular poner la ayuda a los damnificados por encima de todo, y dejar de lado el oportunismo y la politiquería.
Justamente hoy de lo que se trata es asegurar la solución efectiva al drama de los damnificados; de lo que se trata es estar vigilantes de que éstos se conviertan en una prioridad, pues en este país los gobiernos han ido en sentido contrario.
El Congreso y el gobierno, se cuelgan del anhelo de unidad, pero sus acciones son solo para la foto. Se ha visto a ministros de Estado salir corriendo cuando se encuentran con pueblos ávidos de agua y víveres, mientras otros funcionarios chapoteaban en piscinas de lujo. El gobierno sigue enfocado en los negocios capitalistas, no en los damnificados.
Su mayor esfuerzo está en aprobar decretos antilaborales, es decir en extraer más de los trabajadores justo cuando más necesitan, y menos de los empresarios que son los que más tienen.
Del descontento a la movilización
La indignación y el descontento contra el sistema político en general, y contra la inoperancia del gobierno en particular, se ha incrementado a la par que crece el impacto y el abandono de los damnificados.
Desgraciadamente, los efectos en la economía producto de la corrupción y los huaicos, que aún falta cuantificar, ya comienzan a producir otro tipo de damnificados en el pueblo que claman atención.
Hoy más que nunca, frente al poder de la banca y la coima, las masas trabajadoras necesitan articular su unidad para imponer un verdadero plan de atención frente al desastre. Lamentablemente sus direcciones gremiales y políticas van por otro camino, con su política de alianzas con partidos patronales, producto de lo cual hoy se ven arrastradas en todos sus males, la corrupción y el fracaso de los últimos gobiernos, y ahora pretenden reubicarse con estrategias electoralistas, de espaldas a las luchas obreras y populares.
Por esa razón, la marcha contra la corrupción del 16 de febrero, fue una oportunidad desperdiciada para iniciar una gran lucha contra el verdadero escudo de la corrupción que es el gobierno PPK; y es lo mismo que hoy frena la lucha contra el gobierno por una verdadera solución para los damnificados, la reconstrucción, y un plan de prevención a la altura de la gravedad de los desastres.
Mientras tanto los sectores reaccionarios avanzan en su proyecto de profundizar el plan neoliberal, partiendo por respaldar la sostenibilidad del gobierno actual, sin abandonar sus proyectos individuales.
El fujimorismo, junto con otras fuerzas reaccionarias ligadas a varias iglesias, ha conseguido imponer un movimiento nacional que ataca un derecho democrático elemental como la igualdad de género.
Y ahora impulsa una campaña descaradamente proselitista, utilizando los recursos del Congreso. En plena crisis, para el fujimorismo los damnificados no son la prioridad, ellos buscan elevar su techo electoral de 30% con miras al 2021. Los empresarios, hoy con Roque Benavides al mando de la CONFIEP, participan también de un proyecto político de cara al 2021.

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