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Pongamos en pie una alternativa de la clase trabajadora

Es inevitable que en las actuales circunstancias crezca en amplios sectores obreros y populares la desconfianza y el escepticismo. Pero hay un detalle importante. Hoy podemos explicarnos lo que ocurre.

Nunca como hoy se ha hecho tan evidente a los ojos de cualquier trabajador la podredumbre de los de arriba, de su gobierno, su estado, políticos y empresarios. Nunca la palabra de todos ellos se devaluó tanto. Nunca en nuestra historia el estado y el sistema capitalistas construidos con la idea de que son eternos y naturales, se han mostrado desnudos tal como son: maquinarias de explotación, robo, injusticia y oprobio para las mayorías trabajadoras. Sobre esta comprensión podemos y debemos ponernos en movimiento y construir nuestro propio destino.

Primero: no habrá justicia sino luchamos
Primero y ante todo decimos que no habrá justicia con este gobierno y el Estado de empresarios. Solo algunos serán llevados a la cárcel y otros pagarán algo de lo que robaron, para la foto de primera plana de los diarios, y luego todo seguirá como antes.
Lograr justicia depende, como siempre, de la lucha obrera y popular, de la movilización masiva de la población, depende de que el pueblo pobre y trabajador, y su juventud, tomen en sus manos la lucha contra los corruptos y corruptores. Así como derrotamos en las calles a la dictadura de Fujimori y llevamos a la cárcel a él y sus secuaces, así lograremos también que se investigue a fondo y se castigue a los culpables. Así como en Puente de Piedra el pueblo en pie de lucha derrotó el peaje, así derrotaremos el abuso.

Segundo: necesitamos un programa y un partido
Para desatar esta movilización necesitamos un claro programa que responda al conjunto de los problemas que nos aquejan y atienda las apremiantes necesidades de las mayorías oprimidas y explotadas. Porque la megacorrupción solo es parte de una crisis mayor del modelo capitalismo que cada día nos llevará a una ruina mayor. Así ocurrió en los años 90 cuando cientos de miles de trabajadores fueron arrojados a la calle y se barrió con las empresas públicas, entre otras calamidades que hoy sufrimos.
Necesitamos un programa que movilice a los trabajadores, jóvenes y pobres en torno de una alternativa que vaya a la raíz de los problemas y nos señale un camino. Por eso proponemos las siguientes ideas como punto de partida:
1. Cárcel para todos los corruptos y corruptores. Cárcel para Toledo, Humala, García, Castañeda y todos sus operadores. Cárcel para los empresarios de Odebrecht, OAS, Camargo Correa y de sus colaboradores de Graña y Montero y otras empresas. Confiscación de bienes, expropiación sin pago de sus empresas y cancelación de las concesiones entregadas.
2. Que se vayan todos. El Congreso y el gobierno no nos representan. Fuera PPK. Nuevas elecciones con nuevas reglas sin aporte de empresarios y con derechos democráticos para todos.
3. Que la crisis la paguen los ricos. No al modelo económico capitalista y de libre mercado que nos lleva a la ruina. No pagar la deuda externa. No más remesa de utilidades a las matrices de las empresas. No más saqueo del país por las mineras y transnacionales. Plan de obras públicas y presupuesto para educación, salud y servicios sociales.
4. Por un plan de lucha unificado de las organizaciones sindicales y populares, hacia el Paro y Huelga Nacional de Todo el Pueblo.
5. Por un Gobierno de los Trabajadores, sin patrones, que haga realidad este programa. Construyamos nuestros organismos autónomos y para la lucha en cada base, hasta la Asamblea Nacional Popular.
6. Construyamos un partido de los trabajadores que luche por este programa, una herramienta política propia, auténtica, independiente de los patrones y de su dinero, y para la lucha, no para el arribismo electoral.

¡Paso a la mujer trabajadora! ¡Paso a la juventud!
Hay que llevar este programa a las asambleas de bases para que los trabajadores se apropien de él y sobre esa base construyan sus organismos para la lucha. Hay que confrontarlo con el programa de los reformistas para desnudar su absoluta falsedad y su demagogia. Hay que dar paso a la mujer trabajadora y a los jóvenes en la construcción de todos los organismos de base. Y hay que construir el partido revolucionario, el PST, el instrumento político para la lucha diaria y para la lucha final por el poder.

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