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Como en Puente Piedra

Los obreros y el pueblo pobre están indignados ante los escándalos de corrupción en los que aparecen desde altos líderes políticos, empresarios y hasta el mismo presidente PPK.

Los obreros y el pueblo pobre sufren hastío e indignación ante los escándalos de corrupción que se multiplican por arriba y en la que aparecen comprometidos desde altos líderes políticos, empresarios y hasta el mismo presidente PPK con apenas seis meses en el gobierno.Apoyados en las reformas privatistas y el crecimiento económico de los últimos 20 años, los políticos burgueses nos repitieron hasta el cansancio el cuento de que el Perú progresaba y que como un portaviones iba directo a integrarse al primer mundo; cuento que de alguna forma caló, especialmente de la clase media que vio mejorar sus condiciones de vida durante este tiempo. Pero la realidad que vimos todos esos años, desde abajo, fue que las empresas crecían y multiplicaban sus ganancias mientras los pueblos del interior sufrían invasión de sus tierras por las mineras, los obreros explotación, despotismo y abuso empresarial, y un gigantesco saqueo de nuestros recursos naturales.
Por eso hubo muchas luchas. Y también hubo esperanza de cambios por la vía electoral que llevó a amplios sectores a apoyar la oferta de varios candidatos ubicados en el llamado espacio antisistema.
Con los actuales escándalos el pueblo trabajador puede descubrir dos cosas. Primero, que esa gran riqueza empresarial que crecía y se multiplicaba, no sólo era producto del trabajo mal pagado y mal tratado, sino también del robo descarado del país. Los gigantes Odebrecht y Graña y Montero, cabezas de un grueso sector empresarial beneficiado con concesiones y obras sobrevaloradas por varios cientos de millones, emergieron en ese periodo. Segundo, que los políticos “antisistema” que el pueblo eligió lleno de esperanza (Toledo, Humala), además de traicionar sus promesas y volverse serviles con la clase empresarial, recibieron cuantiosos millones de empresarios a quienes ellos regalaron el país.
La paradoja de todo esto es que ahora ciertos periodistas, tecnócratas y otros tantos empresarios, directos beneficiarios de ese sistema corrupto al que ellos mismos por años endiosaron, hoy pretenden convertir en verdad una conclusión falsa: todo es culpa de la “izquierda”.
Más claro: nos dice que elijamos políticos tradicionales que hagan más capitalismo y mercado, y que “roban menos”.
Ante esto valgan algunas aclaraciones. Ante todo hay que distinguir las luchas de un pueblo contra un sistema que por donde se le mire es absolutamente injusto, de la forma transitoria como estas se pueden expresar, como cuando apoyaron y votaron a Toledo y Humala, que con el tiempo se revelaron tan oportunistas como ladrones y de las que sus electores no pueden hacerse responsables. De otra parte, la corrupción que hoy se destapa no es solo de esos señores sino también de Alan, Castañeda, Fujimori y de los grandes empresarios. Además, ni Toledo, Humala ni la Villarán (como en Brasil Lula) jamás aplicaron una política ni cercanamente de “izquierda”, tanto así que tuvieron entusiasta apoyo de los empresarios. Por último, en la “izquierda”, además de los que ahora siguen a la señora Verónika Mendoza, también estamos nosotros los socialistas revolucionarios, que somos una corriente internacional que así como no dimos apoyo político a Toledo, Humala ni a Villarán, tampoco se la dimos a Lula, Chávez y Castro.
La corrupción es propia de la naturaleza capitalista del sistema y de su estado. Para acabar con la corrupción hay que acabar con el capitalismo mismo, y poner en pie un nuevo estado de los trabajadores y del pueblo pobre. Esa es la mayor conclusión que sacamos nosotros de la experiencia que estamos viviendo.
Para emprender este camino enseña mucho la experiencia reciente de Puente Piedra donde una lucha decidida del pueblo acabó con el abusivo peaje nada menos que de una de las empresas asociadas a la corrupción. Recordemos que desde arriba se dijo que era imposible derogar el peaje, que PPK envió una fuerte tropa policial para sofocarla pero no pudo y encendió más la protesta. Recordemos que toda la prensa señaló a la protesta como producto de agitadores y hasta intentaron presentarla como “obra” del Movadef, y que decenas de pobladores fueron detenidos, golpeados y presentados como “responsables” amenazándolos de aplicarles severas penas para escarmentar al pueblo. Volvieron a fracasar. Cuando se anunció un tercer paro donde a todas luces estallaría la bronca popular, cancelaron el peaje, los presos fueron liberados y el triunfo del pueblo fue completo.
Esto es lo que necesitamos en todo el Perú: una poblada para acabar con los corruptos y corruptores, para expropiarles los bienes que acumularon a expensas del pueblo, para acabar con los abusos empresariales, para exigir que haya trabajo con salario digno, inversión en salud y educación que están en abandono. Para que se vaya PPK y por lo menos haya nuevas elecciones con nuevas reglas democráticas.
Señalamos claramente este camino en contra del que por arriba, en los salones del Congreso, de la CONFIEP y los partidos patronales, se negocia para blindar y sostener al decaído PPK.
Y nos desmarcamos claramente de las políticas colaboracionistas de la “izquierda” de Verónica Mendoza y Mario Huamán, que así como han hecho el enorme papelón de poyar la elección de PPK hoy corren a salvarlo haciendo parte del Acuerdo Nacional, del Consejo Nacional de Trabajo y proponiendo diversas reformas para un orden completamente podrido que necesita ser derribado para construir sobre sus restos, un orden nuevo de los trabajadores y los pobres.

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