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Contra el poder de la banca y la coima

Movilización por un verdadero plan de atención a los damnificados y a las demandas obreras y populares

La criminal inoperancia de los gobiernos neoliberales, de los cuales PPK es continuación, han dejado al país en la completa vulnerabilidad ante el nuevo periodo de lluvias torrenciales, de esas que golpean, con una frecuencia ya conocida, distintos territorios del país, principalmente la costa.
Denunciamos la sistemática falta de prevención por parte de los gobiernos de turno, incluso del actual hasta en las más elementales obras de mitigación (limpieza de cauces, dragado de ríos, reforzamiento de riberas de ríos, reforzamiento de muros de contención, puentes, alcantarillado, etc.), y la muestra de una total falta de voluntad política, ante la tragedia, para poner en alta prioridad la solución a los graves y urgentes problemas de nuestros hermanos damnificados.
Esa falta de voluntad está vinculada al afán general de cerrar los ojos ante las necesidades del pueblo, a fin de evitar que una solución sea financiada por la caja fiscal, y para no tocar, con posibles impuestos, los intereses de todas esas grandes empresas que se enriquecieron con la bonanza económica. Se evade el problema y se espera el momento para trasladar el financiamiento a los propios afectados y al pueblo en su conjunto.
Hagamos algo por impedir que otra vez los damnificados sean convertidos, con el paso del tiempo, a la condición de invisibles, como pasó con los damnificados del 2007 en el sur.
Una verdadera solución para los damnificados debe atender todos y cada uno de los aspectos de la tragedia (véase artículo en la página anterior) esto es:

1) el urgente apoyo en agua, víveres, ropa, refugio;

2) apoyo con equipos para secar y limpiar las zonas afectadas;

3) control de plagas;

4) atención médica y prevención de epidemias;

5) reconstrucción;

6) apoyo a los pequeños agricultores con condonación de créditos bancarios;

7) un verdadero plan de obras de prevención.

Priorizar esta solución es financiarla, con recursos del Estado, y con nuevas contribuciones de emergencia que paguen las empresas y los ricos. Pero el gobierno no lo va a hacer, su fidelidad al plan le impide tocar los intereses de los que más tienen. Por eso, la movilización unitaria obrera y popular es importante, para derrotar la austeridad capitalista que el gobierno defiende.
La banca y la coima no deben seguir imponiendo la agenda pública en el país.
Los trabajadores, la juventud y el pueblo debemos movilizarnos para imponer este verdadero plan de asistencia y reconstrucción. Las direcciones gremiales deben ponerse a la cabeza de esta movilización, y abandonar las mesas de conciliación como el Acuerdo Nacional y el Consejo Nacional del Trabajo.

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